Mi amigo se coge a su hija sin saberlo
Me estaba cogiendo a la hija de mi amigo tapandole la cara, él entra y me preguntar si puede cogersela tambien sin saber que era su hija..
Me llamo Dante, tengo 45 años y soy profesor de Matemática en una escuela secundaria. Nunca tuve esposa ni novia, mucho menos hijos, y siempre dependí de pagar para tener sexo. Claramente porque soy muy poco atractivo y me cuesta hablar con mujeres, siempre fui enano y gordo, un poco morenito y de clase baja.
Pero todos esos problemas con mi vida sexual se solucionaron cuando me recibí de profesor y empecé a ejercer. Es impresionante la cantidad de alumnas que se dejan hacer de todo por un 7 en mi materia, que suele ser complicada. Y habiendo más de 100 alumnas en cada escuela, y yo que trabajo en 2 a la vez, tengo para elegir.
De todas las edades, desde primer año (13 años) hasta sexto año (17 años), obviamente mientras más joven mejor, pero tambien más complicadas. Solía cogermelas en mi casa o en el auto, con la excusa de darles clases particulares, ninguna se negaba. Con el pasar de los años, gané confianza y empecé a cogermelas en los baños de los colegios o en la sala de profesores durante los recreos. Eran simples rapidines llenos de adrenalina y emoción.
La unica persona que sabe sobre esto es mi mejor (y único) amigo, Carlos, que es profesor como yo en una escuela donde trabajo, aunque él da historia. A diferencia de mí, él tiene esposa y más dinero que yo, una casa bonita, es apuesto y tiene una familia numerosa. Su hija mayor, Martina, estudia en la misma escuela donde trabajamos ambos. Ella tiene 17 años y es super hermosa, llamada Martina, pero cuando me entere de esto me hice una promesa a mí mismo: No le iba a tocar un pelo. Era la hija de mi unico amigo y tenía muchisimas alumnas más para coger, podía prohibirme una.
Resulta que cuando ella estaba en quinto año, y tenia 16, me tocaba a mí darle la materia. Ella era linda, graciosa e inteligente, pero los números no eran lo suyo, cada clase era un tortura para ella y para mí, tenía errores que ni los más chicos tenían. Mientras más pasaban los meses, más empeoraba la situación, y pasó lo que yo no quería que pase: «Profe, podriás darme una clase particular?» Fue ella quien se ofreció, quizas no con doble intención, pero sabía que estando solo con ella, no me iba a poder resistir.
Pensé en mi promesa, y casi le digo que no, pero mirando sus piernas tonificadas por el handball, su cara angelical, sus tetas… Lo bien y apretado que le quedaba el uniforme… Acepté. Ese mismo día me la cogi en mi casa. «Solo una vez» pensé, pero me la cogi todas las semanas durante meses, a cambio de escribir un misero 6 en un papel. Me sentía mal por mi amigo, si, pero todo se solucionaba cuando se la metía a Martina y sentía sus paredes apretando mi pene con fuerza. Esa vagina estrecha era como el paraíso.
Un dia viernes, durante la mañana, sentí muchisima calentura y excitación por ver a las chiquitas de primer año haciendo educación física, sudadas corriendo por el patio. Tenía que descargar mis huevos si o si, y una paja no iba a bastar, asi que cuando empezó el recreo busqué a Martina por todos lados con el pene parado. Le dije una excusa barata y me la llevé a la sala de profesores, que estaba vacía. Solo tenía 10 minutos asi que tenía que ser rapido.
Saque todo lo que estaba encima de la mesa y la acosté boca arriba, puso sus piernas pesadas en mis hombros y debaji de su falda, moví su tanga a un lado para empezar a cogermela. Esa era mi pose favorita, ella usaba su telefono aburrida mientras yo la usaba para descargarme, imaginandome que era una niña de 13 años. Le saqué los zapatos porque me encantaba olerle los pies con sus medias azules del uniforme mientras me la cogía.
Cuando habían pasado cinco minutos aprox, estaba cerca de acabar, asi que me puse bruto. Apreté sus tetas con fuerza metiendo mi mano debajo de su remera mientras metía y sacaba mi pene con fuerza, sus piernas en mis hombros en forma de collar me quedaban pintadas. Le di tan fuerte que empezó a gritar, le metí una cachetada violenta y le tapé la cara con un trapo que habia sobre la mesa. Usaba mis dos manos para apretarle la cara con el trapo mientras terminaba de dar mis últimos empujones, finalmente solté todo adentro.
