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Dominación Hombres, Gays, Travestis / Transexuales

Se me metió entre ceja y ceja, acostarme con él y sentir su pedazo de carne dentro de mi culito.

Al principio solo las admiraba, pero con el tiempo comencé a usarlas a escondidas, sin que nadie en mi familia se llegara a dar cuenta de eso, y para evitar ser descubierto, fuera de casa tenía un escondite donde a solas me transformaba, por lo que al tiempo también descubrí el placer que me producí.
Pienso que todo comenzó cuando empezaron a gustarme las prendas íntimas de mis hermanas y de mi mamá, claro sin que ellas se llegasen a dar cuenta de eso, ya que poco a poco yo las fui obteniendo a medida que ellas decidían no seguirlas usando más, ya fuera porque se les habían roto, o se les llegaron a manchar, o simplemente porque dejaron de gustarles.
Al principio solo las admiraba, pero con el tiempo comencé a usarlas a escondidas, sin que nadie en mi familia se llegara a dar cuenta de eso, y para evitar ser descubierto, fuera de casa tenía un escondite donde a solas me transformaba, por lo que al tiempo también descubrí el placer que me producía no tan salo el masturbarme sino también el irme introduciendo dentro de mi culito, haciendo uso de vaselina, de alguno de lo que yo llamo mis juguetes, que simple y sencillamente son objetos mucho más largos y mucho más gruesos que mi pequeño pene, dichos juguetes se puede decir que tiene forma fálica.
Por un buen tiempo yo hacía todo eso completamente solo, ya que sabía que de ser descubierto mis padres lo menos que me harían si se llegaban a enterar era matarme por lo menos, pero un buen día cuando me dirigía a mi escondite con un nuevo grupo de pantis y sostenes usados que ya para ese momento mis hermanas habían desechado, como les comenté iba en camino a mi escondite cuando que me encuentro con el hijo de uno de los peones de la finca de mis padres, un chico varios años mayor que yo, el que su padre sacó de la escuela para ponerlo a trabajar en la finca especialmente en el platanal, ya que según escuché, que como era algo lento para aprender, y a pesar de ser mayor que yo no sabía leer ni escribir.
Resulta que cuando me lo encontré él estaba limpiando parte del platanal y tras saludarlo le pregunté que hacía, y a medida que me fue diciendo que debía limpiar un buen pedazo de terreno para volver a plantar más plátanos, de buenas a primera que se puso a orinar, desde luego que primero sacó enorme instrumento, y como si fuera la cosa más natural se dedicó a orinar frente a mí, y aunque en infinidad de ocasiones había soñado despierto con una verga como esa, en ese momento fue la primera vez que vi una, como dicen en vivo y a todo color.
Yo me quedé con la boca abierta, como hipnotizado mientras él seguía orinando, al ver semejante cosa me puse bien nervioso, me despedí de él y seguí mi camino a mi escondite, donde tras desnudarme y ponerme algunas de las prendas que había rescatado, comencé a masturbarme, a medida que me iba introduciendo el más grueso y largo de mis juguetes, pensando en la verga del chico con quien había estado hablando.
Dicha actividad poco a poco la fui convirtiendo en una de mis rutinas, lo único que variaba era el lugar donde él se encontraba, ya que apenas terminaba de recoger una cosecha de plátanos, casi de inmediato se dedicaba a limpiar el terreno para la nueva siembra, cuando yo lo encontraba le invitaba una botella de agua y al poco rato a él le daban ganas de orinar, y por lo general lo hacía frente a mí, sin vergüenza alguna.
Posteriormente, siempre, siempre, siempre, yo en mi escondite terminaba vestidito de nena, he introduciéndome algunos de mis juguetes a medida que me masturbaba, y como ya era uso y costumbre soñando despierto con la verga del chico ese, que casualmente cada vez que yo pasaba por donde él se encontraba al poco rato se ponía a orinar frente a mí.
