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Dominación Mujeres, Gays, Heterosexual

METAMORFOSIS 287

Parca.
Dagoberto tenía una fiaca, había bebido un montón con sus amigos de colonia, había preparado el baño, tenía un compromiso al cual debería acudir, ya se había aseado la boca evitando ese mal olor producido por el trago, su hermana Lucrecia y su madre fueron de visita al interior, recordaba su llegada a casa a altas horas de la noche siendo recibido por su sobrino Ricardo Heriberto Alpizar de diecisiete años, de inmediato se lanzaron a la cama a hacerse el amor, fue fabulosa su entrega, tío y sobrino haciendo un formidable 69 dejándose mutuamente el semen en la boca contraria, para ambos era un secreto su relación, si uno de los familiares se enterasen sería un gran problema que afectaría a todos los miembros de la familia, sobre todo al padre del muchacho pues desciende de un orden militar y era para lo que estaba planeado hacer con el hijo, que siga una carrera militar, desde muy niño le habían orientado para que estudie y ejerza la carrera militar, ahora los recuerdos en Dagoberto se disipaban, ahora tenía la necesidad de desnudarse y meterse a la tina de baño, en cuanto se metió aparece su sobrino, le había seguido, se desnudaba delante del tío sin dejar de sonreír en forma y cómplice, ya metidos en la bañera empezaron a tocarse el cuerpo, se atraían en sus cuerpos y penes, al enjabonarse con el roce de ambos lo que hizo que se calienten al máximo y así fue que el sobrino agarra el pene del tío humedecido por el agua, le empezaba a masturbar, lo siente caliente, le toma de la mano se inclina y se roza en la mejilla, lee sonrió viendo que movía los dedos para después lanzarse sobre el tío para besarse intensamente, su cabeza deslizaba sobre el cuerpo del tío tendido en la tina de baño, iba besando la pelvis y de inmediato  empezaba a chupar y lamer el pene sacándole suspiros al tío, Dagoberto gozaba con todo lo que le hacía su sobrino, a fin de cuentas, desde muy pequeño le enseñó a hacer  gozar, luego volvió a acostarse sobre el tío, unieron las frentes brindándose sonrisas cómplices “¡te quiero mucho!” “¡mucho!” se besaban de nuevo, “¡vamos, ponte como me gusta!”,  “¡ven!”, “¡vamos!”, sutilmente adoptaron la postura del 69, ambos empezaron a mamarse los penes, luego de un manoseo por sus cuerpos el tío le dijo que se siente sobre él, iba bajando y el pene le iba entrando y el tío bufaba y bufaba hasta llegar abajo y al llegar a sentir la penetración seguía bufando, luego empieza el sobrino a moverse y a gemir y sentía como su pene entraba y salía rebotando dentro de su culo, la calentura les hizo empezar a perder el control, se entrelazaron las manos a intensidad de movimiento, Ricardo Heriberto cabalgaba rabioso en su pene, mientras el no paraba de moverse y Ricardo Heriberto disfrutaba cada vez más y más  siendo sometido a penetración constante, Dagoberto se inclinó un poco, estaba  sin sacarla y el sobrino seguía un tanto inclinado sujetado por su tío de las caderas haciendo de mejor forma el movimiento de sentirse penetrado en esa postura, el sobrino seguía sentado en su polla, continuaba cabalgando, ahora viéndose cara a cara los movimientos eran deliciosos, los brazos se apoyaban en los hombros de su tío, se besaban con pasión mientras seguían pegados dándose con pasión, le manoseaba y  se dejaba, se pusieron en pie en la bañera, se inclinaba para que su tío le pase la mano por ese culo humedecido, le inclina al sobrino poniéndose a 4 patas y le encima como posición de perro en celo, fue en ese momento que le  dijo que se relaje, empezaba a puntear el culo yendo cada vez más despacio disfrutando del momento y del cuerpo de su sobrino, de pronto le mete un dedo en el culo, continuaba dándole  duro y con el dedo puesto en el culo seguía lubricando más hasta que le mete un segundo dedo, haciéndole gemir de placer y de pronto el sobrino sentía que se lo estaban clavando lentamente, cada estocada de su pene en ese culito de dieciséis años  era una muestra de complacencia hecha gemido y jadeo, posteriormente le dice que se acueste en la tina, así luego de voltearse le fue abriendo de las piernas y el entre ellas le empezó  a penetrar por el culito de forma  más lenta mientras se inclinaba un poco buscándose los labios para besarse con pasión y ternura,  al hacer eso Heriberto sintió que su tío empezaba a besarle continuamente, luego le gustó ver su cara de