Raul a Renata parte 3
Raul ahora da un paso mas y se coloca senos.
El olor a whisky y a sudor llenaba el pequeño dormitorio londinense. Charly tenía a Raul de rodillas sobre la cama, con el rostro hundido en la almohada mientras lo tomaba por detrás con una ferocidad que los hacía temblar a ambos. La lencería negra que Raul llevaba estaba rasgada en varios lugares, testamento de la pasión desatada de esa noche.
—¡Más fuerte! —gritaba Raul, con la voz rota por el placer—. ¡Hazme tuya!
Charly obedeció, embistiendo con tal fuerza que la cama golpeaba la pared una y otra vez. Sus manos se aferraban a las caderas de Raul, dejando marcas rojas en su piel pálida. El orgasmo de Raul lo golpeó como una ola, sacudiendo su cuerpo entero mientras Charly continuaba su ritmo implacable hasta vaciarse dentro de él con un rugido de satisfacción.
Cayeron exhaustos sobre las sábanas arrugadas, sus cuerpos entrelazados mientras recuperaban el aliento.
—Me voy a mudar —anunció Raul rompiendo el silencio—. Encontré un lugar más grande, cerca del centro.
Charly se incorporó sobre un codo, mirándolo con sorpresa. —¿Cuándo?
—La semana que viene. Ya está casi todo arreglado.
El silencio volvió a llenar el espacio, pero esta vez era incómodo. Charly sintió un nudo en el estómago, aunque no lo admitió. —¿Y qué pasa con nosotros? ¿Con tu transición?
—Eso sigue en pie —dijo Raul con determinación—. Pero necesito mi propio espacio, Charly. Necesito descubrir quién soy sin tu influencia.
***
Dos semanas después, Raul se instalaba en su nuevo apartamento en Camden. Su nuevo roommate, Michael, era un hombre carismático de unos treinta años, con ojos penetrantes que parecían analizarlo hasta el alma. Michael era médico, especializado en cirugía plástica y reconstructiva.
—Así que eres la estrella de Only Fans —dijo Michael la primera noche, mientras compartían una botella de vino—. Charly me habló de ti.
Raul se sorprendió. —¿Te conoces?
—Amigos de amigos —evadió Michael con una sonrisa—. Me fascina tu viaje. La transición hormonal es un paso valiente, pero podrías ir más lejos.
—¿A qué te refieres?
Michael se inclinó hacia adelante, su voz bajando a un tono conspirador. —Los senos, Raul. Podrías tener unos senos perfectos. naturales pero definidos. Serías la fantasía definitiva, no solo para tus fans, sino para ti misma.
La sugerencia dejó a Raul sin aliento. Había pensado en la transición, pero la cirugía… eso era otro nivel. —No estoy seguro, Michael. Es demasiado.
—Piénsalo —dijo Michael, su mano rozando el brazo de Raul—. Podríamos grabar un video especial. Tú, vestida de mujer, conmigo. Después de eso, te aseguro que querrás dar el paso.
La propuesta de Michael tentó a Raul durante días. Finalmente, accedió. La noche de la grabación, se vistió con un vestido rojo ajustado que resaltaba sus cada vez más femeninas curvas. La cámara estaba lista cuando Michael entró en la habitación.
—Hermosa —murmuró Michael, acercándose lentamente—. Absolutamente hermosa.
El beso de Michael fue diferente al de Charly. Más controlado, más deliberado. Sus manos exploraron el cuerpo de Raul con precisión quirúrgica, encontrando cada punto sensible con una exactitud intimidante. Raul se sintió expuesto, vulnerable, pero también increíblemente excitado.
Michael lo desvistió lentamente, su boca recorriendo cada centímetro de piel descubierta. Cuando finalmente entró en él, lo hizo con una fuerza que tomó a Raul por sorpresa. Michael era más intenso, más dominante. Cada embestida era precisa, calculada para maximizar el placer.
—¿Sientes eso? —susurraba Michael al oído de Raul mientras lo tomaba—. Esto es nada comparado con lo que podrías sentir. Con un cuerpo completamente femenino, serías invencible.
El orgasmo de Raul fue explosivo, una onda expansiva de placer que lo dejó temblando y sin aliento. Michael continuó hasta alcanzar su propio clímax, luego se retiró con la misma calma con la que había comenzado.
—Ahora ya sabes lo que te pierdes —dijo Michael, arreglando su ropa—. La cirugía es el siguiente paso lógico.
Raul, aún temblando, asintió lentamente. Michael tenía razón.
***
—Tus padres no necesitan saberlo —dijo Michael semanas después, mostrándole los documentos—. Conozco a gente. Puedo conseguir que lo hagan sin su autorización.
Raul dudó solo un momento antes de firmar. La promesa de un cuerpo completamente femenino era demasiado tentadora.
***
La luz blanca y deslumbrante fue lo primero que vio al despertar. Un dolor sordo pulsaba en su pecho, recordándole que la cirugía había sido real. Michael estaba a su lado, sonriendo.
—Fue un éxito —dijo Michael—. Eres completa ahora, Raul. Eres finalmente tú misma.
Raul intentó sentarse, pero el dolor lo detuvo. Con la ayuda de Michael, se incorporó lentamente y miró hacia abajo. Dos vendajes cubrían su pecho, pero underneath, podía sentir el peso de sus nuevos senos.
—¿Cómo me veo? —preguntó con voz temblorosa.
Michael le acercó un espejo. El reflejo que le devolvió era el de una desconocida. Una mujer con ojos asustados pero llenos de determinación. El rostro era el mismo, pero todo lo demás había cambiado.
—Eres perfecta —dijo Michael, besando su frente—. Mi creación perfecta.
Raul sonrió débilmente, la mezcla de analgésicos y emociones nublando su mente. El viaje había terminado, pero uno nuevo comenzaba. Con su cuerpo finalmente alineado con su identidad y Michael como su guía, estaba lista para enfrentar el mundo como la mujer que siempre había sido en el interior.



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