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Dominación Mujeres, Fetichismo, Heterosexual

Me dejaba coger de niña en el centro de rehabilitación de mi familia (Parte 1, Solo un vistazo )

Era mi época caliente, la edad perfecta para experimentar y los pacientes perfectos para mis fetiches de chica con los drogadictos que rehabilitaba mi familia..
Era pequeña pero no inocente, mi familia tenía una fundación que ayudaba con la rehabilitación de los chicos con problemas de drogadicción en la ciudad de Bogotá, era una fundación que en su tiempo tenía la posibilidad de brindar servicios tanto médicos, como de hospedaje y educación. Los pacientes eran chicos entre los 12 y los 16 años en si mayoría, ya que eran recuperados de grupos delincuenciales y ollas de la ciudad.

El lugar era algo grande, pero muy vigilado, ya que no podían ingresar ningún tipo de sustancia que pudiera perjudicar el proceso y al ser chicos en gran parte conflictivos la seguridad debía de ser medida, no era una cárcel, pero era difícil tener espacios sin cámaras o sin alguien estar atento.

En ese momento yo tenía 13 años, estaba a un par de meces de cumplir los 14 y mis hormonas me estaban en el punto máximo donde las ganas de experimentar con mi cuerpo le ganaban a la razón.

En el lugar es hospedaban unos 40 chicos, o esa era la capacidad máxima y estábamos casi llenos, habían desmantelado una olla cercana y algunos chicos drogadictos que estaban iniciando su mundo en las sustancias fueron rescatados a tiempo. Yo al ser tan niña, salía de la escuela y me dirigía a la oficina del lugar, era donde estaban todos los archivos de los chicos y donde se almacenaban documentos como sus exámenes médicos y las faltas o sanciones por sus comportamientos ya que teníamos reglas estrictas.

Dentro de todos los chicos, había un grupo pequeño a los que se les permitía acceder a distintas actividades, dependiendo de su origen ( de donde y en qué condiciones habían llegado al lugar), y dependiendo de su comportamiento (si tenía cuadros agresivos por anteriormente formar parte de alguna pandilla) se les permitía estudiar carreras técnicas o asistir a actividades por afuera de lo normal pero dentro del lugar.
La más deseada era la reparación de motocicletas, ya que muchos de ellos soñaban con poder subirse a una. Yo hacía parte de esta clase, ya que amaba las motocicletas tanto como ellos, pero dentro del grupo de estudiantes que eran unos 12 en total que podían ver esta clase me llamaba la atención principalmente Javier.

Javier era un chico de 15 años y medio, de unos 1.68 de altura, muy delgado y blanco, de cuerpo marcado pero tenía mucho volumen, era el prototipo típico de chico de calle con carita delicada que le caía bien a todos, era el ejemplo de los buenos estudiantes pero tenía un único problema, era muy inquieto y su pasado con las pantallas lo hacían ver socialmente inadaptado ya que desde su forma de caminar hasta su manera de expresarse era en extremo callejera, lo que popularmente llamamos donde vivo Ñeros.
Javier tenía permisos especiales por ser el chico ejemplar, se quedaba un poco más de tiempo en el taller, ya que ayudaba al profesor con sus actividades y al finalizar las clases tenía como deber del plantel el organizar y realizar inventariado de las partes de motocicleta usadas para la enseñanza, siendo yo la encargada de revisar que el dejara todo en su lugar en el almacén del garaje como le llamaban al aula de clases.
Yo estaba limitada a hablar con los integrantes del plantel ya que mis padres quienes eran los directores, mi madre ocupaba también el papel de psicóloga por su título y mi padre el de administrado, limitando mis acciones por el lugar al ser una población problemática. A demás al ser la única chica en el lugar ya que era solo para hombres el plantel de rehabilitación, me tenían sobreprotegida, siendo el único lugar de contacto directo con ellos las clases en el garaje.

