Sergio el casado, consigue un amante adolescente de 16 añitos.
Un hombre casado, de 48 años de edad, con familia y una vida aparentemente feliz.. decide complacer sus deseos con un joven culon de 16 añitos..
Sergio es un hombre de 48 años de edad, tiene un matrimonio aparentemente feliz, pues vive con su mujer y sus dos hijos. No es particularmente un hombre atractivo, es bajo, calvo, rellenito y de verga corta, pero tiene sus virtudes, y es que es un hombre muy trabajador, tranquilo y respetuoso.
En su día a día, Sergio se dedica a su trabajo y vida familiar. Se puede decir que es un buen marido y padre, muy preocupado por sus necesidades, al limite de dejar a un lado las propias, como sus deseos.
Uno de aquellos deseos, es la fantasía de querer experimentar el sexo con otro hombre, lo cual nunca se había atrevido a realizar simplemente por el miedo a ser descubierto. Este deseo, con los años se fue reprimiendo y profundizando más y más, aliviándose solo cuando se masturbaba imaginando diferentes situaciones.
Un día, cansado de aprovechar su soledad en casa para navegar por internet viendo vídeos, leyendo y chateando… se atrevió a dar un paso más allá, y entonces, se registró en una página de anuncios, para relaciones estables, encuentros ocasionales o servicios sexuales.
Cuando tenía tiempo a solas, se dedicaba a navegar por la página, leyendo anuncio tras anuncio, hasta que de pronto, encontró uno que le llamó la atención por sobre todo los demás. Era un joven que se anunciaba de la siguiente forma:
«Hola, soy jovencito, pasivo y discreto. Busco un hombre maduro para conversaciones ricas, conocer sin prisas y ver qué puede surgir. Vivo en San Gregorio, mido 1.60,blanco, rellenito, tetoncito y de culito gordo. No busco sexo al instante!.» [Anuncio publicado hace 16 hrs. por Carlos-m]
Queria algo «sin prisas» y pues Sergio también, siendo un hombre casado y con familia, quería conocer a una persona de confianza y discreta, con la cual poder disfrutar, pero sin poner en riesgo su familia.
Al leer la descripción de aquel joven, Sergio sintió un cosquilleo de emoción, pues se sentía identificado con lo que buscaba y lo mejor de todo es que vivían en la misma localidad. Con ánimos de conocer aún más al muchacho detrás del anuncio, se atrevió a enviarle un mensaje, recalcando que le había parecido muy interesante su anuncio y le encantaría mantener contacto.
-Hola Carlitos, ¿cómo estás?, ¿Cuantos años tienes?. Me gustó mucho tu anuncio… Te soy sincero, soy un hombre casado de 48 años, tengo familia, nunca he estado con otro hombre y es que no es fácil en mi situación, pero me gustaría conocer alguien como tú, que busque algo sin prisas y ver qué puede surgir.- Respondió emocionado al anuncio del joven, esperando con ansias que obtuviera respuesta.
~~~~~~~~Al día siguiente~~~~~~~~~
– Hola, yo muy bien ¿y usted?, yo tengo 16 años y me gustaría conocer un hombre maduro, no me incomoda que sea casado, pues busco conocer a alguien con discreción y sin apuro.- Respondió Carlos, recalcando claramente lo que buscaba.
-Que bueno, yo muy bien también, gracias por responder. Que hermosa edad, eres un bebé para mí..jejej. Me gustaría conocerte más, sin prisas, generar confianza y complicidad.. Ojalá algo duradero. Tienes wsp?.-Respondío emocionado por haber obtenido respuesta del muchacho.
-Seria genial conocer un hombre maduro, sin prisas, para experimentar y conocerse bajo confianza y respeto. Si, tengo wsp, dímelo y lo agrego.- Respondió Carlos bien seguro de lo que buscaba y es que ya había tenido algunas experiencias, pero no habían sido del todo satisfactorias, pues dentro de él tenía un gusto oculto por los hombres maduros.
