Yaki 10 años mi vida con mi papá
Yaki vive sola con papá, empezó a tener una relación incestuosa con el después de que su mamá ya no está con ellos.
Hola mi nombre es yaki, actualmente tengo 10 años y vivo sola con mi papa, por su trabajo aveces me quedo sola, pero cuando el llega me alegro mucho, últimamente me eh dado cuenta que papa esta triste, en clase me enseñaron que los hombres grandes tienen algo que se llama sexo.
En la calle me dicen que soy muy bonita y tengo bonito cuerpo, tengo mis nalguitas paraditas, los hombres siempre me dicen cosas bonitas.
Siempre que papá llega del trabajo lo recibo con alegria, me tiro en sus brazos y le doy un beso, pero hoy note que cuando lo abrace senti algo duro entre sus piernas y me senti extraña, no sabia que era pero mi corazon latio mas fuerte.
Anoche mientras veiamos la tele juntos en el sofa, pude ver como papa se acomodaba constantemente sus pantalones, como si algo le molestara ahí abajo. Yo me acurruque mas cerca de el, poniendo mi cabeza en su pecho, y el me acaricio el pelo como siempre lo hace. Pero esta vez su mano se detuvo cuando paso cerca de mi hombro, y senti como sus dedos temblaban levemente.
El programa de televisión seguía sonando, pero ya no prestaba atención. Solo escuchaba el latido rápido de su corazón bajo mi mejilla. Su respiración se hacía más profunda, más lenta, como cuando intenta calmarse antes de una misión difícil. Yo permanecí quieta, sin entender por qué mi propio cuerpo respondía con un calor extraño en el estómago cada vez que sus dedos rozaban sin querer la tiranta de mi camisón.
«¿Tienes frío, mija?» murmuró él, su voz más áspera de lo normal. Negué con la cabeza, pero me apretujé más contra él, sintiendo cómo ese bulto duro presionaba contra mi muslo. Algo dentro de mí quiso probar un límite—deslicé la mano con torpeza infantil hacia su vientre, fingiendo buscar calor. Él contuvo el aire. «Ya es hora de dormir», dijo abruptamente, levantándome como si yo pesara nada y colocándome lejos en el sofá.
Esa misma noche, busque en mi tablen esta sensación que tenia y porque papa tenia ese bulto, no era tonta, en la escuela ya nos avian enseñado la diferencia entre un hombre y una mujer, pero nunca avía visto uno en persona.
Me aparecieron videos de hombres con esas cosas grandes entre las piernas, y mujeres tocándolas y luego metiendosela en la boca y en su vagina, ellas gritaban pero al pareser le gustaba, luego le salia un líquido blanco que tomaban y al parecer era delicioso. Mi corazón latía tan fuerte que creí que se me saldría del pecho. Bajé el volumen de la tablet y escondí la pantalla cuando escuché pasos fuera de mi puerta. Las imágenes no se me iban de la cabeza, especialmente cuando imaginé a papá así… desnudo como en el baño, pero con esa parte dura como en el sofá. En ese momento recorde que cuando mama aun estaba con nosotros la escucha gritar de la misma manera que las mujeres de los videos.
Al día siguiente, después de clases, regresé temprano y aproveché que papá aún no llegaba para hacer algo que nunca había hecho: entrar a su cuarto. El olor a su colonia aún flotaba en el aire, mezclado con ese aroma masculino que solo él tenía. Con manos temblorosas abrí el cajón de su ropa interior, encontrando esas bragas de hombre que siempre usaba. Las tomé y me las llevé a la nariz, oliéndolas profundamente mientras un calor extraño crecía entre mis piernas. No entendía por qué quería guardar una en mi mochila, pero lo hice.
Cuando papa llego actue normal, mi entre pierna la sentia caliente y mis bragas estan mojaditas, en mi mente no salian las imágenes de anoche y como se veria papa con eso grande entre las piernas, pensé en las mujeres tomando el liquido blanco y me pregunte si tendria mal sabor o seria dulce.