Un viernes en la mañana regresaba temprano de la escuela, me dirigía a los aposentos de mi madre, entrando a la oficina como de costumbre mi primer deber fue ordenar los documentos médicos de los exámenes de cada chico examinado, dentro de estos estaba Javier, aparentando acomodar los documentos pude leer sus exámenes, estaban todos perfectos, incluido el informe de ETS, que era lo que más me preocupaba en algunos casos por el pasado de los chicos, pero al Javier estar limpio una felicidad y morbo nacía en mi interior como si una de mis preocupaciones se fuera de golpe.
Estaba decidida a tener acción pronto y mi mente no dejaba de sobre pensar las cosas, teniendo una idea en mente en la clase de mantenimiento de motocicletas.

El día pasaba y la tarde llegaba, usaba mi uniforme escolar ya que no me cambiaba al regresar de la escuela, entraba a la clase con el profesor Ricardo quien me prestaba un delantal para no mancharme del todo, usaba los guantes gruesos y pasaba la tarde ensuciando mis guantes y rodillas mientras aprendíamos de todos los problemas de las motos. Durante la clase era normal los vistazos a mis piernas y cola, ya que era una chica morena, muy delgada y de piernas largas, no tenía muchas proporciones y era de piel morena, mi cabello era negro y largo, pero sobre todo, tenía una colita pequeña pero redonda, algo durita de lo que me sentía orgullosa, así que las miradas de los chicos no eran una sorpresa, más cuando no veían chicas desde hace mucho o no interactuaban tanto con ellas por su espacio limitado para socializar con el sexo opuesto en el plantel.

Terminaba la clase, el profesor como de costumbre se retiraba temprano el viernes, era una metodología usada en los maestros que tanto se esforzaban, ya que eran difíciles o problemáticas las clases en algunos aspectos por el humor o genio de los chicos. Todos se fueron a sus demás actividades menos Javier y yo, ya que éramos los encargados de diligenciar y acomodar los repuestos. Iniciando la actividad y terminando antes de lo pensado, Javier usaba solo una pantaloneta, zapatillas para jugar futbol y una gorra que dejaba encerrado su cabello liso negro, no usaba camisa ya que se la quitaba por la grasa que posiblemente mancharía su torso, y entre las miradas de los demás chicos ya retirados a sus demás oficios me había puesto caliente, entrando en el almacén del garaje.

Entramos al lugar, la puerta estaba abierta pero por el tiempo sin mantenimiento se cerraba casi hasta la mitad, me colocaba a su espalda hablando con él mientras hacíamos el inventariado de todo lo usado, ideando como podía empezar la conversación algo más intima, podía tratar de usar mi prioridad como hija de los dueños pero en el proceso pude idear otra forma.

– Javier, sabe, puedo preguntarle algo ? es que ya sabes, cuando estábamos en la clase no paraban de mirarme la cola.

Javier quedo sorprendido, el me miraba pálido sin saber que responder, yo tenía la tabla con el listado de objetos y solo tenía que finarla para terminar, miraba afuera por la puerta garantizando que nadie estuviera pendiente a lo que hablábamos mientras el me respondía temeroso.

– Perdone señorita Ana, no era mi intención, ya sabe cómo son esos pelaos, puro ñero viendo, pero calmada que esos manes no hacen nada, además le prometo que no le pasara nada, es que usted sabe, uno acá encerrado y pues puro macho, entonces pues esos manes la ven a usted pero sin problemas señorita Ana, que andan solo de mirones, yo me paro firme para que no molesten más yo les digo que dejen de molestarla así.

La forma de hablar de Javier me daba algo de risa, luego de una pequeña risa entre nerviosa tomaba el lapicero, mientras firmaba los papeles le respondía a Javier quien se notaba nervioso.

–No se preocupe Javier, usted sabe que son cosas que uno no puede regañar, son chicos que solo quieren ver yo no me siento incomoda, a demás no se preocupe, usted me conoce y sabe que algunas embarradas que hacen los chicos yo no digo nada, eso es cosa de papa y mama yo estoy acá es ayudando. ¿A demás quería proponerle algo, pero no le diga nada a sus amigos listo? que yo sé que muy unidos y todo, pero no diga nada o nos metemos en problemas.

El me miraba serio, su rostro estaba algo asustado y extrañado ya que mis padres eran estrictos con los chicos ya que les daban de todo para que salieran adelante

–Señorita Ana, hábleme claro, yo no quiero problemas con los cuchos entonces dígame de una que usted sabe que yo soy firme con usted, si quiere les espanto a esos manos que son el Danilo y Gabriel, que andan de mirones estos días, pero yo la hago respetar, o dígame que es que yo le ayudo con eso le prometo no la vemos más soy chino de palabra.