placer, el placer que ambos sentían, salieron de la tina de baño, los dos cuerpos desnudos caminaban a pasos lentos en dirección a la cama, dejaban huellas de pisadas humedecidas por sus pies descalzos al contacto con el piso, le abrazaba al sobrino por detrás,  lo llevaba al extremo de la cama, le puso en posición perrito y empezaba a comerle el culito mientras, sacaba crema de la época y le lubrica el culo, le mete el glande a medias por el culo, el sobrino ya gozaba un poco m{as cuando sentía restregar el pene en su culito con la presencia de la puntita y de esa forma sintió un poco de placer pero al avanzar un poco se metió  el tronco del pene peludo le parecía que se le partía el fundillo y para asegurarse más le cogía de los hombros y le decía que aguante, el tío empujo un poco más y el sobrino empezaba a pujar y gemir como lo había hecho cabalgo en la tina de baño,  y poco a poco con media tronco de pene dentro le empezaba a sentir gusto por lo que le estaba cogiendo su tío, muy suave y lentamente le cogía, y así un buen rato le dio hasta que paro, ya para ese entonces en el culo de Ricardo Heriberto no dolía tanto pero parecía que el culo le latía grandemente, empujaba todo su pene hacia dentro y gemía de puro placer sin reservarse el fuerte ruido, a fin de cuentas sólo estaban los dos en ese cuarto de arriendo, se movía con sutileza  para que continúe acostumbrándose el ano y al final le daba firmemente por el culo suavemente, se tocaba el culo y estaba húmedo, le recorría el cuerpo entero con los dedos y cerraba los ojos, sentía caricias en sus mejillas as{i que abre los ojos, estaba junto al cuerpo desnudo de su tío, acostado a su lado y le acaricio la barriga y la curva de la barriga que conduce al pene, acostados ahora de perfil frente afrente se besaban y se manoseaban el culo, respiraba profundamente, empieza a mamarle el pene y luego le hace abrir las piernas, él se puso entre sus piernas y avanzo hacia el pene, Heriberto quería verlo y se apoya en los codos y sentir aquel placer que le daba el tío como mujer, luego le puso en postura de cuatro patas y le pedía que se enculara; se volvió a palpitar el culo metiendo dedos y me empezaba a meterle el pene y a cogerle el culo y “¡quiero más tio Dagoberto!” “¡házme sentir más rico!” “¡más!” “¡más!” gemía pausadamente el chico “¡déjala… no la saques!” “¡déjala!” “¡dame tu leche!” las pelvis se movían más y más, “¡déjame tu leche dentro!”, “¡préñame!”, “¡préñame!”, “¡quiero darte un hijo!” “¡un hijo!” en realidad el muchacho estaba fuera de sí, en verdad que sin duda había heredado la calentura de su madre Lucrecia, Dagoberto s esforzaba en brinadrle el gusto deseado a su sobrino, le complació acabarse dentro de él; se inclinó de mejor forma para correrse cómodamente dentro exclamando lo mucho que le gustaba dejar su leche dentro, estaba extasiado ya de tanta penetrada que decidióa ahora que era el turno de su sobrino, se encul{o abriendose los gl{uteos y fue all{i en es emomento que hace la entrada el padre de Ricardo Heriberto, como un poseido lleno d eira le aparta del tío para darle una golpiza que no paraba siquiera por piedad, “¡lo estás haciendo marica a mi hijo!”, “¡tu propio sobrino!”, Dagoberto s elimitó a arrodillarse a rodear con sus brazos las piernas d esu agresor, la ira daba para patearle en el suelo mientras un asustado y desnudo sobrino miraba tembloroso desde un rincón, Dagoberto se limitó a emitir desde su boca sangrante “¡te amo!” “¡siempre te he amado en silencio!”, “¡si lo hice a tu hijo fue… pensando en tí!”, “¡tengo celos d emi hermana cuando te acaricia!”, “¡escuchaba tus gemidos dentro de la habitación cuando lo hacías con mi hermana!” “¡me moría de celos!” Dagoberto explota con su sinceridad y le confiesa: “¡lo hice con él porque me recuerda a tu cara, tu cuerpo.. tú… tú!” miraba la entrepierna de su cuñado amante de su hermana Lucrecia le miraba con con angustia y a cambio recibió fuertes golpes, que o llevaron al filo del balcón, el sobrino salió en su defensa “¡ya no papá!” “¡ya no..!” el padre pateaba ahora al hijo diciendole en voz increpante “¡marica!” “¡marica!” “¡te gsutan los hombres!” “¡eres igual a éste!” “¡lo llevas en la sangre!” le pateaba “¡te desprecio!” “¡eres un asco de hijo!” seguía patenadole en las costillas, les gritaba como a un loco a causa de su decepción  “¡los desprecio!” “¡aborrezco a los maricas!” “¡soy descendiente de militares!” “¡me averguenzo de tí!” “¡no