Laurita 2da Parte (Lauputita)
Encuentro con Laura varios años después.
Como ya había dicho en la primera parte, pasaron los años y me encontré con Laura en varias ocasiones, yo la miraba de lejos, a veces caminando rumbo a la escuela, a veces en algún autobús, a veces en algún mercado o lugar público; así pasaron en promedio unos diez tal vez doce años. Un día me invita un amigo a un bar nuevo, me dice el muy cabrón: «Hay buena música, hay buen ambiente y sobre todo, puras meseritas jóvenes y todas están buenísimas.» Ahí vamos, nos juntamos varios amigos y fuimos a divertirnos, cual va siendo mi sorpresa encontrarme a Laura, ya toda una mujer de veinte años aproximados trabajando de mesera; y como dijo mi amigo, buena música, buen ambiente y varias niñas de entre dieciocho y veinticinco años de meseras, con un uniforme bastante simple, pero en algunos casos, bastante revelador (Una falda negra de likra muy ajustada, una blusa blanca, un chalequito rojo, una especie de delantal corto y una dona blanca con olanes en el pelo); resulto que el bar era de otro conocido y como apenas llevaban unas semanas de servicio, el dueño siempre estaba ahí, se acerca a nuestra mesa a saludar y les da orden a las chicas de que estuvieran atentas con nuestra mesa, esa primera visita al bar fue bastante divertida y nos la pasamos de poca. He de aclarar que en esos diez o doce años desde la situación en el túnel nunca me acerque a Laura, sólo los encuentros esporádicos en lugares públicos y siempre viéndola desde lejos.
Comencé a visitar el bar con el pretexto de ir a platicar y bromear con el dueño y de ver si conocía a alguien entre las clientas, y de tanto en tanto, le tocaba a Laura levantar mi comanda o atender mi mesa, comenzamos a platicar lo natural y lo que daba el tiempo de levantar el pedido o al final, pagar y que me llevaran el cambio, pero poco a poco Laura se fue relajando, al principio el monótono «Hola, bienvenido a su restaurant – bar XYZ, pase por favor.» hasta que cambio por un amigable «Hola, buenas noches ¿Cómo estas? El jefe esta ocupado hoy, pero pídeme lo que quieras y yo te lo llevo a tu mesa.» aparte, ella sabia que no era mucho, pero trataba de dejarle siempre una propina bastante generosa, así que su trato conmigo fue siendo más amable y amigable. Sucede que un día llego y el dueño del bar dice: «Por hoy cerramos a partir de este momento, quien esta adentro se queda y sale cuando quiera, pero si salen ya no pueden regresar, primera ronda gratis para los que están.» era su cumpleaños y quiso celebrarlo con quienes estábamos ahí como clientes habituales; el ambiente se relajo, las meseras siguieron atendiéndonos a quienes nos habíamos quedado aunque ya con menos carga de trabajo. Laura rondaba y atendía varias mesas, mientras se preparaba lo que de antemano ya estaba preparado, el festejo para el jefe; salió botana especial, más cerveza y finalmente un pastel, ya con todos los asistentes satisfechos comienza la fila para saludar y desearle feliz cumpleaños al dueño del bar y la espera para pagar el consumo, en algunos casos con descuento y en otros con deuda saldada (La verdad que ese cuate del bar era referencia para muchos y sabia que por ese descuento o condonación de cuenta iba a tener mas clientes frecuentes). En fin, se termina el festejo, y salimos del bar entre ebrios y medio ebrios; me dice el patrón que si traía carro, le digo que no, que me voy a ir en taxi, me pide que si de favor puedo acercar a algunas de las niñas (Meseras) a zona centro porqué él no puede manejar, me ofrezco gustoso y una de las chicas que me toca llevarme es Laura, tomamos el taxi y les pregunto a las chicas que si quieren seguir el festejo, me dicen que no, que ya es tarde y algunas tienen asuntos de sus escuelas que atender y se deben de presentar a trabajar al día siguiente, trato de que el taxista nos acerque lo mas posible a sus casas y así, las voy dejando una por una, al final de 5 chicas sólo quedan Laura y una chica mona pero muy sosa, según la ruta la siguiente en bajarse es Laura, pero me dice que primero dejemos a su compañera, no hay desconfianza por que en teoría somos amigos, así que dejamos a su compañera y regresamos en el taxi a dejarla, de más esta decir que en la condonación de la cuenta no hubo ganancia ni perdida, lo que no me cobraron en el bar se lo pague al taxista. Laura se baja y se queda en espera de que arranque el taxi, yo le digo que no nos movemos hasta que no la vea entrar en su casa y cerrar la puerta, modos antiguos además de que su patrón me las había encargado, así queda esa primera vez a solas con ella.
