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Dominación Mujeres

Todo empezó por un canuto – III

En esta vida, todo tiene un principio y un final. Mi pervertida vida sexual empezó por un simple canuto, y espero que mi vida de placeres, vicios, y depravaciones, nunca llegue a su fin..
=============

Al ir a entrar en la habitación respiré profundamente, tragué aire dándome ánimo y abrí la puerta a mi futuro. Una vez dentro, giré levemente mi cabeza y vi tres de las cinco cámaras que iban a grabar, en segundos planos generales, toda la escena de mi primera porno-follada, de mi desfloración corporal para el mundo, porque de la mental ya hacía unos días que yo misma me había desvirgado al aceptar estar aquí y grabar mi primer porno con varios actores a los 14 años.

 

El dormitorio era grande, la cama redonda situada en el centro era enorme, y seguro cabían las varias personas que me iban a follar. No les miré, pero en la zona poco iluminada estaban otras cámaras para primeros planos, y varios hombres, entre ellos Pablo, mi elegido pervertidor. Mi Amo absoluto si hoy superaba esta prueba.

 

Lentamente empecé a pasear alrededor de la cama, mientras fumaba uno de sus puritos ya habituales en mí, exhibiendo el polo oficial con el escudo de mi propio colegio privado, para que todos los que viesen esa porno, supiesen de qué colegio y ciudad era yo alumna, tal y como ordenó mi Amo Pablo. Minutos después, poco a poco me fui subiendo el polo hasta que me lo quité. Debajo de él, llevaba una camiseta de tirantes recortada, como un top, que era lo único que me dejaba llevar en lugar de sujetador y para no armar escándalo en el colegio marcando demasiado mis grandes pezones. También esa recortada camiseta me quité, quedándome con mis desarrolladas tetas al aire.

 

Respirando profundamente y más excitada de lo que yo misma creía posible, despasé el corchete de mi falda, corrí la pequeña cremallera lateral, y mi corta falda plisada escolar cayó al suelo quedándome totalmente desnuda, ya que me había prohibido usar ropa interior, excepto la camiseta recortada indicada y solo para el cole.

 

Mis pechos se agitaban con fuerza al ritmo de mi respiración y de mi excitación ¡estaba a punto de correrme y aún nadie me había tocado! Ni siquiera Pablo había querido darme alguna droga. Me quería en estado natural para que mi cerebro y yo fuésemos totalmente conscientes de lo que iba a hacer. Mis pezones estaban durísimos y enormes. Miré los zapatos rojos de tacón afiladísimo de 7 cm y las medias negras de rejilla pequeña que habían colocado en el sillón y fui hacia ellos, dejando mi ropa escolar en el suelo.

 

Me senté, y sin sacarme el purito de la boca, me quité los calcetines escolares, me puse las medias que eran altas, me puse los zapatos. Miré el conjunto de mis piernas, miré a la cama, llené mis pulmones varias veces de cálido y potente humo, me levanté y empecé a andar. A pesar de mi miedo a caerme, con esos 7 cm de afilado tacón andaba bastante bien a pesar de haber practicado muy poco con ellos.

 

Al andar hacia la cama levanté mi cabeza, y en el gran espejo que había frente a la gran cama vi reflejado mi desnudo cuerpo. Me paré, me miré, y no solo vi un cuerpo de puta total, sino que con gran alegría mía ¡me sentí realmente puta! En ese momento no le hubiese dicho que no, ni a nada ni a nadie. Me sentía rara, nerviosa, excitada como jamás soñé… y me juré que esa prueba que estaba ahora pasando en esa habitación, la pasaría con nota… y sonreí ¡Esa noche sería mi noche!

 

Una suave música de vals se oía en el ambiente, y recordando mis años de clases de ballet, empecé a bailar como si estuviese en la Scala de Milán. Estaba totalmente desnuda, excitada como una puta viciosa esperando a sus clientes más especiales y pervertidos. Una simple indicación de la mano de Pablo, hizo girar mi vista hacia una mesita en la que habían dos pollas negras de látex. Una era de 20 x 5 cm y era para mi coño. La otra, era en realidad un plug anal de 17 x 4 cm, y era para mi culo.