-Este es mi número xxxx, espero que me hables, me gustaría mucho conocerte.-Respondió ansioso y algo temeroso el hombre mayor, esto, debido a que había dado su número telefónico a un muchacho desconocido, todo producto de la calentura y curiosidad.
~No pasaron ni 5 minutos cuando Sergio recibió un mensaje de Carlos a su wsp.~
– Hola, soy carlos.-Saludó al hombre mayor.
-Hola bebé, que bueno que me hayas escrito. Es la primera vez que hago esto, y es porqué me pareciste muy interesante, aparte vivimos cerca por lo que pude ver en tu perfil, y eso es extraño encontrarlo en la página.- Respondió rápidamente el hombre, aprovechando su tiempo a solas en casa.
~Este fue el inicio de una amistad y complicidad complicidad única entre un maduro y un muchacho en plena adolescencia.~
Pasaron los días, las semanas e incluso los meses, y ambos seguían en contacto, hablaban de la vida cotidiana y cuando sentían calentura hablaban de ello, e incluso llegaban un poco más allá, se realizaban llamadas y videollamadas para calentarse mutuamente.
•••Alguna de aquellas video llamadas•••
-Ufff que hermoso bebé.. Anda, ahora muéstrame ese hoyito…-Decía Sergio mientras observaba atentamente la pantalla de su celular, pues en ella estaba Carlos obedeciendo sus órdenes.
-¿Le gusta papito?… ¿Le gusta mi culito gordo?.-Preguntaba con voz de caliente el muchacho, el cual estaba contra la pared, levantando su culo y enseñandole todo el hoyito al hombre maduro.
-Me encantaa.. bebé.. uuff.. métete un dedito, como si fuera mi verga… por favor…-Le pidió el hombre mientras gemía y seguía su masturbación.
Y así lo hizo Carlitos, metió su dedo índice dentro de su hoyito y lo movía en círculos dando suaves gemidos, los cuales calentaban a más no poder Sergio. Con una de sus manos libres, el muchacho también se masturbaba, y se estremecía de placer, le encantaba calentar a su maduro y masturbarse junto a él mientras se hablaban cochinadas entre ambos.
-Ayyy me voy a correr.. mmm..-Gemía Carlitos anunciando su eyaculación, mientras soltaba sus chorros de semen contra la pared.
-Uff.. yo igual… Ahí viene.. ahí viene..aah!!.-Gimió el hombre maduro explotando de placer.
••Así como éstas videollamadas hubieron muchísimas otras••
Habían generado un vínculo muy natural y sincero, se habían hablado de todo, se han compartido deseos y fantasías, las cuales permanecerían entre ambos según lo pactado. Todo aquello, es algo que los mantenía felices, uno era el mejor secreto guardado del otro, y eso, era algo mágico.
Un día de aquellos, Carlos se quedó dormido pensando en Sergio, y todas las cosas calientes que conversaban continuamente. Carlos sentía la necesidad de llevar aquellas palabras, hacia los hechos, y es que en la adolescencia las hormonas andan revolucionadas y hay que darle lo que piden según el razonamiento juvenil.
Así fue como al día siguiente, se dispuso a inventar una excusa para faltar a clases y así poder quedarse en casa, y lo logró. Cuando su madre se fue al trabajo, Carlos quedó completamente solo y se dispuso a enviar un mensaje a su compañero de fantasías y deseos.
– Holi, ¿como está?.- Escribió ansioso Carlitos.
-Hola bebé, muy bien, aquí en casa, descansando ¿y tú?, ¿en clases?.-Respondió contento y curioso.
– Que bueno. Yo también en casita, descansando jiji. Hoy no fui a clases.- Respondió Carlitos de forma juguetona.
-Que rico bebé, ¿eso porque?, ¿estás bien?.- Preguntó curioso Sergio.
-Si, solo me quería quedar en casa y ver si ocurría algo interesante hoy… Jiji.- Respondió de forma coqueta.
