Por necesidad V
Vivencias.
Pasaron varias semanas desde que se fue mi tío. Mamá dejo su trabajo para volver a lo que hacia antes, pero esta vez sin involucrar a nadie más en nuestras vidas, Solo éramos los tres.
Mamá se empezó a involucrar más con nosotros, salíamos a la plaza, nos cocinaba. Ya no hasta aveces me bañaba, y acá donde entra otra etapa de nuestras vidas.
Ya estaba a punto de cumplir once y mamá, por el echo de hacer cosas que antes no hacía, me bañaba como les dije, al principio normal, yo me desvestía en el baño y ella después venía me pasaba el shampoo, me enjabonaban el cuerpo etc.
pero yo para ese entonces había empezado a desarrollar mis primeras erecciones, y el tacto de su mano contra mi cuerpo, las provocaba más y más.
Al principio no dijo nada, pero miraba con detenimiento mi pequeña erección y me dejaba solo.
Hasta que un día llegué del colegio, vi en la mesa que mamá se había fumando un porro y había estado tomando alcohol, Estábamos solos. Mi hermana cursaba por la tarde.
Ni bien llegué, mi mamá salió a recibirme al comedor, se le notaba que estaba borracha y fumada, caminaba medio tambaleado. Se acercó a mí y me empezó a abrazar y decirme lo mucho que me quería, yo me reía porque estaba bastante tomada.
Llevaba un short que usaba para
Dormir y una remera corta que le dejaba ver la panza apenas abultada.
Dejé mis cosas en mi cuarto mientras ella me miraba desde la puerta. Me saqué la ropa del colegio y quedé en calzoncillos, ahí mamá me tomo de la mano y me dijo
— veni vamos bañarte..
Yo no entendía nada, pero no opuse resistencia porque ya la conocí en ese estado.
Abrió el agua y me dijo que me quité el calzoncillo. Así que obedecí, me bajé el calzoncillo y quedé desnudo frente a ella.
Ella no paraba de devórame con la
Mirada pro se controlaba.
— metete.. está rica el agua..
Me dijo, invitándome a entrar a la ducha. Yo obediente, le hice caso y entre, mamá hizo los de siempre, shampoo, pero cuando llegó al jabón, empezó a quedarse más tiempo en mi pito, haciendo que lo pasaba, pero lo que sentía era un masaje de su mano.
No pude evitarlo y el pito se me puso duro. Mamá se rio y me miró, intenté cubrirme, pero ella apartó mi manos.
Dejando mi erección expuesta antes su mirada libidinosa.
Estiró su mano y con el índice y el pulgar sujetó mi pequeño miembro y empezó a subi y bajar lentamente, mientras yo me calentaba más y más.
— te gusta no hijito? Mmm mamá te va a hacer sentir bien.. relájate bebe…
Sus dedos comenzaron a subir el ritmo, subía y bajaba lento pero constante. Hasta que se detuvo, me miró y se quitó la remera, quedando en tetas frente a mi.
Ya la había visto en tetas antes
Pero no así, ni en esta situación, lo que me calentó más aún.
Se las apretó como ofreciéndomelas y continuó pajeandome lentamente.
— cerra los ojos bebe..
Me dijo, así que le hice caso. Y lo siguientes que sentí fue la humedad de sus labios envolviendo mi pito. Sentí su lengua recorrerme de las bolas hasta el tronco.
— mmm hace cuanto no probaba un pijita ta mm rica…
Se lo metió completamente en la boca y comenzó a subir y bajar por todo mi pito. Apenas le debía de llegar a la mitad de la boca mi pija, pero ella lo gozaba como si fuera una enorme verga.
No aguante mucho y solté mi primer lechazo en su boca. Lo cual ella tragó con gusto y una sonrisa en los labio.
Se levantó, tomó su remera y me dijo que me terminara de limpiar, saliendo del baño.
Esa fue la primera, pero no la última vez que mamá hacia eso conmigo.
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