eres mi hijo!” “¡te desprecio!” “¡me averguenzas… igual que a éste!” lleno de rabia y dolor seguía pateando a su hijo, “¡me averguenzo de ti… me das lástima!” “¡lo heredaste de tu tío!” “¡los desprecio!”, sin m{as, Dagoberto coge fuerza de caracter, empuja a su cuñado, abraza a su sobrino, y sin más, le abraza y se lanzan del balcón cayendo sus cuerpos mutilados al piso, la muerte fue instantanea, se notaba la mancha de sangre salida de sus cuerpos, sus ojos estaban abiertos, ser{ia la {ultima reacci{on con vida seguramente, tembloroso el agresor no atinaba a respuesta alguna, su cuerpo se erizaba, no articulaba palabra del asombro vivido, no se imaginaba tal cuadro que él había provocado, no soportaba verlos en ese estado, perdió conocimiento a causa de una paralisis cerebral recibida, no aguantó ver esos cuerpos ensangrentados allí regados en el piso, tío y sobrino unidos hasta el fin de los acontecimientos.

*******

La llegada de Osman a la casona de Squeo había provocado un tipo de relación con Clotario el “niño”, ya poco se entrevistaba en sus encuentros con Venancio, ahora más el “niño” se citaba con ese muchacho hijo del patrón Squeo, manejaba la situación con prudencia ambos amantes, lamentable sería que el patrón conociera de aquella relacuón, así era entonces que a veces con mirada cómplice se acercaban a lugares discretos como aquellos cercanos al garage del taller donde pasaba Clotario arreglando y con prudencia se acercaba Osman, fue en aquella ocasión en que le cogió de la mano y le llevó hasta aquel apartado rincón de ese cuarto amplio,  instintivamente, sus piernas comenzaron a caminar y así abrazarse con ternura, rozaron sus labios humedecidos luego consolidandose en un tierno beso, de esa forma se hacìa cada vez más apasionado, le introdujo sus manos en la parte trasera del pantalón, acariciaba los suaves gluteos voluminosos, se sintieron de frente ambos penes que estaban duros, momento en el cual aprovecharon para rozarse y la calentura hizo que se bajen la ropa, antes se habían visto con detenimiento lo bien que le quedaban  y como se marcaba su erección en la tela de su ropa,  acostandole en la cama, para ponerse encima y besarle mientras rozaban sus erecciones de penes, see sentían mejor que nunca, luego lo fue delicadamente apartando y lo sentaba en la cama, el caliente muchacho pareció entender sus intenciones, porque se abrió de piernas e inmediatamente fue dejándole a la vista más amplia su enorme pene a lo que le miraba sonrojado, solo se limitó a sonreír, Osman empeiza entonces tomando ese grueso pene con una mano a masturbarlo, mientras lo acercaba y se lo metía en mi boca, los gemidos que ya llevaba  desde hace un rato aumentaron de intensidad, dándole a entender que lo estaba disfrutando intensamente, le chupaba por un largo rato, hasta que le fue acostando sobre la cama, así quedaron desnudos, uno enfrente del otro, se colocaron para hacer un 69, de nuevo estaba frente a ese pene y sin pensarlo mucho volvió a meter en la boca, aquello era un manjar debía ser alimento de dioses, mientras tanto se nota como una sensación húmeda y desconocida comenzaba a propagarse , tras varios minutos de puro placer llegó el momento del clímax, sin previo aviso, un líquido blanco y agridulce comenzó a llenar su boca, provocando un mutuo y propio orgasmo, tragaron ambos del semen del otro sin rechistar, había cumplido esa constante promesa de amor, pero ya que habían llegado hasta ese punto, querían ir más allá, y pese al orgasmo, los penes quedaron medianaente erectos, se levantó de la cama y de su armario antiguo de metal sacó una caja que estaba bien escondida, sacó un botecito de crema a medio uso del recipiente de color amarillo,  Osman se volvió a tumbar en la cama y se puso a cuatro patas, dándole una hermosa vista de su culito. La tentación le pudo e inmediatamente le sujeta allí y puso sus manos en los glúteos, los abría de par en par y comienza a lamer su entrada, provocando un sonoro gemido por su parte, todo su culo olía a jabón, puesto que se acababa de duchar, por lo que se atrevía a ir más profundo con la lengua, los gemidos que Osman emitía eran música para sus oídos, una vez su entrada se dilató, Clotario puso un poco de lubricante en su miembro para que entrase más fácil, de esa forma  comenzaba a meter lentamente el miembro en ese estrecho ano, Osman gimió en voz alta al notar el pene entrar en su apretado culito, el muchacho esperó un rato