Lina Con Seis Meses De Embarazo
Una de las muchas memorias con Lina.
Pues al termino de mi tiempo de castigo en la ciudad y con Lina ya mostrando una leve hinchazón en su vientre, a mi me regresan al cuchitril, inicia el nuevo semestre y yo medio me aplico a mis tres clases, las semanas se escurren con lentitud y hay demasiado tiempo de ocio y esparcimiento, mis nuevos compañeros al ser menores que yo, están metidos en sus modas y chismes de su edad, yo paso por una etapa de desasosiego y soñando en los bellos días de castigo; un buen día llega mi padre y me pregunta si la familia de cierto amigo aún renta una cierta casa por días (Parecido o los inicios de los actuales AirBnB), le respondo que es cosa de preguntarle a mi amigo y me deja con la sentencia de que la necesita para una determinada fecha, serán casi cuatro semanas de ocupación, y acentúa: «¡Te conviene, escuincle!» Yo sin entenderle del todo, lo dejo pasar, pero en cuanto veo a mi amigo le pregunto por el recado y resulta que ya no es sólo una casa, ahora rentan de esa manera tres casitas y me dice que cuando quiera vamos a verlas, le aviso a mi viejo y él, encantado, queda de acuerdo en la fecha, visitamos las tres, son casitas bastante agradables, amuebladas y con todos los servicios, el viejo se decanta por una, tiene tres habitaciones para dormir bastante espaciosas, con camas grandes y, según dijo, lo mejor de todo es que estaban muy separadas entre si y no habría interferencias, yo sigo sin comprender que se propone, pero le sigo la corriente, él habla y tramita con la madre de mi amigo el acuerdo, la casa estará rentada por un promedio de un mes, durante cierto periodo festivo del cuchitril que ya esta a escasos treinta días o menos de dar inicio, he de decir que durante ese periodo la ciudad se vuelve un caos, hay ruido excesivo en la calles, el trafico es pesado a casi cualquier hora y las noches son ruidosas. Poco más de media semana antes mi viejo me ha pedido el carro (Un auto viejo de los años setenta que fuera de mi tío Rubén, una reliquia familiar que por disposición de mi tío quedara en mis manos y a mi nombre), me lo regresa ya casi para iniciar el desmadre, le ha hecho servicio, le ha mandado ha hacer una limpieza profunda y ya no huele a carro de estudiante, la unidad esta impecable. Domingo por la noche, antes de irse a donde esta viviendo me llama aparte, me pide mis horarios y me dice: «Niño, mañana me maldecirás o me darás las gracias, lo que sea ¡Recuerda que este viejo quiere que seas feliz!» Yo no entiendo a que se refiere y solamente me guiña el ojo y sonríe. Es lunes temprano, mi única clase del día son dos horas de 11:00 a 13:00 Hrs, y es además la hora en la que la mayoría de mis amigos que van en semestres adelantados también salen; así, me reúno con mi amigos y salimos, el carro lo tengo afuera de la escuela, en la pequeña área que queda como estacionamiento. El alboroto de los alumnos que salen es lo normal como cada escuela, además de que esta la emoción del inicio del desmadre, la inauguración del casi mes de fiesta es ese día en la noche, y el ir cotorreando con mi amigos no me deja poner atención al área cerca de mi carro, hay una figura recargada en el capo, es una mujer menuda, con el pelo lacio un poco más abajo de media espalda cepillado y peinado hacia atrás, con una bonita cinta de color amarillo pasando por la coronilla y perdiéndose bajo el pelo debajo de su nuca, unos bellos ojos del color de las avellanas maduras y una naricita pequeña y respingada que no tiene punta, no ha cambiado mucho salvo que, debajo del pantaloncito de peto de tela de pana de color amarillo, su pancita de mujer embarazada ya no es solo una imaginación, es una linda pancita que ya se nota y la hace ver adorable, además lleva una blusita blanca con mangas, unas calcetinas a los tobillos y unos tenis blancos de sólo meter los pies, verla ahí recargada en el carro me corta el aliento, siento el impulso de correr y abrazarla y también el de salir corriendo a esconderme, nuestros ojos se encuentran de inmediato, ella pone una actitud tímida, de colegiala esperando al novio, yo bajo los tres escalones y voy hacia ella (De más esta decir que en cuanto su mirada se posó en mi, las miradas de los que iban saliendo, entre alumnos y profesores comenzaron a voltear buscando al afortunado que estaba siendo observado por esa belleza, entre los curiosos se encontraban dos ex compañeras que me habían mandado a volar con todo y mis ilusiones y que en comparativa frente a Lina, no eran rivales para ella).
