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Dominación Mujeres, Heterosexual, Incestos en Familia

Cobrándole A Mi Tía Natalia

Mi tía Naty paga lo que debe y le dejo el cambio.
Después de aquel abrupto corte de mis vacaciones en la ciudad mis visitas se fueron espaciando, encuentro otras actividades en mi pequeño «cuchitril» como lo llamara Brenda, de tres periodos vacacionales al año prácticamente en ninguno regreso a la ciudad durante los siguientes seis o siete años, de mis casi trece años hasta los casi veinte si he ido tres veces han sido muchas, en parte porqué ya no me emociona tanto ir a encerrarme en el barrio y en parte porqué el recuerdo de Brenda me provoca una sensación acida en mi interior, siendo un niño gordo (Lo suficiente para soportar carrilla, ahora bullying, por mi gordura, y también lo suficiente como para imponerme) un día un buen y excelente amigo me invita a ver un torneo – demostración de artes marciales entre diferentes estilos y varias escuelas de las que hay aquí, asisto y termino metiéndome a tomar clases de una de ellas, así a los quince años, con dos años de entrenamiento pasé de ser un niño gordo botijón y fofo a ser un adolescente gordo pero algo compactado y con mayor presencia ya que era más alto que el común denominador de mi edad. Cumplo los dieciseis y se llega el periodo vacacional de mitad de año, mi tío Marcelo, mi tía Natalia y sus hijos, ya cuatro en ese momento, llegan de visita, Ilse ya es una mocosita risueña de cuatro o cinco o seis años (La edad de Ilse es posible que nunca la especifique, aunque siempre estará su rango de edad entre diez y doce años menor que yo), y la más pequeña de casi año y medio a la que he visto sólo de recién nacida el año anterior; mi tío para ese momento ya es un tipo apocado y con semblante acabado y bajo el escrutinio familiar al salir a la luz el desliz de mi tía Natalia con otro miembro de la familia y del que se pre asume la paternidad de Ilse y de la bebé (Marcelo siempre será y disfrutara de ser un cornudo, ya que de diez hijos, sólo la primera tiene parecido con él), mi tío Federico (El mayor de los hijos del viejo y papá del imbécil que años después pedirá mi trabajo) ya se ha declarado el mentor o tutor moral de la familia (Con el tiempo se sabrá que es otro pendejo igual que Marcelo) y ha prohibido la entrada a dicho familiar o visitarlo, dependiendo del caso. Tengo que aclarar un cierto punto, entrando yo a clases de artes marciales comienza también mi primer contacto con la filosofía del «Bushido» o «Camino del guerrero», en el dojo no sólo nos enseñan katas o formas o a golpear o el uso de armas tradicionales del arte en si, el Sensei también nos enseña a meditar, a hacer instrospección, a calmar nuestros deseos y sentimientos y también comienza a hacernos reflexionar, al ser una especie de loco que aparte de maestro de artes marciales ha terminado las licenciaturas en Psicología y en Filosofía y da clases de las mismas en grados superiores (Sera un gusto encontrarlo como maestro en la preparatoria) nos ha hecho el favor de empezar a enseñarnos a pensar por cuenta propia; así, a mis quince años y por cierto comentario sobre Lucía que hiciera en algún encuentro Brenda, llego a la conclusión de que no es que me viera chupándole las chiches a Natalia, Natalia fue quien le dijo lo qué sucedía, con ese facto en mi mente y habiendo explotado poco antes del nacimiento de la ultima niña la bomba de su desliz, se acumula más esa cetosis interna al verla como lo que es: «Una puta hipócrita y descarada.» He de decir que el pariente prohibido era, es y será unos de esos pocos familiares que me agradan, es un tipo alivianado que ha visto y vivido lo suficiente y puede qué un poco más, la visión que tenemos algunos primos de él es como la que tienen Malcolm y Reese sobre Francis en «Malcolm In The Middle».

