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Dominación Mujeres, Fantasías / Parodias, Heterosexual

Andrea ¿Una Puta Madre O Madre Puta?

Un plan que no resulta pero igual me deja desbocarme en la depravación.
Creo que hasta ahorita es el relato más extenso que posteo, pero igual, ojala disfruten mucho leyéndolo como yo escribiéndolo, y sí, estas primeras líneas las escribo al terminar de contar la historia.

Mientras descanso de mis recuerdos intensos de esa época temprana en la que terminaría preñando a Brenda, relatare el encuentro con Andrea, una hembra depravada con cara de que no rompía un plato, una mascara de buena consciencia y buenos deseos, pero debajo de dicha mascara (Qué además tenia que mantener al pertenecer a un pequeño circulo social medio – alto) había una hembra extremadamente depravada y sometida por el nudo de la apariencia.

Salía yo un día del negocio por un encargo, ahí estaba Andrea (De quien en ese momento yo desconocía el nombre) descansando con unas bolsas de mandado bastante pesadas, yo salgo corriendo y al topar mi vista con ella, en un abrir y cerrar de ojos cambia su postura, se pone erguida, me sonríe y me da un coqueto «Hola», yo algo hosco y mirándola de arriba abajo (Aunque ya tenia travesuras hechas y sabia del placer también es cierto que aún tenia un poco los cables enredados, más que nada por una educación materna mal enfocada y unas ciertas figuras paternas algo patéticas y arcaicas, entre las que se contaban mi propio padre y mi abuelo) suelto una especie de bufido a modo de burla y sigo mi camino. Cualquiera pensaría que después de semejante desazón en ese encuentro Andrea se distanciaría, pero no; sorpresa sería que al paso de los días me la vuelvo a encontrar, la vez anterior vestía un pantalón algo holgado de deportes y una playera de tirantes de esas tipo deportiva de algodón y elastano que dejaban marcar un poco sus pezones de madura, en esta ocasión lleva un short amplio, de esos tipo basquetball pero que llega un poco más abajo de sus nalgas, con abertura en los costados, lleva la que será en ella clásica, una playerita de tirantes sin sostén y va cargada como cada mañana con una bolsa grande de mandado; esta vez no hay «Hola», solamente se limita a verme pasar, adopta una postura coqueta, su mano libre va a su boca y su dedo índice se posa en medio de sus labios, mirándome con ojos bien abiertos, grandes y con cierto aire de culpa e inocencia (Hoy lo sé, estaba a la caza esa hembra en celo y hambrienta), diría alguien: «Cómo gato arrepentido queriendo volver a sentir cariños.» Yo la veo y me turba su mirada pero la miro a los ojos y le sostengo la mirada mientras paso, sólo moviendo los ojos sin voltear la cara, la muy descarada me sostiene la mirada, ella si se gira para seguir mirándome y antes de romper contacto visual la veo curvar la boca en una sonrisa, sin quitar el dedo de sus labios, todo le da un aire de niña inocente y picara a ese pedazo de hembra madura en celo. De Andrea puedo decir que era una mujer en sus cuarentas o cuarenta y medio, de mediana altura tal vez un metro sesenta, piel blanca y aún tersa, una güera de ojos verdes, el pelo en corte medio a la altura de los omoplatos y tintado en una tonalidad marrón cobriza clara con mechones de color aún más claro a tono con la base, un par de tetas enormes y aun firmes (Con las playeritas dejaba al descubierto un canalete en medio de esas chiches que se veía profundo y delicioso) que marcaban en la tela unos pezones medianos y, a veces, las areolas dejaban ver un poco al trasluz cuando la tela de la playera esa de color claro o blanco, podríamos decir que era una madura maciza, chichona y culona, de esas que hoy algunos llaman gordibuenas, su vientre un poco abultado sin llegar a ser «panzanocha» (Les dicen así cuando ya se les junto la panza con la panocha), piernas carnosas con algunos rastros ya de celulitis y dos hoyuelos coquetos, uno en cada nalga, que se marcan delicioso en la tela algo ajustada de los shorts, a grandes rasgos esa es la descripción física de Andrea.

Con los días se vendrán sucediendo esos leves encuentros donde ella adopta a veces esa postura de timidez, llevándose el dedo índice a los labios, a veces sólo me mira pasar buscando mi mirada, en otras definitivamente me mira con salacidad y se pasa la lengua remojándose los labios y varias ocasiones sucederá que me mira, desvía la mirada, voltea su rostro y hace cara de enfado con su nariz en alto y los ojos cerrados. Como no es alguien con quien quiera coger, sus expresiones, berrinches y actitudes me tienen sin cuidado. Cierto día, viniendo yo de algún lugar por la mañana, la encuentro saliendo de su casa, ella vive cerca del negocio, a poco más de la mitad de la calle de arriba, es temprano, en promedio casi las ocho de la mañana, la calle esta hasta cierto punto vacía, por la comodidad de que ahí hay una carpeta peatonal cruzo a la otra banqueta, del lado de su casa la banqueta es angosta, la carpeta peatonal esta a unos veinte metros de su domicilio, ella se gira después de cerrar la puerta y camina para encontrarse conmigo, nos topamos en la parte más angosta de la banqueta y sucede un pequeño baile en donde intentamos dejar pasar al otro pero nos hacemos para el mismo lado los dos al mismo tiempo, dejamos de bailar, le cedo bien el paso por mi lado derecho, ella pasa (Lleva su típica vestimenta de short y playerita, pero en lugar de tenis lleva unas sandalias de «pata de gallo», mi cuerpo reacciona por instinto, o mejor dicho mi mano derecha reacciona por puro instinto, se apodera rápidamente y por una fracción de segundo de su culo gordo y delicioso, ella sólo suelta un pequeño «¡Ay!» con tinte de sorpresa y entre gemido, queja, chillido y sigue su camino, yo no volteo, siento su mirada en mi nuca pero sigo caminando, y que bueno que lo hice, su esposo esta poniendo un pie fuera de la puerta de la casa y detrás de él sale una niña de unos diez años, algo regordeta sin llegar a gorda, lleva una falda azul marino con el borde rozando arriba de las rodillas, un suéter color blanco, arreglada con moñitos, es el uniforme de gala de su escuela, ver ese cuerpito de nena me pone a mil, me imagino todo aquello que podría hacerle y sus expresiones cuando sienta placer, de sólo imaginarla camino al negocio con una molestia que se calma llegando al baño y chaqueteándome con furia.