-¿Algo interesante como qué bebé?.-Respondió el hombre haciéndose el desentendido, pero presintiendo claramente dónde iba la conversación.
-No sé, quizás vernos.. Estoy solito en casa papi y lo he pensado mucho…- Respondió algo nervioso el muchacho.
-Uf bebe, ¿estás seguro?, ¿no llegará nadie?.-Respondió emocionado el hombre y con nervios igualmente, era algo atrevido y riesgoso pero llevaba mucho tiempo aguantado la calentura.
~Había visto el cuerpo del muchacho a través de fotos y videollamadas, lo cual lo hacían desear tenerlo desnudo entre sus brazos y también entrar en él.~
-Si, seguro. Mi mamá llega a eso de las 18:00hrs.-Respondió nervioso nuevamente. Estaba caliente y es como si esto, lo hiciera actuar en automático.
-Okay bebé. Envíame la dirección, me ducho y voy.- Respondió Sergio, nervioso pero decidido.
-La dirección es xxxx. Lo espero.-Respondió nervioso Carlos, soltando el teléfono y dirigiéndose directamente hacia el baño para prepararse y estar listo para cuando llegase Sergio.
~~~~~~~~Minutos más tarde~~~~~~~~
La dirección que le había enviado el joven, lo había llevado no muy lejos de su casa.. llegó hacia una pequeña y silenciosa casa. El hombre observó a su alrededor para asegurarse que no hubiese nadie a la vista antes de entrar al patio delantero del domicilio. Una vez dentro, tocó la puerta de la pequeña casa, y a los pocos segundos, se abrió lentamente, dejando ver a un lindo muchacho.
Una vez dentro, el hombre observó a
su alrededor, el «hogar» del muchachito era bastante precario, pues en una habitación estaba la cocina, y en la otra, el dormitorio, en el cual habían solamente dos camas, una de él y la otra de su madre. Sergio sintió algo de lástima, y pensó rápidamente lo que tenían sus hijos, y lo que no tenía Carlos, un excelente estudiante, centrado y respetuoso.
~Al menos eso había logrado descubrir durante el largo periodo de tiempo que estuvieron conversando, como dos amigos, dos complices, dos amantes…~
Carlos lo hizo pasar directamente hacia la habitación, la cual era un lugar sencillo pero limpio y cómodo. Una vez ahí, ambos se sentaron y quedaron frente a frente, sintiendo algo especial en el ambiente, un nerviosismo propio de un romance secreto.
-Me gustaron mucho tus fotos y todo lo que hemos conversamos. Me gusta lo que se ha dado. ¿Estás seguro que no llega nadie?- Dijo Sergio repentinamente mientras miraba fijamente a Carlos.
-Gracias, a mí también me han gustado sus fotos y lo que se ha ido dando entre ambos, fantasear y disfrutar esto en secreto.-Respondió Carlos algo nervioso y ruborizado.
Al escuchar la respuesta de Carlos, el hombre maduro, no espero un segundo más y se abalanzó sobre el joven adolescente. Fue directamente a cumplir sus deseos carnales y comenzó a besarlo desenfrenadamente, besó su cuello, sus orejas, sus labios, jugando en todo momento con su lengua, quería saborear el momento.
El joven, por su parte, respondió de la misma forma, se dejó llevar y disfrutó aquel momento en el cual se sentía deseado y consentido sexualmente. Entre besos, lamidas e intensas caricias, fueron quitándose la ropa, hasta quedar completamente desnudos, dejando en evidencia ambas erecciones, pues era un momento anhelado por ambos.
Cuando Sergio tuvo al muchacho completamente desnudo ante sus ojos, sintió algo maravilloso, era un sueño cumplido, era todo lo que había estado esperando para dar el paso a explorar sus deseos. El hombre mayor, pudo observar en todo su esplendor aquel cuerpo rellenito, firme y suave, quedó fascinado con sus gordas tetitas blancas, lampiñas, de pezones grandes y rosaditos, al igual que quedó fascinado con sus caderas anchas, sus piernas gruesas, y por supuesto su culo paradito, gordo y grande.