 

Pablo quería saber si a mi edad, yo sería capaz de follarme a mí misma ante las cámaras, a cara descubierta y llevando el uniforme del colegio, de clavarme hasta el fondo esos dos enormes consoladores de látex, de reventarme yo misma mis estrechos y poco usados agujeros con esas pollas tan gordas, de dejarme follar por dos o tres hombres, de hacer esa porno tan personal que me identificaría para siempre y para todo el mundo ¡adiós a mi privacidad! Si yo era capaz de hacer todo eso, él aceptaría mi entrega para entrenarme, depravarme. y convertirme en su perra sexual, en su cerda multiusos.

 

Una perra de recientes 14 años, en un cuerpo para follar sin limitaciones morales ni físicas. En un cuerpo que él entrenaría, enviciaría y depravaría, para follar por dinero, mucho dinero, y para entregarme al porno duro y perverso. En un cuerpo que no tomaría anticonceptivos sin órdenes expresas suyas, en un cuerpo que cada vez que me quedase preñada abortaría o daría a luz, simplemente haciendo lo que él me ordenase. En un cuerpo que podría ser golpeado, azotado, y entregado a toda clase de perversiones que mis clientes solicitasen y pagasen. En un cuerpo que sería tatuado y llenado de piercings sin contemplaciones, para ser multiusado en orgias y gang-bangs salvajes…

 

Y por vicio deseado, por puro y puto vicio mío, y para complacer así todas mis ansias y deseos sexuales que desde pequeña, llenaron mi mente vacía de cariño, de verdadero amor filial. Entregándome a Pablo sin condiciones, cambiaría el cariño de mis padres por el sexo duro y frecuente de mis amantes y clientes.  Llenaría esa falta de cariño, por grandes cantidades de semen que rebosarían mi coño y mi culo.

 

¿Y cómo fue todo esto posible y llegué hasta aquí y en este momento? Me llamo Ana y estoy en una importante ciudad. En un colegio muy privado y conocido, y vivo, por decirlo de alguna manera, en mi propia casa, siendo cuidada por una mujer de la confianza de mi madre, a quien nada importo.

 

Mi padre, conocido empresario, trabaja en el extranjero más que aquí y está en compañía de una nueva pareja jovencísima, y mi madre vive «en el aire», porque siempre está volando con alguno de sus amantes a cualquier parte del mundo. Estoy haciendo secundaria y voy a hacer el bachiller y luego iré a la universidad(1)

 

Dejé de bailar. Miré a mi alrededor mientras fumaba nerviosamente mi querido purito y me dirigí hacia la mesita del rincón. Eché de menos el que hubiese vodka o tequila para llenar mi estómago. O algunos potentes canutos especiales. O algunas deseadas rayas de coca a la que tan a gusto me estaba acostumbrando.

 

Abandoné el purito en el cenicero. Cogí en primer lugar el consolador más grueso, el de 5 cm dedicado a dilatar (o a destrozar) mi coño. Lo miré y casi con hambre lo chupé con ansia, con deseo. Me introduje una parte de él en mi boca pensando que era en mi coño… y sin esperarlo ni ser consciente de ello, me corrí por primera vez esa tarde. Un orgasmo silencioso, casi natural ¡pero precioso!

 

Mis fluidos bajaban por mis piernas mojando las medias. Estaba calentísima “y me salté el guión”. Miré el segundo dildo, el plug de 17×4 cm. Lo cogí, lo palpé con las dos manos, lo sopesé… Y casi me cago de miedo de enterrar eso en mi culo y dejarlo allí un rato, como un tapón cerrándolo… pero estuve de nuevo a punto de correrme solo  pensándolo. Aunque no era ese el guión previsto, tanto Pablo como los cámaras de primeros planos, me vieron tan excitadísima, que me dejaron hacer, me dejaron ir a mi bola. Empezaron a grabar también lo imprevisto…

 

Subí a la cama exponiendo todo mi culo bien a la vista de las cámaras. Sinceramente, ya no me importaba nada excepto mi propio placer y satisfacción sexual. Me tumbé entre las almohadas de varios colores que habían preparado, levanté y doblé mis piernas como si estuviese arrodillada, las separé lentamente exhibiendo mi ano y mi aún peludo coño, y ofreciéndome a la cámara más cercana, a poco más de un metro de mi culo bien engrasado, apoyé el plug anal en el agujero de entrada, y nerviosa, muy nerviosa por si cometía algún fallo, me lo fui introduciendo lentamente, muy lentamente ¡empezaba mi autofollaje!