Llega un día en que me dejan sólo en el negocio y me tendré que quedar a cerrar, es todo el día, o mejor dicho toda la tarde – noche yo solo. Dan las diez de la noche y llega Andrea con prisa, lleva un pantalón de mezclilla y una blusa, señal de que anduvo fuera, llega con Lucecita (Luz) la pequeña nena regordeta que se ha vuelto imagen de muchas de mis chaquetas febriles (Ya me ha tocado verla casi como a su madre, con shorts cortos, pegados y muy tiernos con tira en el costado de cabecitas de Mickey Mouse, Minnie, Donald y muchas mas caricaturas, con hermosos corpiños de algodón de esos que tienen una pequeña rosita de tela en el pecho), me pregunta si ya estoy por cerrar, le respondo que estoy hasta las once de la noche; me pide lo básico para unos sandwiches  nocturnos, jamón, pan, mayonesa y chiles en vinagre, mientras corto el jamón no quito ojo de la chamaquita, lleva un short de gabardina, sus hermosas piernas regordetas salen por las perneras y dejan ver un espectáculo de roce de muslos; Andrea compite con la chiquilla, se agacha por el paquete de pan blanco dejando ver en esplendor ese par de enormes globos que son sus nalgas, se estira para alcanzar la lata de chiles y dejando que la blusa se estire denotando como se mantienen esas tetas erguidas, termino de cortar el jamón, y de paso me llevo la mayonesa, voy con la verga entumecida de imaginarme en medio de las piernitas de la niña, Andrea se acomoda en el mostrador y sienta sus antebrazos en la madera, y sobre ellos paran el par de globos mamarios, si en la calle se ven grandes, así ya plantados y casi comprimidos a pocos centímetros de mis ojos se ven masivos, ella sonríe, ya constato que no hay nadie en la trastienda.

Andrea: ¡¿Te dejaron solito?!

Yo: Sí, aparte de que ya me toca ayudarles, con la muerte del viejo (Mi abuelo, que tenia un medio año de haberse ido) se les hace un poco pesado cerrar tarde.

A: ¡Mira, qué bien que seas responsable!

Y: Sólo lo necesario, el negocio es de ellas (Mi madre y mi tía Martina)  y yo soy prácticamente un empleado.

A: ¡Luz! ¿Vas a querer tu pastelito frio? (Primera vez que escucho el nombre de la chiquilla y me provoca una sonrisa de oreja a oreja escucharlo).

Luz: ¿Sí me lo compraras?

A: ¡Sí, pídelo!

Lucecita me pide un pastelito de pan comercial frio, de esos que traen chocolate en extremo y escaldan la lengua con lo dulce, voy al refrigerador que es de vitrina y a través del vidrio vuelvo a echar un ojo en los muslo de la chamaquita, termino de despacharlas, pagan, su cambio y se marchan, no sin antes de salir dejarme un rico mensaje subliminal Andrea, va saliendo detrás de Luz y al llegar casi a la puerta se soba entre sus nalgas y al llegar a la puerta voltea su rostro, guiña, sonríe, pega sus dedos a sus labios y manda un beso, yo sólo sonrío. A partir de ese punto comienzo a pintar en mi mente posibles escenarios en los que termino cogiéndome a esa mocosita, van desde lo tierno hasta lo violento, pero siempre ella termina empalada en mi verga, la realidad es que la deseo y mucho. Mientras Andrea comienza a venir a ciertas horas, yo al estar haciéndome cargo o empezar a hacerme cargo del negocio por las tardes, me quedo solo de entre tres de la tarde (Después de comer) a once de la noche (La hora del cierre habitual), Andrea llega sobre las cinco, viene a tomarse un refresco acompañado de algunas frituras o galletas y dice que lo hace para desestresarse de la rutina de la casa, entre platicas ya sabe que estaré solo hasta que cierre, que es probable que vengan mi madre o mi tía a acompañarme pero no es lo usual, y sabe o intuye que quien en realidad me gusta es Luz, me ha dicho que tiene nueve años, que esta muy desarrollada y que sabe que a muchos hombres se les van los ojos cuando ven tremendo trasero que tiene su niña. Se podría decir que nuestras charlas son algo dentro de lo común. Un día al poco tiempo de haber comenzado a medio platicar llega más quejumbrosa de lo acostumbrado, su esposo saldrá a un antro y no la llevará (Del tipo solo diré que es un vato casi cincuentón, que a pesar de la edad aún «anda en el pedo» y habla como si trajera una puta papa caliente en el hocico, me cae mal en pocas palabras)

A: ¿Tú bailas, Diego?

