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Dominación Mujeres, Fantasías / Parodias, Heterosexual

Amanda, Una Vecinita Tierna

El tierno despertar de Amanda.
En esta ocasión contare de la ternura de Amanda, una vecinita que tuve cerca del negocio familiar. Amanda era una ternura de niña de piel clara, no blanca güera ni morena, una piel clarita hasta cierto punto aperlada, muy mona con su pelo largo hasta media espalda de color castaño obscuro y sus coletas que a veces su mamá le peinaba en trenzas, unos ojos color miel muy intensos, preciosos y puros. Un día en que estaba yo ayudando en el negocio aparece este pequeño ángel con aproximadamente seis o siete años y fue atracción inmediata, no negare que en esa época ya había hecho varias travesuras y me excitaba viendo a las hermosas y pequeñas ninfas que me encontraba en lugares públicos, aunque muchas veces, sólo me quedaba salivando viéndolas. Comencé a ayudar en el negocio solamente por el placer y el morbo de encontrarme seguido con este angelito.

Un día, sabiendo que me iba a quedar prácticamente hasta el cierre y sin nada con que entretenerme, me lleve el que en ese momento era mi juguete más preciado, un teclado, me la había pasado varias horas practicando y leyendo unas pocas partituras tratando de pulir un poco mis nulas capacidades musicales, en esas estaba yo jugando con el teclado, haciendo escalas con notas o con acordes y medianamente tocando algunas piezas cuando entran Amanda y su mamá, venían de la escuela, ellas escogiendo mercancía y yo tocando una melodía de las que venían en el antiguo libro de música que había llevado en secundaria (La verdad no recuerdo el nombre de la mamá de Amanda, así que llamémosla María)

María: Órale, que padre, tocas un instrumento musical.

Yo: Es para entretenerme, tome unas pocas clases cuando estuve en secundaria y prepa y me gusto, aunque nunca he tocado más que por el placer de hacerlo para mi.

M: ¿Y también sabes leer música? Yo medio me acuerdo de la cuando estaba en la secundaria

Y: Igual, lo básico, lo que medio recuerdo de las clases de secundaria y del taller de música de cuando estaba en la preparatoria.

M: Seria bonito aprender,

Y: No es tan difícil, al menos en el teclado no (Medio le explique como se distribuían las teclas, que eran las teclas negras y lo elemental de la distribución de un teclado)

M: Lastima, por que no tengo tiempo, entre el trabajo, la casa y Amanda, ya no tengo tiempo de aprender.