Se llegan pues esas vacaciones, mis tíos y primos ocupan el cuarto asignado para ellos y comienza el tedio de las vacaciones, otros tíos van y vienen durante ese periodo vacacional pero ellos, Marcelo y Natalia, se quedaran hasta el final del periodo; la rutina de Natalia se vuelve conocida para todos, se levanta, se baña, se viste, da de desayunar a sus hijos, ayuda un poco en ciertas tareas de la casa, acompaña a mi tía Martina al mercado, la ayuda a hacer la comida y sobre las 15:00 – 16:00 hrs se tira una siesta en el sofá donde yo me sentare dentro de poco más o poco menos de año y medio, a recibir los bailes de Ilse, despierta, come con toda la familia que se reúne, se sale un rato a pasear por la calle con Marcelo y sus hijos, regresan a cenar y se duermen, así a diario con leves variantes pero siempre igual hasta la siesta. Un cierto día llego sobre las 15:00 hrs, el sofá esta ocupado por Natalia, duerme profundamente y trae puesto un vestido verde de algodón, algo flojo, de esos que venden en lugares de playa, incluso trae un estampado de palmeras con cocos, arena, mar y un sol con el nombre del destino turístico, de esos vestidos que llegan a la rodilla y parecen camisetas de tirantes extra largas; Natalia esta tirada a todo lo largo del sofá ocupando las tres plazas del mueble, el borde de la falda – camiseta se le ha subido y le llega arriba de medio muslo, en la posición en la que está, está con una pierna bien recogida y la otra casi completamente estirada y el ¿Camisón, vestido, playera? recogido deja al atisbo un pequeño destello azul que contrasta con el verde de la prenda, sí, Natalia esta enseñando los calzones. Ella ronca, esta en un sueño profundo, tiene cara de inocencia y duerme como se supone deben de dormir los inocentes y los justos, por los huecos donde salen sus brazos de dicha prenda se denotan la redondeces de sus tetas, las trae sueltas y una esta casi fuera pues dichos agujeros son amplios, si bien es cierto que no muestra mucho si se nota esa masa carnosa y deliciosa, déjenme describir a Natalia, si bien no ha cambiado mucho en cuatro años creo que solamente enfatice sus mega chiches pero hasta ahí, Natalia es una mujer menuda, no mide mas de 1.65 mts, cabello en melenita al cuello con un corte en capas y tintado de «güero» con luces o rayitos a tono, su piel no es morena pero tampoco es blanca, es de un tono aperlado; sus ojos son color café obscuro, nada fuera de lo común, no es muy caderona y sus nalgas están dentro del promedio de manoseables y si acaso es que ya se esta formando la panzanocha que lucirá más adelante aunque aún no se expone, sus piernas tampoco son muy fuera de lo normal, lo que si tiene es que su piel es delicada y suave, como dice una canción: «Esta hecha con plástico fino» (Radio Futura – Veneno En La Piel). Entonces, paso, la veo tirada en mi lugar, veo ese destello azul y me acerco, la llamo suavemente: «¡Tía Naty!» No responde, me acerco más, escucho su respiración pausada y profunda, seguro que Morfeo la esta cogiendo delicioso, mi mano va al borde de la prenda, la levanto un poco y sí, veo sus pantaletas azules con unos pocos pelos obscuros que salen por los agujeros de las piernas, mientras una de mis manos mantienen levantado el borde de ese camisón con la otra toco su rodilla con la yema de mi dedo medio, ella ni se mueve, mi dedo comienza a hacer círculos sobre su rotula, se siente el huesito de la condria bajo su tersa piel, Natalia da un ligero jalón de aire pero no sale de su sueño, mi mano se envalentona y con el dedo recorre la cara interna del muslo, suave, despacio, no llego a su ingle, pero esa sensación en mi dedo me hace querer sentir su piel en mi palma, regreso con el dedo a su rodilla, le pongo las yemas de los otros tres dedos en su piel y recorro despacio a su pantorrilla, ella siente la caricia y sin despertar hace leves sonidos de cachorrita pero no despierta, una de sus sandalias de «pata de gallo» permanece en su pie flexionado, la del pie tirante esta en el piso, y es este pie el que comienzo a acariciar suavemente, paso de su pantorrilla a su empeine y toco ligeramente sus dedos con los míos, ella hace movimiento y suelto el borde del camisón y retiro mi mano y me alejo, ella no despierta, cambia de postura y queda boca arriba, la pierna tirante cambia y queda flexionada con la rodilla apuntando al techo y la planta de su pie sobre el sofá, la pierna que antes esta flexionada cambia a ser la tirante ahora y en el movimiento Natalia bota la sandalia, sus pies están ya libres y se ven sus diez dedos bien cuidados, y con sus uñas pintadas de un color digámoslo «chistoso», un tono rosa chicle, me quedo ahí expectante, esperando a ver si despierta o sigue durmiendo, se entrega nuevamente al sueño y yo vuelvo sobre ella, las piernas de Natalia quedaron separadas, pero el camisón quedo hecho bolas entre ella y el sofá dejándolo tenso y sin poder estirarlo aunque también se subió más, de arriba de medio muslo paso a casi media nalga, desde arriba ya no es un pequeño destello azul de sus pantaletas, se puede apreciar el triángulo de la tela en perfecta y alta definición, sus brazos han pasado a acomodarse de estar juntos haciendo almohada con las manos a sólo uno de almohada y exponiendo su axila lisa y bien rasurada, y el otro sobre su vientre, abajo de sus chiches; por lo tirante de la tela, sus chichotas han quedado atrapadas y se notan los dos pezones marcados en la tela pero sin atisbo de poder escaparse. Poso mis dedos en el empeine de la pierna tirante, Natalia hace un pequeño jalón de aire combinado con un suspiro, pero no despierta, paso mis dedos suavemente por el frente de su pantorrilla, se siente lisa, pone especial cuidado en su depilación (Después me enteraría que usa crema para depilarse y que ese día en la mañana se había depilado), mis dedos suben y arriba de su rodilla se deslizan a la cara interna del muslo, siento el calor de su cuerpo y suavemente presiono con mi mano ya completamente pegada a su piel, ella hace un sonido y en su sueño habla como niña mimada: «¡Ñññññññ! ¡Yaaaa, Ramón!» Yo con cara de pendejo me pregunto quien demonios es «Ramón», ninguno de mis tíos se llama así, en mi familia y en la suya no hay nadie con ese nombre, conclusión: «Es el nombre del amante en turno.» Digo, no es necesaria mucha lógica, ni perspicacia para triangular pensamientos, mi mano llega a su ingle, ella da un suspiro profundo y dice: «¡Yaaaañññ!» pero aún duerme y, al parecer en su sueño lo esta disfrutando a «Ramón» ya que separa sus piernas, invitándome ¿O invitándolo? a poner la mano encima de su panocha, no me niego, poso suavemente los dedos en la tela de la pantaleta, ella da un ligero gemido, la siento estremecerse un poco, debajo de mi pantalón deportivo siento mi verga dura, con ganas de ya ser liberada, hace un momento que esta así contenida dentro de la trusa pero la presión de la trusa y lo holgado del «pants» dan una sensación deliciosa, estoy sobando ese matojo de pelos negros (Como los de Brenda), mi otra mano se ha envalentonado y entró por el tirante a tocar su chichota, ella suspira y despierta, despierta con la idea de que es Ramón quien la acaricia pero entre su modorres y lo extraño de la habitación que no reconoce como el lugar donde Ramón se la coge, reacciona, me mira, abre sus ojos como platos y trata de gritar, mi mano sale de su chiche a su boca y la tapa antes de que emita sonido alguno, cierra sus piernas como trampa para osos y mis dedos quedan atrapados sobre la tela que cubre su sexo, hace esfuerzos por quitar mi mano pero no es la misma mano de un niño de diez años, es la mano de un adolescente de más de cien kilos de peso que lleva tres años practicando un arte marcial.