Pero a medida que el tiempo fue pasando, se me metió entre ceja y ceja, que debía acostarme con ese chico y sentir su buen pedazo de carne dentro de mi apretado culito, pero como dicen el campo, una cosa es llamar al diablo y otra muy diferente es verlo venir, y la verdad que yo no había terminado de pasar la etapa de seguir llamando al diablo, o sea en mi caso el desear acortarme con ese chico, ya que en el fondo tenía miedo que se fuera a burlar de mí, y lo peor de todo que le contase a las demás personas, mi secreto, además de que en realidad jamás me había llegado a acostar con nadie, ósea que si había visto ciento de revistas y videos porno, en sí conocía toda la teoría pero de la práctica nada de nada.
Hasta que un viernes que mis padres como de costumbre se iban para la ciudad con mis hermanas, a pasar el fin de semana, y como de costumbre yo les decía que prefería quedarme en casa estudiando, así que después de que ellos salieron prendí un cigarrillo de marihuana y hay fue que se me ocurrió como lograr mi deseo de que ese chico me clavase toda su verga dentro de mi culo.
Cuando me dirigí al terreno que él estaba limpiando, y tras ponernos a charlar un momento e invitarle a tomar un poco de agua, al poco rato le dieron ganas de orinar como de costumbre, y como de costumbre al poco rato sacó su miembro y frente a mí se puso a orinar tranquilamente, mientras que yo relamiéndome los labios lo observaba detenidamente, fue cuando se me ocurrió decirle que una vez que cayese la noche y que él terminase de hacer lo que estaba haciendo, si podía pasar por la parte de atrás del viejo galpón que yo usaba como mi escondite, claro sin decirle eso último, en su lugar le dije que pensaba darle una sorpresa, para asegurarme que él se motivara a ir.
Ya había oscurecido, cuando luego de fumarme otro pequeño tabaquito de marihuana él llegó, y al preguntarme cual era la sorpresa le invité una cerveza, la cual comenzó a tomarse gustosa y rápidamente, al mismo tiempo que le pregunté si le gustaba fumar, sin necesidad de decirle que, ya que apenas saqué otro pequeño cigarrillo de marihuana, él con gran habilidad lo prendió de inmediato, en ese instante se me ocurrió preguntarle si tenía novia, y riéndose como si le hubiera contado el mejor chiste del mundo me respondió que no.
Así que mientras seguimos bebiendo cerveza, y fumando, lo invité a jugar una partida de cartas, pero cuando me dijo que no tenía nada que apostar le entregué un sin número de fichas, diciéndole que la idea era pasar el rato nada más, lo que al parecer le agradó, y así comenzamos a jugar y casi de inmediato yo comencé a perder, y al él terminar con todas la fichas en su poder, le propuse que me dejase apostar lo que tenía puesto, con el fin únicamente de pasar el rato, lo que a él por lo visto le agradó, para poder seguir bebiendo y fumando.
Y me podrán creer que rápidamente perdí toda mi ropa incluso hasta mis interiores y medias, por lo que él pensó que ya el juego había terminado, hasta que moviendo de lado a lado mi larga y abundante cabellera, ya algo mareado le dije que yo quería seguir jugando, fue cuando me puse de pie y caminando frente a él moviendo mis caderas, y nalgas pude corroborar que mi invitado no podía quitar sus ojos de mis nalgas, así que mientras yo buscaba más cerveza seguí caminando de esa manera, por lo que ambos seguimos bebiendo y fumando, hasta que nos pusimos de acuerdo que si yo perdía me vestiría, hablaría y actuaría como toda una chica, haciendo todo lo que él me pidiera, pero si yo ganaba me devolvería prenda por prenda toda mi ropa, cosa que a él pareció no molestarle, ya que rápidamente aceptó esa apuesta.
Lo cierto es que de inmediato recuperé mis interiores, pero de igual forma o manera, casi de inmediato los volví a perder, por lo que al poco rato ya había vuelto a perder nuevamente, y sin mucho drama frente a él saqué de una caja de cartón la ropa de mujer que tenía escondida, y frente a él me la fui poniendo unos pequeños y ajustados pantis que se enterraban entre mis nalgas, luego un sostén el cual arreglé para que me quedase bien ajustado a mis pequeños pechitos, una mini, mini falda de cuando mi hermanita menor era pequeña, la cual dejaba mis nalguitas prácticamente al aire, y así fui poniéndome el resto de la prendas de vestir, frente a él, pero una vez que terminé de vestirme hablando de manera afeminada le pregunté ¿Qué deseaba que yo hiciera?