Lina: ¡Diego!
Yo: ¡Lina! (Al estar cerca ella se mete entre mis brazos y yo la beso, reafirmando frente a los mirones que esa hembra es mía). ¿Qué haces aquí, cuando llegaste? (Mi asombro y mi emoción crecen a pasos de gigante).
L: Tenia ganas de verte ¡Mi niño! (La frase de Lina cargada con toda la malicia posible y dando a entender que ese niño es suyo).
Y: Me hubieras avisado que venias ¿Dónde te estas quedando? ¿Decidiste venirte? ¿Con quien vienes?
L: ¿Y si mejor te explico en el camino?
Y: O.K. Sólo déjame despedirme (Me volteo, veo a mis amigos que están con caras que van del asombro a casi la exclamación de: «¡Pinche gordo suertudo!», el único que me sonríe es uno al que con el tiempo considerare un hermano, me pone los dos pulgares arriba y me dice: «¡Vete, cabrón!»)
Abro la puerta del carro, subo a Lina y aprovecho para darle otro beso y pasar mi mano por esa barriguita, rodeo el carro y me subo, arranco y me voy con rumbo del camino escénico de la ciudad, paramos en uno de los miradores más visitados, antes hemos pasado a una tienda tipo mini super que esta cerca de la prepa y he comprado agua, refrescos y jugos, también algunas frituras y golosinas, en el trayecto me platica que viene con Rebeca y Rita, llegaron el sábado y están quedándose en la casita que rento mi viejo, tía Rita se quedara solamente dos días en lo que trata un asunto con mi abuelo y mi tía Martina (Le propone una oferta de compra – venta por su departamento, con el tiempo y después de pagar el departamento iniciara un proceso legal para recuperar todos los derechos de su local comercial retenido por el papel que el viejo les hiciera firmar), Rebeca y ella vienen a vivir el desenfreno de las fiestas locales y se quedaran de inicio a fin.
Mientras estamos en el mirador, Lina pega su espalda en mi pecho, toma mis manos, sus dedos se entrelazan con los míos y lleva mis manos a su pancita, mete mis manos bajo el peto y voltea a verme, me sonríe y me hace una boquita de que me da un beso en el aire, yo estoy feliz, ella esta no sólo hermosa, esta radiante.
L: ¿Cómo te has portado, niño?
Y: Bien Lina, extrañándote.
L: ¡Mentiroso! Vi bastantes niñas bonitas que iban saliendo y vi a una que otra mirarme con enojo.
Y: ¿De verdad? Te soy sincero, no las vi.
L: ¡Mentiroso! (Haciendo caritas).
Y: Sí eso pasó, te juro que no las vi (Mis manos se están deslizando despacio bajo el peto y ya llegaron al borde de su pantaleta).
L: ¡Hasta ahí, Diego!
Y: (Haciendo caritas ahora yo) ¿Por qué? ¡Te extraño, Lina!
L: Y yo a ti, papito, pero no es lugar para ponerme cachorra.
Y: ¡Sólo una probadita! ¿Sí?
L: ¿Cómo… ?
La pregunta se ha quedado inconclusa, en un movimiento rápido he metido mi mano a su pantaleta, he encontrado esa panochita deliciosamente mojada y he metido un dedo con tiento pero de manera rápida, Lina, roja de excitación y de vergüenza me ve sacar mi dedo muy mojado y llevarlo a mi boca, me ve chuparlo con la misma gula que un niño chupa su dulce favorito, después de verme lamer mi dedo, ella me toma de la cabeza y me planta un beso enamorado, nos manoseamos dulcemente un momento, nada que el recato y el pudor del cuchitril puedan objetar, es como ver a un par de recién casados en su luna de miel.
Y: ¿Nos vamos a la casa o nos vamos a alguno de los lugares que me han contado mis amigos que son idóneos para intimar y tirar pasión aquí en el camino escénico?
L: ¿Hacerlo en la calle? No, eso es de locos.
Y: Entonces vámonos a la casa.
L: ¿Me vas a cortar el paseo tan pronto?
Y: ¿Me vas a acortar los momentos en los que podemos estar solos?
L: ¡Chantajista! (Me lo dice con una sonrisa picara que me da a entender que ya gane).