Durante la cena note que papa me miraba fijamente, pero cuando yo lo veia el cambiaba la mirada rapido, como si tuviera miedo de que lo descubriera. «¿Puedo dormir contigo hoy?» pregunte de repente, jugando con mi tenedor. Sus ojos se agrandaron por un segundo antes de responder con voz calmada: «Eres demasiado grande para eso, mija». Le suplique, poniendo mi carita de cachorro wue nuca fallaba, y finalmente suspiro: «Solo esta noche».
Me meti en su cama primero, oliendo las sabanas que guardaban su aroma. Cuando el se acosto, mantuvo una distancia cuidadosa, pero yo me acerque mas, hasta que mi espalda estuvo casi pegada a su pecho.
Sus músculos se tensaron cuando sentí su calor contra mi espalda. «Duérmete, mija», murmuró, pero su voz sonaba ronca, como si tuviera sed. Yo asentí, pero en lugar de cerrar los ojos, me quedé quieta, sintiendo cómo su respiración se hacía más lenta, más pesada. Pasaron minutos, quizá horas, hasta que creí que ya dormía. Entonces, muy despacio, giré mi cuerpo hacia él, desde hase ratos sentia algo duro tocando mi trasero.
El corazón me latía tan fuerte que temblaban mis manos al deslizarlas sobre su camiseta, buscando el calor de su piel debajo. Papá no se movió, pero su respiración cambió—más corta, más controlada, como cuando espera emboscadas. Mis dedos rozaron el borde de su pantalón de dormir, y noté cómo esa cosa dura palpitaba contra mi muslo. «¿Papa…?» susurré, fingiendo sueño mientras me frotaba contra él como si buscara comodidad.
Papá se quedó completamente quieto, como si incluso sus pulmones hubieran dejado de funcionar. Yo seguí moviéndome con torpeza calculada, mis nalguitas redondas presionando más fuerte contra esa protuberancia que ahora sentía latir a través del delgado algodón de su pantalón. «Duérmete, Yaki», dijo él con voz quebrada, pero sus manos, esas manos grandes que sabían desarmar rifles en segundos, temblaban al posarse sobre mis hombros para apartarme.
Continue bajando mi mano asta sentir ese bulto que precionaba mi trasero, era mas grueso de lo que imaginaba, mi pequeña mano lograba rodearla pero no la cubria por completo, papa gimio y mi corazon se aceleró mas, podia sentir como latia bajo mis dedos «papa puedo verlo?» le pregunté en un susurro mientras lo acariciaba suavemente, él abrió los ojos y me miró con una mezcla de terror y algo más que no entendía. «No deberíamos…», comenzó a decir, pero mi mano apretó sin querer y él soltó un gruñido ahogado.
Me baje para tener una mejor vista, me sorprendi a ver ese moustro, esta tan gruso como mi brazo y tan largo, en mi mente pensaba, «mama se metia todo esto», en la punta tenia una bola roja brillosa y de una pequeña apertura salia un liquido transparente, papa me dijo que eso era precum, lo toque con mi dedo y lo lleve a mi boca, era salado, papa gimo cuando lo lami y eso hizo que me mojara mas.
«Papa puedo probarlo?» Le pregunte con mis ojos mas inocentes que pude hacer, el me miro como si estubiera en guerra consigo mismo, «no yaki esto esta mal» dijo con voz temblorosa, «no es malo si lo disfrutamos los dos» le respondi mientras me llevaba esa cosa a la boca, el trataba de alejarse pero yo lo segui con mi boca, con mis pequeñas manos lo apreté, agarandolo de las pols que tenia abajo, papa gimio y senti como su cuerpo se tensaba.
Era mas grande de lo que pensaba, apenas cabia en mi boca, la punta tenia un sabor salado y masculino que me hizo querer mas, mi lengua jugaba con esa bola roja mientras escuchaba los gemidos bajos de papa, «no debes hacer esto yaki» decia mientras sus manos se aferraban a las sabanas, note como sus musculos se tensaban cada vez que chupaba mas fuerte, el liquido transparente ahora era mas espeso y blanco, lo lamia curiosa mientras sentia como mi entrepierna ardía.
