Retiros Espirituales – Capitulo 18 (cuarta parte)
Pablo descubre quienes están detrás de ese último muro de donde proviene esa luz y lo que se encuentra ahí lo deja aún más excitado de lo que estaba….
Estaba buscando llegar al lugar de donde provenía aquella luz y a punto de llegar, volví a asomarme con disimulo y mi sorpresa fue mayúscula, allí estaban aquellos dos jóvenes, los hijos de Genaro, completamente desnudos y mojados, al parecer estaban bañándose porque pude ver al más alto de ellos con una manguera en su mano apuntando hacia el cuerpo de su hermano, este, mientras tanto, saltaba y se reía al sentir la presión del agua en su cuerpo, parecían jugando y no se veía morbo en su actuar, solo eran un par de hermanos con mucha confianza que compartían una ducha juntos y se hacían bromas uno al otro, pero a mí esto si me regalaba una imagen deliciosa, ya que podía ver como la verga, completamente dormida, del que recibía el agua a presión de la manguera, brincaba de un lado a otro, era una verga bastante larga y sin circuncidar, se notaba que la había heredado de su padre y estaba depilada por completo, eso llamó mucho mi atención, ya que yo tenía la idea que por su origen humilde y por el trabajo que realizaba junto a su padre, no era el tipo de man que cuidara su zona intima al punto de llevarla sin un solo pelo, quise entonces cerciorarme de si mi prejuicio era verdad y dirigí mi mirada a la verga del que sostenía el chorro de agua en su mano y comprobé lo equivocado que estaba, también llevaba su verga completamente depilada y sin circuncidar, se notaba algo más pequeña que la de su hermano, pero estaba seguro que al crecer, también podría alcanzar una medida bastante considerable por lo que había visto de la de su padre, ¡uff!, que suerte la mía poder estar presenciando desde la sombra el juego de este par de jóvenes hermanos, que aunque para ellos parecía ser uno completamente natural y divertido, para mí, estaba cargado de erotismo.
Ambos hermanos continuaron con su juego, quien recibía agua a presión buscó una caneca que estaba al lado de su hermano, al parecer estaba llena de agua y sacando de su interior una coca plástica llena de agua, comenzó a arrojársela a su hermano, este sorprendido y completamente emparamado, aumentó la presión en la manguera y apuntó al rostro de su adversario quedando completamente ciego y sin poder abrir los ojos, esto anuló por completo su ataque y resignado, corrió a donde su hermano para intentar quitarle la manguera, se notaba ya un poco aireado por sentirse inferior y sin posibilidades de devolverle el ataque con agua a su hermano, ya el juego había tomado otro rumbo, se estaban disputando el poder de aquella manguera para poder sentir superioridad al hacer daño en el cuerpo del otro con el agua a presión, ambos luchaban por aquel objeto, el más alto de los dos, tenía aún el poder, pero la fuerza del más bajo estaba logrando doblegar a su hermano y en esta lucha de cuerpos, yo disfrutaba como sus vergas, aun dormidas, se balanceaban de un lado a otro y se frotaban entre sí, esto no parecía incomodarlos, por el contrario, el más alto se reía y buscaba con su risa, incrementar el enojo del más pequeño, que no lograba arrebatársela de su mano, ya que el chorro potente de agua, seguía ejerciendo molestia y presión en su rostro, especialmente en sus ojos.