Nos vamos a la casa, no hay nadie, Rebeca y Rita deben de estar en mi casa, una exponiendo su petición y la otra acompañándola, apenas se cierra la puerta y nos entregamos a una pasión desbocada, su lengua invade mi boca, se regodea peleando con la mía, mi lengua se entrelaza con la de Lina, mi mano entra por la abertura lateral del pantalón de peto, se apodera de sus nalgas, las aprieto con deseo, con fuerza, ella comienza a gemir, con mi mano libre desabotono uno de los tirantes de su pantalón, mi mano entra y sube la blusita, rozo con mis dedos la piel de su barriga y su costado, mi pulgar se mete a sobar bajo la protuberancia de su teta, entre la teta y su costilla, ella tienta a mi fuerza, sube una pierna y después la otra, las entrelaza en mi espalda, me fuerza a cargarla así, la sujeto, y mientras nos besamos la llevo al sofá de la salita, la casa esta bien arreglada y bien distribuida, en el sofá termina por quitarse la blusa, el sostén, el pantalón y los tenis, quedando únicamente con sus calcetinas y la pantaleta, sus areolas ya se han empezado a obscurecer, pero aún tienen esa forma de ser una sola con el pezón (Lina tiene una condición llamada pezones planos y será lactando a Sora que su condición medianamente se normalice aunque no del todo) dejando ver unas hermosas pelotitas hinchadas sobre la redondez de sus tetas, me pego a lamerlas y chuparlas, ella gime, mis manos han encontrado algo extremadamente placentero para hacer y es acariciar su prominente barriga como si fuera una bola de cristal, ella abraza mi cabeza, sus bellas tetas me llenan mi boca, las chupo, las muerdo suavemente, las lamo, las sorbo, Lina sólo atina a gemir y a decirme: «¡Así, papito! ¡Así mi vida! ¡Así, así, así! Mis manos pasan a su espalda y la atraigo a mi, no quedan rastros de ninguna marca, hoy puedo presionar con mis manos y hacerla sentir mía, la pego a mi empujando con mis palmas desde atrás, una palma en su omoplato, la otra en su cadera, ella suspira, me comienza a desabotonar la camisa, la quita, después el pantalón y la trusa, desanuda mis zapatos y termina llevándose pantalón, trusa, calcetines y zapatos, todo de un tirón, se pone de pie frente a mi, se da la vuelta y dándome la espalda me deja ver como quita su pantaleta y las calcetinas, dejándome ver sus hermosas nalgas y su chochito rapado y muy hinchado. Así de espaldas voltea a verme, un dedo esta entre sus dientes, en una pose coqueta de niña tierna, se da la vuelta y una de sus manos cubre sus pechos y la otra su sexo, me mira con los mismos ojos de aquella noche cuando me pidió que no la despreciara, me levanto, la abrazo y ella se deja llevar, la siento en el sofá, comienzo a besarla nuevamente en la boca, bajo por su cuello, besando y lamiendo en la parte sensible sobre su tráquea, llego al pecho y me desvío uno de sus hombros, beso y lamo dulcemente el hoyuelo en su clavícula, me deslizo al otro lado y hago lo mismo, bajo a sus tetas, las vuelvo a lamer y a chupar, pero ahora con mayor ternura y dulzura, cuando ya he cumplido con las dos tetas, voy al centro de su pecho, beso sobre su esternón y comienzo a bajar besando por el centro de su cuerpo, llego a su pancita, doy un besito, me separo, doy otro besito, me separo, así hasta llegar al cenit de su pancita, me abrazo a ella, volteo a verla y me ve haciendo todas esas ternuras con cara de niña feliz, sus ojos chispean deseo y algo más, tal vez amor; en su ombligo me entretengo, meso y lamo y meto mi lengua y ella ríe con esa risa de niña tierna, sigo mi camino y la siento temblar cuando mi boca besa en el inicio de la línea de su vagina, abre sus piernas lo más que puede y yo con la punta de la lengua toco en ese lugar, encima de la capucha del clítoris que ya esta hinchadito y ha salido a ver si alguien lo llama, lo toco un poco con la punta de mi lengua, Lina da un pequeño brinco y se ríe, yo pego mi boca, mis labios rodean con delicadeza ese chicharito y ella suelta un leve gemido, mi boca jala dando una leve chupada y ella se arquea un poco, suspira y da un leve sollozo, subo sus piernas a mis hombros y procedo a lamer desde abajo de su clítoris hasta la entrada de su panochita, sus sonidos cachondos no tardan en expresarse, gime solloza, suspira, gruñe, bufa, todo mientras sus manos acarician mi cabeza y mi pelo.
