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Dominación Hombres, Gays, Orgias

Orgia en el Centro Comercial

Una aventura en pleno centro comercial, con varios participantes.
Había sido un largo día, la clase de teatro se había alargado más de lo normal, y yo venía con ganas de relajarme un rato. Eran las 6:30PM, el cielo ya negro y se comenzaban a ver las primeras estrellas mientras salía de la universidad. Tenía mi destino claro, pero lo que me encontraría siempre es a la suerte.

A un bus y veinte minutos de distancia, se encuentra una parte de la ciudad en la que 5 centros comerciales (o mall) se unen a través de puentes y extensiones que los conectan entre ellos. En uno en particular, se forma uno de mis mayores morbos: cruising. Tan furtivo como parece, es uno de esos mall en particular, y en zonas concretas.

Nada más llegar, desvío mi camino a las escaleras de emergencias. Es bien sabido que tiene puntos ciegos, y lugares perfectos para intercambiar miradas con curiosos. No pasó mucho hasta que vi movimiento. Conforme me acercaba al tercer piso, veo la figura de un chico, +25, pero -30. Viste semi formal. Cruzamos miradas brevemente, cada uno se hace el desentendido sacando el celular. (Y esto, en realidad, lo hacemos por precaución, si el otro se queda, sabes que está buscando lo mismo). Otro chico de mi edad baja la escalera, pasa junto a nosotros, y continúa bajando. Me parece evidente que busca lo mismo. Bueno, volvamos al formalito. ¿Qué tal si lo llamamos David? No me sé su nombre, tampoco se lo iba a preguntar, pero les iré dando nombres que se me ocurran para que puedan imaginar el relato.

Entonces, David me queda viendo sutilmente de nuevo, yo a él… Me acerco, y él pone la mano sobre su miembro. Eso me lo confirma, vino a lo mismo que yo. Rápidamente comenzamos a tocarnos, David se lo saca y yo comienzo a mamar y relajar todas las tensiones que había acumulado durante el día. Sorpresa, sorpresa, David era team Sangre… Su miembro se volvió enorme de golpe. Yo seguía mamando con gusto como si el mundo dependiera de ello. En eso, el chico que bajó la escalera volvió a aparecer. ¿Crees que me detuve? Nah, seguí mamando mientras él miraba. Estaba claro que también quería. Lo invité a probar la verga de David, y él con mucho gusto empezó a devorarla, mientras yo miraba y me pajeaba a su lado. Llamemos a este chico… Mhh… Digamos que se llama Esteban. Llevaba una capucha verde deportiva, y era más o menos de mi edad. Tenía un miembro largo también, pero se notaba que era pasivo, igual que yo. Bueno, nunca me había molestado compartir. Comenzamos a mamar juntos, a veces nuestras lenguas se tocaban mientras el miembro de David estaba al medio.

Lo malo de la clandestinidad, es que a la menor señal de alerta, alguno huye. Eso pasó, ya que al sentir un ruido de la puerta metálica que conduce a la escalera de emergencia abriéndose, David huyó. Esteban tomó la otra ruta, y yo me quedé ahí un par de minutos más, para no ser evidente.

Pasado el tiempo, me dirijo al baño. Curioso, porque a la salida superior de la escalera de emergencias se encuentra un baño en particular, muy pegado a esta salida, que también es punto cruising. Al ingresar, me encuentro a David con la polla afuera, en el urinario esperando. Me pongo a un lado de él, y pronto, a su lado contrario, un tipo +30 se puso a mirarlo. Tenía lindos ojitos, azules. Aunque no era de mi gusto. Ambos se meten al último cubículo del baño, juntos. Woah, quería ver, pero no puedes hacer mucho sin ser evidente.