El espectáculo estaba a todo dar, yo continuaba en la sombra, detrás de ese muro, espiando la lucha de dos jóvenes por una manguera que no se habían dado por enterados que alguien los observaba completamente desnudos, mojados y frotándose el uno al otro para poder lograr ganar el combate, mi paja no paraba, era muy lenta, buscando solo no perder la erección, aunque esto era facil, solo era continuar observando aquella escena, para que mi verga no perdiera ni un milímetro de su erección, ambos jóvenes continuaron con su juego y cada vez el contacto físico entre ellos era mayor, sus cuerpos cada vez estaban más juntos, sus vergas chocaron en más de una oportunidad, pero esto parecía no importarles y en una maniobra del más bajo por arrebatarle la manguera a su hermano, resbaló y cayó al piso, no fue una caída muy aparatosa, solo sus pies se fueron hacia adelante, enviando su tronco hacia atrás y cayendo al piso sobre su cadera, el que quedó de pie aprovechó el momento para apuntar de nuevo con su arma al rostro de su hermano y con el chorro de agua continuó por su cuello, pecho, abdomen y verga, ahí se detuvo y al ver la queja de su oponente, comenzó a reírse y ejerció mucha más presión con el agua, sabía que esto lo estaba molestando: “mira cómo te tengo, hermanito, completamente vencido, mira como tus güevas rebotan en el piso cuando les apunto con este chorro de agua a presión, se ven muy chistosas, ¡jajaja!”, fue lo que el más alto dijo a quien se encontraba sentado en el piso, quien se quejaba del dolor en su culo por la caída y por la presión del agua en sus güevas, intentó entonces voltearse para apoyar sus rodillas en el piso y ponerse de nuevo en pie, pero el movimiento de su hermano, nos sorprendió a todos, al verlo en cuatro y con su culo en pompa, apuntó de manera magistral el chorro de agua de esa manguera, directo su ano, seguido de una sonora carcajada y el comentario: “te voy a lavar ese culito, hermanito, no te va a quedar rastro de mierda y así aprendes para cuando el vecino con el que te la pasas, te lo quiera chupar” y dicho esto, aprovechó la posición, apoyó con fuerza uno de sus pies en la nuca de su hermano, obligándolo a permanecer con su cara pegada al piso y sin posibilidad de moverse porque cada que este lo hacía, ejercía más presión, al punto de hacerle daño, cosa que se podía notar en su rostro, “¿qué estás diciendo, Gus?, ¿cómo se te ocurre decirme esto?, sabes muy bien que Anderson es mi mejor amigo, solo eso y lo es porque desde niños nos conocemos, tú también lo conoces y eres amigo de él, pero por temas de edad, siempre me la llevé mejor con él que tú, además deja de pisarme con tu pie que me estás haciendo daño”, fue la respuesta del que estaba sometido en el piso, “¿ya vas a comenzar a lloriquear?, Gonsito, sabes que eso es lo que más me molesta de ti, esa debilidad que muestras siempre, no me pidas que te deje de pisar, defiéndete y trata de liberarte por ti solo, sabes que como tu hermano mayor, siempre he querido que seas igual de fuerte a mí, ¡párate por ti solo, párate!”, fueron las palabras gritadas de Gustavo, el juego ya había tomado otro color, de lo divertido y gracioso, se había tornado un poco más violento y con algunos reclamos típicos de hermanos, por mi parte, a mi este tinte me estaba gustando mucho más.
Gonzalo continuaba en el piso, forcejeando para poder quitarse el pie de su hermano de la nuca, pero este al parecer tenía bastante fuerza y aprovechándose de su posición, acercó mucho más la manguera al culo de su víctima, casi al punto de rozar el plástico de esta con su ano, “bien lavado te estoy dejando el culo, hermanito, ¡jajajaja!, y prepárate porque te voy a introducir el tubo de esta manguera para que no te quede ni un rastro de mierda, quien quita y a Don Jorge le dé hoy por hacer ronda nocturna y quiera por fin usarte como la perrita que eres”, estas palabras de este a su hermano, me dejaron frio, se estaban revelando secretos muy íntimos de lo que pasaba en aquella construcción, era claro que si pasaban cosas con Jorge, el administrador, lo que había visto en la tarde me había dado pistas, pero con esto que acababa de escuchar, me quedaba más claro todo.
