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Dominación Hombres, Gays, Voyeur / Exhibicionismo

Ternura 1

Cuando la ambigüedad de las sensaciones y la falta de experiencia pueden desatar una personalidad promiscua en un pequeño niño rubio.
Desde que era un niño de 4 años he sentido un tipo de cosquilleo en la zona baja del vientre cuando observaba de cosas lindas o adorables, recuerdo haberlo sentido cuando ví una ilustración de estas que solían ser muy populares en los 90, de figuritas cuyo estilo era muy chiquito y de ojos grandes y expresivos, o con estos peluches que aparecían en cromitos y tarjetitas con ojos dibujados en forma de gotas, no era algo que podría considerarse ni remotamente sexual; pero si admito que la reacción se concentraba y también parecía ramificarse desde mi zona genital, no siendo esta estrictamente mi pequeño pene sino también desde un área que no podía encontrar en mi propio cuerpo, concluí entonces a la tierna edad de 4 años que dicha área de mi sentir era en realidad una parte interna.

Está sensación era indescriptible, no era intensa, sino más como cuando cargas un bebé y quieres comertelo metafóricamente a besos de tanta lindura e insisto, no era algo para nada sexual.

Describiendome yo era un niño rubio, de cabello color cenizo y ojos avellanas; pero mi piel no era particularmente blanca, esto, debido a que vivía con mi familia materna en una zona costera bastante paradisiaca y muy turística, en la que el sol siempre brillaba intensamente, por lo que mi tes era mas de color café con leche tostado, mi madre Sonia era una mujer extremadamente liberal, aparentemente desatada de las buenas costumbres inculcadas por mis abuelos conservadores, decir que me había criado sola sería una gran mentira, pues para darse la gran vida de libertades tenia que encontrar quien se encargará de mí, tias, primas, vecinos, etc. Esto me llevo a qué yo desarrollara una personalidad de siempre salirme con la mía, me mantuvo a salvo la mayoría de las veces pero cuando recuerdo el pasado me doy cuenta de que fui abusado parcialmente muchas veces, y digo parcialmente refiriéndose a tocamientos por parte niños mayores, adolescentes y algunos adultos, estas caricias a pesar de su naturaleza me generaban un genuino placer, el cual como se sentía intensamente en mi área genital tendí a asociarlo al mismo placer que la dulzura o ternura; luego de mucho joder con su vida mi madre se juntó con un tipo llamado Jeanpol, grande, moreno y de rastas largos, de cuerpo mamadisimo y extremidades gruesas, el era amable conmigo, estuvieron andando varios meses hasta que en algún momento este tipo le hizo apenas sentar cabeza y nos mudamos a una casa de playa que la abuela de él le había heredado, por lo que pasé a vivir muy cerca del mar, prácticamente a una cuadra.

La casa tenía muchos espejos por alguna razón, hasta ese momento yo no había sentido interés en ellos; pero al ver la excesiva cantidad de estos mi imaginación fue atrapada por reflejos del tamaño de paredes enteras e incluso en el techo en algunas partes de la casa.

Cierta ocasión me había bañado en el mar y cuando entré a la casa y ví mi cuerpo desnudo frente al enorme reflejo de mi mismo en la sala la sensación en mis genitales casi estalló en un suspiro silencioso y nunca mas pude existir en esa casa en otro estado mental que no fuera el de «perpetuamente empalmado»

Ahora, Jeanpol y mamá eran muy calenturientos y no tenían vergüenza, eran el uno para el otro y como ya estaban viviendo juntos como que les costaba cambiar ciertas costumbres, entonces compraban su botella de alcohol, su hierba mágica, y cuando la música tropical los guiaba por sus viajes podían llegar a coger en cualquier lugar, literalmente en cualquier lugar, en alguna de las alcobas, en el baño, en el patio o en la sala en dónde yo constantemente los veía, aunque al principio fue un poco shockeante lo admito, pero al comprobar que su humor (el de mi madre) mejoraba muchísimo y me trataba considerablemente mejor lo acepté y lo disfruté, la sensación en mi pubis entonces crecía hasta que mi pequeño penecito se volvía un pequeño fierrito caliente.

Ellos incluso llegaron a darse cuenta de que los observaba en su acción; pero lejos de incomodarse (casi seguro por sus hierbas mágicas) ellos parecian encenderse, es entonces cuando mi madre intensificaba las mamadas al falo de su hombre o cuando Jeanpol la penetraba con fuerza mientras me veía a los ojos con una confianza completa y sonriéndome, además me ocurría constantemente que constantemente me excitaba simplemente viendo mi reflejo desnudo, al principio solo era yo mismo, luego el «yo» del espejo se tocaba el pene o se deseaba el culito poniendo las mismas caras de placer que mi madre.