Me pongo en el urinal de en frente, y pronto a mí lado llega otro chico. Rubio, ojos verdes, de altura 1,90… Semi encapuchado, vestido en su totalidad de negro. Digamos que se llamaba Lucas. Se pone a mí lado, y me hizo señales bastante obvias, gestos de paja, literalmente, él no se andaba con rodeos. Lo pajeo un poco, y pronto se va, estaba empezando a haber movimiento en el baño. Más clientes… Y pronto, el señor de la limpieza.

No sé qué tanto ruido hicieron, o si dejaron alguna pista muy evidente, pero el de la limpieza rápidamente golpeo las puertas del baño con violencia, y con un solo grito preguntó qué estaba pasando ahí. Me apresuré a salir, pero no me fui. Quería el chisme completo, si los echaban o se salvaban. En eso, veo a Esteban salir de la escalera de emergencia, iba al baño y me apresuro a hacerle una señal de que no era buena idea. Se pone a mí lado, entendió rápidamente, y le cuento lo que estaba pasando. Aprovechamos de compartir nuestra experiencia con David, mientras yo le contaba que justamente a él era al que probablemente habían descubierto. Bueno, le digo que iré a dar una vuelta por la escalera, a lo que él responde que había bajado hace poco un rubio, que no era de su gusto, pero que fuera a ver si quería.

¿Un rubio? Upa, a mí me gustan mucho de esos. Voy, sin dudarlo. Al entrar a la escalera, el primer tramo hacia abajo no cuenta con cámaras de seguridad, por lo que la parte de la escalera sobre el piso 2 es segura, siempre y cuando te mantengas fuera del ángulo de la cámara inferior. Te da un buen metro cuadrado, bastante conveniente. Bueno, esperé ahí.

Pronto llegó otro chico desde abajo. Vestía semi formal también, pero era distinto a David. David se veía más musculoso, fornido, tipo macho. Este era mucho más elegante, más pequeño, y bien guapo también, sin desmerecer. Intercambiamos miradas, y pronto empezamos a calentarnos. Me tenía mamando feliz de la vida. ¿Cómo lo llamaremos para que no se pierdan? Digamos que este era… hm… Tenía cara de Carlos, sí. Entonces, estábamos en mitad de la escalera, Carlos unos escalones sobre mi, mientras yo se la mamaba… Por la puerta del tercer piso, baja un chico, y se puso junto a nosotros. Vaya, era Lucas, el rubiecito de los baños. Se comenzó a tocar, yo lo toco, pero es como si fuera nuevo en esto. Para su suerte, yo no. Lo toco por encima del pantalón, y hago que se saque el miembro lentamente. Carlos igual disfrutaba ver. Se lo empiezo a mamar a Lucas, y me llevo la misma sorpresa que con David, de pronto, su miembro crece de 5 a 18. (Ah, si tan solo esa fuera mi realidad también).

Lucas iba bien emocionado, rápidamente tomó confianza. No descuidaba a Carlos, lo iba mamando también de forma intercalada. Era muy lindo, me hacía mamarlo mientras gemía levemente. Por otro lado Lucas estaba dejando ver un carácter más dominante, me quitaba de Carlos para que en su lugar yo lo mamara a él. No parecía molestarle a Carlos, quien se pajeaba a gusto mirando como yo me daba el gusto con Lucas.

La cosa comienza a escalar, y mientras mamaba a Carlos nuevamente, Lucas aprovecha de tocarme el culo y bajarme el pantalón. Ah caray, me sentía el centro de atención. Empieza a darme puntadas, mientras deja caer su saliva en mi culo. ¿Será que se atreve?

Bueno él no se iba con rodeos, pero… ¿Recuerdan que dije team Sangre? Efectivamente. Estaba bastante grueso y de un largo excelente. Empezó despacio, buscando una entrada con calma, y cuando la encontró, no pude evitar soltar un gemido, que excitó a Carlos, el cual se pajeaba de manera frenética mientras yo seguía mamando.

Lucas me ordena que me incline, levantando el culo y poniendo el cuerpo inclinado hacia la escalera. Sigue embistiendo con cuidado, pero cada vez con más confianza. ¿Dolía? Un poco. ¿Estaba rico? Mucho.

