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Dominación Mujeres, Fetichismo

Megan recibe su primer leche

Mi pequeña nueva novia.

Ese día, a sus 9 años Megan llevaba puesta una blusa blanca con mangas cortas onduladas. La parte de abajo también terminaba en grandes ondulaciones blancas que hacian parecer una pequeña falda en la cintura de la niña. Llevaba unas mallas gruesas blancas, tenis deportivos blanco con rosa. Cabello castaño al hombro, y una diadema blanca con florecitas de colores.

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Por entonces atendíamos una cafetería mi esposa, dos meseras y yo que, para entonces yo andaba en mis 30s.

Cristina era el nombre de una de las empleadas. Mama soltera, joven y atractiva.

Llevaba a Megan a nuestro local en fines de semana porque no tenía donde dejarla en horas de trabajo.

Cierto día a pocos kilómetros del negocio un transporte público chocó con un poste y nos dejo sin energía eléctrica y sin paso por la carretera principal ya que el poste cayó sobre el asfalto.

Mi esposa me llamó por teléfono porque no podía pasar por el evento y mi respuesta fue que no se preocupara, que regresara a casa y yo me hacía cargo del negocio.

Minutos después la segunda mesera me llamó por la misma razón y mi respuesta fue idéntica.

-No te preocupes, nos vemos mañana.

En el negocio nos quedamos Cristina, su pequeña Megan y yo.

Un rato después entra otra llamada al local. Era la mamá de Cristina. Ella venía en el transporte que chocó y aunque solo tuvo algunos golpes leves, estaba en el lugar esperando a ser valorada médicamente.

Cristina visiblemente alterada me pide que le deje ir a ver a su madre al lugar. Obviamente le doy permiso y le digo que vaya sola, que deje a Megan, yo me quedaré ahí en lo que regresa. Sin pensarlo mucho, tomó sus cosas y se fue. Yo mientras me quedé en el negocio a medio servicio y sin luz eléctrica.

Le ofrecí a Megan un helado y ahí estábamos los dos sentados frente a frente.

Como será el diablo o la mente humana o la suerte que mientras comíamos yo miraba la piel blanquita de Megan. Miraba sus brazos duritos, jovencitos , muy delicados.

Miraba su cuello blanco, sus ojos grandes color almendra. Miraba sus piernitas que aunque delgadas ya tenian forma torneada.

Me imaginaba la piel blanca de sus nalgas, y pensaba en sus labios vaginales. Seguramente cerradisimos sin un solo vello.

Miraba sus diminutos pechos, apenas dos montecitos. También serian muy suaves.

Le empecé a hacer algunas preguntas de la escuela, del sabor del helado, de sus tareas, de sus juegos.

Ella era muy platicadora y aunque nos veíamos seguido casi no interactuabamos. Ese día no teníamos más con quien hablar, así que nos fuimos haciendo amigos.

Pasaron unas dos horas y la tarde empezó a caer. Como no había luz todo empezó a quedar oscuro. Para entonces Megan y yo nos reiamos, compartimos un pedazo el pastel y ya hablábamos de todo. La verdad me interesaba ganarme su confianza. Intencionadamente yo comía con el dedo y entre una cosa y otra le empecé a dar pastel a Megan en la boca.Tomaba una bolita con el dedo índice y lo comía, tomaba otra y se la daba. Veía sus labios delgaditos como se abrían para recibir el bocado y eso me prendía.

Le tomaba la mejilla y acariciaba su mentón de vez en cuando antes o después del pastel. Le comencé a decir que era muy bonita y seguíamos riendo y tonteando.

-Ya parecemos novios, como mi mamá con Enrique! Exclamó Megan

-Oh! Tu mami tiene novio? Le pregunté y seguimos.

Yo veía que le gustaban los mimos y el trato que le daba, asi que seguí.

Lo mismo elogiaba su cabello, que sus manos, le decía que tenía bonitos ojos y bonitas pestañas, le hablé de su cuello y con la mano acaricie los lóbulos de sus orejitas. Con la yema de los dedos rosaba su hombro y su brazo mientras platicábamos, comencé acariciar su rodilla con los dedos y veía como Megan sonreía nerviosa.

Entra una llamada al teléfono y contesto. Era Cristina para decirme que su mamá estaba bien, solo con el susto. Llegaron autoridades al lugar y los socorristas la atendieron en el punto. Le recomendaban ir a casa a descansar y tomar algunos analgésicos.

-Llévala a descansar y en cuanto cierre te paso a dejar a Megan a tu casa Te parece? –

Asintió y me dió las gracias.

Yo regresando a la realidad y mirando que no había luz y que estaba solo con Megan decidí cerrar temprano. Faltaba un buen rato para que llegar a casa de Cristina y el camino que había avanzado en ese rato era muy bueno para dar el siguiente paso.

No le dije nada a Megan solo baje las cortinas encendí una linterna pequeña de emergencia y nos quedamos adentro.

Obviamente ya sin ningún peligro me fui con todo sobre Megan.

Retomé el tema del novio de su mamá.

Y le pregunté si ella tenía novio.

Le pregunté si sabía dar besos con esos labios tan bonitos.