Cuando papá se relajo, me agarró de la cabeza y enteró esa cosa gigante en mi boquita hasta donde pude. Me ahogué un poco pero seguí moviendo la lengua mientras lo acariciaba con las manos. Sentí como un chorro caliente llenó mi garganta—salado y espeso—pero lo tragué todo sin pensar. Sus gemidos eran más fuertes ahora, como si le doliera y le gustara al mismo tiempo. «Mija… para…» jadeó, pero sus caderas empujaban hacia mi cara sin que él pudiera evitarlo.
Después, mientras él respiraba agitado, me subí encima de sus piernas. Mis muslos grandes—los que los hombres de la calle siempre elogiaban—rodearon su cintura sin esfuerzo. «Quiero probar como mamá», susurré, rozando mi entrepierna mojada contra esa cosa que ahora volvía a endurecerse. Papá cerró los ojos como si rezara, pero cuando abrió las piernas para acomodarme mejor, supe que ya no iba a detenerme.
Sera otro dia yaki- me respondió, casi como si luchara contra sí mismo. Pero cuando me bajé de él, noté cómo sus manos se aferraron a mis muslos por un instante demasiado largo antes de soltarme. Esa noche, dormimos separados otra vez, pero cuando desperté al amanecer, encontré su mirada fija en mí, oscura e inescrutable.
Ese mismo dia a papá lo mandaron a un trabajo lejos por una semana, se sentía tiste ya que no cumplio su palabra pero yo lo entendí ya que era parte de su trabajo. Durante esos dias yo me la pasaba pensando en lo que paso esa noche y lo que el hizo, no me molestaba al contrario me gustaba.
Papa tenia un sabor dulce, me gusto, pense- todos los hombres tendran ese sabor. De repente paso mi maestro de educacion fisica, es un hombre con musculos grandes y guapo, pero cuando me vio su mirada me hizo sentir incomoda, me acerco y me dijo lo bonita que era, de repente senti un escalofrio recorrer mi espina, -profe me podria ayudar con algo es que no alcanso la cubeta que esta em el cuarto de enseres- le dije con voz temblorosa, el dijo que claro y me siguio, cuando entramos al cuarto cerre la puerta, cuando se estiraba paea agarar la cubeta, aproveche para bajarle su pantalon y prenderme como besero a papa, el se quedo atonito, mi lengua empezo a jugar con su punta se relajo y empezo a gemir igual que papa, yaki quien te enseño -dijo el maestro mientras halaba mis coletas para penetrarme mas profundo- mi papa- le dije mientras seguia chupando, cuando se vino me lleno la boquita y la trage como papa me enseño, se sorprendio pero le gusto, era salado diferente al de papa, el me miro y dijo -cuando quieras puedes venir- yo asenti con la cabeza y sali del cuarto, cuando llegue a mi salon todos me miraban raro, mi amiga lucy me dijo que tenia una mancha blanca en mi blusa, yo solo sonrei y me limpie con la mano y la lamí -es leche- le dije mientras me reia, ella se puso roja y se fue corriendo.
Los dias pasaron y papa todavia no llegaba, me sentia sola y extrañaba su calor, entonces decidi ir con el maestro otra vez, esta vez me llevo a su casa, cuando llegue tenia una alberca, me dijo que me quitara la ropa para meternos, me desvesti, quedando desnuda frente a el, su mirada recorrio todo mi cuerpo, se acerco y me toco mis pequeños pechos, yo gemi y el me dijo que era muy bonita, luego me llevo al agua, cuando entramos el me abrazo y senti su miembro rozandome, lo tome y lo empeze a masturbar bajo el agua, el gemia y yo disfrutaba cada sonido que salia de su boca, luego me levanto y puso su pene enfrente de mi rostro, yo sabia a que vinia y lo prendi en mi boca, chupandolo con ganas, el me agarro de las coletas y empezó a mover mi cabeza hacia adelante y hacia atras, yo sentia como sus venas palpitaban en mi boca, yo aferada a su pene, mi saliba ya cubria todo asta sus testiculos, ya tenia ganas de tomar su leche, cuando senti que estaba por venirse apriete mas fuerte y el grito mi nombre mientras explotaba en mi garganta, trague todo su liquido caliente y salado, diferente al de papa pero igual de rico.