-Ufff… Wow! Que hermoso es tu cuerpito, que ricas tetitas y culito tienes bebé. Deseaba tanto tenerte así.-Habló repentinamente Sergio, algo agitado y con un tono de evidente calentura.
-Mmm que rico papi, es suyo.. para que me haga todito suyo.. y como usted más guste…- Respondió agitado con su voz suave, observándolo con una mirada tierna pero muy seductora.
-Ooh.. que rico mi amor, quiero ser tu papi, tu hombre, tu marido… cumplir todas nuestras fantasias.-Rugio de calentura mientras recostaba al joven sobre su cama para abalanzarse sobre él y seguir besándolo.
-Uyy siii, quiero que sea todo lo que quiera ser, conmigo, yo quiero ser todo suyo y que usted sea todo mío… conocer sus secretos y usted los míos, ser uno, que sea mi hombre.-Respondió Carlitos entre gemidos.
El joven estaba muy caliente, disfrutaba de las caricias y los besos apasionados con los cuales Sergio recorría su cuerpo, el cual por su parte, también disfrutaba los besos, las lamidas y las suaves manos del muchacho recorrer su cuerpo. Mientras se encontraba en ese frenesí, Sergio sintió una mano que aprisionó su verga y la comenzó a agitar. Este acto repentino, lo hizo actuar inmediatamente, y posó ambas manos en las gordas tetitas de Carlos y las comenzó a succionar y morder, sintiendo los gemidos de placer soltaba el joven.
~En el frenesí de la excitación, Sergio siguió disfrutando del sabor que le ofrecía el cuerpo del muchacho, caliente, levemente sudado, y expeliendo un delicado olor a jabón y perfume dulce. ~
Sergio, luego de haber besado y lamido el cuello, la boca y las tetas de Carlitos, continuó bajando, hasta llegar a su pancita, luego a su pubis, y finalmente, a su pequeña verga, la cual engulló dentro de su boca con mucho deseo. Tenía al muchacho recostado sobre la cama, con ambas piernas abiertas y flectadas, con su cabeza entre ellas, saboreando su joven y sabrosa verga, se sentía excitado a más no poder.
Carlitos sentía que estaba en el cielo, todo lo que le realizaba el hombre maduro, le provocaba una profunda excitación. Se sentía como una hembra, una mujer, una esposa.. deseada por su hombre, al cual acariciaba el pelo mientras le comía su clítoris. Por su parte, Sergio, sin poder más de la calentura y recordando algunos vídeos pornográficos que había visto, se atrevió a levantar un poco las piernas del muchacho, para así pasar su lengua desde su hoyito hasta la punta su vergita y volver a engullirla.
Al igual que Sergio, el joven había visto aquel acto solo en videos porno, se veía delicioso y le causaba curiosidad, le provocaba morbo pues no entendía muy bien que los llevaba a realizar eso en una zona tan íntima, pero cuando Carlos sintió el atrevido acto del hombre maduro, lo comprendió todo, sintió un enorme cosquilleo de placer, lo cual le provocó un natural e intenso gemido, era su primer beso negro.
~Sergio estaba muy feliz, se había desprendido de todos sus miedos y limitaciones heterosexuales, disfrutaba sin restricción del cuerpo de otro «hombre». Se sentía satisfecho de poder concretar sus deseos y sentirse deseado, más aún por un muchacho tan jovencito.~
En su máximo punto de excitación, sin poder sostener más su calentura, posó al joven en posición de perrito al borde de su cama, con su culito bien parado, lo cual le provocó un hambre voraz. Había visto muchos vídeos pornográficos gays, y en muchos de ellos, habían hombres realizándole beso negro a enormes traseros, lo cual le parecía algo extraño, pues nunca lo había hecho, pero ante semejante oportunidad, no lo pensó dos veces y se lanzó a probar.