Yo no parecía estorbarles en sus coitos, incluso a veces hacia contacto con ellos, como en la ocasión en la que Jeanpol tendido de espaldas al suelo con mi madre cabalgandole se meneaba con fuerza, entonces como me parecía que jugaban al caballito yo me senté en el vientre de mi padrastro justo delante de ella quien se meneaba conmigo, esto no despertó mucho interes en ella aún cuando nunca me prohibió nada por más inmoral que fuera, y Jeanpol si que lo disfrutaba, se que él me veía a mí meneandome en su vientre a centímetros de su verga y se imaginaba penetrandome (cosa que no tardaría en hacer); también estuvo una ocasion en la que nos bañamos en la ducha los tres y cuando su miembro se puso rígido y trataba de metersela a Sonia sin usar las manos yo sin ninguna mala intensión solo tomé el enorme y oscuro miembro y lo puse en la entrada de su mujer, lo que él agradeció antes de comenzar a meter y sacar; sin embargo caí en cuenta de la clase de libertades sexuales y juegos pervertidos a los que tenia acceso cuando una mañana veia mi madre chupar fervientemente la verga de su macho, este recostado gemía con claros indicios de llegar a un orgasmo cuando ella, sonriendo me llama sin dejar de masturbarlo, yo me acerco hasta donde la acción se lleva a cabo y esta me dice que si abro la boca, saco la lengua y cierro los ojos me compartirá del dulce de leche que a ella le encanta y que obtiene directamente de Jeanpol, este me observo sonriendo entre gratamente sorprendido y deseoso, yo accedí y mi madre luego de advertirme que me azotaría con la correa si hacía un desastre, cerré mis ojos y abrí grande sacando la lengua, no veía nada pero escuchaba los cada vez más fuertes gemidos de mi padrastro y sin saber que esperar sentí un enorme chorro de algún fluido cremoso y viscoso en la boca, mi primera impresión fue que era salado, no se trataba de un dulce como me habían hecho creer.

A pesar de que me desagradó la experiencia no dejé caer ni una gota pues no quería un castigo, me tragué toda la deslechada e incluso sentí, aún con los ojos cerrados la punta blanda del glande frotarse en mis labios, mi madre me indicó como limpiarlo y tan rápidamente como me había llamado así mismo me despidió mandándome a jugar a la playa.

Cierto viernes mi Sonia salió diciendo que volvería el fin de semana o el lunes, Jeanpol bromeaba riendo que si no estaba en casa el lunes me usaría como juguete de consolación, al escuchar esto ella solo dijo que siendo así volvería en 7 días, yo por mi parte sentí un escalofríos, una corriente sutil que salió de mi esfinter, me inundó el cerebro y estalló de vuelta en mis genitales.

El día transcurrió sin nada raro, me bañé en la playa con otros niños todo el día y la tarde, algunos más grandecitos me preguntaban en juego que si los había visto coger a Jeanpol y a mi madre y yo con 6 años totalmente «inocente» les dije que si, fue allí que comenzaron a pedirme todo tipo de detalles explícitos y morbidos pero me echaba para atrás pues ya mi madre me había advertido que lo que hacíamos en casa nadie debía saberlo.

En la cena que solo fue recalentado del almuerzo Jeanpol y yo comíamos viendo una película tranquilamente hasta que le pregunté – ¿A dónde se fue mamá? – él colocándome el brazo alrededor del hombro me dijo con voz dulce y grave – Ella va a pasar el fin de semana «Jugando al caballito» con unos amigos.

-Ah….. Y no te da cosita?- dije curioso, él respondió – No, a veces yo me he ido con algunas amigas y amigos a jugar también, ella se ha molestado?

-No. – respondí – Nosotros no sentimos celos porque nos amamos de verdad, no como esa gente que cree que hay que prohibirlo todo Pero en lo oculto hacen todo lo que está prohibido, luego terminan odiandose.

– Es verdad! – concluí diciendo – Pero es mejor si juegan aquí, mamá trae a sus amigos aquí y luego tú traes a tus amigos, y así todos juegan.

– Se lo comentaré – dijo sonriendo con tufo a cerveza, ya llevaba varias botellas.