Seguimos jugando desnudos en la alberca asta la tarde, y ya decidi irme a mi casa, papa llegaba en 2 dias y yo estaba muy emocionada, camino a mi casa los hombres no me dejaban de ver, sentia emoción a ver su rostros lleno de morbo.
Los dias pasaron sin mas, papa llegaba hoy y la emocion no dejaba de recorrer mi cuerpo, me levante temprano y me bañe oliendo las bragas de papa que habia robado de su cuarto, mientras me tocaba bajo el agua, pensando en lo que haria cuando el llegara, yo lo esperaba con ansias.
El sonido de la puerta al abrirse hizo que mi corazon saltara de alegria, sali corriendo de mi cuarto y me tire en sus brazos como siempre lo hacia, esta vez note como su miembro se endurecia al contacto con mi cuerpo, el intento apartarme pero me aferre mas fuerte a el, -te extrañe mucho papa- le dije mientras enteraba mi rostro en su cuello oliendo su aroma a hombre sudado y colonia barata que tanto me encantaba.
Papa te puedo recompesar como el otro dia- mientras le mostraba una sonrisa coqueta, el me miró con ojos oscuros y tragó saliva, sus manos temblaron mientras me sostenían. «Yaki, tenemos que hablar», «esta segura de esto?», dijo con voz grave mientras me llevaba al sofá, yo me senté en su regazo sintiendo cómo esa cosa dura palpitaba bajo mi trasero. «Quiero hacerte feliz como mamá», susurré rozando mis labios contra su barba áspera, «quiero tomar tu leche otra vez».
«Esta bien, pero sera nuestro secreto y solo aras esto con migo»- me dijo con su voz firme pero temblorosa, mientras sus manos grandes recorrían mis muslos descubiertos bajo el vestido. Asentí rápido, sintiendo cómo ese calor familiar se extendía por mi vientre cuando sus dedos se detuvieron cerca de la costura de mis braguitas mojadas. El corazón me latía tan fuerte que creí que rompería mis costillas—igual que aquella primera noche—pero ahora sabía exactamente qué hacer.
Papa se sento en el sofa y se bajo el pantalón dejando ver su pene que estaba apuento de explotar, me baje de su regaso y me arrodille dejando enfrente de mi rostro su miembro palpitante, lo tome y lo acaricie mientras lo miraba a los ojos, -papa te gusta cuando lo hago- le pregunte mientras lamia la punta, el cerro los ojos y gimio asintiendo con la cabeza, yo segui chupando sintiendo como su cuerpo se tensaba mas y mas, sus manos se aferraban a mis coletas pero no me halaban como el maestro, el me dejaba hacerlo a mi ritmo.
Papa no sabia que avia prácticado coni mi maestro. Tomé su pene completo en mi boca esta vez, sin ahogarme como la primera vez. Mis mejillas se hundían mientras succionaba, sintiendo cómo su piel gruesa palpitaba contra mi lengua. El sonido húmedo llenaba la habitación, mezclado con los gemidos entrecortados de papá. «Dios… mija…» susurró, sus dedos temblorosos acariciando mi cabeza sin empujar. Cuando sentí que se tensaba, retrocedí asta solo tener la punta entre mis labios—quería ver su cara cuando se viniera.
Su vientre se contrajo violentamente cuando el primer chorro me golpeó la lengua. Era más espeso que la vez anterior, caliente y con un sabor amargo que me hizo arrugar la nariz. Pero seguí chupando, tragando cada gota mientras papá maldecía bajito, sus músculos tensándose como cables. Cuando terminó, me aparté con un pop sonoro, jadeando pero sonriendo. «Te gustó, ¿verdad?», pregunté limpiándome los labios con el dorso de la mano. Su mirada oscura me hizo estremecer—nunca me había visto así, como si quisiera devorarme vivo.