El hombre maduro, hundió su rostro entre ambas nalgas del muchacho llevando su nariz directamente al hoyito, para poder olfatearlo profundamente y luego lamerlo lento pero profundo, haciendo estremecer a Carlitos con la textura de su lengua.
-Mmmm, aashh…. que rico se siente papi..mmm.- Habló entre gemidos Carlitos, se sentía deliciosa la lengua húmeda y caliente del hombre en su hoyito.
-Ufff bebé, que rico.. me encanta. Que rico chupar hoyito, que rico chuparte tú hoyito!! Ahhh.- Dijo el hombre separándose levemente de las nalgas del muchacho entre chupeteadas.
Así estuvieron alrededor de 10 minutos, Sergio estaba fascinado comiendo culito, era algo nuevo y delicioso para él, además, los gemidos del muchacho eran música para sus oídos, pues aparte de complacerse él, estaba complaciendo a un jovencito.
~A Sergio, siempre le había sorprendido el genuino interés del muchachito por los hombres maduros. Sobre todo por él, ya que tenía claro que no era el prototipo ideal de muchas personas, incluso de su pareja, la cual siempre lo evitaba para intimar.~
El muchacho, aún disfrutando de las chupeteadas de hoyito que le propinaba Sergio, salió repentinamente de su posición, se arrodilló en el suelo y le pidió al hombre maduro que se posicionara frente a él. Cuando el hombre obedeció, Carlos observó hacia arriba, y pudo ver la abultada barriga del hombre, su rostro lleno de deseo acompañado de su sudor de macho… sin esperar más, el joven al igual que lo había hecho Sergio, hundió su rostro en su verga, la olfateó, la restregó por su cara y luego la metió completamente en su boca.
-Oooh que ricoo bebé.. uuuff sigue porfavorrr…-Rugió de calentura el hombre, al sentir la boca caliente del muchacho tragando toda su verga.
-Mmm… mmm…-Gemía Carlitos con la verga del hombre dentro de su boca, mientras lo miraba fijamente a los ojos como una puta seductora.
~Asi estuvo un par de minutos Carlitos, propinándole una deliciosa mamada a Sergio, quién de vez en cuando le penetraban rápidamente su boca.~
Sin intenciones de que aquel encuentro acabara, decidieron separarse y continuar besandose entre caricias. Mientras lo hacían, sus pequeñas pero duras vergas, chocaban entre sí, las cuales apretaban cuerpo a cuerpo restregándose como dos animales en celo.
Las manos del hombre se habían posicionado en las enormes nalgas del muchacho, las estrujaba, las abría e incluso las nalgueaba. Por su parte, el muchacho lo abrazaba por el cuello respondiendo de forma apasionada a los besos de su amante maduro, separando sus labios solo para poder gemir.
-¿Podemos meternos en la cama? Quiero saber que se siente al tener un hombre ella, como si yo fuera su mujer.-Dijo repentinamente el muchacho separándose de los labios de Sergio.
-Claro que si mi amor, tú ahora eres mi mujer… me encanta tu piel suave, tus tetitas, tus enormes nalgas.-Respondió Carlos antes de volver a besar a Carlitos y luego seguirlo hasta su cama.
~Cuando Carlitos le pidió a Sergio que se metieran bajo las tapas de su cama, quería cumplir su fantasía de sentirse una mujer, la cual espera a su marido para montarlo y complacer sus deseos sexuales~
Desnudo y sudoroso, Sergio se metió desnudo a la cama con el muchacho, al cual comenzó a besar nuevamente, concentrándose en su cuello, boca y tetitas, mientras que con sus manos cayosas, recorría sus enormes nalgas, y masajeaba su anito marrón
~Sergio quería complacer todos los deseos del muchacho, al igual que los suyos. Carlos quería sentir el calor de un hombre entre las tapas de su cama, enredarse apasionadamente con él y que su olor quedase en sus sábanas.~
El joven se sentía en la gloria, se sentía tan repleto de placer que inevitablemente gemía con las caricias y besos de su amante. En esa misma calentura, Carlos se atrevió a montarse sobre el hombre maduro, tenía ganas de cabalgarlo, lo deseaba con locura, a pesar de no ser el prototipos de muchas personas, a el le encantaba, le encantaba tener un hombre panzón, peludo y calvo, haciendo evidente la diferencia de edades.