Así quedo esa pequeña charla de música en ese momento y pasando los días comienzo a ver a Amanda un poco más seguido, a veces va con su mamá, a veces la mandan solita por alguna cosa. Pasa el tiempo y yo de vez en cuando me llevo el teclado, a veces hago escalas y a veces estoy tocando algo, casi siempre melodías viejas de baladas pop de los setenta, cosas básicas. En una de tantas llega María y me dice que si seria posible darle unas clases en el teclado a Amanda, yo le respondo que solamente se podrían los días en que llevara yo el teclado y que seria algo muy básico ya que sólo sé leer notas pero tiempo y cosas más complicadas no las entiendo del todo, ella me dice que es solamente para que Amanda aprenda algo y me dice aquello de que es mejor que toquen un instrumento a que toquen un arma, le digo con seriedad sólo un nombre: «Kurt Cobain», ella no entiende el chiste negro y vuelve a decirme que si seria posible lo de las clases, yo me volteo a ver a Amanda y le pregunto si realmente quiere tomar clases, ella muy linda y tímida responde con un Sí. Le pregunto que cuando quiere empezar y María dice que si tengo tiempo me la puede dejar en ese momento, yo accedo, María se marcha dejándome a Amanda y el primer problema sale, Amanda no alcanza el mostrador sentándose en el banco así que la única manera de solucionarlo en ese momento es que se siente en mi pierna, ella apoya su hermoso culito de nena en mi pierna y yo comienzo a explicarle la distribución de las teclas, que cada secuencia de Do, Re. Mi, Fa, Sol, La, Si y, nuevamente Do se llama octava, que dependiendo de la nota en el papel las teclas negras se llaman sostenidos o bemoles y comienzo por enseñarle a tocar la escala de Do a Si y de Si a Do, todo esto mientras ella esta sentadita en mi pierna y yo la mantengo sostenida de su cintura, y sí, ya con una mega erección que cuando Amanda se va, yo salgo a desquitarme al baño, puñeta, paja, chaqueta o como la quieran llamar recordando ese talle de niña menudita y el calor de su cuerpecito en mi pierna, eso se sucede así durante una o dos semanas, el teclado lo llevo únicamente los días que sé que voy a estar solo durante la tarde de doce del día hasta casi las siete de la noche. Comenzamos a llevarnos bien la pequeña Amanda y yo, la sostengo de su cinturita y a veces, mi mano libre termina en una de sus rodillitas, ella se aplica al teclado, a veces mi mano libre cambia a sostenerla de su vientre mientras la otra mano va a la vitrina de los dulces y saca una gomita o algún caramelo pequeño que va a parar a la boquita de Amanda, ella ríe y dice que le encanta que la este enseñando a tocar el piano, mientras se dan esas pequeñas muestras de aprendizaje – premios pruebo mi suerte, mis manos ya se han deslizado alguna ocasión un poco mas arriba de la rodilla de la pequeña Amanda, aún no llegan mis dedos a tocar sobre el puente de su pantaletita, pero ya he sentido lo blando de su carne y lo terso de la piel de sus pequeños muslos, ella ríe y se aplica a tocar las escalas, mientras yo en el cielo, siento esa piel en mi palma, y sí, cada que esto sucede ya de dos a tres veces por semana, termino masturbándome en el baño del negocio con frenesí, Amanda en pocas semanas ya aprendió las escalas básicas del Do al Si, ya sabe que es en las teclas un Do Sostenido o un Re Bemol y comienzo a enseñarle lo elemental para tocar una melodía leyendo una partitura, también sabe como se construye un acorde y comienza a entender el cifrado (C = Do, D= Re, etc), comenzamos con una de las partituras del libro viejo de la secundaria y, con errores y pequeñas torpezas, Amanda toca su primera canción (Mary Ann), le digo que por haberlo hecho bien le daré un premio, tomo el bote de gomitas de cereza que tanto le gustan y le lleno una bolsita con diez bolitas, son para que se las lleve a casa, mi mano tiembla en su piernita y ya es incontrolable el deseo que siento por esa ternurita de niña, le digo que le salió tan bien que me dan ganas de darle un besito en su cachetito, se pone rojita pero me deja dárselo. Amanda se acomoda nuevamente en mi pierna y vuelve a tocar la pieza, le digo que la música es más que nada practica y repetición, mientras ella toca, mi mano vuelve a su rodilla, vuelve a entrar bajo su falda, sube suavemente, ella separa suavemente sus piernitas, dejándome subir un poco más, esta vez, mientras ella toca, siento el borde su pantaletita, llegue a su ingle, no retiro mi mano, estoy completamente en el cielo escuchándola tocar y sintiendo levemente el pulso en su ingle, Amanda esta muy rojita, yo suavemente sobo con las yemas de mis dedos, cuando por fin toca sin errores y así como estamos, no me contengo, le digo que lo hizo muy bien y sin avisarle le doy un besito de piquito en su boquita, ella se sonroja aún más pero se ríe y me pregunta si siempre que lo haga bien le voy a dar un besito, le respondo que sí y dice que entonces va a aprender a tocar otra canción pronto.

