Después de casarnos, te voy a tratar bien mal.
Un novio introduce a su novia en el mundo del sadomasoquismo, y a ella le encanta..
Cuando, mi novia me escuchó a mí, decirle eso, de inmediato sin dudarlo, ni por un segundo, me respondió que sí, sin saber realmente lo que le esperaba.
Ya que, aunque convivíamos desde hacía varios meses, hasta ese momento nunca me envolví de manera completa, esa noche le dije que le tenía una sorpresa, y la invité a salir.
Fuimos a un Pub, la dejé que ella bebiera tanto, que se emborrachó. Y por lo que, dio un espectáculo, ya que se puso a bailar sola, mostrándome sus nalgas, tanto a mí, como a todos los presentes.
Rumbo a casa, sin que yo se lo pidiera, voluntariamente se puso a mamar mi verga dentro del auto, sin importarle para nada quien nos viera, ya que pasamos junto a varios camiones, y los hijos de la gran puta de los choferes, hacían un tremendo ruido, al verla mamando, y con casi todo su culo al aire.
Después de eso, ella se quedó dormida, pero al despertarse, se encontró encerrada en una pequeña jaula, aún ella estaba algo mareada, pero se debió dar cuenta de que estaba en un sótano.
Fue cuando regresé, y le dije. “Para que lo sepas, después de casarnos, así va ser como te voy a tratar”. Mi novia se quedó callada, mientras yo la sacaba de la pequeña jaula, en ese instante le he dado un empujón haciendo que ella callera al suelo, y casi de inmediato salté sobre mí novia, arrancándole a la fuerza toda la ropa.
Ella estaba más que sorprendida, estaba asustada, jamás yo ni tan siquiera le había llevado nunca la contraria, pero en esos momentos, mientras ella gritaba desesperadamente, procuró escapar, pero como la sujetaba con fuerza, y a lo bestia, la obligué a que nuevamente mamara mi verga.
Para luego atarla a un banco, y sin consideración alguna penetrarla, en medio de todo, mi novia estaba aterrada, sin dejar de llorar y de pedirme que me detuviera, pero a la vez ella, era incapaz de hacer algo para que no continuase penetrándola a la fuerza.
Mi manera de actuar la sorprendió, pero lo que le sorprendió más aun, fue que ella en medio de todo eso, comenzó a disfrutar que yo le diera ese tipo de trato, en ese momento me decía que no lo podía creer.
Era algo de locura, que además de ser maltratada física, y verbalmente por mí, ella comenzó a sentir un raro, y morboso placer al escucharme llamarla puta, y decirle que desde ese momento ella era mi esclava.
Algo completamente incongruente, ya que, en su vida, nadie le había hecho sentir así jamás, mis malos tratos, e insultos lejos de molestarla, le produjeron tal excitación, que a medida que la continué penetrando, ella sin hacérmelo saber, lo fue disfrutando plenamente.
En cierto momento la até, como si fuera una cosa, y sin consideración alguna, la coloqué sobre la jaula, en la que continué dándole bien duro, por donde me dio gusto y gana.
Yo sentía como mi verga, la golpeaba una y otra vez, sin consideración alguna, como le apretaba los senos con fuerza, a medida que la obligué a que ella misma se pusiera un grueso collar de cuero alrededor de su cuello, tal como si fuera un animal.
No conforme con todo eso, la até y luego la colgué del techo, manteniendo sus piernas bien abiertas, para luego colocarme tras de ella, y a la fuerza penetrarla por el culo, cosa que ella nunca me había permitido que le hiciera.
El sentir mi miembro abriéndose paso entre sus nalgas, aparte de que le produjo dolor, su mayor miedo era que la fuera a reventar por dentro, pero a medida que le continué dando por el culo, al mismo tiempo que con fuerza introducía una de mis manos dentro de su coño, y de igual manera apretaba su clítoris, ella me dijo nuevamente, que experimentó, ese raro placer que le producía el sentirse completamente sometida por mí.
Ya le había hecho disfrutar de un sin número de orgasmos, en cierto momento su excitación fue tal, que de su coño salió un gran chorro, mi novia estaba sumamente agotada, tirada en el sucio suelo.
Cuando de golpe se abrió la puerta, y como tres oficiales de la policía entraron de golpe, apuntándome a mí con sus armas.
Ella aún se encontraba conmocionada, pero al ver la manera en que los policías, me golpearon a mí, como pudo ella se puso de pie, con la ayuda de una mujer policía, y sin importarle que estuviera completamente desnuda, les gritó a los demás policías que se detuvieran.
Fue cuando el oficial a cargo, le preguntó si se encontraba bien, que ya venía en camino una ambulancia, para llevarla al hospital, pero cuando, mi novia les dijo que ella y yo, teníamos por costumbre hacer eso.
Al principio, ninguno de los policías le creyó, pero al ella insistirle que éramos novios, y que, desde hace algún tiempo, acostumbrábamos hacer eso, no le quedó más remedio que soltarme, y marcharse, junto con sus hombres.
Mi novia, y yo finalmente nos casamos, y ocasionalmente practicamos el sexo de esa manera, aunque recientemente le comenté, que la iba a llevar a un lugar para realizar un intercambio de esclavas, cosa que la muy puta, me confesó, que espera que suceda pronto….
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