Una vez montado sobre el hombre maduro, Carlos, tomó la verga aún lubricada con sus propios juguitos de macho y con restos de su saliva. El muchacho fue guiando lentamente hacia su hoyito marrón la verga del hombre, estaba tan dura que cuando la sintió en su hoyito se sentó rápidamente hasta enterrarla toda en su interior.
-Ayyyyy.. mmmm.. Que rico papito….-Gimió de placer Carlitos al sentir la penetración de Sergio. No era un pene grande pero su grosor era delicioso, al igual que toda la situación de tener 16 años y estar follando con un hombre maduro de 47 años en su propia cama a escondidas de mamá.
-Ufff mi bebé, que delicosooo!!. Hace rato no sentia este placer tan rico. Que deliciosa eres Carlita.-Rugió caliente al sentir el interior del muchacho, era apretadito, mojadito y muy caliente
~Frente a sus ojos, el muchacho parecía totalmente una hembra, sus tetas gorditas y bien formadas rebotaban con el movimiento de las penetraciones anales que le propinaba a Carlita.~
-Mmm.. me encanta que me trate como una mujercita mi amor.-Respondió agitado mientras le daba unos profundos sentones en la verga a Sergio, lo cual hacía rebotar sus tetas y nalgas.
-uuuhm.. eres más que una mujercita carlita, llevas toda una hembrita dentro, que rico ser yo quien la saque fuera… Uffff… Que rico!! te mueves delicosoo. Me tienes loco…-Respondió agitado el hombre, tomándolo aún más fuerte de las caderas mientras seguía el vaivén de las nalgas de su amante, masajeando su verga con el interior de su hoyito.
El dormitorio se había convertido en una sala de música con los gemidos agitados de ambos amantes. Se habían cubierto con las tapas de la cama, para sentir su calor mutuamente, y producto de ello, sus cuerpos estaban colorados, calientes y sudados, impregnado de aquel olor a sexo las sabanas y aire de la habitación.
~En aquella cama se veían deliciosos ambos, era una escena digna de esas películas pornográficas de daddys y jovencitos.~
El joven se veía totalmente sensual moviendo sus caderas sobre la verga del hombre maduro, su rostro reflejaba placer y satisfacción, tenía cara de estar muy caliente. Al igual que su amante, el cual habia pasado de ser Carlitos a Carlita entre sus caricias… el rostro de Sergio demostraba su calentura, su excitación y el regocijo de liberar sus deseos de macho.
En aquella posición, siguieron las constantes penetraciones, provocándose placer mutuamente. Sus movimientos, fueron acelerando al igual que sus gemidos a medida que comenzaba a llegar el éxtasis del encuentro sexual.
-oooh! ooooh!! uufff…. Que ricoo!…. Me voy a correr Carlita, me voy a correr dentro de ti amor!.- Rugió y bufó Sergio, como un animal.
-Ayyy… ayyy.. que rico mi papi maduro…. hágame todita suya, deme todo su semen.- Respondió gimiendo de calentura Carlita, su voz sonaba más aguda.. pues el hombre había desatado a la hembra que llevaba dentro.
~Carlita, al escuchar las palabras de su hombre, sintió un escalofrío de calentura recorrerle por todo el cuerpo. Entonces, posó ambas de sus manos en el pecho peludo del hombre, y dejando subir y caer rápidamente su enorme culo se iba penetrando rápidamente.~
La verga de Sergio, estaba totalmente durísima y de ella brotaban abundantes fluidos, los cuales permitían lubricar internamente el hoyito del jovencito haciendo que se resbalase delicioso, provocando un rico y fluido mete y saca. El muchacho gemía como toda una hembra, se sentía completamente una mujer, «Carlita», en los brazos de su hombre maduro, un verdadero hombre para él.