Ya entrada la noche y luego de dos películas me di cuenta que Jeanpol estaba dormido, yo también pero me había recién despertado, él, impasible sentado en el sofá y yo sobre su regazo, de pronto un movimiento llamó mi atención al producirse bajo mis brazos, era un objeto que palpitaba, eso me había despertado en primer lugar, tomando conciencia me percaté de que era su enorme y chocolate miembro, entonces volteando hacia una pared vi nuestros reflejos en un espejo, allí estábamos él y yo desnudos, en esa realidad alterna yo estaba chupando su enorme verga negra con tanto o más aínco que mi progenitora, me sorprendió; sin embargo esto no era nada nuevo, ya que las visiones de mí a través de los espejos se volvía cada vez mas y mas atrevida como mostrándome la verdad oculta de mis deseos, observé la verga de Jeanpol que tenia a centímetro de mis manos, luego volví a observar el espejo y mi otro «yo» mamaba enganchado como un becerrito del miembro de mi padrastro, mi propio penecito estaba a mil, puse mis manitas sobre la longitud del pene y sentí su calor a través de la tela del short y el relieve de sua venas cuando palpitaba en mis palmas. Entonces decidí que queria más que solo mirar.

Apague el televisor y subiendome al regazo de Jeanpol sujeté su rostro con ambas manos diciéndole «despierta», al mismo tiempo deje caer mi peso sobre el rígido miembro de mi padrastro y sentí todo su ancho y largo con mi esfinter, él entre dormido y empalmado se despertó preguntando que ocurría -Nos quedamos dormidos! vamos a la alcoba!- él obedeció dócilmente, siempre era fácil de manipular cuando había bebido alcohol, de la mano subimos las escaleras, abrí la puerta del cuarto y allí le hice acostarse, no sin antes convencerlo sin mucho esfuerzo de quitarse el short, no quiso quitarse el boxer pero no me importó, me desnudé pues siempre dormía desnudo y me acosté abrazando su enorme cuerpo color chocolate con mi brazo poniendo mi pierna a su alrededor mientras él boca arriba respiraba roncando con fuerza, entonces mi mano pequeña bajo hasta su miembro sin mayor protocolo, lo tome con alevosía y toda la palma de mi mano se llenó de aquel monstruo, emanando calor y palpitando como si tuviera su propio corazón; Jeanpol no reaccionó, mi mano bajaba hasta la base del tallo y subía hasta la punta, acaricié los testículos con delicadeza y dió un suspiro al mismo tiempo que una fuerte palpitación lo hizo latir con fuerza, me di cuenta que lo estaba haciendo bien, así que repetí el proceso a acariciando de arriba a abajo aumentando paulatinamente la velocidad de la frotación, Jeanpol gemía sin despertarse.

Mire hacia el techo de la oscura habitación, iluminada de forma parcial por las luces de la calle, afuera, solo se escuchaba el chocar de las olas y murmullos de la calle, me levanté de la cama y totalmente decidido hasta llegar a las últimas consecuencias tome su boxer desde el elástico y se lo quité de forma rápida a pesar de su peso, afortunadamente no se despertó, entonces ví su verga, era… Linda, se que de primeras no lo parece, Pero ahora que la tenía para mí, observé sus líneas curvas su punta Roma y estructura fálica redondeada, esto me daba la impresión de que era un objeto amable, lindo, tierno, después de todo las cosas lindas generalmente son redondeadas, construidas con círculos y curvas, evitando ángulos afilados y trazos rectos.

Ahí estaba ese obelisco de carne, totalmente vertical, brillante del costado que la luz lo iluminaba, sus testículos redondos y llenos también captaban mi atención, mire el techo y el espejo me mostraba la explicita acción que el otro niño me indicaba que hiciera devolviendome la mirada con una sonrisa, volví a la cama y regresando a mi posición lo abrace de nuevo y poniendo mi mano sobre su verga bajé y subí con delicadeza, Jeanpol suspiraba entre gemidos queditos, pasé los quince minutos más entretenidos de mi vida hasta ese momento, abandoné mi posición horizontal y arrodillado en la cama me acerqué a la verga de mis deseos, lo tomé con ambas manos para poder abarcar la totalidad de su anatomía que se erigía imponente, lo masturbe con todas las formas que había aprendido observando a Sonia, Jeanpol paso de suspirar ocasionalmente a gemir casi como si sufriera, cegado por la sensación de la ternura acerqué mis labios a su glande y xon ellos lo rodeé, hicimos contacto, sentí ese sabor saladito de precum que en un principio no me gustaba y sin ninguna razón comencé a agarrarle gustito, entre mas lo manoseada mas líquido brotaba de él.