Y: No, tengo dos pies izquierdos (No le respondo de muy buen animo, sé medianamente que pretende).

A: Entonces, cuando sales a antros ¿A que tipos de antro sueles ir?

Y: Al X, al Y, al Z (Las opciones son los antros donde he visto a su esposo)

A: ¡Ay no! ¡Qué feos lugares frecuentas, eh!

Y: Es que me gusta el rock y la música actual no me agrada, de hecho hay rock actual que no me agrada.

A: Yo estaba pensando en algún lugar donde pongan música guapachosa,

Y: No, de esa no me gusta. ¿Aunque cual es el merito de ir a un antro? ¿Pagar el doble o el triple de lo que realmente vale una bebida? ¿Escuchar la música? ¿Platicar? o (Y dejando bien clara mi postura sobre una salida a un antro) ¿Ligar con alguien y terminar en la casa de alguno de los dos o en un hotel de paso?

A: ¡Aaaaaammmmm! Es que cuando una se casa y la encierran, una anhela poder salir nuevamente como cuando era una novia, que la cuiden, sentir que la consienten, quiere una saber que con quien va la cuida.

Y: Tengo otro tipo de pensamiento y si quieres llámame codo, pero creo que seria más fácil conocer a alguien de manera discreta, con quien pudieras quedar de ir o venir a la casa del tipo o a tu propia casa y saldría más barato por que no pagarían excesos en el antro ni hotel.

A: Pero, si no salgo ¿Cómo voy a conocer a alguien?

Y: Pues ya hay muchas maneras, existen las salas de chat en Internet, con suerte, conversando te sale alguien de aquí de la ciudad.

A: No por qué no tengo la seguridad de que es alguien discreto.

Y: Imagino tienes montón de admiradores ¿Alguno que tengas en Stand – By?

A: No tengo, de hecho yo soy la admiradora, pero no me pela.

Y: ¿Ah, sí? ¿Por qué dices que no te pela?

A: Bueno, no sé si sí me pela o no me pela.

Y:¿Por qué dices?

A: Al principio me ignoraba, como que se reía de mi el PENDEJO (Sí, hizo énfasis cuando lo dijo) , incluso me barrio ¿Creerías?

Y: (La verdad en ese momento por estar pensando en otra pendejada, no me di cuenta de que hablaba de mi) ¡Ah, qué cabrón!

A: ¡Sí, es un cabrón por que hace unos días tuve que salir por el refrigerio de Luz! El que se lleva para el recreo, tuve que ir con el de la tienda de allá arriba; él venia caminando no sé de donde y me pasa por enfrente el muy cabrón ¿Sabes que hizo? Yo estaba pensando en ya ni mirarlo al pendejo, pero ¿Sabes que hizo? (Ella preguntando con una sonrisa radiante).

Y: (Aún en la pendeja, aunque cayéndome ciertas piezas en los engranes) ¿Qué Hizo?

A: Me deja pasar y me agarra las nalgas, al grado que sentir su manota caliente en mis nalgas me hizo mojarme en plena calle y yo entre grite y gemí; no sé que ruido hice pero la sensación que lo provocó fue muy rica.

Y: (La descripción ya había hecho sonar la campana en mi mente, ese PENDEJO era yo) Y ahorita ¿Cómo te sientes? (Le pregunté mientras alargaba mi mano, mis dedos tocando los pezones y comenzando a presionar ese par de chiches descomunales).

A: (Acomodándose para dejarme maniobrar mejor sus chiches) ¡Caliente! ¡Me siento muy caliente! Desde hace días que salgo de platicar contigo y llego a la casa y me meto dedos, desodorante, mango de cepillo del pelo y de dientes, me acaricio toda y me riego los jugos por toda mi cosita y mi ano.

Y: ¿Tienes consoladores o juguetes? (Sin dejar de acariciar esas chiches e ideando un plan loco a toda maquina en mi mente, llego a la conclusión de que podría hacer que esta perra en celo entregue a su chiquitina).

A: ¡No, no tengo! ¿Cómo me vería entrando a comprar eso? Además, aquí no hay tiendas de esas (En eso tiene razón, aquí pasaran bastantes años antes de la primera Sex Shop y las tres más cercanas están en dos ciudades a 45 min o 1 hora de viaje de aquí  y también esta su condición de pertenecer a ese pequeño circulo social de hipócritas).

Y: Tengo unos pequeños tubos que tal vez nos puedan ayudar (Le digo ya con cierta complicidad en mi mirada y mi mano ya debajo de la blusa y de su sostén presionando suave un pezón que esta más que alegre).

A: ¿Tubos de qué? (La pregunta en tono entre interesada y algo asustada).

Y: Son unos tubos que me gusta coleccionar, son como tubos de ensaye pero de son de aluminio, esos los deja un tío que fuma puros. (Le describo que no son tan anchos y que servirán bien como sustitutos de consoladores).

A: ¿Cuándo quieres que nos encontremos? (Con cara radiante).

Y: ¿Qué te parece esta noche? ¿A que hora se saldrá tu esposo al antro?

A: Si se va de farra lo hace sobre las diez de la noche.

Y: El problema es que cierro a las once y tendría que ir a la casa por los tubos; y con otra ¿Sobre que hora regresaría tu esposo del antro?

A: A veces se amanece en cierta cantina, y si regresa muy temprano, regresa como entre 4:30 y 5:00 a.m.