La verga de Gustavo comenzaba a despertar, al parecer el juego de poder con su hermano le estaba gustando, me pareció extraño ver esta reacción en este joven porque fue precisamente él, quien más aversión mostró en su rostro cuando los vi hablando con Carlos y el administrador y más cuando estos dos personajes, pellizcaron con fuerza sus tetillas, pero la vida siempre nos regala sorpresas, desde el piso, aun sometido por ese fuerte pie, con una manguera a punto de entrar por su culo y con su mirada hacia arriba, Gonzo pudo ver como la verga de su agresor despertaba, solo hasta ahí, “me dices marica cada que tienes oportunidad y mírate, ¡mírate!, ya tu verguita comenzó a despertar y ahí radica tu rabia y envidia, siempre has sabido que mi verga es más grande que la tuya y eso de duele, envidias tener una verga como la mía y como la de papá, pero para eso tendrías que volver a nacer, estoy seguro que con eso no le das placer a nadie y deberías ser tu quien prepare ese culo y puedas pagar parte de la deuda que mi padre tiene con ese señor, con ese cerdo que administra este lugar”, fue la manera como el sometido se defendió desde suelo, buscando con esto, humillar a su adversario, “¡cállate, imbécil!, si ves reaccionar mi verga es porque la debilidad en otros me excitan, además, ni sueñes que la veras cuando la logré despertar del todo, no te voy a dar ese placer y ni se te ocurra insinuar que seré yo el que entregue su culo a ese cerdo para restarle a la deuda que papá tiene con él, ya lo habíamos negociado entre los tres y fuiste tú el elegido para eso, como hermano menor y el más débil de los dos, y como buen marica que eres, ¿o acaso crees qué no lo sé?, eres tú quien debe pagar con tu culo y yo hoy he decidido comenzar a entrenártelo, ¿preparado, Gonsito?”, Gustavo sentenció a su hermano mientras veía como sus palabras lo habían afectado, al punto que este escondió su llanto hundiendo su cara completamente de frente al piso, ahí fue entonces cuando dejó de ejercer presión con su pie en su nuca y al verlo completamente entregado y sin que pudiera verlo, se pajeó por unos segundos para terminar de erectar su verga, cosa que medio logró, porque esta no despertaba aún del todo, luego se arrodillo detrás de su hermano para apuntarle con esta a la entrada de su culo, Gonzo no mostró resistencia, las palabras de su hermano lo habían humillado a tal punto que solo se dedicó a esperar sumisamente con su cara pegada al piso por lo que no pudo ver el estado de la verga de su hermano, “¿ves como si eres bien marica?, mira no más como sigues con tu culito en pompa esperando que te clave mi verga hasta el fondo, dudo hasta que seas virgen, seguro Anderson o quien sabe que otro de esos amiguitos tuyos te han reventado el culo a vergazos y ya párate, deja de pasar pena ahí arrodillado, ni creas que te voy a regalar el placer de meter mi verga en tu culo, solo quería con esto comprobar lo que llevo años pensando, “¡párate ya que me das asco!”, ante la orden de su hermano, Gonzalo se paró inmediatamente con su cara roja producto no solo de la ira, sino también de la vergüenza, se sentía completamente expuesto ante su hermano y su pena aumentó cuando al estar de pie, su verga se veía con cierto grado de erección, yo desde mis escondite pude apreciar ambas vergas, las dos eran hermosas, desearía estar ahí, arrodillado ante esos dos jóvenes, mamando una a una, cada una de sus vergas, además, no entendía su disputa, a simple vista y en el estado que se encontraban, ambas vergas se veían de un tamaño muy similar.