 

Lo que no me esperaba, es la gran resistencia de mis músculos a dicha brutal penetración. Lógicamente, esperaba que mis músculos notasen un gran estiramiento, pero no lo que realmente estaban notando y con gran dolor. Un diámetro de 4 cm para una jovencita de mi edad y analmente poco follada, no era lo más adecuado para iniciarme, pero ¿y a quién importaba eso? Quería Pablo saber hasta donde era capaz de llegar yo… y se lo iba a demostrar. Yo le prometí que me lo iba a meter y me lo metería. Pero viendo que a veces «se enganchaba», pensé que lo mejor sería follarme el culo, en lugar de simplemente meterlo.

 

Y empecé a follarme, como en las porno que veía todos los días para aprender. Mete-saca, mete-saca… una y otra vez, con fuerza, cada vez más profundo. Poco después, cuando el plug empezó a deslizarse mejor,  me di cuenta que aquello era una inmensa pasada de increíble felicidad y empecé a meterlo y sacarlo cada vez con más fuerza, más violencia, y más placer, hasta que sin darme cuenta, me lo clavé entero.

 

Nunca me imaginé los efectos que un plug grueso bien colocado, pueden causar de extraño y precioso placer. Toda la parte insertable la tenía entera dentro de mí. Mis intestinos y mis músculos estaban muy dilatados y yo me sentía muy rara con ese bulto dentro de mi culo. Incluso mi cerebro lo sentía raro. Sin embargo, yo si podía moverme e incluso andar sin que “eso” se moviese, ni cayese, ni lo sujetasen mis manos. Pero yo si me moví porque deseaba notar esos efectos extraños que además, apretaban mi bajo vientre desde atrás.

 

Estaba previsto que yo tenía que hacer durante unos minutos unas cosas en mi coño, y otros minutos para hacer otras con mi culo. Incluso Pablo, con la polla durísima que tenía fuera del pantalón, se tocaba el reloj para que pasase del plug y lo sacase del culo. Pero yo me estaba follando a mi misma totalmente excitada, y pasé de los relojes, de los primeros y segundos planos, y de todo lo que no fuese darme placer y más placer. No me importaba nada ni lo caliente de la grabación, ni lo calientes que se pondrían los que la viese en mi porno-web exclusiva.

 

Estaba descubriendo y disfrutando de un nuevo mundo. Ya sería sumisa y obediente otro día, este era MI DÍA con mayúsculas. Ya no me importaba nada y quise saber hasta donde sería capaz de llegar follándome a mí misma. Además, lo quería disfrutar pasase lo que pasase con mi coño. Y lo disfruté con 14 años. Me puse tan caliente viendo las caras de los que me miraban y grababan, que tuve otro orgasmo de cojones. Eso me relajó lentamente, me dio seguridad en mis actos, y volví a cambiar el guión del rodaje.

 

Ahora tocaba meterme en mi coño el dildo de 20×5 cm, pero tenía que ser con el plug sacado de mi coño. El plan era que cada vez me follase con un solo dildo o plug en mi cuerpo ¡Y no lo hice… quise follarme con los dos! Abrí mi boca todo lo que pude y me lo metí hasta más allá de lo lógico dado su grosor. Lo fui llenando de saliva y poco después me lo llevé a la divina entrada de mi coño con el otro clavado en el culo. Sin pensar en las consecuencias de tener a mi edad, clavados en mis agujeros dos dildos de 4 y 5 cm cada uno… y empecé a introducírmelo.

 

Si con el plug, los músculos anales me tiraban y protestaban constantemente de la brutal dilatación, ya no os cuento los músculos vaginales, más sensibles y delicados, fabricados para extraer el mayor placer posible pero no para sufrir, como estaban sufriendo y protestaban. Pero yo lo estaba metiendo, muy poco a poco por las dificultades del roce con el plug y del poco espacio disponible en mi estrecha vagina, sin preocuparme del intensísimo dolor, ni de mi mareo cerebral, ni de los insultos de mis propios músculos anales y vaginales amenazando con romperse.