Pronto, la puerta metálica suena, yo me subo los pantalones a toda velocidad mientras los demás fingen que nada pasaba. Pero bueno, era mi amigazo Esteban. No pasa nada, sigamos. Lucas continuó follandome, mientras Esteban y Carlos se besaban y pajeaban. Ah caray, me sentía glorioso. De la nada, y desde el piso de abajo llega un quinto muchacho. No le vamos a poner nombre a este, fue bastante fugaz. Comenzó a mamarse con Esteban, y luego me daba de mamar a mí. Aunque, mi atención estaba en otro lado. El quinto chico continúa su camino después del fugaz encuentro. Y mientras Carlos lo mamaba, Esteban logra acabar un gran chorro. Salpicando la escalera, y mi cara. No perdí la oportunidad, por supuesto que saboree su leche.

Esteban se marcha, quedamos los mismos tres de antes. Carlos comenzó a tocarme, el pecho, el culo, el cabello. Estaba disfrutando bastante por lo que podía ver, le causaba mucho morbo ver como otro me estaba follando. Me quito a Lucas un momento, para darle un respiro a mis nalgas. Pero este no quería darme un respiro, ya que me puso a mamar de nuevo. Carlos aprovechó, y se fue directo a follarme él también. Dio un par de embestidas, y estaba bastante bien, pero pronto Lucas dijo “permiso” y lo movió con sus manos, sin esperar que él se moviera. Quería seguir follandome, así que simplemente pasó de Carlos. Realmente no sé por qué, pero ese carácter dominante me pone durísimo.

De entre los tres, Lucas era el que más se alteraba cuando sentía un ruido, era el primero en moverse o huir. Y bueno, como el ser humano es así, cada que él huía, nosotros también. Bajamos la escalera a toda velocidad por el miedo de ser atrapados. Carlos se quedó en el segundo piso o por ahí. Yo bajé hasta el fondo, y Lucas me siguió. Él tenía claro lo que quería.

Al final de la escalera, hay una gran puerta metálica que da al estacionamiento de autos. Lucas la cerró, y volvió a subir unos metros de escalera, para agacharme y ponerme a mamar. Desde abajo veía su carita, sus cabellos rubios, sus ojos claro, los frenillos en sus dientes… Caralho, era justo mi tipo. Encima con una verga monstruosamente rica.

Me hacía gestos, quería que mamara pero utilizando la mano, vamos, el conocido “helado”. Se la sacó nuevamente, e hice lo que me pedía mientras veía sus slip blancos que rezaban Calvin Klein. Tras un par de repeticiones me puso de pie, y me la volvió a meter sin perdón alguno. Yo seguía dilatado por la vez previa, así que esta vez no costó nada. Comenzaba a sudar, y es de esperarse, bajamos las escaleras corriendo a toda velocidad, y en la parte de las escaleras cercana a los automóviles se acumula más calor. Además esa zona no tiene ventilas operativas.

Le pregunto si le faltaba mucho para terminar. No tanto, señala él, mientras seguía embistiendo. Yo en mi morbo, solo quería que él acabara rápido y me dejara el culo lleno de su leche. Yo sé que no es un morbo para todos, pero no puedo evitarlo, me encanta que me preñen, bendito sea el PREP, nunca nos faltes.

Lucas se cansa, al igual que yo. Se notaba en nuestras respiraciones. Se lo guarda, y después de un minuto de silencio me pregunta, “no tienes nada, ¿verdad?”. Yo le aseguro que no, pero él insiste “¿en serio? Recuerda que no hay nada más importante que ser honesto”. Su reacción me causa ternura. ¿Te acabas de follar a un desconocido sin protección, y ahora te preguntas eso? Para su fortuna, yo soy buena persona. Tengo mis exámenes al día, y ninguna enfermedad. Se lo hice saber con toda confianza. Eso pareció aliviarlo, y se despidió para volver al mall. Yo le pregunté si le gustaría quedar para repetir. Vamos, el tipo era guapísimo, lo tenía todo. Lo piensa un segundo, y dice que ya nos veremos por aquí otra vez.