Gonzalo continuó parado frente a su hermano, se notaba no solo la rabia y la pena, era obvio que también estaba excitado por lo que inmediatamente intentó tapar su verga con sus manos, pero ya era muy tarde, Gustavo ya lo había notado e intentó decirle algo, pero una voz al fondo lo interrumpió: “bueno, bueno, suficiente de juegos y de botar agua, aquí les traigo el jabón que me pidieron, me tocó ir hasta la cabaña donde se hospeda Jorge para pedírselo”, era Genaro quien salía del fondo de la construcción solo con el bóxer que lo había visto minutos antes asomarse por esa ventana, a contraluz, se podía ver como su verga estaba a todo dar, completamente erecta, se notaba que llevaba tiempo espiando, como yo, la escena desde otro lugar de la construcción, sus hijos también notaron la verga erecta de su padre y antes de que estos peguntaran algo, él se les adelanto diciéndoles: “a ver, par de traviesos, ¿a qué estaban jugando que veo sus vergas a medio parar?, ya saben que ese tipo de juegos no es que me gusten mucho y más en este lugar, cualquier vecino, visitante clandestino, haciendo hincapié en estas dos palabras, o hasta el mismo administrador, los pudiera ver y podrían malinterpretarlos, cuéntenle a su padre que se les ocurrió esta vez”, Gonzalo se adelantó respondiéndole: “nada, papá, solo estábamos forcejeando la manguera, simulábamos que eran un arma de combate y con el chorro de agua, mi hermano me hacía presión en el cuerpo, generándome molestia, entre el forcejeo natural de los cuerpos nuestras vergas reaccionaron, pero por nada más, además en medio de esta disputa, resbalé, cayendo al piso y por eso me acabas de ver levantándome de este, no malinterpretes nada”, “¿y quién ganó?”, preguntó Genaro, “obviamente yo, papá”, le respondió Gustavo, “sabes de sobra que tu hijo menor siempre ha sido el más débil de los dos”, sentenció el hermano mayor, pero Gonzo refutó: “eso cree él, papá, pero no creo que con un arma tan chiquita, me pudiera hacer daño”, mientras decía esto, hacía un gesto con sus dedos, su hermano enfurecido ante su sarcasmo respondió de inmediato: “¿otra vez con el tema del tamaño de mi verga y esta vez delante de papá?, ya te he dicho que no la tengo pequeña y nunca me las has visto completamente parada, tu juras tenerla enorme, pero yo solo veo una verga de tamaño promedio colgar entre tus piernas, estoy por pensar que solo me retas para que yo decida algún día mostrártela en completa erección, pero no te voy a dar ese gusto”, “yo no mencioné para nada tu verguita, solo dije que tu arma era muy pequeña, haciendo referencia a la manguera, si te sentiste aludido, por algo será, ¿no crees papá?, ¡jajaja!”, estás palabras de Gonzalo, terminaron de enfurecer a su hermano mayor y al intentar irse a los golpes con él, su padre intervino de inmediato: “¡basta ya, par de mocosos!, ya me tienen harto con ese temita del tamaño de sus vergas, que quien la tiene más grande, que quien más pequeña, en Gonzo lo puedo entender un poco, apenas llegó a la mayoría de edad hace poco, ¿pero en ti, Gus?, ya eres un hombre de 22 años, tienes que madurar y dejar de pararle bolas a eso, estoy por pensar qué realmente si la tienes muy pequeña, ¿no habrás salido como tu tío German?, ¡jajajaja!, me acabo de acordar que esta misma pelea la tuve en nuestra adolescencia con su tío, éramos unos cagones cuando este tema salió entre los dos, nos tocó recurrir a una paja para poder llevar nuestras vergas a su máxima expresión y luego poder medírnoslas con la cinta métrica del costurero de mamá”, “¡papá!, ¿cómo se te ocurre?, no sé cómo es la verga de mi tío, pero mi verga no es pequeña, son ideas que siempre ha tenido este enano”, respondió el mayor de los dos, “¿y quién ganó, papa?, preguntó curioso el menor, en quien ya se notaba de nuevo reacción en su verga, “¿tu es qué no escuchas?, les acabo de decir que su tío tiene o tenía, no sé si después de eso, en su adultez, le creció algunos centímetros, una verga bastante pequeña, aunque cualquier verga se ve pequeña ante este mástil”, le respondió Genaro mientras se la agarraba por encima de la tela de ese bóxer y dirigiendo su mirada hacia donde