• Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Relatos Eróticos
    • Publicar un relato erótico
    • Últimos relatos
    • Categorías de relatos eróticos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Publicar Relato
  • Menú Menú
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (3 votos)
Cargando...
Dominación Hombres, Heterosexual, Voyeur / Exhibicionismo

Nace un desvirgador

El desvirgar a mi novia Vicky y que a ella le haya encantado, despertó en mí la afición por las sensaciones de ser el primero en hacer vibrar a una nena que de ser tímida pasó a ser un volcán y sentirme dueño de ella..
Después de esa mañana de domingo donde Vicky me entregó su tesorito y la disfruté deliciosamente, siguieron muchas ocasiones más; pero volvamos al día domingo en que desfloré a mi noviecita. Me fui a casa de mi tío con la bolsa que contenía las dos sábanas, cuando llegué, él estaba descansando en la hamaca, había dejado a los papás de Vicky en la boda, el papá en una de las muchas hamacas que se acostumbra poner en las bodas y a la mamá en unos de los catres de una casa en la que duermen por ratos las mujeres que asisten a la boda, es una costumbre que realizan para la gente que permanece en la boda durante los dos días, que dura la fiesta, pues el ambiente es de alegría y la comida sobra, así como la bebida, por lo que muchos no regresan a sus casas ni van a trabajar, llevan ropa para varios días o solo van a sus casas a bañarse y regresan enseguida. Más tarde me platicó que después de que yo me fui, ella se quedó dormida, se levantó, se bañó y a mediodía llegó a la boda. Sus papás aún no se levantaban, la gente seguía la fiesta y nadie notó cuando llegó, adolorida de la cintura, de las piernas y la panochita. La música del grupo en vivo había sido cambiada por un mini componente con grandes bocinas y la gente seguía bailando, unos dormían y otros despertaban. Las bodas en mi pueblo realmente son bacanales en donde la gente va y viene, se pierde por ratos y lo que sobra es comida y bebida. Por eso mismo nadie se dió cuenta que mi tío se había cogido a la mamá de Vicky, la señora Berta, a quien había convencido desde que su marido se había pasado de copas. Mi tío era un seductor empedernido y doña Berta no se le iba a ir viva, por eso ella se bañó y se lavó muy bien la panocha cuando fue a su casa. Cuando yo me fui a ver a Vicky, mi tío esperó a doña Berta a una cuadra de la boda y se la llevó a su casa, allá le hizo de todo, ya casi amaneciendo, la regresó a la boda y ella se quedó dormida como bebé.

Yo llegué a casa de mi tío y lo encontré dormido en la hamaca de su sala, estaba sobrio, le platiqué todo lo que había pasado con Vicky sin omitir detalles, le mostré las sábanas manchadas de sangre y semen, él abrió los ojos orgulloso, me dió un abrazo bien fuerte y me felicitó.

—Muy bien, hijo. Eres todo un macho ya, has alcanzado un grado más en la carrera de garañón. Es tu primera panochita que rompes y espero que puedas estrenar muchas más.

—Gracias, tío. Todo se lo debo a usted que me ayudó y me dió muchos consejos.

—Ahora tienes que seguir haciendo feliz a esa nenita que de hoy en adelante, estoy seguro que te va a adorar.

Eso lo comprobé el mismo domingo en la noche, que volví a visitar a Vicky en su casa, mientras su papá seguía la parranda, su mamá se fue nuevamente con mi tío y a su hermana se la cogía su novio en una zona apartada de la fiesta. En la tarde habíamos quedado con Vicky que yo iba a ir cuando su mamá la dejara en su casa. Yo estaba observando de lejos y mi noviecita al parecer ya estaba bien caliente, pues le dijo a su mamá desde las ocho de la noche que ya tenía sueño, su mamá tampoco puso pretextos, pues su marido se la pasaba borracho y en cuanto se librara de Vicky, ella se iría a casa de mi tío. Después de bañarse, doña Berta se puso una pantaleta tipo bikini en color rojo y un brassier del mismo color, ahora sí se cambió de vestido, se puso uno azul marino con flores negras. Yo la había espiado nuevamente y solo la seguí de lejos con la vista cuando llegó a la fiesta, corrí a ver a mi nena, ella ya estaba con un negligge negro de su hermana mayor, le quedaba un poco grande, le llegaba a media pierna, estaba con la luz prendida viendo la tele cuando yo toqué la ventana. Abrió y me dió un beso antes de que yo pudiera entrar, luego me hizo señas para que pasara.