-Quieres otra rebanada de pastel Preciosa?

Le decía y la adornaba en todas mis palabras.

Yo la miraba, receptiva contenta con tanto mimo.

Y de repente Megan me abrió la puerta de la manera que menos esperaba…

– porque no somos novios tu y yo? Me dijo.

Mi corazón empezó a latir fuerte y me verga que ya tenía un rato despierta se irguió completamente bajo mis pantalones.

– si lo podemos ser pero si tú mamá o mi esposa se enteran se van a enojar mucho. Podemos ser novios pero solo lo podemos saber tu y yo. Que te parece?

Y sin dejarla responder, me acerque mas a ella y le di un dulce beso en los labios.

Se ruborizó completamente y su sonrisa fue enorme.

-Te gustaría que fueramos novios como tú mamá con Enrique?

Nos podríamos dar besitos y agarrarnos de la mano, nos contaríamos secretos y haríamos todo lo que hacen los novios!

Y mientras hablaba, me acercaba con todo y silla. Quedé sentado con las piernas abiertas y Megan en medio de mi. Mis brazos la rodearon suavemente. Mis ojos la miraron con cariño y mi boca le pronunciaba palabras dulces llenas de amor, mientras mis dedos llegaban a su espalda y comenzaban a jugar con la punta de sus cabellos. Megan hipnotizada y absorta en las sensaciones que le provocaba, los nervios del momento y la media luz que reinaba en el lugar, solo atinaba a verme con sus enormes ojos y a decir «si» a todas las propuestas que le estaba haciendo.

-Si somos novios entonces te enseñaré a dar besos ricos.

Y comencé a acercar mis labios a las suyos y su respiración se agitó notablemente.

Le bese los labios, las mejillas, la nariz y cada parte de su carita infantil, diciéndole lo hermosa que se veía y lo mucho que me gustaba.

Yo por dentro estaba hirviendo, mi verga rogaba por salir, la cabeza no quería otra cosa que sentir esos deliciosos labios dulces. Mi esperma golpeaba fuerte suplicando derramarse en esa boca tierna y me respiración se agolpaba en mi pecho de tantos nervios y exitación juntos.

Ella nerviosa pero dispuesta se dejaba consentir y permitía que cada vez me acercara más.

La fui abrazando suave y pegando a mi hasta que ya no había más espacio entre nosotros y comencé a comerle la boca. Megan un poco rígida no sabía que hacer pero abría sus labios permitiendome pasar y poco a poco fue agarrando confianza hasta nuestras lenguas se fueron enredando en un beso apasionado.

Sin duda Megan estaba disfrutando de su primer encuentro. Mis manos acariciaban su espalda y bajaban hasta sus nalgas. Llegaban a sus piernas y regresaban el camino. Poco a poco nos fuimos acomodando y estuvimos varios minutos disfrutando del momento. Yo pasaba mis manos por todo su pequeño cuerpo y la fui cargando hasta subirla a mis piernas.

Sobra decir que yo ya me sentía en la gloria dándole tremenda agasajada a una nena asi.

La subí y al sentir que le abría las piernas para sentarla en las mias, se detuvo alerta y dijo

– No!

-Mi mamá va a venir!!

Me levanté con calma e hice como que verificaba que todo estuviera bien cerrado y le dije «no te preocupes, todo está bien. Yo te llevaré a tu casa en un ratito. Si quieres podemos pasarnos para este lado que está mas oscuro y escondido» y la tomé de la mano y la jale hacia una esquina donde había un sillón de la cafetería. Más alejados de la fuente de luz, me senté y la subi en mis piernas de frente a mi. La senté en mi verga y le dije que era la novia mas bella del mundo y comencé a besarla de nuevo. Está vez mis manos empezaron a subir por su cintura hacia la espalda, primero por fuera, luego por dentro de la blusa blanca. Los besos eran tiernos pero mas calientes. Succionaba su lengua para mostrarle como debía succionarmela a mi. Me desviaba hacia su cuello y pasaba mi lengua por sus orejas. Le decía cositas tiernas pero también le empecé a decir cosas calientes.

Estuvimos varios minutos sintiendo y besándonos como dos auténticos novios. Cuando note que ya estaba bien calientita empecé a mover sus nalgas en un suave vaiven sobre mi verga, que aunque estábamos con ropa podíamos disfrutar de la cercania de nuestros sexos frotándose. Le empecé a decir «que rica novia tengo» y metía mis manos por debajo de su blusa y sentía su panza y de vez en cuando llegaba a su pecho. Megan cooperaba y se notaba que le gustaba. empecé a pasar mis manos por sus pequeñas tetas que por cierto estaban «protegidas» por un delicioso y suave corpiño infantil. Poco a poco me fui aventurando más y pasaba por encima de la ropa y derrepente metía la mano por debajo hasta sentir sus pezones.

Fui subiendo la ropa interior y sentía que en cualquier momento mi semen explotaría de exitacion por ver que su corpiño estaba completamente desalineado mis manos lo habían llevado hasta arriba de las tetas. Se miraba mal puesto, desacomodado, muy diferente a cuando llegó al negocio. Y si, unos centímetros más abajo las tetitas de Megan marcandose en la blusa. Dos pequeños montes recien salidos. Dos calientes y puntiagudos pezones, nuevos, magros, solo para mi.