antes de empezar a moverse, no era obviamente sui primera vez y sabía cómo hacerlo, iba calando el pene en el culo y ya al acostumbrarse empezaron las embestidas, el muchacho que tanto había estado deseando durante esas últimas semanas se encontraba en cuatro, soltando deliciosos sonidos que me ponían aún más excitado, al principio estaba siendo delicado, pero al pasar el tiempo aumentaban los movimientos por el hecho de tener gimiendo a Osman mientras lo embestía más gemía y empezaba a darle duro y rápido, mientras intentaba buscar el punto que lo hacía estallar de orgsmo, tras varios minutos, comenzó a casi gritar del placer cuando encontró finalmente su punto erótico, lo que, sumado al hecho de que empezó a contraer sus paredes del culito preciosohicieron que terminase dentro de él, el muchacho sentía la embestida final y cómo su semen recorría su interior acabó corriéndose en sus muslos y ciertas gotas llegando al suelo, de esa manera quedaba soltando grandes chorros de un líquido blanco con el que acababa de preñarle. “¡volvámoslo a hacer!” le dijo cuando recuperaban sus alientos, “¡ahora te toca a tì… Osman!” “¡mi cielo!” estaba preparado para embestirlo en posición perrito cuando escucharon unos pasos, iban en dirección a donde ellos estaban, no tuvo tiempo a reacción alguna pues seguramente que esos ojos que los increpaban viendoles acostados desnudos ya habían estado viendoles antes, la reacción seguida fue el lanzamiento de una varilla metalica en la pared cercana al rincón donde antes la pareja de manates habían hecho el amor, la reacción de Venancio fue de verlos vestirse y salir del lugar, Venancio en silencio los miraba partir, al otro día las tensiones entre los tres se incrementaba, al pasar una semana despues de los acontecimeintos por el garage Venancio pidió a su padre Squeo bajo pretexto inventado la renuncia de Clotario el “niño”, para sorpresa de Venancio su padre no aceptó esa petición pues su otro hijo Osman había abogado por que se quede, es más, Clotario estaba destinado a colaborar con los arreglos de la alberca en la casa de campo cercana a los alrededores de la ciudad capital del país de la canela, ante esta contrariedad sufrida, Venancio seguramente buscará la manera de satisfacer su rabia y decepción, por ahora irá a la gran manzana a encontrarse con Valentín, llegando supo la noticia de que su chófer leal había fallecido victima de aslato a mano armada, Valentín estaba deshecho por lo sucedido, había llegado a tiempo a consolarlo, iban juntos a todas partes y desfogaban en la cama sus pesares convertidos en pasiones, la compañía de Venancio hizo pasar de mejor forma la vida, viistaron la casa donde vivía el difunto chofer, algunas cosas recordaban en parte de la vida de ambos, vieron certas cajas apiladas, a Venancio le llamó una en epscial, toma un ejemplar que curiosamente tenía una herradura, seguramente era su diario o blog de notas confidenciales de algunas direcciones, discretamente se guardo esa especie de libro diario, Valentín no se dio por enterado, aquella noche tras saltar dificultades logra abrirle, el contenido era perturbador, hablaba de algunos niños y conocidos en los que detllaba sus encuentros sexuales, eran cortos en algunos detalles y en otros era más descriptivo, los escenarios eran distintos pero la intencion sexual era la misma, estaba muy inquieto leyendo esas confesiones, luego de un tiempo estando en la mesa comiendo Valentín le muestra una información de un sector selvático, Venancio no conocía el lugar pero al ver el nombre de ese propierario sin duda era amigo de su padre, le llamó la atención aquel lugar que era precisamente desde donde había venido Osman, su medio hermano, tras dos semanas de aquello el avión aterrizaba con Venancio y Valentin en la capital del país de la canela, Valentín se reune con Squeo quien le da las orientaciones, pese a lo complicado de la situación guerrillera por el sector Valentín decidió acudir próximamente, el lugar era apto para sus intereses, deseaba conocerlo, antes fue al pueblito de pescadores a navegar en el yate de Squeo, se dedicaba a pesacr, los pobladores lo atendía a cuerpo de rey, debido a que siempre traía presentes, igual pasaba con los hijos de los trabajadores de la empacadora, varias veces hicieron el amor etsando en el yate, en esa camarote lo hacían fogosamente, era testigo de su entrega, en contraste con la inquina que Venancio ahora sentía por Clotario el “niño”.

