Susana, la joven mami soltera 3
Otro dia normal en la vida de una guarra pervertida sin limites..
Ahí estaba yo, cachonda otra vez, abusando de un nene, del vecinito degenerado, degustando con perverso placer su penecito en mi boca, como un delicioso caramelo. El muy putito gemía, con los ojos grandotes viéndome las tetas que ya empezaban a chorrear leche, signo de que mi bebe necesitaba vaciármelas… mi nene o quien sea. Le iba a decir a Agustín que me las chupe, pero necesitaba verlo chupar la pijita de mi bebe. Le puse una mano en su cabeza como para forzarlo, mientras con mi lengua recorría desde su culito hasta la cabeza de su penecito, deteniéndome en sus bolitas. Finalmente lo conseguí y el muy putito del nene, de mi vecino Agustín a sus 8 años, empezaba a chupar el pitito de mi bebé que sonreía y disfrutaba de todo como si fuera el mas lindo de los juegos. Ahí me masturbé tan frenéticamente que acabé, me corrí como una puta cerda, babeando la pollita de Agustín, meandome en el piso de la sala de mi departamento. Con la misma mano que me di ese delicioso orgasmo, empecé a manosear el culito y las bolitas de Agustín, logrando en pocos intentos meterle un dedo en su culito, mi dedo medio hasta la el segundo nudillo estaba dentro de su apretado ano, ya todo babeado. Se quejó, casi lloró, se sacudió, pero se corrió soltando unos chorritos transparentes que me apuré a tragar. Lo forcé un poco mas a chupar a mi nene, mientras su cuerpo se relajaba después de sacarle el dedo. Tomé mi móvil y empecé a filmarlo – Bien nene, dale así, chupale el pito al bebe, te gusta? Mírame, mirá la cámara, decí que te gusta y que sos un putito dale – Seguí así un rato, hasta que logré que lo diga, que lo repita, una y otra vez, a veces tímido, otras enojado, otras llorando. La última vez ya con carita más alegre, mientras le mostraba con una mano un chocolatin que se había ganado. Ese chocolate me lo había regalado mi amiga Natalia… y estaba segura que alguna porquería tenía dentro, alguna droga para ponerme mas caliente, mas sumisa o más eufórica, lo que sea, me iba a divertir cuando viera a ese nene drogado. Un morbo intenso recorrió mi cuerpo, mientras descalza sentía el charco de orina y mi corrida en el piso de la casa. Seguía filmando. – Agustín, ahora andá a casa. Decile a tu hermana que venga cuando quiera, vengan los dos. Pero no le digas ni a tu mama ni a tu papá, asi podremos seguir jugando y me vas a poder seguir viendo las tetas… ahora andate, pero acomódate la ropa nene, no seas tonto – le dije, dejando el móvil a un lado y acomodando su pantaloncito. Lo ayudé a esquivar mi meada del piso, pero luego en un arranque de perversión lo hice arrodillar como un perrito y pasarle la lengua al charco… no quería, pero le dije que si no lo hacia le sacaba el chocolatin… lo filmé y le tomé varias fotos antes de decirle de nuevo que se fuera. Se fue, comiendo la golosina que le regalé, mientras revisaba que los videos y las fotos estuvieran bien. Lo estaban y me puse cachonda de nuevo de solo verlo. No era la primera vez que corrompía a un menor, pero si esta vez lo había llevado más lejos. Ahora esperaba que me trajera a su hermanita, tenía seis años nada más. Iba a ser difícil. Siempre estaba en brazos de su mamá. Quizás podría pervertirla… LO dejé en mente como algo para el futuro.
El resto del día lo pasé limpiando un poco, acomodando a mi bebé Lucio, dándole la teta, viendo tele, comiendo…. En un momento me tiré en mi cama y dormí, estaba cansada, como siempre, había pasado toda la noche de puta y la mañana, y el medio día.