En ese momento sentí algo que me tomó por sorpresa, su mano derecha enorme y abierta abarcó toda mi cabeza desde atrás acariciándome el cabello, lo miré, él me vió de vuelta y sin decirnos palabra alguna hizo un poco de presión dándome a entender que la metiera más adentro en mi boca, eso hice, sentía la plenitud de su glande arropado por mis mejillas y mi lengua, era como una serpiente desplazándose por mi boca, varios centímetros de falo entraron pero cuando la cabeza tocó mi uvula sentí un reflejo vomitivo, él comprendió que ese era mi límite y no trató de romperlo, simplemente se mantuvo en mi zona de confort entrando y saliendo parcialmente mientras tras mis manitas seguían estremeciendo el resto de su verga y acariciando sus testículos.

Aquel exquisito espectáculo se prolongó cerca de diez o quince minutos más, ambos estábamos sudados y muy calientes, en ese momento sentí que él apretaba un botón en mí (literalmente), pues su mano izquierda me sujetó de las nalgas y su solo contacto me hizo estremecer, especialmente al presionar con un dedo mi virgen ano, esa fue la hecatombe de mi placer pueril, Jeanpol había pasado de gemir y bufar, casi a rugir marcando el ritmo de mi boca tragandose su verga, en algún momento habrá dicho algo que no recuerdo; pero que bien podría significar «casi llego» o «me vengo», y así fué un chorro de semen espeso e hirviente llenó mi boca hasta desbordarla; pero con cada espasmo de su viril mástil un nuevo lefazo se descargaba sobre mi lengua que se paladeaba cada disparo seminal, puedo admitir ahora que tragar leche fue un gusto adquirido, esa vez puedo decir que fue tolerable debido al extremo estado sexual sin control; no obstante con la práctica me hacía mejor y con lo seguido que en el futuro nos dábamos cariño lentamente le agarré gusto y actualmente no puede faltar en ningún encuentro.

Echó como mínimo 7 tiros copiosos, densos y salados, los cuales tragué más por imitar a Sonia que porque me gustara hacerlo, Jeanpol fue muy caballeroso, lo sé porque realmente se contuvo de hacerme un throathfuck del que no habría tenido ninguna posibilidad de escape, simplemente se limitó a dar un suspiro, casi berreando de satisfacción plena mientras mis ojos húmedos y mis labios rojos por el esfuerzo resumaban gotas del remanente fruto de sus gónadas. Él respiraba con dificultad, yo no podía respirar porque mis mejillas se encontraban totalmente llenas de su semen, Jeanpol al verme y comprender me dijo – Que esperas chico? Tragalo! – y yo, luego de ver mi reflejo mirándome y haciendo lo mismo bien obediente le imité, fue como un tsunami de proteínas, me cayó ligero a pesar que a primera vista se veía como un bocado pesado.

Luego de un par de segundos de inacción sentí su dedo frotando en círculos alrededor de mi ano como un tiburón miniatura que ha detectado una gota de sangre, las sensaciones recuperaron llamas de intensidad oscilando de menos a más en el mismo patrón que los círculos de sus dedos, con su mano libre Jeanpol me llevó a acostarme en su torso, quedando pecho con pecho, todo su ser hervía de placer, en esta nueva posición le era mucho mas cómodo dedearme y lo agradecí mucho, con su mano libre me abría las nalgas otorgándole mas libertad de movimientos a su dedo.

La velocidad de su frotación combinada con su amplia habilidad amatoria fue suficiente para llevarme al límite de mi sensación de «ternura» y romperlo haciéndome gemir descarado entre gritos y sollozos de felicidad, mi esfinter se contorsionó sin control en un ritmo pulsante que me drenó toda la energía, me sumí en un estado de relajación plena y sin darle importancia a nada más caí profundamente dormido encima del enorme cuerpo caliente y sudado de Jeanpol.

Así termina este relato escrito por Shotaboy, a veces no se ni para que escribo esto, estoy pensando en retirarme de los relatos para ser honesto. Tal vez termine esto, cierre algunas sagas que escribí y abandone la página, gracias por leer.

 

12 Lecturas/19 febrero, 2026/0 Comentarios/por Shotaboy
Etiquetas: amigos, baño, madre, mayor, mayores, orgasmo, playa, semen
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