Yo: ¡Shhhh! ¿Quién es Ramón?

Natalia: (La he soltado diciéndole que no haga ruido) ¿Qué te importa? (Responde en un susurro siseante)

Y: Esta bien, no me digas. (Mi mano aún atrapada entre sus piernas comienzan a frotar ese sexo caliente y mojado).

N: ¡Sí no sacas la mano, voy a gritar! (Lindo tono de su voz cuando amenaza).

Y: Hazlo, la única que esta es Martina y sabes que me creerá a mi, además de que te odia por lo de Franco (El protagonista del desliz) y si quieres le digo de paso como me ponías a chuparte las chiches hace seis años o le digo de todas las cochinadas que me puso a hacerle Brenda por que tú le dijiste de que me dabas a mamarte tus chiches. ¿Imagínate como van a reaccionar mi tío Marcelo, mi tío Federico, el viejo, mi madre y todos los demás cuando sepan que viniste por mi no ahorita, si no hace seis años? Y todavía, que aparte hay un tal Ramón ahorita, si el viejo no deshereda a Marcelo por pendejo, por lo menos lo obliga a divorciarse de ti, tía Naty (El énfasis que puse en la dulzura de ese tía Naty, la hizo estremecer y la hizo también replantearse su situación):

N: ¿Qué quieres?

Y: (Sabiendo que le había ganado la partida) ¡Lo que no me diste hace seis años!

N: ¿Cómo?

Y: ¡Sí, tía Naty! Déjame cogerte, hace seis años cada que te ponías caliente mientras te mamaba las chiches comenzabas a suspirar y a gemir quedito, me despegabas de ti y me decías que ya, así que quiero continuar con lo que seguía después de mamarte las chiches, aparte de que Brenda no las tenia tan ricas y enormes como tú.

N: ¡Lo de Brenda no fue culpa mía, ella nos vio y me amenazo de que si no te dejaba con ella nos iba a echar de cabeza!

Y: ¿Y como se entero de que me habías atrapado con Lucía? Eso sólo lo sabias tú y prometiste guardarnos el secreto.

N: (Pillada por ese argumento, se quedo callada un momento) ¡Vale pues! Te voy a dejar continuar sólo por hoy.

Y: ¡No Naty! Me vas a dejar cogerte cuando yo quiera, ya vas a ver lo que me enseño Brenda y sé que te va a gustar.

N: ¡No, sólo una vez!

Y: ¡Sé que probando vas a querer más!

Mi mano se apodera nuevamente de su chiche, en todo ese rato la mantuve echada en el sofá, con la mano que estaba entre sus piernas sobando suavemente y escuchando los ruidos de la casa, vuelvo a tomar esa ubre, se siente más grande y pesada que hace seis años, mis dedos pasan por su pezón que se ha puesto duro, siento en mis yemas los puntitos que se se erizan en sus areolas, le presiono alternativamente en la chiche y en la panocha, Natalia gime quedito, mientras la vuelvo a tocar y a masajear subo a su boca, quiero un beso, pero me lo niega, me dice que besos no, me abstengo de momento, descubro un nuevo fetiche, al bajar mi cabeza después del beso negado, veo su axila lisa, sin sacar mi mano del camisón acomodo mi codo en la cara interna de su brazo y meto mi cara en su axila, la esnifo y la lamo, ella se ríe por la sensación de cosquillas pero al mismo tiempo gime, me deleito lamiendo su axila, dándole a entender que tal vez la lameré así en su panocha.

N: Sí me dijo Brenda que habías demostrado ser un pervertido.

Y: ¡Mmmmmmmm! (Sin dejar de lamerle la axila, que ya estoy ensalivando).

N: ¡Así Diego, así! ¡Qué rico manoseas mi chiche y mi panocha! Si te hubiera dejado continuar hace seis años ¿Me lo hubieras hecho así?

Y: No creo, aún no sabia nada de esto.

N: ¡Mentiroso! Brenda me dijo que aprendiste muy rápido.

Y: ¿Te dijo como me hablaba la cabrona?

N: No me dijo mucho, únicamente me dijo que eras un niño muy depravable.

Y: Jejejejejejeje ¡Qué cabrona! ¿Quieres un paseo por lo que me enseño la puta de tu hermanita, Natalia?

N: ¡Vámonos al cuarto!

Y: No, aquí, así sí viene alguien escuchamos.

La mano en su panocha sobando rico y distribuyendo su miel que era abundante, la otra mano en su chiche apretujando con deseo, saque mi mano de entre sus piernas y la deje ver como lamia mis dedos limpiando su miel, saque la otra del camisón y se lo comencé a quitar, Natalia ayudo y fue delicioso volver a ver esas enormes chiches, tal cual las recordaba, dos enorme bolsas de carne mamaria con dos pezones grandes, estirados, como puntas de lanza de café obscuro y dos areolas enormes del mismo color cubriendo más de media teta, una cúpula de color café obscuro (Hace poco vi un video de un comediante que decía que eran pezones de Hot Cake) aun más grande que la vez anterior que los había visto, ella al mirar mis ojos y mi reacción sonrío con agrado, casi como aquella ocasión la escucho decirme «Ven», le lamo, le ensalivo, le chupo, demostrándole que lo qué me enseño no se me olvido, ella suspira y gime mientras la mamo y mis manos esta ves recorren sus piernas, la he dejado sentada en el sofá y yo estoy hincado entre sus piernas, mis manos se deslizan por ellas hasta sus nalgas y suben por el costado a pasarse después a su espalda y haciéndola que su pecho se pegue más a mi cara, ella me acaricia la cabeza, los hombros, la espalda, da el tirón a mi playera y me la quita, yo la jalo a que quede un poco más a la orilla, la indico que levante un poco el culo para deslizar sus pantaletas, ella levanta la cadera y se deslizan sin problemas, los tomo en mis manos y se los muestro, le expongo el puente que tiene la zona obscurecida por la humedad y se nota el cumulo de una baba transparente, me ve pasarlos cerca de mi nariz olisqueando, es delicioso el aroma que desprenden esas telas, pero donde abre los ojos como platos es cuando me ve pasar mi lengua levantando la pequeña gelatina transparente y ve como la degusto en mi lengua y termino pasándola, eso la hace abrir sus piernas instintivamente, la jalo hacia mi, apoyo sus rodillas en mis hombros y comienzo a pasar mi lengua por ese matojo de pelos, la abro, la lamo, le doy atención a su vagina metiendo mi lengua, deslizándola hasta su clítoris que se siente algo grande y pesado, y sí, es una haba no un chícharo, y me deleito tilineándolo y levantándolo con la lengua, en mis manos están sus tremendísimas chiches, he comenzado a jugar los pezones presionándolos en la base y jalándolos mientras hago presión, no hace falta mucho para que una pequeña gota blanca, espesa, se asome y corone la punta del pezón, donde se ve el orificio del ducto lactífero principal. Natalia se sonríe al ver que su chiche respondió, me dice quedamente «Ven» pero yo estoy disfrutando del sabor de su coño, lo lamo, lo abro, le paso la lengua entre lo que se siente son unos enorme labios menores y unos gordísimos labios mayores, me bajo a lamerle el culo y la escucho apagar sus gemidos, me despego con la barbilla impregnada y goteando de sus jugos, la hago abrir las piernas y es un espectáculo delicioso, efectivamente, su culo es un culo cerradito, con sus estrías obscuras hermosas, su vagina de un color rojo y sus labios menores abiertos parecen las alas de una mariposa enorme, arriba el clítoris es un dedo acusatorio señalándome y a los lados se ven dos pedazos de carnosidad hinchada, los labios mayores.

Me he despegado de Natalia, esta sentada con las nalgas en la orilla del sofá, un pie en el suelo y el otro en el borde del asiento, pegado a su nalga, una mano pasando suavemente un dedo sobre su raja, la otra presionando rico un pezón con sus dedos, haciéndolo gotear más leche, me estoy quitando el pants y la trusa y hemos puesto atención a los ruidos de la casa, todo en orden, la adrenalina en su máximo en ella y en mi, finalmente mira liberarse mi verga que esta bien parada y bien dura, la toma con su mano y comienza a darle jaloncitos, le digo que quiero cogerla pero ella me pide que la deje mamarme, se lo concedo, me mama con todos los años de experiencia que tiene, hasta donde sé en ese momento ha estado con mi tío y cuatro cabrones más (La realidad es que en su haber, según salió el peine, es que si no le decían directamente puta es por que nunca se supo que cobrara, pasaron tantos que se perdió la cuenta), en esa mamada me hace chillar y me hace boquear de puro placer, se me despega, la acomodo arrodillada en el sillón con los antebrazos apoyados en el respaldo del mueble, le separo las piernas, la tomo de la cintura, apoyo mi verga en la entrada y con las manos manteniéndola firme de la cintura se la dejo ir de golpe, ella da un leve bufido, nos callamos y ponemos atención a la casa, ella voltea y me sonríe, yo me vuelvo a acercar a su cara y me vuelve a negar el beso.

N: No Diego, besos no.

Y: (Ya he mantenido platicas con cabrones más viejos y más morbosos que yo y alguna que otra frase me han enseñado) ¿Por qué no? ¿Te enamoras? (Según esos perversos las prostitutas dicen esa frase de: «¡Besitos no por que me enamoro!)

N: (Sabiendo perfectamente lo que le quise decir) ¡Menso!.

Y: (La tomo por la barbilla, hago que gire su cara hacia mi y apretando sus cachetes la hago que ponga boca de pez) ¡No es a lo que tu quieres, puta! Entiende que ahorita mando yo. (La mantengo y a la fuerza me como esa boca de pescado que la hice poner)

N: (Después de haberla soltado) ¡Ay, así! ¡Ay, así! ¡Ay, así!

Después de obligarla a besarme y de comenzar a moverme entrando y saliendo, ella sola voltea y me hace boquitas para que la vuelva a besar, la complazco, y mientras la cojo y la beso, le presiono las chiches, le exprimo los pezones y comienza a dar chorros abundantes en cada presión, me safo, la volteo, la vuelvo a coger, esta ves esta sentada en el apoya brazos del sofá, así mientras la chingo le estoy mamando las chiches, me deleito nuevamente en el sabor de sus lácteos, ella comienza a gemir quedito y me dice en un susurro que se esta viniendo, yo no me contengo y le suelto mi leche adentro, siempre lo hare deslechándome al fondo pues he tenido una epifanía mientras me la cojo.

N: ¡Qué rico! Brenda nunca me dijo que te movieras tan rico.

Y: ¿Qué te contaba tía Brenda?

N: Nada, sólo me dijo que eras un niño pervertible.

Y: ¿A poco no te dijo de como le tenia que hablar o de lo que me ponía a hacerle?

N: No, la verdad es que sólo me decía como le metías el pitito, de como la lamias, pero hasta ahí.

Y: Un día de estos te lo hago como se lo hacia a Brenda, tía Naty.

N: Pero no en estos días, por que no tarda en llegar mi periodo.

Y: A Brenda también le gustaba que la cogiera cuando estaba menstruando, tía Naty.

N: No seas mentiroso y cochino.

Y: Es cuando más caliente estaba la tía Brenda.

Al día siguiente pensó que no pasaría nada, yo me había salido temprano, pero error, llegue justo a tiempo para encontrarla dormida, igual que el día anterior, caricias, roces, Natalia despertó más rápido, así como el tono en el que uno se imagina a la del meme que dice: «¡Ya, wey!» en ese tono me dice ella que no, le digo que qué prefiere, dejarse coger rico mientras esta aquí o estar sin verga hasta que regrese a los brazos de Ramón dentro de casi un mes (Mi tío Marcelo era un tipo que prefería cargarle a los demás sus responsabilidades, así que él se venia a provincia a que lo mantuvieran un rato y mientras el negocio en la ciudad quedaba en manos de sus cuñados, aquellos a quienes yo llamaba tíos), se lo piensa bien y comienza a desnudarse, la cogeré dos días mas hasta que en una de esas, meto mi verga, ella se queja de dolor y mi verga sale manchada de rojo purpureo, efectivamente llego su periodo y a mi me toco removerle para su primer bajón, pero también sirvió para que viera que si se ponía más caliente y que deseaba unas ricas cogidas durante esos días, también sirvió por que en esos días de cachondez pude hacerla que aceptara que le hablara como a Brenda, aunque no tan morboso. La rutina era siempre la misma, ella se subía a tirarse su siesta y ya fuera que llegara o estuviera yo en mi cuarto, ella se tumbaba en el sofá, cerraba sus ojos y esperaba a que fuera a manosearla, de las cosas morbosas que recuerdo más son esas metidas de mano a apretarle su panocha sintiendo el caballo (Toalla femenina) bajo la tela de sus calzones, recuerdo la fascinación con la que me veía bajarlos, abrir las alas del caballo y despegarlo de la tela para proceder a olerlos y lamerle toda la mancha rojipúrpura que había dejado en el caballito, o teniéndola hincada en el sofá separándole las nalgas meter mi cara entre sus nalgas a lamerle y picarle el culo con la lengua, según Natalia, yo fui el primero en usárselo, recuerdo esas primeras pasadas y como respingo al sentir mi lengua, la recuerdo riendo y diciendo en un tono muy quedo: «¡Por ahí no Diego, esta sucio papacito!» y su estremecimiento al recibir por respuesta otro legüetazo más pegado y rasposo que los anteriores para sentir que me despegaba para preguntarle: «¿Qué!» y al responder ella que no por que estaba sucio recibir un piquete con la lengua, haciéndola suspirar y temblar por sentir la presión de mi lengua queriendo entrar en su ano. Así, cogiéndola a diario mientras se supone dormitaba, pasaron las vacaciones, disfrute de sus cuatro – cinco días de periodo, durante los cuales a causa del desfase hormonal sus chiches se pusieron aun más gordas y pesadas y las areolas más obscuras, más amplias, más abultadas, al grado de que cuando se hinchaban parecían una piel mas gruesa sobre la tersura de la piel de sus melonzotes, haciéndola producir y tirar chorros de leche y haciéndola casi volver a lactar; todo lo que Natalia dio durante esas vacaciones fue placer a decir basta y así se llega el día antes de que se marchen, ella acostada en el sofá, yo en el cuarto, dan las 15:15 hrs, la casa se escucha en calma, Martina esta viendo su telenovela en la sala de abajo (En los relatos de Ilse he dado una descripción de dicha casa), salgo del cuarto, me acerco a Natalia, sin decirle nada meto mi mano bajo el camisón que lleva ese día, ella no dice nada, espera a sentir mi mano en su panocha sobre la pantaleta, me siente sobarla, en esos días sus pelos han pasado también por un recorte, no esta rapada ni rasurada, únicamente se ha dado un leve recorte con tijera, mis dedos hacen que la tela la raspe desde el ano hasta su delicioso chicharote, que sí, ya esta hinchadito y esperando a ser deleitado.

N: Te tardaste, creí que no ibas a despedirte, ya sabes que nos vamos mañana.

Y: ¿Me extrañaras, puta?

N: Sabes que no (Lo dice con cara de puchero haciendo ver que miente).

Y: ¡Más te vale, puta!

N: ¿Tú, me extrañaras?

Y: Sabes que no, esto fue para hacerte pagar que me entregaras a la depravada de Brenda (Yo sí se lo digo con toda la verdad en cada palabra).

N: Nunca me lo vas a perdonar ¿Verdad cabrón?

Y: No es de perdonar, ya te enseñe la clases de pervertida que fue tu hermana, ya te he dicho como me hablaba y te he hecho que caigas a su nivel (Se lo suelto mientras mi mano ya esta bajo la pantaleta y la yema del dedo medio raspa los pliegues de su ano).

N: Sigo sin creerte del todo que mi hermana este así de loca (Esta quitando el camisón y dejando ese par de tetas libres, y sí, sus pezones ya están parados y con una gota de leche asomando en la punta).

Y: No tengo porqué mentirte, y así como no hay mentira en lo de Brenda, tampoco hay mentira cuando te digo que me hubiera gustado cogerte a los diez años, aunque no me arrepiento de haber aprendido lo que aprendí con Brenda.

Me pego a su chiche, la comienzo a lamer y chupo, chupo haciendo la presión que se necesita para que salga leche de ese melón, ella se abandona, abre sus piernas y me deja introducir mi dedo en su ano, así en seco. se arquea en el sofá sintiendo el empuje del dedo y la chupada extrema en su chiche, solloza, gime y se tapa la boca para ahogar el sonido, y es apenas el comienzo.

N: ¡Así Diego, así!

Y: (Despegándome con un chasquido muy sonoro de su chiche) ¿Te gusta Natalia?

N: ¡Me gusta cuando dices mi nombre, me hace sentirme tuya!

Y: ¿Te gusta sentirte mía, perra?

N: ¡Sí, soy tuya, escuincle patán! ¡Soy tu puta, tu perra, tu pendeja, tu ramera, tu prostituta, tu saco de mecos, tu… jizzzzzzz! (Se pierde lo que sea que fuera a decir, en ese momento mi dedo se empuja con fuerza dentro de su culo en seco y ella termina siseando como gato erizado).

Y: ¡Así puta, así!

N: (Con mi dedo hundido en el fondo de su culo y removiéndolo dentro, raspando las paredes de su recto) ¡De verdad que eres un cabrón!

Y: ¿Solamente alcanzo a ser un cabrón? (Haciendo mi cara de puchero, pues ya sabe que Brenda me decía cosas más ofensivas y ricas y que quiero que ella también me las diga).

N: Me cuesta decírtelo, Diego. Sabes que respeto mucho a tu mamá como para decirte eso que tú quieres.

Y: ¡Anda, dímelo tía Naty! (Usando mi tono de voz meloso y cariñoso, mientras mi mano empuja más el dedo en su culo y la yema dentro toca en la pared que da a su columna)

N: (Con los ojos casi desorbitados por el placer) ¡Eres un hi-hi-hijo de-de-de tu-tu-tu repu-reputísima madre!

Y: ¡Así pendeja! ¿Qué te cuesta? ¡Así!

Me cierra el puño en la nuca, me jala del pelo hacia ella y me da un beso delicioso, aún no pegan nuestras bocas y nuestras lenguas ya están fuera esperando contacto, pegan y su lengua me pasa por toda mi boca, lamiendo mis labios, dejando su saliva en la parte baja de mi nariz y en la parte superior de la barbilla, yo correspondo igual, metiendo incluso mi lengua en sus orificios nasales, pegan nuestras bocas y el beso se completa con un sonido sordo de nuestro intercambio de saliva.

N: ¡Pinche pervertido!

Y: ¡Cabrona puta!

Nos reímos quedamente, cómplices al fin y al cabo de ese momento «deliquioso» (Por deliquio y delicioso).

N: ¿Te digo algo, Diego?

Y: ¿Qué?