De pronto, en la habitación se escuchó un fuerte «aah..» al unísono, el cual indicó que el éxtasis del sexo había llegado, provocando que ambos se corrieran de placer. Los chorros de semen derramados por Sergio, se fueron directo al interior de su amante, inundándola de él, y marcándola como suya, como su Carlita. Por otra parte, su ahora hembra, al sentir las ricas estocadas de verga en su interior, derramó sus juguitos sobre la abultada barriga de su amante, llegando hacia su cuello, e incluso salpicándole en su rostro.
-Ahhh que ricooo, que ricooo.. mi amorrr, uff.. toma mi lechee…-Bufó el hombre mayor, como un animal en celo mientras derramaba su semen dentro de Carlita.
-Ayy siiii, demela toda!!.. mmm… Que ricoo..!.-Gemía Carlita en un tono agudo y naturalmente sensual, mientras el éxtasis de la situación se reflejaba en su rostro.
Ambos se miraron fijamente y observaron cada detalle en la expresión de sus rostros, mientras explotaban de placer, naciendo ahí, un vínculo aún más profundo, fortaleciendo aún más su estrecha relación.
Una vez derramados sus jugos, aún unidos, comenzaron a restregarse el uno contra el otro, haciendo que sonáse deliciosa aquella unión de ambos cuerpos. De pronto, antes que su verga perdiera la fuerza, Sergio hizo unas contracciones voluntarias de verga, la cual inmediatamente se volvió a erectar y comenzó a soltar en incremento sus chorros de meados, comenzaron a calentar el interior de Carlita.
-Uyy…. que cerdito mi amor… mmm…-Dijo Carlita con su natural voz femenina cuando sintió los chorros de meados en su interior.
~De la calentura, Carlita, mientras apretaba su hoyito se abalanzó a besar a su macho, sin importarle quedar manchada de sus propios fluidos.~
-Uuuh, ohh… que ricooo!.. ooh!!!.-Rugía Sergio mientras soltaba sus meados y se ponía vizco de placer. Hasta que sintió los labios de su hembra quierendo besarlo, a lo cual respondió rápidamente, metiendo su lengua, mordiendo sus labios, e incluso apretándole las nalgas.
Durante aquel apasionado beso, la verga de Sergio fue perdiendo la fuerza y salió del caliente hoyito de Carlita, la cual volvió a apretarlo para que no se escapáse ningún fluido. Cuando se separaron de sus besos, Sergio apretó el cuerpo de su amante contra el suyo.. estaba completamente satisfecho, se regocijaba de felicidad.
-Eres una delicia mi amor. Nunca me imaginé poder hacer todo ésto.-Dijo repentinamente el hombre, rompiendo el silencio entre ambos.
-Gracias amor. Me encantó.. me sentí tan mujer contigo…-Respondió Carlita para luego besar sus labios de forma delicada.
Así estuvieron un par de minutos hasta que comprendieron que era hora de que Sergio se marchase, para no ser descubiertos y para llegar a casa antes que sus hijos, los cuales vendrían de clases.
El hombre se levantó de la cama de Carlita, algo pegajoso y oliendo rico a sexo. Se pasó sus manos por el rostro para quitar el sudor, estaba colorado y con calor, fue ahí cuando le pidió la ducha a su amante, para lavarse rápidamente y luego marcharse.
Al salir del baño, Sergio, se vistió observando a Carlita, la cual aún estaba metida entre las tapas de su cama con una sonrisa de felicidad, que le hacía inflar el pecho de orgullo a su nuevo macho.
-Eres hermosa, eres la mejor hembrita que podría pedir, la experiencia que he tenido en mis 48 años bebé.-Dijo el hombre con una sonrisa de felicidad dibujada en el rostro.