Sacando cuentas, entre el cierre a las 11:00 p.m., la ida a la casa, escarbar donde creo que están los tubos, mentirle a mi madre y a mi tía de que me salió marcha con los cuates mientras ceno y el regreso a la casa de Andrea, calculo que tengo una ventana de 11:30 p.m. a 4:00 a.m. y es tiempo más que suficiente para gozar de esa perra en celo, no discutimos más el asunto, ella queda de llamarme al teléfono del negocio en cuanto su esposo salga, y si no sale entre 10:00 y 10:30 p.m. ella llamara, dejara que de tres toques y colgará (En esa época los celulares ya eran algo comunes y accesibles económicamente, pero aún no existían las apps actuales como WhatsApp o Telegram). Ella se marcha con los pezones muy visibles, incluso a pesar de la tela del sostén, y comienza para mi una espera tediosa, hay poca gente y las ventas están bajas, así dan las 21:00 (Me gusta mas usar el reloj de 24 Hrs) y yo me empiezo a sentir inquieto, 21:15, la inquietud se acrecienta, siento un hormigueo en los huevos, 21:30, suena el teléfono, me paro como un resorte y resulta ser mi tía que quiere algo de no recuerdo qué del negocio, 21:45 y ya estoy pensando en que no se podrá, 22:00, nada aún, dejo de lado el supuesto de que llamara, dejo pasar el tiempo, si llama serán los tres toques, me pongo a llenar un refrigerador y en esas estoy cuando timbra el teléfono, son como las 22:10, Briiiiiing, Briiiiiing, Briiiiiing (Quedamos en que timbrara tres veces y se cortara), Briiiiiing, Briiiiiiing; respondo pensando en que será algún otro encargo de la casa.

Y: ¿Sí, diga?

A: ¿Diego? Perdona, me tarde en marcar por que no se iba, ya se había bañado y perfumado y se estaba vistiendo cuando Luz se puso algo pesada que le pedía que no se fuera (Yo pensando en que pinche escuincla culona tiene un sexto sentido).

Y: ¿Ya se fue?

A: Ya, iba muy arreglado, a lo mejor se va con las putas al «ABCDE» (Un cierto lugar en una ciudad cercana, más que ciudad es un rancho desarrollado por algo de industria, campo y ganado).

Y: De todos modos, aunque se amanezca en el putero, tenemos un margen, cierro a las 23:00 y me apuro a llegar ¿Toco el timbre?

A: ¿A que hora crees que llegarías? Es que si tocas el timbre podrías despertar a Luz, que ya esta en su cuarto, pero aún no se duerme.

Y: Trato de llegar entre 23:20 y 23:30, tocare la puerta con la mano suavemente.

A: ¡O.K.! ¡Te espero papito! ¡Sólo de pensarlo ya estoy encharcada!

Le cuelgo y comienzo a preparar el plan, dan las 22:55, hago cuentas, meto en el sobre la venta, lo pongo en el lugar acordado, tomo el encargo y una pequeña lata azul de cierta crema y salgo disparado a la casa, llego, les digo a las viejas (Mi madre y mi tía) que llegaron los chavales y que iban de marcha, no llevare el carro, ellos pondrán los suyos, intentan ponerme peros aunque siempre acceden en menos de 5 minutos, me subo al cuarto, rebusco los tubos y obtengo cinco, son demasiados, solamente tomo tres, tomo una chamarra ligera y salgo; llegue a tiempo, son las 23:25, toco con el nudillo la puerta, la calle afortunadamente esta vacía, ella abre la puerta apenas lo suficiente, me ve, la abre y me deja pasar, sin hablarnos, apenas se cierra la puerta con un leve sonido, me dedico a complacerla, la beso, la manoseo (El short y la playera son su pijama y ella ya esta en pijama), mis manos entran en la perneras del short, la amasan de esas piernas aún tersas y gruesas, suben y abriendo lo más posible los dedos afianzo esas deliciosas nalgotas, comienza a gemir, a suspirar, lo hace como un cachorrito; probablemente Luz aún no esta perdida en el sueño, me dice que ira a ver, yo la sigo y la voy manoseando, le meto la mano entre sus nalgas y con los dedos empujo la tela del short, ella voltea y sonríe sin hacer ruido, me estoy divirtiendo masajeando y magreando ese culote, me susurra que entrara a confirmar, me quedo en la puerta entre abierta, la poca luz que llega de la ventana y del pasillo me deja ver lo que sucede, Luz esta dormida, en posición fetal, su pijama es como la de mami, un short de animalitos de caricatura y su corpiño, en esa posición en la que se encuentra aprecio a lo lejos sus nalgas y sus piernas, se me pone dura sólo de verla y de imaginar todo lo rico que se le podría hacer, Andrea acomoda las sabanas y las cobijas y sale del cuarto dejando a Luz bien arropada. En un susurro me dice ¡Ven!, toma mi mano y me conduce a cierto lugar profundo de la casa, el cuarto de invitados, dice que esta lo suficientemente lejos y no se escucha en el resto de la casa lo que ahí sucede, cierra la puerta y me lleva cerca de la cama, sus ansias apenas la dejan hacer algo, me besa al mismo tiempo que intenta abrir mi cinturón, yo la ayudo un poco desabotonando la camisa y quitándola con todo y chamarra, el cinturón sale, se avoca a abrir mi pantalón, yo mientras safo mis tenis con los pies cuando ella ya esa tirando hacia abajo del pantalón y de la trusa, me deja las calcetas que pronto irán a acompañar al barullo de ropa, mis manos se vuelven a apoderar de esas nalgas, ella sube la playera y sus enormes y deliciosas mamilotas caen, rebotan con gracia, sus pezones están erectos, duros, los comienzo a mamar, sin preguntarle nada, los lamo, los chupo, mantengo uno con succión y lo estiro, despegando la masa de su chiche de su cuerpo, ella gime, me acaricia la cabeza, suspira.