yo estaba, era claro que sabía desde siempre de mi presencia en ese lugar, “!papá, que cerdo!, no queremos ver tu “mástil” y ya tápate, además nos da curiosidad ¿por qué tardaste tanto en llegar con el jabón de la cabaña de Jorge y además con tu verga en ese estado?”, fue el la pregunta de Gustavo a su padre, “no hay nada que explicar, no les debo explicaciones a mis hijos, pero para que queden tranquilos, me demoré porque me tocó recurrir a otra ruta para evitar que me vieran así, por su afán con el jabón, no alcancé a ponerme el overol y el estado de mi verga se debe a que, aunque ustedes no lo crean, verme así, casi desnudo, en medio de esta parcelación y expuesto a la vista de alguien, logró despertar en mi cierto grado de excitación, ¡pero ya!, basta de preguntas”, “¿si ves, papi?, tú lo acabas de decir, yo heredé el mismo tamaño de tu verga, las veces que te la he visto erecta, como en este momento, la comparo con la mía y son prácticamente iguales, así que es claro que la verguita de mi hermano, comparada con la mía, es nada”, fue la manera humillante y brillante de Gonzalo, de devolverle un poco lo que recientemente había recibido de su hermano mayor y ante la inminente respuesta de este, su padre volvió a interferir con furia: “¡YA BASTA!, Gonzalo, no más con ese tema, debe terminar aquí y ahora, y solo se me ocurre una cosa, así que vamos a salir de una vez por todas de la duda y en este mismo instante, yo seré el testigo de cómo mis dos hijos se van a medir sus vergas y así parar con las peleas, ¡me tienen mamado, en serio!, así que ¿preparados?”, los dos hermanos parecían sorprendidos con la reacción de su padre y más aún con la propuesta que les acaba de hacer, la verga del menor seguía creciendo por lo que con sus manos no dejaban de taparse, se notaba que le estaba gustando lo que pasaba, mientras que el mayor si mostraba tranquilamente su verga, que a este punto, había perdido toda semierección y ante su desinterés por el reto propuesto, solo alcanzó de decirle a su padre: “¿y de dónde piensas sacar una regla o un metro en este lugar?”, el padre con rapidez le respondió: “estamos en una construcción, ¿no?”, “si, pero sabes muy bien que todas las herramientas las guardan cada noche en su respectivo cuarto y Don Jorge lo cierra con candado y se lleva la llave consigo, ¿piensas volver así como estás a su cabaña?, fue como Gustavo intentó sabotear el reto de su padre, “¡es verdad, hijo!, no contamos con que medir sus vergas y quiero que lo hagamos con alguna herramienta de medición para que su pelea terminé hoy mismo, esto a ojo y parado uno al lado del otro no me sirve, ¿estamos claros?”, Genaro no daba su brazo a torcer, “¿y qué se te ocurre entonces?, preguntó Gonzo curioso, “¡jajajaja!, ni te imaginas, cachorro, hace poco vi una porno en donde esta misma discusión surgió entre dos amigos y el que aseguraba tenerla más grande, retó al otro diciéndole que si no le creía, le preguntara a su novia como se ahogaba y no lograba tragársela toda cada que se la metía a la boca, este, muy cabreado por lo que acababa de escuchar, increpó, no solo a su amigo, sino también a su novia, quien los acompañaba y esta muda, no supo que responder, el silencio de la mujer le confirmó a su novio que era verdad lo que su amigo decía y con rabia, dijo que con él le pasaba lo mismo, que eso no era parámetro de medición, a lo que su amigo solo respondió que podían intentarlo ahí mismo con la boca de su novia y salir de dudas y al final terminaron cediendo, la mujer mamó la verga de ambos y con el fondo de su garganta, como parámetro de medición, lograron medir cada una de sus vergas y fue la mujer quien al final, decidió el ganador según la dificultad para trágasela completa, ¿no les parece muy interesante esta opción”, fue la historia, que para mí, se inventó Genaro para morbosamente jugar con sus dos hijos y la verdad, me pareció una idea genial, este tipo sabía jugar y de qué manera, solo imaginármelo a él con la verga de cada uno de sus hijos en su boca, hizo que casi terminara llenando esa pared que me ocultaba de leche, pero logré, como por quinta vez en esa noche, contener mi eyaculación.