Se suceden las semanas, Amanda toca, yo la manoseo suavemente, le doy sus premios de dulces y besitos, ella no pregunta nada, solamente se deja hacer y se aplica al teclado, mis dedos ya tienen semanas que pasaron de sobar su ingle a sobar su rajita sobre la tela, incluso ya hubo un beso de premio con un poco de lengüita, incluso ya hay más confianza de María, ya escuchó a Amanda tocar tres de las partituras del libro de música de la secundaria, ya no la lleva conmigo, ahora Amanda es la que solita llega a preguntar si le podre enseñar en el teclado, en un momento en que no nos dimos cuenta, Amanda ya no espera los premios de besitos, ahora ella cada dos por tres y cuando se le antoja se voltea hacia mi y me besa, me besa metiendo su pequeña lengüita en mi boca, se comienza a poyar con su manita en mi pantalón cuando mi verga ya esta durísima y erecta y sentirla en su manita la hace reír tímidamente pero apoyándose con firmeza, ha sido lento el camino pero decido dar un paso más. Amanda esta tocando una balada de los setenta, mi mano esta sobando su rajadita sobre el calzón, que vengo notando desde hace tiempo que termina un poquito mojado, le digo que es una niña hermosa, ella toca y se sonroja, le digo que tengo muchas ganas de darle un beso muy grande, ella voltea a verme, me mira con esos ojos hermosos y sin darle tiempo, atrapo su boquita, mi dedo hace más presión en su pantaletita, ella deja de tocar, recibe mi lengua y pelea con la suya, su pequeña lengua se enrosca, se retrae, empuja a la mía, hace que la punta de su lengüita pase por la superficie de mi lengua, nos separamos y un hilo de saliva queda entre nuestras bocas, nos miramos, ella vuelve a acercarse y a besarme, le digo que si mientras toca me deja hacer algo que sólo se les hace a las niñas grandes, ella me pregunta «¿Qué?» y le digo que se va a sentar en la orilla del banco y yo me meteré debajo del mostrador, no entiende pero accede, la acomodo en el banco, me meto bajo el mostrador como le dije, acerco el banco y le digo que no deje de tocar, la jalo a que quede en la orilla, le abro sus piernas y comienzo a besar encima de la pantaleta, ya no puedo resistirme, Amanda se ríe con la sensación de mis labios en su vientre, la jalo un poco más al borde, quiero lamerle la panochita, huele a orincitos de nena y a excitación, comienzo a pasar mi lengua, ella se retuerce un poco pero no deja de tocar, su falda escolar esta sobre mi cabeza, le hago a un lado con la lengua y mi boca el puente, quiero lamer directo, quiero sentir los lisito de su puchita en mi lengua, ella se acomoda para que yo pueda quitarle el calzoncito, se hace hacia un lado y hacia otro mientras mis manos deslizan el calzoncito, ya sin la tela de por medio, la vuelvo a atraer a mi boca y lamo, la lamo con desesperación, le chupo, su pequeño clítoris se siente durito cuando paso por él mi lengua, ella sigue tocando (Afortunadamente es la hora de la venta baja del día), me pego con avidez a su pequeña grutita, ella deja de tocar y comienza a dar pequeños gemiditos, aguanto mucho pero ya no puede más, se pone en una posición como si quisiera bajarse del banco pero yo la sostengo, me dice que ya no, que siente que se va a hacer pis, le digo que no importa si se hace pipi, que me deje sentirla cuando se haga, se abandona rápido y comienza a temblar, solamente dice «¡Ay! o ¡Qué rico! o ¡Ya, ya, ya!», la siento como se queda laxa, la subo a que se siente bien en el banco y la dejo que se recupere, Amanda no sabe que paso pero me dice que le gusto mucho, le digo que se acomode un poquito en el banco, yo aún debajo del mostrador, se acomoda para dejarme ver su panochita recién mamada, yo abro rápidamente el cierre de mi pantalón, me saco la verga y me comienzo a chaquetear, ella me mira con curiosidad, con inocencia, le pido que me deje verla mejor, entiende que quiero que se abra su panochita, abre las piernitas y con sus deditos separa sus labios, es una niña que aprende diligentemente, me echo hacia atrás en el hueco del mostrador y la dejo que vea como bota mi leche, ella mira fijamente toda la acción, y cuando ve saltar el primer chorro se ríe, una risa tierna, inocente. Me acomodo la truza y el pantalón, me levanto y la pongo de pie para ponerle su calzoncito, le doy sus gomitas de cereza que ahora yo compro exclusivamente para ella en una dulcería y nos acomodamos para medio seguir la clase.

¿Qué si me cogí a Amanda? Sí, a las pocas semanas de eso le dije a María que acababa de comprar un piano electrónico con pedales, lo cual era cierto, pero que por el tamaño del juguete ése no lo podía llevar al negocio pero que seria interesante ver si Amanda podía tocarlo, María accedió a que llevara a Amanda a tocar ese piano y yo aproveche para poder gozar de la hermosa Amanda. De como fue esa deliciosa cogidita a Amanda tal vez lo cuente en un futuro.

(Me acorde de Amanda por qué me salió en una pagina de videos la canción Mandy de Barry Manilow, de la cual también le conseguí partitura y que donde este, Amanda sabe que siempre será su canción.)

Los comentarios los pueden dejar en la sección correspondiente, gracias por leer mis memorias, aventuras, relatos o cuentos, como quieran ustedes tomarlos.

94 Lecturas/23 febrero, 2026/0 Comentarios/por Lustin76
Etiquetas: baño, culito, escuela, leche, mamada, padre, secundaria, vecinita
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