A: ¡Ay, así, así! (Lo dice en susurros pero con un delicioso y fuerte jadeo entrecortado)

Y: (Sin dejar de hacerlo y con la boca ocupada por semejante cantidad de masa chichal) ¿Te-n-gusta, mmita?

A: ¡Ay, me encanta papasito! (Pausa y jadea) Estírala, quiero sentir que me la vas a arrancar jalándola, papito.

Mientras la complazco una de mis manos bajan a su short, debajo no hay nada, duerme sólo con el short con la esperanza de que a su esposo le den ganas de cogérsela (Eso confeso Andrea) pero siempre es inútil cualquier esfuerzo, separa un poco las piernas y yo aprovecho para pasar mi mano por toda esa gruta que ¡Oh, sorpresa! esta rapada, no esta rasurada y lisita, se siente el vello apenas saliendo de su piel (Confeso que había regresado esa tarde, después de que quedáramos y en un arranque de locura se había pasado la recortadora de su esposo y después se había dado un baño para quitar los pelos que se había cortado), yo sintiendo esa sensación rasposa en mi mano comienzo a sobar, todos los dedos al rededor de esa panocha carnosa, rapada; siento como me moja la mano su flujo, ella suspira, muevo los ojos hacia arriba, quiero ver su cara, su mano en mi cabeza y su cabeza echada hacia atrás, con los ojos cerrados. Succiono con más fuerza, el pezón y la areola están atrapados en esa chupada, es pura fuerza de succión, se siente en los labios, se siente el la lengua, se siente en el paladar, sin avisarle, se escucha un chasquido, acabo de soltar su chichota.

A: ¡Ay, papito, sí que eres un cabrón!

Y: ¿Te gusta que sea un cabrón?

A: ¡Ay perdóname, no quería decirlo así!

Y: Pero ya lo dijiste, así que dime ¿Te gusta que sea un cabrón? (Andrea aún desconoce que me encanta que hablen vulgar, soez).

A:¡Sí! Si no te molesta que te diga así.

Y: No Andrea, no me molesta, te voy a ser sincero, me gusta que me hablen fuerte, sucio, vulgar, con groserías, incluso si te nace puedes hasta mentármela, me provoca más morbo y excitación.

A: (Con los ojos abiertos como platos y sonriendo) ¿De verdad? ¿Puedo ser entonces una puta desbocada contigo?

Y: (Plantándole un tremendo beso en su boca y después de soltarla) Conmigo puedes ser lo que quieras, mamacita, puedes ser la tremenda perra puta zorra caliente que tu esposo no sabe complacer.

Después de esas palabras soltó un gemido gutural, ronco, se baja ella sola, me toma la verga, la menea, la sacude, le pasa la yema de un dedo por la punta, recoge el licor transparente que esta pegado en la punta haciendo una gota y lo lleva a su boca, chupa el dedo con deleite y acto seguido se pone a lamerme, primero la punta y después el tronco, baja con su lengua a mis huevos, regresa con la lengua hasta la punta y se la engulle, siento como menea su lengua y me presiona la cabeza en su paladar, esta haciendo el trabajo que su pendejo (Y presuntuoso) esposo no la ha dejado hacer en años, con semejante mamada casi me hace terminar, la despego, ella se aleja dando lametones mientras se separa de mi verga.

A: ¡Qué rica verga tienes, papacito cabrón!

Y: ¿Te gusta? (Contraigo los músculos de las nalgas y hago brincar y cabecear mi verga, ella mira y se ríe).

A: ¡Qué rico la mueves, cabrón!

La pongo de píe, le quito el short que ya estorba y la acomodo, una planta bien puesta en el piso, la otra en el colchón de la cama, que quede bien abierta, las palmas de sus manos pegadas en la pared de la cabecera, me bajo, me meto debajo de ella y comienzo a chupar su panocha, esta mojadísima, siento ese poco vello áspero raspar mi lengua, le separo los labios con mi lengua, con la punta de la lengua hago pequeños y rápidos toques a su clítoris, lo «tilineo» dirían algunos, es un clítoris mediano, gordito, esta muy durito y cada toque, cada lamida no la hace gemir, la hace bufar, ricos y sonoros bufidos de que esta hambrienta y esta gozando, se esta olvidando incluso de que cabe la posibilidad de ser escuchada por Luz, me dice que ya quiere que la coja y yo le pido que me lo diga, que lo pida así como esta de caliente, que me lo pida rico y al mismo tiempo sea una puta vulgar.

A: ¡Ay cabrón, ya méteme tu verga, ya la necesito invadiendo mi panocha de puta en brama!

Y: (En esa posición me le pongo detrás, apuntalo mi verga en su entrada, mis manos en su cintura afianzándola y se la dejo ir de un solo golpe) ¿Así puta, así quieres mi pito?

A: ¡Así cabrón, así háblame también!

Y: ¿Eres mi puta?

A: ¡Soy tu puta, soy tu ramera, soy tu perra en celo! ¿Sabes que me hiciste sufrir con tus desplates, pendejo?