L: Diego, vámonos al cuarto, capaz que llegan tus tías y me daría mucha pena que nos encuentren cogiendo.
Y: O.K.
Recojo nuestras ropas, Lina va delante para indicarme cual es su cuarto, es el más alejado de la sala, llegamos y ella se sube en la cama, recostándose, yo pongo la maraña de ropa en una especie de poltrona que hay ahí y la alcanzo, comienzo de nuevo a besarla, esta vez estamos frente contra barbilla, me voy recorriendo nuevamente hasta alcanzar su sexo, esta caliente, esta mojado y esta palpitante de deseo, nos acomodamos en un sesenta y nueve, ella abre sus piernas y me deja un muslo como almohada, su barriga pega en mi pecho, mientras la lamo siento como su boca se pega en mi verga, sus labios dan un beso de chupón muy prolongado en la punta, se despega, pone sus dedos en la base, su dedo medio en la zona sensible de la base arriba de los huevos, el pulgar en la base donde pega a mi vientre, presiona con fuerza provocándome un delicioso tremor con calambre y cosquilleo en los huevos y pasa la punta de su lengua recogiendo las lagrimitas que están saliendo, yo sólo atino a pegarme a chuparle el clítoris hinchado y Lina ahoga un gemido hundiendo mi verga en su boquita: «¡¿Esta mujer enamora con sus ademanes, verdad?! pues hace en ese momento no sólo que me vuelva a enamorar, me hace lo que aquí en mi país llamamos encularse, así es, esa acción ya me tiene completamente enculado de ella, Lina ha llegado a un entendimiento de mi cuerpo que parece telepatía, cuando siente que me voy a venir saca mi verga de su boca, la lame en la punta mientras sus dedos presionan la base, en cuanto mi verga deja de cabecear espasmódicamente, ella la vuelve a meter a mamar de una forma en extremo obscena y deliciosa, finalmente se separa de mi verga y comienza a exclamar que se viene y que soy un cabroncito, eso me encanta.
L: ¡Ay mi amor, estoy de un caliente… bárbaro!
Y: ¿Muy caliente, mamacita?
L: ¡Mucho! Tengo miedo de que de tan caliente, te asustes.
Y: ¿Por qué?
L: Porque voy a decir alguna cosa muy caliente que puede sonar vulgar o muy depravada.
Y: (Me le quedo viendo con cara de ¡No mames!) ¿Más caliente, vulgar y soez que lo que me decía cierta loca a los doce años?
L: (Sabiendo que no he querido decir el nombre de su hermana, Brenda) ¡No sé, a lo mejor sí, ya ves que somos hermanas!
Y: No me importa, Lina; quiero que seas libre y me hables como mejor te plazca, no importa si es tierno y dulce o sucio y depravado. ¡Expláyate!
L: ¡Quiero que me cojas como a una puta vaca o burra o yegua en celo, cabroncito!
Y: ¡¿Ah sí, putita?!
L: No, putita no, soy tu puta, Diego ¡Soy tu PU-TA!
La acomodo en cuatro en la cama, sus tetas colgando, la pancita colgando, le acomodo la punta de mi verga en su entrada y comienzo a hundírsela, es deliciosa la sensación de resbalarse en esa verija mojada, ella suspira mientras siente como entro, la jalo hacia mi, su espalda pega en mi pecho, estoy hincado detrás de Lina, ella un poco hincada delante de mí, mi mano bajo su pancita esta sobando con las yemas su panocha, la otra, cruzando su pecho y afianzando su hombro la mantiene firme, me comienzo a mover, despacio entro y salgo y ella suspira, me dice en un susurro ronco que le gusta que la coja así, que se siente poseída por mi, yo le doy un empujón más fuerte y suelta un leve grito de placer, cada que entre así en pequeña embestida ella dará ese delicioso gritito, voltea su cara, su mano me jala la cabeza y me besa, se despega, me mira con sus hermosos ojos y vuelve a pegar su boca a la mía.
L: ¡Así Diego, así mi niño cabroncito!
Y: ¿Te gusta puta?
L: ¡Sí mi vida!
Y: Yo también quiero que me hables sucio y depravado, Lina.
L: ¿Qué quieres que te diga, papacito?
Y: ¡Qué soy un cabrón, qué soy un hijo de puta, qué soy un pervertido! Lo que tú quieras decirme, Lina, pórtate sucia y depravada, para mi, conmigo.