Gonzalo fue el primero en reaccionar: “¿y de quién sería la garganta que mida el tamaño de nuestras vergas?, porque aquí no nos acompaña ninguna mujer”, su hermano mayor se sumó de inmediato a este comentario y aportó: “por fin el enano tiene razón en algo, ¿no pretenderás ser tu él que sirva de mecanismo de medición?, “¿ven a alguien más?, nos toca acomodarnos con lo que hay, pero que esta noche defino esta situación, la defino, además no se las voy a mamar, solo será una vez la que cada uno de ustedes meta su verga en mi boca y la que yo sienta que llegue más al fondo, ese será el ganador, así que adelante, yo ya estoy listo”, así los retó de nuevo Genaro, quien seguía insistiendo para llevar a sus dos hijos a un terreno bastante peligroso y morboso, “¡que asco papá, eres un cerdo, eso que nos propones es de maricas, ni creas que voy a dejar que tu boca toque mi verga, de solo pensarlo, me dan ganas de vomitar”, fue la tajante respuesta de Gus, quien tranquilamente hubiera podido irse de ahí, pero por alguna extraña razón, ahí continuaba, “yo no le veo lio, papá, si solo es una vez y con eso logro demostrar que mi verga es más grande que la tuya, yo acepto el juego, además, hermanito, ¿a qué le tienes miedo, a qué te humille delante de papá”, así respondió retador Gonzo, “¡que puto asco me dan los dos!, yo no voy a aceptar nada y es claro que tú quieres jugar a esa cochinada porque seguro ese es el tipo de juegos que juegan los maricas como tú”, continuaba el hermano mayor saboteando la situación, ¡TAZ!, fue el sonido que inundó todo el lugar, una fuerte cachetada de Genaro a Gustavo fue la que ocasionó semejante estruendo, “¡ya basta de insultos Gustavo, a tu hermano lo respetas, nos tienes mamados a tu mamá y a mí con el trato que le das a Gonzalo, es tu hermano menor y como tal deberías tratarlo, en vez de insultarlo, humillarlo, minimizarlo y hasta en ocasiones, golpearlo, lo deberías cuidar, proteger, acompañar y hasta educar, terminen ya con su baño nocturno, vuelvan rápido al cambuche y déjenme solo, me quitaste las ganas de compartir un espacio de entretención con mis dos hijos en medio de tanto caos, solo propuse algo divertido y eres tú el que le está poniendo el tinte sexual y morboso, y si no quieres que vuelva a golpearte, aprende a respetar, no solo a tu hermano, sino también a mí, soy tu PAPÁ y me debes RESPETO”, sentenció Genaro su hijo mayor.