Paso el tiempo y conforme nos íbamos viendo en el bar, Laura se comienza a relajar más conmigo hasta que un buen día, o mejor dicho, una buena noche me pide que por favor la espere a su salida y que si la puedo llevar a su casa, acepto y me quedo hasta el final, se cierra el bar, ya vamos de salida y el jefe de Laura me llama y me dice que sin importar que pase, que sea amable con Laura, yo asiento y salgo del bar, ese día si llevaba mi carro, como buen caballero le abro la puerta, la dejo que se acomode, cierro la puerta y me paso al otro lado, me subo, ajusto su cinturón, es un auto viejo y con mañas, pongo música y arranco, abre su bolsa y me dice: «Mira lo que me robe» unos refrescos en envase de PET y una botella de esas que llaman «pachitas» de tequila, me ofrece pero yo tengo la norma de no beber más allá de la cuenta cuando manejo, ella se sirve y vacía el pequeño vaso de unicel se un tirón, se sirve otro, de repente sin aviso alguno me suelta una pregunta que me helo por completo: ¿Diego, tú y yo ya nos conocemos de antes?, casi me atraganto con esa pregunta, pero la capoteo y con mucha seguridad le respondo: «No Laurita ¿Por qué piensas que nos conocemos? Al menos yo no recuerdo haber conocido a una chica tan linda antes.» me dice: «Tengo una sensación de que tú y yo ya nos conocemos, pero no sé de donde.»
Yo: A veces cuando uno trata a la gente durante un tiempo, da la impresión de que se conocieron antes en otro lugar.
Laura: Es posible, pero yo recuerdo en varias ocasiones, desde que era más chica tu cara, siempre que nos encontrábamos en algún lugar recuerdo a alguien igual a ti mirándome con mucho afán, incluso hoy podría decir que con deseo.
Y: No recuerdo haberte visto antes Laurita, aunque no niego que es posible, esta ciudad es chica y tal vez nos hemos encontrado antes, pero hablar contigo, que yo recuerde, sólo en el bar.
L: Tal vez (Vaciando ya un tercer vaso) ¿Vamos al mirador? No tengo tantas ganas de llegar aún.
Nos vamos al mirador, seguimos platicando de cosas triviales en el camino, mientras, ella despacha varios vasos de tequila y refresco de toronja, no solamente se robo una pachita, se trajo tres; llegamos al mirador, nos estacionamos, esta completamente solo a esas horas de la madrugada, se baja, ya algo ebria, se tambalea, me bajo, la sostengo, siento su calor al apoyarse ella en mi, huele a un ligero perfume dulce, un perfume que provoca ternura, pero al mismo tiempo me provoca a mi una erección. La ciudad esta entrando en su época fría, la ayudo a sentarse en el cofre, viene solo con el uniforme de falda pegada, blusa y chaleco y un suéter delgadito, comienza a beber a sorbos de su vaso, mirando la ciudad, yo miro con disimulo sus piernas, su pecho, no puedo evitar compararla con la nena gordita que era, recuerdo lo que paso, ella mira la ciudad un tanto perdida.
L: ¿Te gusta lo que ves, Diego?
Y: (Gasp) E-e-e-es hermoso
L: Sí, la ciudad se ve hermosa desde aquí a esta hora.
Y: S-s-sí, pocas veces he venido, pero sí (La verdad no sé si esta haciendo preguntas con intención de sacarme de balance)
L: ¿Te imaginas estar aquí, cogiendo con alguien sobre el carro como estamos ahorita? (Así, de la nada el argumento y con esas palabras)
Y: Seria rico, pero el riesgo de terminar en la cárcel por faltas a la moral es muy grande.
L: ¿Y si te digo que fui violada a los 8, Diego?
Y: (Gasp) ¿Q-q-qué?
L: Sí, yo iba a la escuela y cruzaba por el túnel, me llevaron a una especie de cueva dentro del túnel y me violaron.
Y: ¿Segura que quieres contarme, Laurita? Yo la verdad no sé como ayudarte o que decir (Y en parte es cierto, le esta contando a su violador, o sea a mi, que fue violada)
L: No tienes que decir nada
Y: O.K. Sí tú quieres te escucho
L: Me llevo a esa cueva, me amordazo, me dijo que era un castigo por llegar tarde a la escuela, me metió su pene en mi puchita y en mi ano de niña, me manoseo, me hizo besarlo. Yo tenia miedo, pero también y te lo confieso, me hizo mojarme y excitarme por primera vez.
(Yo callado, escuchándola, oírla decirlo entre sollozos me la pone dura, escuchar su versión y como lo vivió no me causan remordimiento, me ponen la verga durísima y llorosa. Me le acerco, la abrazo, lo hago con ternura pero también con unas ganas enormes de volver a usarla.)
L: Vas a decir que estoy loca, pero desde entonces me han cogido varios, pero ninguno me hace terminar, me gustaría volver a encontrarme con ese cabrón y decirle que me lo haga de nuevo, que me vuelva a violar como cuando era niña, que no hablé no por temor, si no por volver a sentirme así.