Yo lo miraba dudando, le entregaba el documento firmado para hacerle saber que era libre de decidir qué hacer, todo el inventario estaba correcto pero mi propuesta no.

–Vea Javier, le seré directa, usted me parece guapo, y usted me estaba mirando la cola, así que hagamos algo para ya de una quitarnos de la duda. Si quiere yo me hago como si nada pasara, me giro acá mismo, hago como si veo el inventario, me bajo el interior y le doy permiso para que me vea, es más, si quiere para que me abra la cola y vea, pero a cambio yo quiero que usted me muestre lo que usted tiene. Así nos quitamos esa intriga, esto no lo sabrá nadie, ni papa ni mama, ni sus amiguitos.

El estaba petrificado, una propuesta como esta de una chica tan respetada era algo que en su mente no entraba, él se queda pensando un par de segundos mientras miraba afuera, me entregaba el documento y con un rostro entre asustado, pero intriga me decía.

–Señorita Ana, como me dice eso… en verdad se deja ver eso? ui yo contento con vérselo, pero ¿segura si se le mide al trato? yo le prometo vea, por la cucha que no la sapeo con nadie, pero eso sí, hágale usted primero que me da cosa le enseñe y luego usted me quede mal que por pena.

Yo le respondía de forma directa pero calmada

–Javier hágale, eso sí, yo primero pero no quiero nada de toqueteos ni nada más, usted me llega, me abre, ve lo que quiera ver, pero nada de tocar listo?

El aceptaba sin dudarlo, cambiando de lugar conmigo, escondidos en el Angulo de la puerta entrecerrada, empinando mis pies para tomar más altura mientras usaba mis manos bajo mi falda para deslizar aquel bóxer de chicas rosado hasta mis muslos, estaba asustada mientras Javier, el chico guapo marcado estaba en mi espaldas, usando mis manos para ferrarme luego de bajar mi ropa interior, empino mi cola hacia atrás, para luego sentir una mano cálida, algo temblorosa pero curiosa, miraba para atrás en ese momento y Javier estaba en el suelo, en cuclillas usando sus manos para verme la vagina, estiraba mis nalgas a los lados, yo apretaba algo temerosa pero el tiempo ayudaba a relajarme, dejando que me viera toda, preguntaba en voz baja.

– Y bien ? si es como imaginaron ustedes en la clase?

Mientras el respondía sin respeto alguno.

–Noo Ana, eso lo tiene, pero lindo, mire esa cosa rosadita adentro, y eso cerradito, no señorita Ana, uno no alcanza a imaginar tanto.

Yo estaba apenada en ese momento por esas palabras, pero era algo que me gustaba, que me dijeran cosas así y borbotearan, yo trataba de responderle sin sonar como pervertida pero el momento me ganaba.

–¿Gracias Javier, ya ve que conmigo se puede llegar a algunos acuerdos? No se preocupe si me miran, si algo dígales que lo hagan, yo no me enojo si ?, pero bueno, ya vio lo suficiente no? es hora de que cumpla su parte del trato.

Javier usaba sus dedos para abrirme mis labios, sentía como inspeccionaba toda mi vagina y ano como si fuera doctor, pero luego de un rato dejaba mi culo quieto, en ese instante bajo mis manos y tiro de mi ropa interior hacia arriba, me giro con mi rostro sonrojado por lo ocurrido, miraba a su rostro y abdomen marcado.

–Listo, un trato es un trato, le toca a usted, hágale bájeselo quiero ver como lo tiene…..

 

 

Gracias por leer, esta será la primera parte y el inicio de una serie de relatos reales que me ocurrieron de pequeña, los nombres fueron cambiados, espero sea de su agrado la lectura y prepárense pronto para la acción de Ana con sus próximos amiguitos de la fundación.

PD: Es mi primer relato, me seria de ayuda si dejan algún comentario, me motiva a seguir la historia si es leído por mas usuarios, gracias.

22 Lecturas/18 marzo, 2026/0 Comentarios/por baphometsama
Etiquetas: amigos, hija, madre, mama, mayor, padre, papa, sexo
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