Ambos hijos enjabonaron sus cuerpos y los juagaron rápidamente, de espalda hacia donde yo estaba, solo pude ver sus culos, se les notaba el deporte y el trabajo duro de la construcción y de ahí pasaron a un costado del lugar en el que estaban, el que parecía que en un futuro se convertiría en un patio trasero o una especie de deck, ambos jóvenes se acercaron a una mesa de donde tomaron dos toallas viejas y comenzaron a secarse, pude ver la cara roja por el golpe de Gustavo y lágrimas en sus ojos, se notaba achantado y adolorido, Genaro aprovechó que la manguera quedó libre y sin quitarse los bóxer que traía, comenzó a mojar todo su cuerpo, el maestro de obra sabía muy bien lo que hacía, dirigió, no solo su mirada, sino también todos su movimientos hacia el lugar donde yo me escondía, volvía a su perverso juego erótico y no le importaba que sus hijos estuvieran ahí, su verga comenzó a crecer de nuevo pero su prenda intima nunca desapareció de su cuerpo, él sabía que esa tela mojada le sumaba mucho más morbo a la escena y este morbo aumentó, cuando el jabón apareció, la espuma de este, puso brillosa su piel, marcando más esos músculos ganados por su trabajo, pasaba sus manos por todo su cuerpo, las introducía dentro de esa tela blanca transparente y aprovechaba el jabón para magrear suavemente su verga, las metía entre sus nalgas y volvían adelante para pasarlas por sus güevas, sus hijos seguían en la mesa secando sus cuerpos, sin despegar ninguno de los dos, sus ojos del cuerpo de su padre, mostraban admiración y sorpresa, y de alguna u otra manera, no daban crédito a lo que su padre estaba haciendo o no entendía el porqué, pero ahí seguían, estáticos, como hipnotizados ante el erotismo que desprendía el cuerpo de su progenitor, al parecer ese juego de seducción, no solo estaba haciendo efecto en mí, Gonzalo ya comenzaba a mostrar una leve erección y Gustavo, aunque resistente y con su verga aún dormida, no quitaba su mirada ni parpadeaba.
Ahí estábamos los tres, inmersos en el juego de Genaro, el cual solo se vio interrumpido por su hijo mayor, quien volvió con su cabeza agachada a pararse frente a su padre para comenzar a hablar: “¡papá!, ¿me perdonas?, sé qué hace un momento me excedí con Gonzo, pero debes también entender que no me gusta cuando él saca a relucir el tema de mi verga, estoy arrepentido y no quiero ser una carga más para ti, prometimos ayudarte con esta construcción para que puedas pagar parte de la deuda que tienes con ese señor”, “no creo en tu arrepentimiento, Gustavo, ha sido un momento difícil para la familia al que quise darle la cara yo solo, nunca quise que mis hijos, que tanto adoro, terminaran involucrados, pero, ese señor, como lo llamas, me tiene del cuello, puede ser que lo que propuse para divertirnos, hace un momento, se viera como algo sucio, pero yo lo estaba viendo solo como una anécdota más entre nosotros tres, creo que hemos vivido cosas más extremas como para escandalizarnos por eso, además, te advierto de una vez y que tu hermano también lo escuche, Don Jorge aún no ha comenzado a cobrarse la totalidad de la deuda y cuando comience, esto que les acabo de proponer, va a ser nada comparado con los juegos macabros con los que él cobra el dinero que se le debe, vuelve ya al cambuche con tu hermano, yo debo solucionar un tema pendiente, esta noche ha resultado un imprevisto”, se hacía el difícil el maestro de obra, yo conocía esa técnica y estaba llevando a su hijo más resistente, al límite y lo iba a lograr, “lo sé, papá y eso me tiene atormentado, quizás por eso he estado muy sensible, no es excusa y para que veas que te digo la verdad, acepto jugar lo que nos propusiste, pero exactamente como lo propusiste, ni más ni menos”, dijo Gus, “¡mira, hijo!, ya no estás en condiciones de exigir, si quieres que acepte tus disculpas, debes aceptar jugar con mis reglas, además es la única manera de que quiera volver a jugar, ¿estás de acuerdo?, sentencio Genaro, “¿y cuáles reglas?”, pregunto su hijo, “mis reglas, nada que no puedas manejar, pero no te las diré, solo acepta o no”, fue la respuesta final del padre, “está bien, papá”, terminó aceptando Gus, “¡Gonzo!, deja esa toalla y vuelve de nuevo, tu hermano aceptó jugar con nosotros y vamos a divertir a la visita”, ordenó Genaro a su hijo menor, “¿cuál visita?”, preguntó Gonzalo, “es un decir, hijo”, dijo el maestro de obra, mirando hacia mi escondite y yo sabía claramente, que no se trataba de un decir, la diversión de la visita estaba por comenzar.
Continuará…
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