 

Yo estaba fuera de mí. Sometida a un éxtasis de placer inenarrable. Ya no solo no era verdaderamente virgen de ningún agujero, sino que además, los estaba usando y dilatando como jamás soñé poder hacerlo. Y posiblemente, sin yo darme cuenta, era tan buena porno-actriz, que Pablo se estaba masturbando y a los dos cámaras se les veía un enorme bulto en sus pantalones ¡y eran personas que vivían en el mundo pornosexual! Mi vagina estaba escandalosamente dilatada, y el clítoris me había gritado varias veces por los roces y presiones constantes de esa gruesa polla artificial que lo excitaba sin parar… y que me dio otra maravillosa corrida.

 

Mis músculos intestinales y mi bajo vientre me odiaban y rabiaban de placer al mismo tiempo, mi anillo anal gritaba como loco del dolor, y los dos juguetes de látex se rozaban y apretaban dentro de mí. Y como además de puta soy humana, poco después no pude más y tuve un enorme orgasmo que me mareó mucho. Respiré profundamente. cerré los ojos, levanté mi culo, di un brutal empujón con las pocas fuerzas que me quedaban, y me clavé ese dildo hasta los ovarios ¡por fin los tenía clavados los dos! Y así los dejé ¡bien clavados!

 

No me importaba nada hasta dónde penetraba, no me importaba nada el dolor y la irritación de los roces que me invadía, solo me importaba follarme sin parar y demostrarle a Pablo que, verdaderamente, podría ser la mejor perra que tendría en toda su degenerada vida. Yo me había corrido una vez y otra… Y ahora, cuando por agotamiento de mis brazos y manos dejé de follarme, descansé un instante, y luego abrí los ojos lentamente.

 

Mi cuerpo estaba extraordinariamente sudado y sobre todo, los brazos y hombros cansados y abatidos. Mi coño y mi culo estaban completamente ocupados, dilatados, doloridos e irritadísimos. Vi que los tres hombres habían puesto la cámara en un trípode y se estaban masturbando, y poco después, la polla de Pablo empezó a expulsar montañas de semen que cayeron entre mis tetas y mi estómago, que la cámara grabó perfectamente.

 

También vi a una chica joven no mayor de 20 años, totalmente desnuda, bastante tatuada y con piercings, que no sé de donde había salido, que también se estaba masturbando. Yo dejé caer mi cabeza en una almohada. Mi cuerpo se hundió en el colchón solo por su propio peso, y con voz cansada pregunté:

 

–¿Nadie tiene por ahí un canuto de puta madre para llevarme a la boca?

 

Y si. Alguien tuvo piedad de mí y en pocos segundos entraba en mi boca una maravillosa cantidad de potente humo mariano. Una mano amiga rozo la mía con un vaso y bebí de él, era ron con miel fresquito. Y debo decir que me lo bebí entero y repetí. Pablo se sentó a mi lado, acarició mi cuerpo sudoroso y me dijo:

 

–Nos has estropeado la segunda parte de la grabación, esa en la que tres hombres, un negro, un mulato, y un blanco, te iban a follar por los tres agujeros y que iba a ser tu primer porno real para venta en tu web. Ya lo haremos mañana porque estás agotada, pero ahora debo felicitarte. En tu primera parte has estado gloriosa. Hacía años que no se me ponía tan dura en una primera grabación.

***Verdaderamente tienes alma y cuerpo de puta, y cuando termines ahora de ducharte y arreglarte un poco, firmarás los papeles que te dije y te convertirás, hoy mismo, en mi esclava sexual. Y esta jovencita que tienes aquí, Ester, será tu amiga-amante inseparable y junto con su depravada madre, serán tus maestras lésbicas. Confía y aprende de ella, es una pervertida cerda masoquista desde los 11 años. Ya verás como aprenderás mucho a su lado y desearás superarla en todo.

 

Yo le oía sin fuerzas para nada en esos momentos y seguí fumando el precioso y potente canuto, mientras mis consoladores, aun clavados en mis agujeros, seguían dilatando mis doloridos músculos.

 

Pero a pesar de mis dolores y mi cansancio, era muy feliz, extraordinariamente feliz. Pablo ya era mi Amo y yo su puta esclava para siempre.

 

Mi destino sexual estaba asegurado.

=======

-(1) Está todo detallado en mis relatos anteriores

===========

[email protected]

6 Lecturas/3 febrero, 2026/0 Comentarios/por Erothica90
Etiquetas: amiga, anal, colegio, follar, madre, mayor, padre, sexo
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