-Que rico saberlo mi amorcito, ahora soy todita suya.. para que siga explorando y experimentando sus deseos.-Dijo de forma coqueta Carlita, mientras se volteaba en su cama y se destapaba, dejando ver sus enormes nalgas coloradas, producto de los sentones que le había brindado a la verga de Sergio. Acto seguido levantó el culito, y con ambas manos abrió sus nalgas, mostrándole su hoyito recién preñado.
-Uff.. se te vé delicioso cosita… Ahora es toda una hermosa conchita.- Dijo una vez vestido sin despegar la mirada de su hembra, sintiendo hambre nuevamente. Por lo tanto, se acercó y olfateó nuevamente su hoyito, para luego pasarle su lengua, aunque está vez tenía un sabor diferente pero inigualablemente delicioso.
– Uuuh que sabrosa conchita.-Dijo entre jugosas chupeteadas de culo.
-Mmm es tú conchita, mi macho.. mi hombre…-Dijo sintiendo los profundos y hambrientos langüetazos de Sergio.
-Anda mi amor.. suelta un poquito de juguito.-Dijo sorpresivamente el hombre mientras le daba unas leves nalgadas y succionaba su hoyito para tragar.
-Mmm sii..mmm….-Dijo Carlita mientras soltaba algunos chorritos de fluidos dentro de la boca de su macho. Le parecía tan caliente e irreal todos aquellos morbosos jugueteos entre ambos, pero todo era realidad, pues su amante ya había reprimido por muchos años sus fantasias como para ahora dar marcha atrás.
Luego de tragar los chorros de fluidos el cerdo maduro, chupeteó algunos restos en las gordas nalgas, se alejó y se secó un poco la cara antes de volver a hablar:
-Ssss.. aah!!.. deliciosos jueguitos.. cómprale ropita sexy a Carlita, mi vida.-Dijo Sergio mirando de forma coqueta a su amante, mientras dejaba algo de dinero en la mesa de noche.
Luego de aquello, Sergio, se dirigió a la puerta principal de la pequeña casa, esperando la señal de Carlita, quien observaba desde la ventana percatándose de que no hubiese nadie alrededor. y cuando ésta le hizo la señal, el hombre salió rápidamente, marchándose feliz al hogar que compartía con su familia.
Por otra parte,»Carlitos», cuando se quedó solo en casa, se sintió diferente, pues en los brazos de aquel hombre maduro se había desenvuelto tan femenina, tan mujer, sin necesidad de haberse feminizando… él habia logrado sacar la hembra que llevaba aprisionada dentro, pues nunca había tenido tal conexión, nunca se había sentido tan pleno y sin miedos.
Este mismo se había vuelto a acostar, y cuando observó nuevamente la mesa de noche, se preguntó rápidamente si aquel acto que había realizado Sergio le convertía en una verdadera puta, por la cual un macho le paga luego de brindarle su servicio sexual. Al rato después, mientras revisaba su celular, sintió un repentino crujido de tripas, avisándole que debía ir al baño a expulsar los meados y restos de semen que habían quedado en su interior, y así lo hizo.
-Mmm…-Dió un largo gemido mientras botaba aquellos fluidos desde su conchita, tal como la había nombrado Sergio. Y así era, pues en ese preciso instante, estaba orinando a través de ella.
Al salir del baño, «Carlitos», se volvió a meter a la cama, con el pensamiento de que ahora su lado femenino se llamaba Carlita, que su culito era una conchita, y que debía comprarse ropa sexy.
~Con aquel pensamiento se quedó dormido del agotamiento entre las sabanas sucias y las tapas oliendo a sexo. Después de todo.. faltaban algunas horas para que llegara su madre.~
Así fue como la fantasía de Carlitos, de conocer un hombre maduro para experimentar sus más profundos deseos, se había hecho realidad. Y así mismo la fantasía de Sergio, de poder explorar el cuerpo de otro hombre, más aún si era joven y también lo deseaba a él, como su mujer lo hizo hace mucho tiempo atrás…
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Espero les haya gustado este relato. no olviden dejar su comentario y pasar a leer mis otros morbosos relatos jeje.


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