Caralho, yo quería su Instagram al menos. En fin, aprovechando de retomar el aire, me limpio el culo con toallitas húmedas, y cuando ha pasado suficiente desde que él subió, hago lo mismo. Vuelvo hasta el tercer piso. Tú dirás, ¿pero es que no se cansa de follar? Y yo digo, bueno, ninguno me había hecho acabar todavía. Sí, los pasivos también acabamos.

Volví al baño, estaba todo en relativa calma. En el urinario de en medio había un hombre +35. Contextura y tipo oso. Me pongo al lado, observo el ambiente. Él me mira, y se pajea. Le muestro las nalgas y con un sonoro ruido me da a entender que le encantaba eso. Me hace señas, pero yo detecto un tercero llegar hacia los lavamanos. No sé si el tercero era un hetero, un random, otro morboso, no lo sé, por lo que solo miro al oso, precaución.

Él se mete al un cubículo, y desde ahí me muestra su miembro erecto. Un grosor buenísimo, me hizo señas para que entre con él. Al mismo cubículo donde unas horas antes habían pillado al machito y al ojiazul. Miro al tercer tipo, que estaba frente a los lavamanos. Me hace una seña de que entre con el otro. Listo, era un morboso más.

Entré al baño, el oso me comienza a besar, mientras lo pajeo. Fuera coña, eran unos besos exquisitos, experiencia le sobraba. Y mientras le mamaba la gruesa verga una parte de mi decía, ya, mucho, no quiero terminar infraganti igual que David. Me salgo, tras decirle justamente que habían pillado a alguien más temprano ahí.

Vuelvo al urinario, el tercero nos mira, vigila la puerta a través del espejo, y nos dirige la mirada otra vez. Silenciosamente, nos daba a entender que hiciéramos algo y el vigilaba… El chico oso se puso en el cubículo de en medio, con la puerta abierta… ¿Será que me dejo llevar por el morbo? Dejando la puerta abierta, me meto al cubículo a medias, dándole el culo al chico. Este sin una pizca de duda comienza a follarme. Fua, adrenalina a tope. El tercero seguía vigilando, se tocaba por encima de la ropa. En un momento, nos pide que lo hagamos un poco más afuera, para él poder ver. Le hacemos caso, y seguimos follando ya casi completamente fuera del cubículo. Él me embestía y gemía de placer al mismo tiempo. Por alguna razón los hombres que gimen me ponen, especialmente si lo hacen de forma masculina.

Me hace una señal de que va a acabar, no recuerdo las palabras exactas que utilizó. Pero recuerdo que respondí “sí, dale, preñame” lo cual lo motivó más y descargó completamente dentro de mi con un sonoro gemido.

El tercero se relamió los labios, y mientras el oso me besaba una vez más, yo me disponía a limpiarme para emprender el regreso triunfal a casa. Bueno, para mi sorpresa, me preguntó si me esperaba para salir juntos. Qué va, le dije que bueno. Así que me limpié, me despedí con un gesto del vigilante, y ambos salimos del centro comercial, mientras charlábamos de nuestras experiencias de cruising, y cómo jamás habíamos coincidido. Funfact, él fue quien abrió la puerta cuando Lucas, Carlos y yo salimos arrancando hacia abajo. Le dio risa este hecho. Y así seguimos conversando, mientras él me acompañaba en la espera del bus que me llevaría de vuelta a casa. Intercambiamos números, así que se vendrá alguna experiencia nueva a futuro.

 

 

Bueno, eso fue todo por ahora. Dejen su comentario morboso para animarme a escribir más, tengo cientos de experiencias para contarles.

34 Lecturas/25 marzo, 2026/0 Comentarios/por ChinoHot
Etiquetas: baño, bus, cruising, culo, follando, follar, mayores, orgia
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