Al ser un rapidin no me puse condon, y debí acabar afuera, pero no quería dejar rastros. Cuando ya sentí el pene medio flacido y los huevos vacios, me dí cuenta que estaba haciendo demasiada fuerza con mis manos, ahofandola con el trapo. Sin sacar mi pene aún, iba a sacarle el trapo de la cara para darle unos besos, pero justo antes la puerta se abrió. Me paralizé por un momento, y me visualize a mi mismo preso, nunca nadie me había descubierto. Fue el peor segundo de mi vida, pero el alma me volvió al cuerpo al ver que se trataba de Carlos, si, mi mejor amigo, el papá de la chica a la que acababa de llenar de leche sin condon.
Obviamente mantuve el trapo en la cara de Martina y apreté con fuerza, no debía dejar que se vieran, ni él a ella ni ella a él. Carlos entró a la sala y cerró por trava la puerta, mientras se reía y evitaba mirar.
—Tranquilo, tranquilo, seguí nomas, vine a hacerme un cafe— me dijo.
—Boludo casi me agarra un infarto, por que no tocas antes de entrar?— dije yo con mi pene aún dentro de su hija, poco a poco se me volvía a parar.
—Bueno yo que sabia que estabas aca… trabajando jaja.
—Estoy que me muero.
—No se si lo decis por el susto o por la muñequita que te estas garchando.
Mi pene estaba casi completamente duro de nuevo, Martina parecía no reconocer a su padre pero estaba quieta y parecía muy asustada, temblaba un poco y su vagina se apretaba muchisimo. La situación era tan morbosa que me vine de nuevo. Sentía que Carlos miraba mucho mientras se hacía su cafe, casi pensé que estaba reconociendo a su hija, pero al final me dijo otra cosa.
—Che que hermosas piernas tiene la pendeja, de que año es?
—De cuarto… No sabes como te apreta toda la verga— mentí para no levantar sospechas.
—Por que le tapas la cara?
—Porque… Estas loco? Para que no te vea y te escuche, no te quiero meter en esto amigo.
—Ahh claro, tiene sentido.
El cafe estaba listo y Carlos parecía que iba a irse, pero lo volvió a dejar en la mesa y me miró con algo de culpa. Dijo algo que me dejó helado.
—Me dejas usarla un ratito?
Tuve que haber dicho que no, pero mi cuerpo se movió solo. Saqué mi pene y le dí lugar sin decir una palabra, cuando lo hice una gota espesa de semen empezó a salir de su vagina.
—Uhhh hijo de puta la llenaste de waska, pobrecita— dijo riendo mientras se ponía las piernas de su propia hija en los hombros.
Yo solo mantenía el trapo sobre la cara de Martina, con muchiskma fuerza y apretando, disfrutando lo que estaba viendo, era igual o más excitante que cogermela yo. Carlos sacó su pene ya erecto y con el glande volvió a meter en la vagina la leche que estaba saliendo. Despues, metió su pene, empujando mi semen lo más profundo posible. Levantó la mirada al techo mientras se la metía a su hija.
—Uuuy sii, la re puta madre, me la dejaste suavecita y calentita jaja.
Agarró con fuerza la cintura de Martina y empezó a cogersela rapidamente, no habia mucho tiempo. Movia su cadera freneticamente, entrando y saliendo sin parar, yo no daba más del morbo, estaba por venirme de nuevo y sin estar tocandome. La mesa se sacudia tanro por la cogida, que parecía que iba a romperse.
Unos minutitos despues, Carlos tiró todo el peso de su cuerpo encima de Martina, soltando un fuerte y pesado gemido, empezó a venirse dentro de ella. Al mismo tiempo, me vine yo tambien.
—Que hermosa putita… Tomala toda… Toda adentro… Ahhh…
Soltó hasta la última gota y sacó su pene, se acomodó la ropa y se fue como si nada. Yo me quedé en shock totalmente por lo que acababa de vivir. Vi como la vagina de Martina goteaba semen sin parar, de su propio padre.
¿Lo mejor? Ninguno de los dos se enteró nunca.
Imagen de Martina: https://imgur.com/a/puAtS6n
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