*******

Las sábanas se deslizaban sobre un pijama, iba más allá mostrando los pies descalzos descubierto, esos pies se movieron junto con las piernas, tocaban el frio piso buscando las sandalias, lentamente el cuerpo se aprtaba de la cama, quedó irando el sueño profundo que mostraba el rostro de aquella mujer, se arreglaba el pijama, su pene por dentro latìa, habìa dejado semen dentro de esa vagina, había dormido un poco con ella a su lado, la noche fresca habìa sido propicia para hacer sexo aunque las edades eran diametralmente opuestas por dècadas que los separaban, el muchacho se manoseaba el pene, estaba pensativo, su largo pelo castaño de herencia indigena cubría en parte a sus ojos, recordaba las posturas que hizo con la mujer, lo hizo con delicadeza, no le gustaba hacerle sexo muy seguido pero se resignaba a su autoridad, para su edad ella sorprendentemente aguantaba, se racò el culo y caminò sutilmente saliendo de la habitación, allì quedaba la mujer durmiendo plácidamente, se encontraba acostada en su cama de época victoriana, estaba tranquila, relajada, en contraste con lo vivido horas antes pues había tenído un altercado, no escuchó el chirriar de la puerta movida por unas manos enguantadas, el giro batiente hizo aparecer unos zapatos que brillaban pese a la escasa luz de la habitación que de igual manera se notaba ese brillo, los ojos centellantes llenos de ira vieron a la mujer acostada en la cama, tembloroso por su coraje toma una almohada, presuroso se la coloca en el rostro, empieza el forcejeo, se sienta sobre el cuerpo indefenso de la mujer y procede a asfixiarla de a poco, las manos se agitaban pero era mayor la fuera imperante de la almohada en su rostro, poco a poco la intensidad desesperada de las manos de la mujer iban cesando de movimiento hasta quedar estàtica, lentamente le fue quitando la almohada, se vio el rostro lleno de angustia, aquel personaje se había convertido en un cadáver victima del odio y la inquina desproporcionada, la figura furtiva salía de la habitación satisfecha de haber logrado su objetivo; tiempo despues la mucama abre las cortinas, los rayos de sol de aquella mañana del segundo sábado de noviembre de 1970 mostraría la dantesca escena, se escuchó los gritos de la humilde mujer que como todas las mañanas tocaba atender a la mujer ahora asesinada, el revuelo mediatico se dio a conocer a través de los tabloides, estaba muy rígida a esa hora, tenía una palidez que iba más allá de su original color de piel, el velorio fue pomposo, muchas personalidades del país de la canela se hicieron presentes para despedir a su referente social, su mecenas, su consejera en negocios, sus nietos del exterior no pudieron llegar pero a distancia emitían comunicados de prensa de su estado emocional, expresaban su retorno al país en las siguientes semanas, sólo uno de los nietos hizo presencia, acompañaba a su abuela a su último descanso, se dijo que la causa de su muerte fue un infarto debido a su avanzada edad, un tembloroso Rodolfo Buonanote tomaba el diario de aquel tercer martes de 1970, se enteraba sobre la muerte de su amiga, lamentaba mucho su deceso, muchos respiraron con satisfacción tras su muerte, su vida emocional mejoraría, su séquito detentaría del poder en todos los ámbitos, vinieron las primeras batallas legales, el nieto saldría beneficiado de aquello, para sorpresa de la vecindad un incendio se dio en la bodega de los vinos, se dijo que parte de la historia de la familia había sido consumida por el fuego, muchos empleados fueron sacados a la calle argumentando que quizás uno de ellos prendió fuego a la bodega, despedidos sin reconocimiento, entre ellos sólo permanecían en la gran casona los padres  y el descendiente de la mujer asesinada, quedaba en el aire las preguntas: ¿quién la asesinó realmente?, ¿cuáles fueron los motivos?

FIN DEL DUCENTÉSIMO OCTOGÉSIMO SÈPTIMO EPISODIO

8 Lecturas/11 febrero, 2026/0 Comentarios/por Betelgeuse
Etiquetas: amigos, confesiones, hermana, mayor, militar, recuerdos, sexo, tio
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