Los besos seguían. Nuestra respiración cada vez más agitada, mis manos entretenidas en ese cuerpito y Megan roja de los cachetes, abandonada a lo que estaba sintiendo.

Me levanté con ella en brazos para ponerme encima. La acosté en el sofá y metí la mano por debajo de las mallas. Sentí al fin su puchita tal como la imaginé. Cerrada y lampiña. Mis dedos sentían su piel delicada. Sentía como sus jugos lubricaban sus pequeños labios.

Lo que quedaba de cordura en mi, se fue al sentir esa piel tan suave. Le baje las mallas y los calzones hasta las rodillas y con ayuda de la misma ropa le levanté las piernas para poder ver su rica vagina mojada y sin decir más mi boca se abalanzó a su panocha y comencé a chuparla con ansias.

Metí la lengua por todos los pliegues de ese pequeño sexo. Todo parecia un sueño hecho realidad.

Chupe su clítoris y sus labios. Metí mi lengua hasta donde más pude pero quería más.

Volví a ella y le pregunté si quería probar mi verga. Con las mejillas rojas y el cabello desordenado asintió con la cabeza. La senté y le quite un tenis y saque de una sola pierna las mallas y el calzón. Me puse en pie entre sus piernas y saque mi verga cabezona frente a sus ojos. Megan tenía un gesto de asombro, temor y calentura al mismo tiempo. Tomé sus manitas y las puse sobre mi camote.

-Chupalo como si fuera una paleta-

Pero megan no salía del asombro. Era obvio que nunca había visto un pene a escasos centímetros de su cara. Asi que suavice mi tono y le dije con mucho cariño.

-Ahora que somos novios, te voy a enseñar a mamar verga mi amor. Abre grande tu boquita hermosa. Y al mismo tiempo fui acercando mi tronco a sus labios y poco a poco me fui abriendo pasó entre su lengua y sus dientes. Ya que estaba dentro le mostré como debía hacerlo y pasados unos segundos la pequeña Megan fue entendiendo como mamar. Estuvimos unos minutos asi. Yo tomaba su cabello, tomaba su barbilla y le decía cosas bonitas como » que hermosa novia tengo, que bien mama verga mi deliciosa noviecita. Que rico lo chupas nena hermosa. Lo haces muy bien»

Ella lo disfrutaba y se esmeraba en hacerlo bien y recibir palabras bellas como premio. Sentí que mi leche se acercaba pero yo quería más así que le saque la verga de la boca y me tire al piso boca arriba. Fui guiando a Megan para quedar entre sus pies y le ordené -sientate en mi cara te voy a chupar la cuquita-. Para ese momento Megan ya era toda mía hacia todo lo que le pedía y entendía a la perfección las instrucciones. Se hincó y quedó en mi pecho, me la acomodé y su delicioso sexo y ano quedaron a mi completa disposición. Tomé sus nalgas con ambas manos y clave mi lengua en su vagina y saboreé de nuevo cada pliegues de su hermoso sexo. Megan se retorcía y jadeaba y en momentos me decía que no siguiera pero no me impedía continuar. Se la estuve comiendo hasta que su respiración se aceleró y comenzó a expulsar enormes gotas de líquido váginal. Mi noviecita de 9 años había tenido su primer orgasmo. Tensó todos sus músculos y cuando los empezó a aflojar volví a darle lengua en su hoyo mojado. Con la mano derecha empuje su cabeza para que entendiera que quería que me la mamara y así lo entendió. Sentí sus labios como se apoderaron de mi verga y empezó a darme placer al mismo tiempo que yo le daba lengüetazos en la vagina y el ano. Estuvimos en un delicioso 69 por varios minutos hasta que no pude mas. Mi leche subió por mis conductos y solo atiné a decirle «tomate todo lo que salga» y sin más empecé a eyacular en la boca de mi noviecita.

Como inexperta que era se tomo un par de chorros pero el último ya no lo pudo aguantar y se embarró en sus cachetes, sus labios y su cabello. Me quedé unos segundos así con ella encima de mi y me levanté del piso frio.

Me dió mucho gusto verle la cara llena de mis mecos. La fui limpiando y le pregunté si estaba contenta. Le dije que podemos seguir siendo novios y que le enseñaría mas cositas siempre y cuando no lo sepa nadie más. Ella contenta me dijo que si.

Me dijo que le gustó el sabor de mi leche y que le diga cariños mientras le hago cosas.

Nos acomodamos la ropa, el peinado y nos fuimos a su casa. En el camino le compré una bolsa muy coqueta para meter sus lápices y le prometí que le compraría más cosas cuando nos volviéramos a ver.

Tuve oportunidad de comprarle varias cosas a lo largo de un año hasta que Cristina se casó con su novio y dejo de trabajar con nosotros.

9 Lecturas/10 febrero, 2026/0 Comentarios/por Writecarlos
Etiquetas: amigos, joven, madre, mama, orgasmo, semen, sexo, vagina
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