Y: ¿Sí? Pero eso te ponía más caliente y más deseosa ¿A poco no?

A: ¡Eres un cabrón!

Y: Quiero ser más que un cabrón, perra.

A: ¿Dime que quieres ser?

Y: ¡Quiero ser tu cabrón, tu pinche depravado, tu hijo de la chingada, quiero ser el hijo de la reputísima madre que te va a coger y a denigrar como hembra en celo!

A: (Ya sin poderse aguantar y a pleno grito) ¡Siiiiiiii, hijo de tu reputísima madre, así cógeme, chíngame, viólame! ¿Querías que te la mentara? ¡Chingas a tu reputa madre, hijo de perra!

Ya sin otra mas que seguir con la calentura, comencé a entrar y salir, empujándole mi verga en su panocha deliciosamente, la sentí ponerse más dura y ancha, ella también lo sintió y comenzó a pedir que no se la sacara, que quería que le dejara la leche adentro, claro que se lo concedí, al sentir la ebullición en la base de mi verga la sujete con mayor firmeza, me hundí hasta el fondo y deje salir mi leche. Nos tumbamos en la cama, jadeando, con la boca reseca, sudados, olorosos a sexo desenfrenado.

A: ¿Sabes? No creí que realmente vendrías a cogerme, pensé en que seria un engaño y luego mi esposo no se iba, peor.

Y: Pero mira, si se fue y te estoy gozando muy rico.

A: ¿Quieres beber algo? Yo estoy con la boca seca.

Y: ¿Qué beberás?

A: No sé, un jugo o leche pero hay cerveza, si quieres te traigo una.

Y: No, alcohol no, un jugo o un refresco si tienes.

Así desnudos fuimos a la cocina, me sirvió un vaso grande de refresco de cola y a los susurros seguimos hablando.

A: Sólo déjame ver que Luz siga dormida y tapada. (Y se encamina al cuarto de la nena).

Y: Te sigo (Voy detrás de ella con la intensión de echarle otro visto a la nena).

Y sí, la princesa sigue dormida, esta boca abajo con la sabana y las cobijas por un lado, me deleito viendo ese par de bombones que son sus nalgas, sus piernas algo separadas y la imaginación me juega una pasada ya que creo ver marcado en el short su pequeño corte, su hermosa rajadita, mi mirada brilla por un instante y Andrea la arropa nuevamente; regresamos al cuarto de huéspedes donde estamos cogiéndonos como animales.

A: ¿Te gustó lo que viste? (Así sin entender muy bien a bien lo que me esta preguntando)

Y: Sí, toda tú estas deliciosa.

A: ¡No te hagas pendejo! Te pregunto si te gusto verle las nalgas a mi hija

Y: (Al ser descubierto me pongo algo a la defensiva, pero respondo con cierto descaro) Es que tiene el mismo culo y piernas que su mamá.

A: (Con un cierta sonrisa por mi respuesta) Ya los he visto, he visto a muchos hombres mirándole sus nalguitas y sus piernita y los he visto como se les pone la verga.

Y: ¡¿Eeeeeeeeh?! (Sin saber bien a bien que responderle)

A: No me enojo, pero respóndeme ¿Te gusto verle el trasero a mi hija así dormida?

Y: La verdad es que sí, tiene unas nalgas y unas piernas hermosas.

A: (Mientras me toma la verga y comienza a menearla para parármela de nuevo) Si pudieras ¿Qué le harías?

Y: Te aseguro que no te gustara ese juego, Andy.

A: Anda, dime que le harías… cabrón. (Me comienza a presionar la verga bombeando)

Y: ¡Ufffff! No sé que le haría, pero seguro que el sabor y aroma de su puchita es delicioso, comenzaría tal vez mamándola hasta que se vacíe en mi boca

A: (Se levanta, tiene un brillo extraño en la mirada) ¡Solamente por esta vez, por qué quiero que me cojas como puta depravada y por qué me acabas de poner como ramera.

Ella sale desnuda del cuarto, me deja en la cama con cara de «¿Qué pedo?» y cuando regresa trae en la mano unos pequeños calzoncitos de color rosa, se nota a la distancia que son calzones de niña.

Y: ¿Qué pedo, Andrea, a donde fuiste?

A: Al cesto de la ropa sucia de Luz. ¡Mira! Son los que se quito hace rato antes de bañarse, los trajo puestos desde ayer (Los abre, expone el puente y me enseña una manchita amarillenta donde se supone estuvo pegada la rajadita de Luz durante casi 24 hrs). ¿Los quieres?

Y: (Dudando en si decirle que sí o negarme, la verdad es raro siendo la primera vez que cogemos, pero un «inguesu» me hace responderle) ¡Sí, déjame olisquearlos, déjame saber a que huele y sabe Lucita en sus calzoncitos!

A: Pero quiero que esta vez me cojas más cabrón, como puta de burdel, como se debe de estar cogiendo ese cabrón a una pendeja en el putero (Su esposo).

Y: ¿Si aguantaras?

A: Sí, quiero ser usada, quiero sentirme muy perversa, quiero que me digas tus más perras perversiones, quiero sacarte hasta la ultima gota de leche de los huevos y que pienses en mi todo el puto día, cabrón.