Esto no terminaba me volvi a prender de su miembro, papa gemia de lo sencibre que estaba, mi sabila cubria todo su miembro, sus manos no podian evitar halar mis coletas cuando chupaba mas fuerte, -papa quiero probar como mama- le dije mientras me subia encima de el, el me agarro de la cintura deteniendome -yaki… eres muy pequeña- dijo con voz temblorosa mientras su miembro palpitaba entre mis piernas. Pero yo ya habia visto los videos, sabia que podia. «Por favor», supliqué rozando mi entrepierna mojada contra su erección, «quiero sentirte dentro como mamá». Sus pupilas se dilataron hasta casi cubrir el iris cuando lentamente, como en trance, asintió.
El dolor fue agudo cuando bajé centímetro a centímetro, rasgando algo interno que me hizo sollozar contra su hombro. Papá maldijo, sus manos grandes inmovilizándome las caderas. «Para… sangras», gruñó, pero yo ya estaba embriagada por la sensación de estar tan llena, tan conectada. «No importa», jadeé, moviéndome tentativamente y sintiendo cómo su carne interna se adaptaba a cada centímetro de él. Sus gruñidos se hicieron más guturales cuando comencé a mecerme arriba y abajo, aprendiendo el ritmo que hacía que sus uñas se clavaran en mis muslos.
La sangre manchaba el sofá cuando finalmente colapsé sobre su pecho, exhausta pero extasiada. Papá respiró hondo antes de levantarme con cuidado—su semen mezclado con mi sangre goteando por mis muslos. «Nunca debimos…», murmuró lavándome entre las piernas en el baño con manos que ahora temblaban de otra manera,
Le di un beso a papa y le di las gracias, «quiero que me lo vuelvas a hacer en la cama» – le dije al oido mientras lo abrazaba fuerte. El me miró con esos ojos oscuros que ya no escondían nada, solo hambre. Esa noche, después de cenar en silencio, me llevó a su habitación sin decir palabra. Las sábanas olían a él, a sudor y a miedo.
Me acostó boca arriba, deslizando mis pantaletas con dedos que sabían ser suaves a pesar de los callos. Cuando su boca encontró mi pequeña entrepierna, grité. No como en los videos—este sonido era agudo, de niña sorprendida por un placer que no entendía. Sus labios ásperos me devoraban mientras sus manos grandes mantenían mis muslos abiertos. «P-papa… duele… pero…» Jadeaba, aferrándome a las sábanas cuando su lengua encontró ese botón que hacía que mi vientre se contrajera.
Él no respondió, solo hundió su rostro más, bebiendo cada gota de mi inocencia. Cuando me hizo venir por primera vez, lloré. No de tristeza—era como si mi cuerpo estallara en colores que no sabía que tenía. Papá limpió mis lágrimas con los pulgares antes de colocarse entre mis piernas temblorosas. «Respira, mija», murmuró mientras la punta de su pene empujaba contra mi vagina, senti un choque de dolor y placer cuando se deslizó dentro, más fácil esta vez pero aún tan grande que me hizo arquear la espalda. Sus gruñidos se mezclaban con mis gemidos agudos mientras él se movía lento, enseñándome el ritmo con empujones cortos que hacían que algo dentro de mí se tensara deliciosamente.
En el silencio de la habitación, solo se escuchaban los golpes húmedos de nuestros cuerpos y el crujido de la cama. Yo le arañaba la espalda, marcándolo como mío, mientras él murmuraba cosas en mi oído que no entendía pero que hacían que mi estómago se revolviera. «Tan apretada… mi niña… solo mía». Cuando su ritmo se volvió errático, supe que estaba cerca. Me abrazó fuerte, enterrando su cara en mi cuello mientras soltaba un gruñido gutural—más caliente que la vez anterior, llenándome hasta que goteó entre mis muslos.
Nos quedamos así, pegados y sudorosos, hasta que el tictac del reloj nos recordó que el mundo seguía afuera. Papá me limpió con ternura, besando cada lágrima seca en mis mejillas, esa noche dormimos desnudos y enlazados como dos raíces.
Esa es la historia de como empezó mi nueva vida con papa, pronto le contare cuando el me dio permiso para estar con otras personas.




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