—Mi amor, pensé que no vendrías —dijo con una voz un poco nerviosa—. Ya quería tenerte aquí.

—Sí, mi vida, sabes que lo que más quiero, es estar contigo.

Nos abrazamos y nos dejamos caer en la cama, ella encima de mí, rodeé su cintura. Disfruté de ese momento en que yo la sentí mía, ahora no tenía dudas de que íbamos a coger, ya había estrenado esa rajita, ella estaba deseosa de verga y yo se la iba a dar. Cuando metí mis manos debajo de su ropa, me di cuenta que solo traía esa pequeña prenda, no traía bragas ni sostén, desaté el nudo que tenía en su pecho y ella sola se despojó de su ropa, me sacó la camiseta que yo traía y los zapatos, tenía una sonrisa pícara, como quien está haciendo una travesura, me jaló el pantalón desde abajo, me quedé en truza, ella tomó el elástico de los lados y me la sacó completamente, vio mi verga parada y no perdió tiempo, se lanzó a chuparla, yo sentía tan rico que me olvidé de todo, me concentraba en sentir sus labios, sus manos que subían y bajaban por mi miembro, me acariciaba las bolas y me las chupaba de vez en cuando. Yo gozaba y estabas punto de venirme cuando reaccioné, la jalé y la acomodé de espaldas en la cama, mi pene estaba duro como el de cualquier adolescente cuando sabe que va a cogerse a su novia. La besé en la boca y le puse mi garrote en la entrada de su vagina, se la comencé a meter poco a poco, pero ella me tomó de la cintura y me jaló hacia ella mientras levantaba sus caderas, mi pepino se incrustó en esa papayita jugosa, yo empujé un poco también sentí como la cabeza de mi verga era apretada por esa rajita estrecha, era una sensación indescriptible, dejamos de besarnos y los dos respirabamos agitadamente, veía su cara excitada, no era dolor, era solo placer el que estábamos sintiendo. Me esperé unos segundos y luego comencé a moverme.

—¿Te duele, mi amor? —le pregunté con temor a lastimarla—, ¿quieres que vaya despacio?

—No, mi cielo, métemela toda, muévete bien rico, que soy tuya y quiero hacerte feliz, quiero ser tu mujer y que tú seas mi hombre —dijo con voz muy sensual—, hazme tuya como tú quieras, cógeme bien rico.

Eso hizo que yo le diera rienda suelta a mi lujuria y empecé un metesaca despiadado, pensé por un momento que se iba a quejar, pero no, solo gemía muy excitada, me rodeaba la cintura con sus piernas y me jalaba con sus pantorrillas hacia su cuerpo. Yo bombeaba con todas mis fuerzas y ella resistía como una verdadera mujer. Me besaba, me mordía, me chupaba, quería comerme completo. Me decía palabras lindas y de repente algunas cosas que no había escuchado de ella.

—Te quiero, mi vida, te amo, eres mi cielo, te adoro como a nadie más. Que rico siento, hazme tuya, soy tu mujer, cógeme como tú quieras, dame duro soy tuya, rómpeme mi vagina, es solo para ti, de nadie más, méteme la verga hasta lo más profundo. Tómame, hazme lo que quieras.

Con esas palabras, me puso a mil y ya que ella insistía, subí sus piernas a mis hombros y le daba duro, de manera frenética, su panocha era un manantial, ya nuestros fluídos eran abundantes y haciendo un chasquido cada vez que entraba y salía mi verga de su panocha, mis huevos todos mojados, acariciaba sus tetitas que aún eran pequeñas, pero muy hermosas. De pronto la volteé y ella sin oponer resistencia, se acomodó de a perrito, se la dejé ir de un solo golpe, mi pene se incrustó en esa vulva jugosa sin problema alguno, otra vez le dí con rapidez y ella ya jadeaba, aceleré el ritmo y en unos segundos más, le tiré varios chorros de leche dentro de su cuquita, mientras empujaba todo mi miembro dentro de ella. Mi verga seguía dura y sin descansar un solo momento, le seguí dando fuerte y rápido, ella estaba a punto de llegar a su primer orgasmo y sentí como me bañaba el palo con sus jugos vaginales, no me detuve, tenía mi miembro durísimo aún y yo quería que ese momento no terminara, ella apoyó su cabeza en la cama y con el culo levantado, resistía los embates de mi ariete.