(La estoy abrazando, los dos acostados en el cofre del carro, mis manos en su espalda y su cara en mi hombro con su boca en mi oreja, sollozando y confesándome ese episodio de su vida.)
Ella me besa, un beso tierno, un beso apenas poniendo sus labios en los míos, mi mano baja hasta sentir ese hermoso trasero de ella, le aprieto y mis dedos desaparecen en el borde de la falda.
L: No sé por qué te estoy contando esto, la verdad no creí que lo fuera a contar a alguien más.
Y: ¿A quien más le has contado de esa situación, Laurita?
L: A una amiga y al patrón, quisimos coger pero él se enfrío cuando se me salió decirle que me violara. Le tuve que contar todo como lo recuerdo y él termino abrazándome como si fuera su hija.
Mientras estamos así, mi mano se remueve en su trasero, mis dedos sobando suave en su ano y su panochita, encima de su panty
Y: ¿Por qué me lo estas contando, Laurita?
L: No sé, pero desde que empecé a tratarte en el bar, cada que me acerco a ti me vuelvo a sentir en ese espacio obscuro, en esa cueva, me da miedo sentirlo pero también termino muy mojada, llego a mi casa a masturbarme como desquiciada; dime que estoy loca, pero la vez que nos llevaste en el taxi, entre a mi casa, me fui a mi cuarto y me metí dedos y cepillo, deseando que estuvieras tú ahí, violándome, haciéndome tuya, diciéndome que me vas a violar para castigarme por ser una puta enferma.
(Mi mano sube su falda, se mete bajo la panty y le hundo un dedo en su panochita ya muy mojada.)
Y: ¿Quieres que este cabrón te viole, Laurita? ¿Quieres que este pervertido te trate como una puta?
L: Sí, si quiero, quiero que alguien me haga sentir igual que esa vez, quisiera encontrarme a ese cabrón y obligarlo a que me deje toda su leche adentro y dejarle secos los huevos.
(Saco mi mano, la levanto, le sujeto sus manos en la espalda, a tomo del pelo y la obligo a besarme)
L: ¡Así cabrón, así úsame, así viólame!
Entre jadeos y murmullo, le subo la falda, bajo sus pantys, meto mi mano y comienzo a jugar con mis dedos en toda su raja, ya esta húmeda, su boca me recibe, meto mi lengua, su lengua pelea con la mía, mis dedos penetran, se mueven dentro, remuevo sus jugos, me bajo a su blusa y lamo sus tetas por encima de la tela de la blusa y el brasier, la meto al carro, al asiento de atrás, cae de frente, yo atrás de ella, le subo la falda y le quito o mejor dicho le arranco la panty, la hago pasar sus manos hacia su espalda, la agarro con una mano de las muñecas y con la otra saco mi verga, la llevo a su panocha y se la meto de un solo empujón hasta el fondo
Y: ¿Así es como quieres que te usen, pendeja?
L: ¡Síííííí, así cabrón! ¿Dime por qué me violaste cuando era niña?
Y: ¡Por llegar tarde a la escuela, putita!
L: ¡Dime que soy tu puta desde los 8 años!
Y: ¡Síííííí, eres mi puta desde los 8 años, niña pendeja! ¡No querías y mira cuantos años tardaste en volver a ser violada, cabroncita! ¡Todos estos años con las ganas de volver a ser usada como puta!
L: ¡Sííííí, así, sácame lo puta, úsame, hazme sentir que me amas, cabrón!
Y: ¡Así niña puta! ¡Mira que pedazo de putaza eres ahora!
Así estuvimos un buen rato dentro del carro hasta que ella alcanzo su orgasmo, se arqueo, se vacío dejándome la verga toda bañada en sus ricos jugos y se desplomo, todo mientras yo sentía mi verga pulsar y convulsionar, dejando toda mi leche dentro de ella.
Y: Laurita, yo quiero decirte… (Ella pone su dedo en mis labios, interrumpiéndome, yo estaba por confesarle que efectivamente yo era su violador de la infancia)
L: Ya sé que tú no eres él, pero has sido el primero en no asustarse y hacerme llegar a gozar y a sentirme como en esa ocasión ¿Nos vamos a otro lado para que me puedas seguir violando sin que nos descubran?
Nos vestimos, nos pasamos adelante y nos fuimos a encerrar en un departamento que usaba como departamento de soltero, con el tiempo ella fue buscando otros amantes hasta que se caso, pero fue delicioso volver a usarla y sobre todo, que ella no me pidiera que la cogiera, siempre que quedábamos para coger, ella me decía: «¿Podre tener un violador para mi esta noche?»
Espero les haya gustado el relato, ya saben, se aceptan comentarios en la sección para ello, seguiré escribiendo y relatando más situaciones de mi perversa, depravada y cachonda andanza por este mundo.


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!