Me levanto de la cama, camino hacia ella, la abrazo, la beso, me pone enfrente el calzón de Luz, le digo que aún no, que ella lo pondrá en mi nariz en su debido momento, voy al revoltijo de ropa, saco los tubos y la latita de crema, me ve, ella se sienta, deja los calzoncitos de su hija entre las almohadas, la recuesto, la beso y le hago un movimiento como si mamara su panocha pero en su boca, mi mano se baja, la hace separar las piernas, mi dedo se hunde en su panocha, esta caliente, esta húmeda y siento como contrae en mi dedo, esta teniendo espasmos deliciosos, realmente esta en un estado de lujuria extremo, la comienzo a acomodar, una posición que no he usado en años (Es una posición de las que le encantaban a Brenda por como quedaba expuesta), le mando las rodillas hacia sus tetas, como cuando se le cambia el pañal a un niño pequeño, le digo que con sus manos sostenga sus rodillas y de paso meto entre su espalda baja y el colchón una almohada, queda su raja y su culo expuestos, y yo termino pegando mis labios en su vulva, tiembla al sentir mis manos acariciando ese par de enormes y deliciosas nalgas, la recorro despacio con mi boca, me bajo a su culo, ella respinga pero me pide que siga, comienzo a lamerle el culo, primero la punta, después pasa mi lengua completa, ella gime, solloza, solamente la escucho decir: ¡Sí, así, no pares hijo de la chingada! Yo sigo en lo mío hasta que su culo comienza a boquear y ella suspira y gime, comienzo a sobar con la yema de mi dedo pulgar en su orificio y en las arrugas de su ano, ella exclama un ¡Guau! profundo y gutural, sigo lamiendo  digitando su agujero, cuando lo veo que las contracciones de ese ano ya son rítmicas le comienzo a hundir mi pulgar, ella se crispa, yo mientras le tomo pulso mantengo mi dedo, siento su ano dilatarse y empujo mi dedo, siento su esfínter cerrarse lo mantengo quieto, en tres boqueadas de su culo mi dedo pulgar ya esta dentro, ella cierra y abre su anillo, mordiéndomelo.

A: ¿Eso es hacerlo anal?

Y: Sí ¿Te gusta, te gusta como pico tu culo con mi dedo?

A: ¡Sí!

Y: Dime ¿Aún me quieres depravado?

A: (Tomando los calzoncitos entre los dedos y balanceándolos frente a mi) ¡Sí cabrón! Te quiero sentir bien pinche cerdo.

Y: ¿Entonces vas a ser una cerda también, pinche enferma?

A: (Con un tono cantadito, coqueto, y muy muy salaz) ¡Mmmmm-a-ha!

Y: Dime ¿Cómo me vas a dejar mi dedo? ¿Cómo saldrá ese pinche dedo de ese culo de puta depravada?

A: (Abriendo los ojos por la sorpresa pero sin retroceder) ¡Va a salir cagado, hijo de la chingada!

Y: ¡Uffff! ¿Me lo vas a dejar bien pinche enmierdado hija de tu perra madre? ¡Anda, dime!

A: Te lo voy a dejar con mierda de puta, hijo de la chingada, no pensé que fueras así de cabrón enfermo, tan pinche psicótico, pero eres lo que necesito, hijo de tu reputísima madre.

Comienzo a mover adentro y afuera el dedo, curiosamente no me lo ensucia tanto.

Y: ¿Ya antes te han cogido por el culo, pendeja?

A: No, nunca, yo me he metido el mango del cepillo de dientes, pero nada más, primera vez que me hacen algo así en el culo, de veritas, de veritas.

Y: ¿Sí, de verdad? ¿Te esta gustando tu primera culeada?

A: ¡Sí!

Y: O.K. Pásame un tubo, perra.

Me pasa el tubo obedientemente, me mira escupirlo, le pido que lo ensalive, ella se lo lleva a su boca, lo lame, lo mama, lo deja bien lubricado; mientras tanto mi dedo pulgar comienza a presionar sus paredes anales, comienzo a moverlo en un mete y saca rítmico, cuando mi dedo empuja su culo se dilata, cuando siente que va a salir lo muerde con su chimuelito.

Y: Pásame el tubo y fíjate en lo que te digo, voy a sacar mi dedo de tu culo, y el tubo lo voy a meter enseguida, quiero que mantengas tu culo relajado por qué te lo voy a hundir lo más posible de una sola ida. ¿Entendiste pendeja?

A: ¡Sí papacito, así quiero!

Me pasa en tubo, lo pongo a un lado del dedo pulgar, saco mi dedo, pongo la punta del tubo en su hoyo y lo empujo, mantiene su culo abierto y el tubo llega hasta la tapa, entro todo lo que tenia que entrar de una sola ida, mantengo el dedo presionando el tubo y le pido que muerda con su ano, se ve como cierra el ojete y da un pequeño suspiro, le digo que haremos un sesenta y nueve, me acomodo encima de ella, mi verga colgando frente a su cara, la posición es incomoda, no la hago desde hace mucho, ayuda que ella este con la almohada bajo su espalda, le quedan a tiro para mamar mi verga dura y mis huevos, aunque mi intensión es ver si se le ocurre una idea. Mientras le lamo la raja juego a meter y a sacar el tubo de su culo, gime, suspira, y me da pasadas de lengua en la cabeza del pito y en los huevos, entonces lo siento, igual que con la puta de Brenda años atrás, siento su lengua hurgar en mi culo, me erizo yo ahora, la vuelvo a sentir pasar su lengua.

Y: ¡Ay, pinche cerda! ¿Quién te dijo que hicieras eso?