Lo cierto es que él no podía dejar de verme, y sin idea de que decirme fui yo quien le propuse varias alternativas, aparte de seguir jugando y apostando, la que él aceptó de inmediato, para luego de que yo le dijera que si yo volvía a perder bailaría con él como si fuéramos novios, cosa por la sonrisa que esbozó, definitivamente le gustó, y nuevamente como cosa rara volví a perder, y tras lo cual prendí el reproductor con algo de música, y en consecuencia nos pusimos a bailar, y con lo mucho que ya habíamos bebido y fumado los dos, casi de inmediato que comenzamos a bailar, casi de inmediato él comenzó acariciar mis nalgas y muslos, así como apretarme contra su cuerpo, al tiempo que con su boca me mordisqueaba y besaba mis orejas y cuello, diciéndome que tenía unas lindas nalguitas, a lo que yo respondía riéndome cual si realmente fuera toda una chica.
Al principio de manera algo lenta, pero casi de inmediato de manera bien brusca, me apretó contra su cuerpo levantó la pequeña falda y acto seguido me bajó a la fuerza los pantis, al tiempo que no sé cómo sacó su tremenda herramienta haciendo que yo quedase de espaldas a él, por suerte antes de que él llegase había estado usando uno de mis juguetes, y el hueco de mi culo además de estar bien dilatado estaba todo embadurnado de vaselina, por lo que cuando colocó la cabeza de su verga contra el hueco de mi culo, yo actué como si no quisiera que me hiciera eso, tratando de evitar que me penetrase, y diciéndole con femenina voz lastimera y casi llorando, una y otra vez que no me hiciera eso, que yo solo estaba jugando, y eso como que más lo excitó, ya que de golpe y porrazo me ha penetrado a la fuerza, con toda su gran verga.
De seguro de yo no haber dilatado muy bien mi esfínter, me hubiera hecho sangrar por el culo, pero a medida que me continuó penetrando yo comencé a mover mis caderas al ritmo que él me metía y sacaba toda su gran y dura verga, no podía creer lo mucho que todo eso me estaba haciendo sentir de manera increíble, él no paraba de seguir penetrándome una y otra vez, al mismo tiempo que yo gemía de placer, y disfrutaba todo lo que él me estaba haciendo.
Esa noche el hijo del peón lo convertí en mi marido, y a medida que siguió anocheciendo él continúo clavándome toda su inmensa verga dentro de mi apretado culito, haciendo que yo me pusiera en diferentes posiciones, permitiéndole que me hiciera de todo, incluso mamarle su enorme verga con mi boquita, cuando terminó de clavarme toda su inmensa verga por primera vez, yo caminando completamente espatarrado me dirigí al grifo del agua, con la que después de expulsar todo, me dediqué a lavar tanto mis nalgas con el gran hueco de mi culo.
Tras lavarme agarré una pequeña toalla y tras acercarme a él limpié toda su verga, y apenas pude sin decirle nada, comencé a lamérsela con toda mi lengua hasta que poco a poco le fue volviendo a tomar cuerpo, así que apenas se le volvió a poner algo erecta, sin demora me dediqué a chupársela como toda una loca, hasta que se le volvió a poner bien dura, pero al poco rato me la volvió a enterrar por el culo, y así seguimos hasta que nuevamente se volvió a venir dentro de mí.
Ya en la madrugada tras volverme a limpiar su verga nuevamente me dediqué a mamársela, pero en lugar de volverme a dar por el culo nuevamente, él decidió venirse dentro de mi boca y garganta, haciendo que yo gustosamente me tragase todo su semen, al siguiente día cuando ambos nos despertamos, tras cambiarme de ropa, hablé claramente con él, y desde esa fecha digamos que se volvió en mi marido, pero de la manera más discreta posible, ya que él sabe que si mis padres se enteran, tanto él como yo podemos terminar bien mal, por no decir que muertos.

7 Lecturas/11 abril, 2026/0 Comentarios/por Martehijodejupiter
Etiquetas: culito, culo, escuela, hermanita, hijo, mayor, padre, semen
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