—Ay, amor, que rico siento, síguele —me decia—, no pares, se siente bien rico en esta posición.

Yo obediente, le daba sin parar, de repente, sentí otro baño de algo tibio que su vagina expulsaba, había llegado a el segundo orgasmo, ella ya estaba casi llorando de placer, movía las caderas en círculos y yo sentía que estaba en la gloria, sentía como sus labios vaginales me apretaban muy rico y después de venirme, mi verga había perdido un poco de sensibilidad, pero alcanzaba a sentir el roce de sus pliegues en mi camote, le seguía dando sin piedad, la volví a cambiar de posición, ahora de misionero, la abrazaba de frente y tenía la oportunidad de besarla, pero ella sola, buscó subirse sobre mí, me montó y tomando mi pene, acomodó la cabeza en la entrada de su rajita, se sentó y comenzó a cabalgarme de una manera exquisita, yo jugaba con sus tetitas y ella con los ojos cerrados disfrutaba dándome sentones en mi garrote, se movía en círculos, de atrás para adelante y de lado a lado, disfrutábamos como locos y en poco tiempo, su cuerpo tembló como si le dieran una descarga eléctrica, me apretó los brazos y se mordió los labios cerrando los ojos, el tercer orgasmo había estallado de una forma violenta, sentí como su coñito me daba unos leves aprentoncitos como mordiditas, eso hizo que yo no aguantara más y también me vine a chorros, apretándola de las nalgas y jalándola hacia mí, la verga entró tan profunda como se pudo, sentí que la punta tocó algo dentro de su rajita y ella dió un gritito, mitad dolor y mitad placer. Se dejó caer exhausta sobre mi pecho, estábamos sudando a chorros, nos quedamos quietos unos minutos, ella aún ensartada por mí, nos besamos y sonreímos. Había sido algo increíble, lo mejor que habíamos experimentado en nuestra existencia y ambos lo sabíamos, era el inicio de muchas cogidas más. Nos dormimos abrazados y despertamos al día siguiente a las ocho de la mañana, cogimos nuevamente, aunque no fue algo igual que lo de la noche, disfrutamos un mañanero delicioso, ella se metió a bañar y yo me fui a mi casa feliz como nunca.

En los próximos capítulos, les platico como el desvirgar se me hizo una obsesión y tuve muchas aventuras más con nenas vírgenes.

Comenten y califiquen, no les cuesta nada. Hasta pronto.

128 Lecturas/15 enero, 2026/0 Comentarios/por Picazoo
Etiquetas: baño, culo, hermana, hijo, mayor, orgasmo, semen, vagina
Compartir esta entrada
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en X
  • Share on X
  • Compartir en WhatsApp
  • Compartir por correo
Quizás te interese
Domingo en la playa (tercera parte) AMOSADICO
Mi Madre Y EL Nuevo Sacerdote Del Pueblo
LENCERIA QUE RICO ll
Por dejarme dar por el culo por algunos vecinos, mi viejo me echó de la casa, y ahora trabajo vestido de mujer, dando el culo, en el bar de mi tío.
La historia de Julio Capítulo 10 – Penúltimo
Mantenido y Holgazán!!! Así es mi Tío…
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Buscar Relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.357)
  • Dominación Hombres (4.085)
  • Dominación Mujeres (3.002)
  • Fantasías / Parodias (3.261)
  • Fetichismo (2.709)
  • Gays (22.099)
  • Heterosexual (8.240)
  • Incestos en Familia (18.237)
  • Infidelidad (4.511)
  • Intercambios / Trios (3.136)
  • Lesbiana (1.157)
  • Masturbacion Femenina (992)
  • Masturbacion Masculina (1.902)
  • Orgias (2.054)
  • Sado Bondage Hombre (449)
  • Sado Bondage Mujer (183)
  • Sexo con Madur@s (4.300)
  • Sexo Virtual (265)
  • Travestis / Transexuales (2.434)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.514)
  • Zoofilia Hombre (2.208)
  • Zoofilia Mujer (1.670)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba