CRÓNICAS DOCENTES
Hoy se inicia una nueva serie de relatos con la temática de experiencias recopiladas por profesionales de la docencia, es una temática real y a su vez delicada, nada es real nada es mentira, júzguenlo ustedes mismos, evaluaré la receptividad de la temática de acuerdo al número de lecturas, valoración.
Pedro Hurtado era docente en el área de matemáticas en una institución educativa, le habían asignado los grados superiores los 4to y 5to año, en líneas generales se llevaba bien con los estudiantes, cumplía con su deber, daba sus clases, explicaba con claridad y la gran mayoría salía bastante bien en medio de todo salvo excepciones que no tenían interés en dedicarle tiempo al estudio y práctica de la asignatura pero ya ese era otro tema. Pedro era un hombre de 41 años y de buen ver, era casado con dos hijos y tenía un matrimonio estable podía decirse, tenía un secreto y es que era bisexual, lo era desde hace años su etapa más activa sexualmente fue estudiando en el pedagógico ya que la juventud, el atractivo y buen carácter lo habían orillado a tener sexo con quien se le antojaba, era un seductor nato.
Como bien se dijo anteriormente su relación con los estudiantes era buena, había confianza, camaradería y buen rollo con los adolescente, le encanta su contacto ya que lo hacían sentir joven y renovado, sus cosas y comentarios de la vida le hacían divertida su estancia dentro de la institución, se daba cuenta de la atracción que ejercía sobre algunos estudiantes, se hacía el loco ya que intentaba mantenerse a distancia aunque a veces la cosa se desmadraba, en sus años de servicio había tenido par de experiencias una con un chico y otra con una chica bastante satisfactorias pero habían quedado allí, todo con mucha discreción y bajo perfil.
Desde el punto de vista físico Pedro estaba bastante bien, era moreno claro, facciones varoniles y angulosas usaba barba rebajada y cuidada dedicaba tiempo a eso y de cuerpo el jugar futbol dos veces por semana y dos veces al gimnasio le había llevado a tener un cuerpo armonioso y con poca grasa y músculos algo desarrollados, tenía buenas piernas y culo redondo del que disfrutaba cuando se daba la oportunidad, pero más que eso la parte de su cuerpo que más le gustaba era su pene, no era excesivamente largo 19 cm en total pero lo que sí lo hacía particular era el grosor a decir verdad era bastante ancho y buenas satisfacciones le había dado ya que donde lo metía quedaba bien apretado lo que le proporcionaba bastante placer.
Dentro de sus estudiantes había una que destacaba, su nombre Yelitza, la muchacha era una morena oscura de fuego con cuerpo de infarto que no perdía oportunidad de coquetearle a Pedro, éste sentía el agrado de la muchacha por él y varias veces ignoró los comentarios subidos de tono de la muchacha, se veía que tenía experiencia sexual era demasiado lanzada para no serlo, sin embargo se hizo el loco, los avances de la muchacha fueron escalando, no sólo en clases (sí le daba clases, estudiaba el 5to año), la niña se le sentaba de primero y en un descuido abría las piernas y al estar en falda le mostraba su intimidad al docente quien nervioso apartaba la mirada, cosa que la muchacha se veía que disfrutaba un montón, otra cosa que empezó a hacer es que cuando se lo encontraba solo lo nalgueaba y le decía –esas nalgas-, deshaciéndose en risas, en una oportunidad Pedro le dijo: -cuando yo te lo haga no te molestes-, a lo que respondió: -y quién te dijo que me voy a molestar-. Esa osadía lo hacía poner duro de inmediato. Ella lo notaba y mordiendo labios le decía: -cuidado golpeas a alguien con ese palo que tienes allí- y volvía a reír. La escalada se fue dando y las acciones subieron de tono, se encontraron en un pasillo estrecho que unía las los alas del colegio y no había nadie, ella saludo pasó por su lado y nalgueó al profesor, éste se volteó la tomó por un brazo y ésta gimió bajo la acercó a su cuerpo y se fue a las nalgas grandes y redondas de la muchacha, las amasó como quiso y ella se quedó quieta fue a besarla y ella se zafó y salió corriendo entre risas, eso lo dejó descolocado y excitado.
Los días fueron pasando y no había tenido oportunidad de manosear a esa morena explosiva que lo tenía loco, varias pajas habían caído en su nombre, se había imaginado cogiéndola duro hasta quedar exhausto y la cantidad de leche que botaba en esas pajas era fenomenal. Un día estando en su oficina (cada docente tenía su espacio) se asoma a la ventana y ve la práctica de voleibol, allí estaba su negra practicando, llevaba un escandaloso short de licra que le llega a la punta de la nalga y con la franelilla que llevaba pegado a su cuerpo, sus tetas grandes y paradas rebotaban libre con cada salto que daba. –Algún día te cogeré- se dijo, sobándose su pene endurecido dentro de su pantalón.
Como todo en la vida tiene su momento y su hora, la hora llegó, estaban presentando examen final en su materia y como era costumbre era full práctico, los estudiantes estaban enfrascados en la evaluación con la cabeza enterrada en la hoja lápiz y calculadora haciendo operaciones y resolviendo ejercicios, Yelitza no era la excepción, enfrascada estaba resolviendo los ejercicios cuando de repente sube la mirada de la hoja y empieza a mirar a los lados, Pedro reaccionó de inmediato:
P: Yelitza qué sucede, necesitas algo?
Y: si profe un borrador
P: ok aquí tengo uno
Tomó el borrador que le prestó el profe y borró sobre la hoja, de inmediato se lo devolvió pedro se quedó parado detrás de ella observando lo que estaba haciendo, su bragueta quedó a la altura del hombro de la muchacha y levemente la arrimó a modo de frotarse con ella, su reacción lo excitó aún más, no sólo se quedó quieta sino que suavemente echó el hombro atrás buscando más contacto, esa acción lo volvió loco, el morbo y el peligro que alguien lo viera lo excitó más, volvió a frotarse y la muchacha volvió a pedir el borrador sin perder el contacto de su hombro con el pene muy duro del profesor, estaba consciente de lo que estaba sucediendo y eso los excitaba a ambos, Pedro lo supo por la respiración agitada y sudor de la muchacha en su frente. Volvió a pedir el borrador y Pedro se lo dio debía moverse ya tenía mucho rato allí parado y podría ser sospechoso, cuando se lo devolvió Pedro subió la apuesta y metió el borrador en el bolsillo de la camisa de la muchacha, al hacerlo amasó levemente las tetas duras de la adolescente, esta se apartó levemente de la sorpresa y de inmediato volvió al sitio permitiendo la caricia, pedro estaba demasiado excitado debía apartarse de inmediato de allí sino largaría su leche y se mancharía siendo notorio lo que estaba sucediendo, lentamente siguió avanzando y se paró en uno que otro estudiante unos instantes manteniendo la distancia para observar qué hacían y así le daba tiempo a que bajara la excitación.
El tiempo transcurrió y poco a poco los estudiantes fueron entregando y saliendo del aula, ya quedaban sólo dos estudiantes Yelitza y otro, la misma sabía que algo sucedería así que se hizo la que no había terminado y quedó de última, cuando pedro avanzaba a su pupitre llegó el docente dela siguiente clase al aula, de inmediato Pedro le dijo: -Yelitza no ha terminado será que le das permiso a que se vaya conmigo a terminar y después se incorpora al aula?- a lo que el colega inocente respondió: sin problema llévatela.
Se fueron por el pasillo y llegaron al cubículo de Pedro, sacó su llave y abrió la puerta, Yelitza lo seguía con cara de susto, sabía que no tenía escapatoria, tenía ganas de salir corriendo pero también quería quedarse, sentía mucha humedad en su entrepierna, cuando caminaba sentía su entrepierna resbalosa y esa sustancia viscosa caía por el interior de sus muslos en definitiva estaba excitada como nunca, se sentó en la silla que el profe le indicó y siguió resolviendo el examen al rato el profe se pudo detrás para ver qué hacía y no perdió oportunidad de hacer contacto con ella esta vez por su espalda y la maraqueó sabroso, se agachó y le señaló: -cambia este signo- y metió la mano en el bolsillo de la camisa de la muchacha y allí aprovecho de amasar con descaro esas tetas grandes, jóvenes y duras, la muchacha muy excitada echó la cabeza atrás abriendo la boca gimiendo bajito, el Pedro aprovechó esa postura y desde atrás llegó a la boca joven y carnosa y la besó, la muchacha abrió mucho los ojos de la sorpresa pero no se apartó, se repuso y devolvió el beso dándole su lengua joven.
Pedro la levantó poniéndola a su frente sin interrumpir el beso, la muchacha le echó los brazos al cuello y se abandonó al beso del maduro, éste no dejó las manos quietas y una la metió bajo su falda encontrando su pantaleta mojada muy pegada a su sexo, pedro frotó por encima encontrando su clítoris erguido y duro, la muchacha no dejaba de gemir ante el estímulo, con dedos inquietos Pedro echó la panti a un lado y sintió sus labios carnosos, hinchados muy mojados y encontró su vulva latiendo y allí metió un dedo que siguió de largo (en definitiva no era virgen, mejor pensó Pedro), siguió frotando el interior apretado y húmedo de Yelitza ya en este punto ya casi gritaba en su boca excitada al máximo, con la otra mano libre sacó la camisa de la morena del interior de la falda subió por su abdomen y se encontró con el brasier apretado, amasó esas tetas por encima del mismo y las apretó con ganas, subió la prenda y amasó en contacto con la piel encontró los pezones duros y erguidos, sacó la mano y empezó a desabotonar la camisa en segundos caía a sus costados se la quitó y levantó el brasier saltando ese par de tetas paradas y grandes libre de presión, era demasiada tentadora la imagen y se fue por ellas lamiendo esos pezones grandes y parados, los comió con gula y mordió suavemente, sacó la mano debajo de la falda y se desabrochó su pantalón el mismo cayó al piso y se bajó el bóxer, su pene salió como un resorte pegando de su abdomen de la erección que tenía, tomó una mano de Yelitza y la llevó allí, la muchacha lo tomó y apretó sintió su dureza y su calor y le encantó el tacto, volvió debajo de la falda y tomó las pantaletas de la muchacha y las bajó con fuerza la mismas se rompieron por la fuerza y dejaron el camino libre, la acostó sobre el escritorio y abrió sus piernas la falda se deslizó a las caderas y la dejó expuesta.
Pedro miró el panorama esos labios hincados y brillosos y llevó su boca a ese sitió los lamio y los chupó con ganas entre los gritos de la muchacha, le puso una mano en la boca para acallar sus gritos de placer y siguió con la otra mano amasando sus tetas, el momento había llegado se puso de pie entre las piernas de la muchacha, su pene muy duro apuntó a la entrada hizo contacto con esos labios hinchados y llegó a la entrada, presionó y entró la cabeza, la muchacha abrió los ojos y la boca sin emitir sonido estaba como privada de placer, Pedro sintió el calor, la humedad y lo apretado de esa canal vaginal joven y entró lentamente y sin pausa, Yelitza nunca se había sentido tan llena, ese pene de verdad era grueso, casi al fondo de la penetración Pedro sintió un tope y se dio cuenta que era el cuello uterino de la muchacha, empujó un poco más y el tope cedió había entrado su cabeza a la entrada del útero de Yelitza, ésta lanzó un pequeño grito amortiguado por la mano del maduro el cual al hacer tope volvió a salir hasta casi sacar su pene del canal, sólo dejando la cabeza dentro y volvió a entrar hasta el fondo, el pequeño dolor que sintió la muchacha al inicio disminuyó al dilatar el canal dando paso al placer, abrió más las piernas para dar acceso y esa fue la señal que pedro necesitaba y comenzó a entrar y salir con más fuerza y velocidad, pedro se fue sobre ella y la besó con pasión mientras la taladraba sin piedad, entre jadeos pedía más, el orgasmo de ambos estaba cerca la primera fue ella quien gimió en la boca de Pedro y sus contracciones producto del orgasmo masajearon el pene de Pedro y éste sin conciencia y sin pensar largó la leche caliente dentro de esa vagina deliciosa que lo exprimía aún.
Se quedaron echados sobre el escritorio recomponiendo la respiración, Pedro se levantó y salió de ella como un tapón acompañado de los fluidos de ambos, pedro fue a su maletín y sacó toallas húmedas y ayudó a limpiarla y a que ella se recompusieran, ya listos y presentables se despidieron con un largo beso de lengua prometiendo repetir la experiencia. Durante meses Pedro se siguió encontrando con la morena, ya eran más discretos y distantes dentro de la institución a modo de no levantar sospechas, se encontraban en horas de no clases fuera de la institución e iban a hoteles, allí siguió disfrutando de la juventud y el cuerpo de esa muchacha, ambos estaban claros que era sólo sexo sin involucrarse emocionalmente ya la tercera vez que se encontraron Pedro la fue llevando poco a poco excitándola y mamándole mucho el culo la llevó a experimentar las delicias del sexo anal y se cogió ese culo sabroso y duro llenándolo de leche repetidas veces, pero todo tiene su final, llegó el fin del año escolar, los estudiantes se graduaron y Yelitza salió con cupo en la universidad en otra ciudad y poco a poco se fueron distanciando hasta que se dejaron de ver. Pedro sabía que eso sucedería y estaba preparado pero daba gracias a Dios por permitirle vivir esa experiencia tan deliciosa.
FIN
PD: ESPERO HAYA SIDO DETU GUSTO EL RELATO ESTIMADO LECTOR, VALORA Y COMENTA SI QUIERES QUE SIGA CON LA SAGA. HASTA LA PROXIMA ENTREGA.



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