En un momento soñaba que en medio de una orgía alguien estiraba una lengua serpenteante y la metía en mi coño, escurría semen, babas… chocolate derretido, diarrea. Yo en éxtasis me revolcaba mientras un grupo de nenes y nenas de un kínder eran atados y llevados como ganado a mi habitación, yo era una esclava mas y debía cuidar los hijos de un señor, un lord… un capo mafia. El sueño se desvanecía pero la sensación de placer en mi entrepierna no se iba, al contrario aumentaba… me desperté y ahí estaba Natalia, entre mis piernas, chupando, lamiendo, manoseando mi coño, empecé a gemir mas intensamente demostrando que me había despertado.
-Hola puta sucia… boluda, dejaste la puerta abierta otra vez, y hay un olor a sexo, a polla y coño aca que no se puede estar – dijo Natalia sin parar de chuparme, abrazada a mis piernas, yo estaba solo con una camiseta sin nada mas, en la cuna, al lado de mi cama dormía Lucio, plácidamente.-
-hmmm que rico Nati, hola, me gusta que me despiertes así, lástima que no me queda nada de lechita dentro, se que te gusta, seguro estabas buscando eso no? – dije removiéndome como una gata, casi ronroneando.
-Si que buscaba eso cerda viciosa… que no vino tu tío asqueroso? Como me calienta que te folle ese viejo gordo desagradable – Dijo Nati sin parar de chuparme, acercándome a pasos agigantados a un nuevo orgasmo.
-Si vino y me hizo cositas como siempre, pero vino sin los amigos… lo que estuvo muy rico después fue que dejé entrar al pendejito de la vecina, el nene ese, Agustín.
-Dame tu corrida cerda dale, me gusta cuando te corres y te meas en mi boca, contame de ese nene – Empecé a contarle con detalles hasta que la puta de mi amiga hizo que me corra de manera deliciosa, llenando su cara con mis babas de concha, lanzando chorritos de orina en su boca, cosa que mi amiga agradeció chupando todo con más intensidad.
-Que hija de puta, le diste el chocolatin ese, espero que no le haga mal, tenia una mezcla fuerte de porquerías que te iban a volver una puta viciosa mas enferma de lo que sos siempre – dijo Nati riendo un poco, demostrando que le importaba poco y nada el pendejo – Pero tiene una hermana, que rico, fantaseo con abusar de una nena y hacerla desde chiquita una puta de mierda como vos, como nosotras. – Me incorporé un poco luego del orgasmo y tomé a mi amiga de la cabeza para besarla y saborear mi coño en su boca. Nos abrazamos, estaba empezando a desnudarla cuando sonó la puerta. Me levanté, dejando a mi amiga con ganas. Afuera ya atardecía y me daba curiosidad que viniera alguien a casa, ya que no esperaba a nadie. Abrí la puerta y estaba mi vecina, pálida, asustada, tenía a Agustín en brazos que estaba aún más pálido, como desmayado. Mierda, se muere de sobredosis el pendejo, pensé.-
-Susana, que bueno que estas, perdón que te moleste pero no se qué le pasa a Agustín, lo voy a llevar a la guardia médica, podes cuidar a Camila, mi nena, por favor, mi marido no viene hasta la semana que viene – Me dijo medio desesperada.
-Tranquila, sisi, no te asustes que no debe ser nada, habrá comido alguna cosas en mal estado o algo así, yo me encargo de Cami, andá – dije con preocupación, temía que de verdad estuviera mal el pendejo. La vecina se fue dejándome la llave de la casa, entré como para ponerme algo más discreto, ya que estaba medio desnuda, cosa que la vecina en su angustia no parece haber notado.
-El pendejo está para atrás Nati, vos crees que ese chocolate le va a hacer mal? – le pregunté a mi amiga que se revolcaba manoseándose en mi cama sin importarle nada, me miró y se rió un poco
– Tranquila Boluda, no pasa nada, estará un poco pasado, pasará la noche en observación y mañana como si nada, no le va a pasar nada al nene… pero no puedo dejar de pensar que su penesito va a estar super duro toda la noche… en los momentos en que se despierte se va a matar a pajas el nene. – Dijo nati incorporándose. Me tranquilizó un poco. Me senté en la cama y me puse a pensar… entonces me di cuenta, tenia que ir a buscar a la nena, la había dejado sola en su casa.