A: Se me ocurrió, pensé que te gustaría ¿No te gusta?

Y: A ver que más se te ocurre, cabroncita

Sin decirme nada comienza a lamer, a meter la lengua entre mis nalgas, pone su lengua dura y me da pequeños piquetes en el culo, siento mi culo boquear ahora, lo siento abrirse y cerrarse, como hace años con Brenda, pero la puta de Andrea va más allá, Brenda metió en su momento un dedo, Andrea lubrica un tubo y siento la punta metálica y fría en mi ano, la siento empujarlo y siento el tubo deslizarse, me hace jadear y pegarme más a mamar su verija y a moverle el tubo en su culo con mayor intensidad, ella también jadea y resopla, siento el tubo detenerse, probablemente lo metió hasta el borde de la tapa como lo hice con ella.

Y: Eres una perra hija de la chingada

A: ¿No querías que te picara el culo yo también?

Y: ¡Pero sólo lo hare contigo, pinche ramera!

A: ¡Así cabrón! ¡Deprávame, viólame, chíngame, úsame, has que me vuelva a sentir deseada, hijo de tu reputísima madre!

Me separo de ella, le digo que no empuje el tubo, que lo mantenga en su culo, me bajo de la cama y me pongo en píe, la invito a levantarse, mi verga esta durísima pero no siento que este próximo a vaciarme, ella se pone de píe con cara de curiosidad.

Y: (Con ella de píe frente mi) ¿Me permite esta pieza? (Comienzo a tararear Je T’Aime… Moi Non Plus, se ríe, acomoda mi verga entre sus piernas, nos abrazamos y comenzamos a bailar)

A: ¿Te han dicho que estas loquito?

Y: Varias veces ¿Te gusta bailar y sentir esta sensación en tu culo invadido?

A: ¡Sí! ¿Y a ti?

Y: También.

A: Vas a decir que estoy loca (Mientras nos balanceamos bailando y yo tarareo) pero siento que te amo, Diego, de verdad me acabas de enamorar, cabrón.

Y: ¿Te enamoraste de mi perversión o de que te enamoraste pequeña putilla?

A: No sé, pero de verdad te amo, pequeño depravado hijo de puta.

Termino de tararear, la acomodo en la cama, le separo las piernas, la mantengo abierta, apunto mi verga y así la empalo, mis manos llegan a sus nalgas, con la punta de mis dedos apenas llego a sostener el tubo en su culo, ella hace lo mismo con una mano, comienzo a moverme mientras sostengo al invasor en su culo, ella igual, pero se estira, alcanza los calzoncitos, expone el puente y lo clava en mi nariz, es una delicia sentir el aroma de Luz mientras nos cogemos su puta madre y yo, ella gime, suspira, de repente me dice que me ama, yo aspiro el aroma de esa verijita de nueve años ofrecida por esa perra enferma, me quita el calzoncito de la nariz, vuelve a poner expuesto el puente y solo da una ligera orden: «Lame, cabrón», yo lamo el puente, lo degusto, lo dejo empapadísimo de saliva, retira el calzón de mi boca y se pega a besarme cabronamente, me muevo como desesperado, ella jadea como perra siendo montada.

A: ¿Te gusto el sabor de mi niña, hijo de perra?

Y: Me encanto, pinche guarra jariosa.

A: ¿De que te dan ganas después de haberla olido así, maldito depravado?

Y: De ir por ella y que seas tu quien me la entregue, que la abras de piernas y la sostengas para ensartarle la verga, para violarla, hija de la chingada.

A: ¡Te amo, pinche enfermo, te amo!

Y: ¡Así hija de puta, ámame, enamórate de este cerdo, culera!

A: A partir de hoy se cierran mis piernas para el pendejo de mi esposo

Y: ¿En serio?

A: ¡Sí, ya soy sólo tuya! No me importa si te coges a otra o a otras, yo estoy para tu uso, perro.

Y: ¿Aunque esa otra sea Luz?

A: (Cambiando su voz a una voz chillona, como de nena) ¿Eres mi papá y me estas cogiendo?

Y: ¡Sí, mi chiquita linda! (Comprendiendo hacia donde giro su perversión)

A(L): ¿Te gusta meter tu pitote en panochitas de nena?

Y: Y en culitos de nenas también.

A(L): ¡Cógeme papito! ¿Sí? Cógeme y déjame todos tus mecos de pinche violador enfermo en mi puchita de niña.

Termine como pinche desaforado, me vine inundándole la panocha y ella gimiendo y casi gritando, nos separamos y fuimos al baño a sacar los tubos de nuestros culos, sin mucho incidente de suciedad, nos bañamos, nos vestimos y nos despedimos, eso fue sobre las 04:00, ella se asomo a la puerta, confirmo que no había ni venía nadie y me dejo salir, llegue a la casa molido pero satisfecho como no lo estaba en años.

Andrea nunca se atrevió a entregarme a Luz, pero mientras dure cogiéndomela siempre hubo un calzoncito de Luz para oler y cuando tuvo su primer periodo a los once ¿Quién se imaginan que termino cogiéndose a Andrea como pinche perro en brama mientras olisqueaba y lamia esa hermosa toalla? Yo.

Espero les haya gustado esta entrega de mis memorias, relatos, cuentos o como sea que los tomen, yo encantado de seguir escribiéndolas.

33 Lecturas/2 marzo, 2026/0 Comentarios/por Lustin76
Etiquetas: anal, madre, madura, mama, mayor, papa, recuerdos, sexo
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