L: ¿Sí, cabrón? ¿Y si te digo que estoy pensando? ¿Te digo que estoy pensando de depravado y pervertido, cabrón?
Y: ¡Dímelo, anda! ¡No te lo guardes, puta, dímelo!
L: Estoy pensando en que quiero que me hagas sentir un orgasmo tan cabrón que hasta nuestra hija sepa que se están cogiendo a su mamá, es niña Diego, lo sé que es niña; quiero que le lleguen las sensaciones de placer y que algún día sea consciente de que su papá se cogió a su mamá y de paso se la cogió a ella. ¿No querías que te dijera lo que pensaba? (Escucharla me hizo detenerme con la verga bien enfundada dentro, mi boca en su hombro, mi mano quieta en su panocha).
Y: (Hablándole lo más lento que la excitación me permite) ¡ERES UNA DELICIOSA DEPRAVADA, MI AMOR, MI PUTA HERMOSA!
Comencé a moverme sacando lento y metiendo en una sola ida, ella comienza a suspirar y dar ligeros ayes, yo siento que me desboco, de verdad que me resisto a tratarla como puta, pero su calentura esta tan elevada, que no me resisto mucho tiempo.
Y: ¡Así quieres que me las coja a las dos, puta? ¿Quieres que te ensarte la verga y también me ensarte a nuestra hija?
L: ¡Sí, así cabrón!
Y: ¡Dime que soy un hijo de la chingada, miéntamela, anda, anda puta! ¿Quieres perversión, pendeja? ¡Te voy a dar perversión!
L: ¡Ay, así pendejo, así culero, envérgame, más de lo que ya lo hiciste en esos días, envérgame, has que me encule más de ti, hijo de tu puta madre!
Mientras nos decimos guarradas y nos cogemos, me confiesa que me ama, me dice que ya es sólo mía, que el embarazo la ha puesto así de caliente y cada día más desde que regrese al cuchitril, yo por mi lado le confieso que estoy enculado, que la amo y entre gemidos y gritos le propongo declarar nuestros votos así, mientras cogemos.
L: Yo, Lina, ¡ay! te prometo a ti Diego, amarte y ser sólo tuya en la salud… ¡Mmmmm! y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza ¡Ñian! hasta que la muerte nos separe.
Y: Yo, Diego, ¡Mpffff!, te prometo a ti Lina, amarte y ser tuyo en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte nos separe, ¡Mpffff!
Lina me voltea a ver, sonríe y me besa, nos separamos, la pongo de costado, la vuelvo a ensartar y se acomoda a hacer cucharita, mientras la cojo mis manos no dejan de acariciar su barriga, me encanta mi hembra embarazada, ella comienza a gritar con desenfreno y yo termino vaciándome dentro de ella, terminamos cansados y felices, ella se despega de mi y me abraza, besa mis manos, mi pecho, se sube a besar mi boca y sólo me dice: ¡De veras que estamos locos, papacito!.
Ese mes lo pase cogiendo a diario, con el pretexto de las festividades y eventos, prácticamente no dormí en la casa, iba a clases, salía a pasear con Lina, cogíamos al medio día y en la noche y al día siguiente igual, mi padre me cubrió muy bien diciendo que como llegaba ebrio me quedaba con él, así que en parte también tengo fama de borracho entre algunos sectores de la familia. A Lina la llegue a presentar con algunos amigos y dos o tres profesores, incluyendo a mi sensei, como mi esposa, aunque pocos realmente entendieron nuestro acuerdo; el día anterior a que dejaran la casita rentada, mi padre me llama, estamos Lina, Rebeca, mi viejo y yo: «Diego, me voy a ir a la ciudad con mi hermana, cuida a tu madre, no te dejes influenciar por tu abuelo y cuídate de las víboras que son tus tíos y primos, si me necesitas vendré enseguida, sé que no fui un buen padre, pero hice lo mejor que pude.» sólo lo abrace y le dije «Gracias» al oído, me despedí de tía Rebeca encargándole a ese viejo, seria mi padre quien una semana antes me estaría llamando para darme los pormenores del parto de Lina, así que fue gracias a mi viejo que pude estar presente ese sábado por la noche cuando Sora dio su primer grito.
Espero les haya gustado esta parte de mis recuerdos, ya saben que se aceptan comentarios, y sí, Lina es la única mujer que sabe de mis fechorías y travesuras y andanzas por esta vida.


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