N: No sé como pero lo sé, llevo tres días sintiéndome como me siento cuando voy a salir embarazada, así que creo que me preñaste, papacito.

Y: ¡Qué bien! ¿No?

N: ¿Cómo le digo a tu tío que estoy embarazada otra vez?

Y: ¿Cómo que cómo? Igual que se lo has dicho antes cuatro veces.

N: Pero es que tiene tiempo que no cogemos.

Y: Asegúrate de que te coja en estos días que llegues a la ciudad.

Quiso seguir alegando, pero puse mi verga frente a ella y la puse a mamarla; ella acostada en el sofá, yo encima de ella con un pie por un lado de su cabeza y el otro bien plantado en el piso, me pongo a sorber los jugos de su panocha, al haber investigado y haciendo preguntas «pendejas» con mis amigos más viejos que yo, nos enteramos que para que no hubiera problemas de suciedad en el anal antes de hacerlo había que hacerse un enema, así que le conseguí el aparato a Natalia y ella lo comenzó a usar a escondidas antes de subirse a tomar su siesta, así que esta vez mi dedo salió limpio, ella gimiendo y mamándome, yo chupándola de su verija y metiendo el dedo en su culo, llegando al final, empujando a querer meterlo más, sacándolo completo y viendo como ese agujero se vuelve a cerrar lentamente para volver a invadirlo con ese dedo.

Y: ¿Te gusta, Natalia?

N: ¡Me encanta!

La despego de mi verga, en susurros como ya es característico de nuestros encuentro la llamo, la pongo de rodillas en el apoya brazos, le separo las piernas y hago que baje sus nalgas hasta que casi pega su panocha en la tela del mismo lugar, quedan sus nalgas al nivel de sus tobillos (Sí, Natalia aún tiene esa flexibilidad), le apuntalo la verga en su culo que ya tiene días recibiéndome y la empujo, entra la punta y siento ese culo cerrarse, ¡Delicia de agarre!, su culo se relaja lentamente y yo aprovecho para empujar otro poco, ya ha pasado del frenillo, se vuelve a contraer; así, mientras relaja y contrae su ano yo voy ensartándola hasta que mis huevos topan en sus pelos, ella esta mordiendo un cojín de los que hay en el sofá, me quedo quieto, me pongo sobre ella con su espalda en mi pecho, una mano en el respaldo del mueble y con la otra tomo una teta colgante, es delicioso sentir esa masa colgante en mi mano, mis dedos acarician y presionan su pezón y lo exprimen, suelta un chorro de leche que va a parar al piso, ella amortigua un gemido profundo en el cojín, mi boca besa su nuca, su espalda, sus omoplatos, la punta de mi lengua pasa por las puntas de sus anillos vertebrales que se marcan en su piel y comienzo a moverme despacio, empujando y sacando mi verga, Naty gime, solloza, suspira, jala aire y vuelve a gemir, todos esos sonidos ahogados por el cojín, la he cogido rico por su culo, pero quiero que se lleve mi leche en su útero, dice ya estar preñada, qué fue mi epifanía el dejarla así, pues bien, quiero que haya la certeza de que el siguiente hijo de mi tío es mío.

Y: ¿Te gusta como te chingo el ano, Natalia?

N: ¡Ay papacito, es delicioso!

Y: ¿Qué sientes al saber que vas cargada con mi hijo?

N: ¡Eres un cabrón! Si no me baja en la siguiente ya sé que es tuyo, pinche morboso.

Y: ¡Así, así! ¡Cabrona puta, háblame así!

N: ¿Te gusta de verdad que te hable así, hijo de la chingada?

Y: ¡Sí Natalia! ¡Así me educo tu puta hermana!

N: Se paso de cerda, la recabrona, me va a escuchar cuando la vea.

Y: ¿Para que le reclamas? Yo no me arrepiento de que me haya hecho ser así.

N: Es que tú eras un niño inocente y yo no sabía que mi hermana era así como dices.

Y: No le digas nada a Brenda, mejor déjame cogerte así, mamacita.

N: ¡Ay sí, así! ¡Dame, dame duro, anda, dame duro cabroncito!

Comienzo a meter y sacar de su culo con animo, ella hunde más la cara en el cojín, la siento patalear y de repente veo su espalda arquearse, su cabeza se hecha hacia atrás y esta mordiendo el cojín mientras gruñe, todo un orgasmo animal, lentamente vuelve a dejarse caer en el sofá y se queda inmóvil, yo le saco mi verga dura, esta brillosa, esta mojada, me siento a un lado de ella y Natalia hace algo que no había hecho, se lanza a limpiarme la verga con su boca, me pasa la lengua, me la escupe y vuelve a pasar la lengua, me la deja limpia, durísima y se pone como la primera vez, sentada en el borde del sofá con los talones también en el borde y pegados a sus nalgas, me bajo, me meto entre sus piernas y lamo su deliciosa mariposa, están los labios mayores hinchados y gordos, los menores abiertos formando la mariposa, su chícharo me esta acusando directamente y un hilo de baba transparente escurre de dentro de su funda, me pego a lamerla, ella jadea y respira entrecortadamente, me subo pegando mi lengua a su piel, llego a una cicatriz que es una línea horizontal entre su sexo y su ombligo, le da pena que yo me entretenga lamiéndola, pero esta vez ella me mira con una sonrisa y deseo en los ojos, paso mi lengua por esa marca de cesárea (No la había descrito a propósito para meterla en este momento), sigo a su ombligo, llego a sus goteantes chiches, paso por su cuello y mi lengua llega a su boca, ella la atrapa y la chupa, me suelta sintiendo que mi verga esta en la entrada de su panocha pero no se hunde.