– Que morbo eso del pendejo… sabés qué? Tengo que ir a buscar a la hermanita, esperame, está sola, no hagas nada raro, calentá café… no, mejor sacá unas cervezas. – Me puse un short y unas zapatillas y fui a buscar a la nena. Entré al departamento de la vecina y senta frente a la tele estaba Camila. Era una nena preciosa, tierna, de seis años, ojos grandes. Unos hermosos rulos rubios en su cabeza y un cuerpito bien formado, Tenía un vestido muy lindo, infantil, y unas cintas rojas en su cabeza. Olía delicioso.
-Holaaa, Cami, que linda que estás. Tu mami me dijo que venga a buscarte para cuidarte y jugar un poco, vení, vamos a casa, alla ponemos los dibujitos, venga con la tía – dije muy alegre. La nena estaba al punto del llanto, pero vino a mis brazos y dejó que la alzara, me abrazó un poco buscando afecto, sin decir nada, sin duda le habia afectado lo del hermano, entonces dijo:
-Gustín va a estar bien? – Asi le decía su hermanita a Agustín, con los ojos un poco llorosos
-Si bebe, no le pasa nada, va a estar bien, vas a ver que mañana van a estar jugando de nuevo – le dije volviendo a casa, luego de salir y cerrar la puerta de la vecina. Camila seguía en mis brazos con los suyos alrededor de mi cuello, asi que sentía en mi cuello su respiración.
-Pero no quiero jugar con Gustí… el quería ver mi cosita – me dijo casi al oído, parecía mas enojada que triste. Entré en casa y Nati ya estaba en la mesa, armando unas líneas de merca y con un par de cervezas destapadas y listas. Le pregunté a Cami que hizo Agustí, curiosa y divertida y Segui escuchándola – Que Gustin estaba tonto, quería quitarme mi vestido y ver mi cosita y me mostraba su cosita.
-Boluda, el nene estaba caliente, se ve que el chocolatin hizo efecto – Dijo Nati divertida, escuchando lo que me contaba en mis brazos. Me senté a la mesa con la nena en mis piernas, la miraba con atención.
– Así que tu hermanito quería verte? Tu cosita? A ver, mostrame como hizo – le insistí, me daba muchísimo morbo la situación y estaba feliz de la posibilidad de tener tan pronto a la hermanita. Con sus piernitas un poco abiertas le levanté el vestido para que me muestre mejor.
-Zi, me tocaba aca y me levantaba el vestido, asi – dijo Cami y se levantó todo, dejándonos ver que no tenia ropa interior. Mostrando en su máximo esplendor su coñito gordito y rosado< Nati se limpiaba la nariz luego de aspirar su primer raya y al vernos se mordió el labio.
-Amiga, preparale un juguito, queres un juguito Cami? Si, dale, preparale un juguito y poné la tele, los dibujitos – dije, sin dejar de acariciar sus piernitas. Mi coño empezaba a chorrear imaginando lo que íbamos a hacer.
-y y yo no quiera pero me hizo abrir las piernas asi y me decía que le muestre esto – Decía cami, con sus piernitas mas abiertas, y sus manitos apuntando a su coñito y con la otra se tocaba el pecho – y aca, quería besarme aca –
-Huy pero que jugueton tu hermano. Sabes que no tiene nada de malo? Te quería hacer asi mira – le dije y puse mi mano en su entrepierna, acariciando su coñito. Estaba calentito, suave. Nati volvió de la cocina y le dejó un vaso de plástico con jugo de naranja, me miró con expresión cómplice.
-es un juguito “especial” dijo – Y noté que sobre la mesada estaba el envase con el jugo y al lado habia unos blíster con pastillas, no sabia que eran, pero sin duda pretendía drogarla para que pudiéramos soltarnos y volvernos salvajes con la pendeja. Casi me corro de imaginarlo, mientras no paraba de acariciar su coñito con mis dedos. La nena comenzó a tomar el jugo, haciendo como si nada mientras mis caricias se convertían poco a poco en una masturbación intensa. Nati había puesto la tele, dibujitos… pero el canal porno asi que se veía en pantalla una escena hentai de una loli sometida por dos chicas futanari con enormes pollas.
Riquisimooooo
Creeme que estuve esperando está tercera parte y me dejaste con más ganas todavía, que puta es esa mamá me alegra que haya logrado hacer que el Agustín chupe la verguita