N: ¿Qué pasa, papito?

Y: ¿La quieres?

N: ¿La verga adentro? ¡Sí! ¡Y también tus mecos!

Y: ¿Para que los quieres adentro?

N: ¡Para que se me escurran por que preñada ya estoy!

Y: (Diciéndoselo muy lentamente y muy quedo) ¡Pídemelo de la manera más jodidamente puerca y vulgar que se te ocurra! Imagina que no te he preñado y me vas a suplicar que te preñe, exígelo y suplícalo, puta.

N: ¡Déjame toda tu pinche leche adentro, hijo de perra! ¡Quiero que me dejes panzona, hijo de tu reputa madre! ¡Anda, hazme parir un hijo tuyo papacito, por favor, déjame tener un bebito tuyo, mi amor!

Y: ¡Tú lo pediste Natalia!

Le dejo ir la verga de un solo empujón, topa, siento que pega, ella casi grita, toma el cojín, esta acostumbrada a que siempre topo y empujo más, esta vez siento el golpe en la punta y saco y vuelvo a entrar, me muevo así, entro y salgo, siento mi verga siendo tallada por su paredes que comienzan a tener contracciones, mientras la cojo me pego a sus chiches masivas y las mamo, las pellizco, las ordeño, ella gime y suspira mientras ahoga esos sonidos con el cojín, me muevo más rápido, le quito el cojín de la boca y la beso y me despego para pedirle que me diga cosas guarras, que ya estoy casi a punto de deslecharme.

N: ¡Así papito, así mi niño, préñame, déjame panzona, anda, qué no te importe esta puta, déjala embarazada, anda, dame leche, dame mecos, por favor, dame mecos, que se vayan a lo más profundo de mi matriz, cabroncito!

La beso, la acuesto en el sofá y me hundo hasta el fondo a dejar que mi verga convulsione hasta el fondo de ella y derrame los chorros de leche, empujo mientras gruño en su oído y ella muerde mi hombro para no gritar, dejando durante un tiempo la marca de sus dientes en mi piel. Me desplomo sobre ella, ella me acaricia la espalda, la cabeza, no me importa si por quedarnos así Martina o alguien más nos descubre, finalmente mi verga se deshincha y yo puedo ponerme en pie, quedamos sudados, la salita huele a sexo animal, tomo el cojín, la levanto y se lo acomodo para que la leche no se le salga, me mira extrañada, le digo que es para asegurarme de que realmente va preñada y de que no suelta ni una gota de mi leche, sonríe y me dice un tierno ¡Burrillo menso! pero se queda así, su piel brilla de sudor y esta rojita de cuerpo y cara, me siento así desnudo junto a ella, ella acomoda su cabeza en mis piernas, me agacho y la beso en la boca, nos separamos y voy al cuarto, ella se va al suyo, cuando salgo de mi cuarto ya me he secado con una toalla para manos que pienso tirar en la calle.

Saliendo del cuarto me he tirado algo de desodorante en spray encima, ya casi es la hora de la comida, abro las ventanas de esa sala y tomo el aromatizante de ambiente que siempre hay y también tiro un poco, le aviso a mi tía Martina que saldré al negocio por los refrescos de la comida porque además quiero un pastelito empalagoso de piña de cierta marca de pan comercial, así me aireo y se pasa la nube de perfume.

Natalia y Marcelo dan la noticia de un nuevo embarazo cuatro meses después, nueve meses después dan la noticia de que fue una niña y que trae la marquita familiar en una pompita, así que sí, la niña pasa por ser hija de mi tío, y de paso anuncian que se llamara Freya Dalal (Por Freyja la diosa nórdica y Dalal era un nombre árabe que nombraba mucho mi maestro de artes marciales). Sí, pasándome de lanza le dije que si realmente era mío o mía me lo iba a hacer saber poniéndole el nombre que yo le estaba dando, así en caso de niña Freyja Dalal, y si era niño Malak Odan (Por Malak, ángel en árabe y Odan como una deformación de Odin, el dios escandinavo), Y sí, mis pasiones incluían las mitologías y esas pendejadas en mis años mozos.

Espero les haya gustado esta parte de mis memorias, cuentos, travesuras, fantasías o como quieran tomarlas. Se aceptan comentarios en la sección para ello destinada,

Tal vez me tarde, pero prometo contar sobre lo que sucedió con Lina en la siguiente, ya qué después de que me viera salir de la casa y me dijera: «Ya hablaremos, cabroncito.» y que realmente habláramos pasarían algunos años, seis en promedio.

27 Lecturas/11 marzo, 2026/0 Comentarios/por Lustin76
Etiquetas: amigos, hermana, hermanita, mayor, mayores, primos, sexo, vacaciones
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