Trabajo de Niñera Capítulo 4
Cuarta parte de como terminé dominada por la niña que se supone tenía que cuidar. Continuamos justo después del relato anterior, ¿que será lo que Liz tiene planeado para mi? ¿Podré tener el orgasmo que tanto deseo en este momento?, poco a poco me voy rindiendo ante esa pequeña demonio..
Cuarta parte de como terminé dominada por la niña que se supone tenía que cuidar. Continuamos justo después del relato anterior, ¿que será lo que Liz tiene planeado para mi? ¿Podré tener el orgasmo que tanto deseo en este momento?, poco a poco me voy rindiendo ante esa pequeña demonio. (Historia completamente ficticia, esto es solo una pequeña fantasía)
Liz me tomó de la mano y me guió hasta su habitación. Gracias al afrodisíaco estaba dispuesta a lo que sea en esté momento, con tal de satisfacer mi deseo. Entramos a su cuarto y me indicó que me acostara. Comencé a pensar qué tal vez me regresaría el favor de hace rato, pero de pronto salió de su habitación. Volví a escuchar que abrió una puerta con llave y después de un par de minutos regreso. Lo que traía en sus manos hizo que me estremeciera.
—¿Eso es?…
—Un strapon, usaremos esto por esta vez, pero de ahora en adelante compraremos nuestros juguetes, se siente un poco raro usar los de mi mamá.
—Tu… ¿tu usaras eso en mi?
—Ajá, descuida, mi mamá es una obsesiva con la limpieza, estoy segura de que lo limpian muy bien después de cada uso, ademas solo lo ha usado con otras chicas, no con mi padre, no preguntes como se eso… —dijo, tal vez notando mi preocupación.
—No es eso, es que es bastante grande…
—¿Lo es? Yo creo que estarás bien, acomódate y abre las piernas —me ordeno.
Se puso el strapon y aplicó un poco de lubricante, parecía como si ya hubiera visto como se usa previamente. Después se subió a la cama y se colocó entre mis piernas.
—Llevó rato esperando usar esto —dijo, con una sonrisa.
—Liz, espera un poco, no estoy tan segura de esto. —Aunque estaba muy caliente, seguía siendo virgen, nunca había metido algo más grande que dos de mis dedos dentro mío.
—No te preocupes, es el más pequeño que tiene mi mamá, es probablemente tan solo un poco más grande que un pene promedio, creo. Aunque, no se que tan grande lo haya tenido tu ex novio. —Esa última frase la dijo con un tono celoso.
—Es que, yo… yo nunca… —dije, girando mi cabeza, no podía voltear a verla de la vergüenza que tenía.
—¿Eh? ¿Eres?… ¿Eres virgen? Me dijiste que habías tenido un novio hace poco.
—Si, pero nunca hicimos nada realmente, yo no quería, por eso terminamos…
—Oh, ya veo, entonces seré tu primera vez… —dijo, con una sonrisa de satisfacción y victoria.
—Solo… solo se gentil ¿si? —dije, tapándome la cara de la vergüenza.
—Descuida, te haré sentir muy bien.
Liz se acercó a mi cuerpo, abrió mis rodillas un poco y acercó la punta del dildo a mi entrepierna. Comenzó a frotar el dildo en mis labios, mis jugos empezaron a lubricarlo.
—¿Estas lista? Voy a entrar.
—Despacio…
Empecé a sentir mucha presión en mi vagina, como si algo se estuviera abriendo camino a la fuerza. No pude evitar soltar unos gemidos de dolor, lágrimas comenzaron a salir de mis ojos nuevamente.
—Ay, Liz, me duele —me queje.
—Resiste un poco, ya va por la mitad.
—¿Solo va la mitad?
Liz siguió empujando lentamente, yo sentía que me estaba partiendo en dos. Con mis manos apretaba fuertemente la sábana, tratando de resistir. De pronto Liz se encontraba muy cerca de mi rostro, parece que lo había metido todo.
—Ya está, esperaré un momento antes de comenzar a moverme —me dijo al oído.
Después de un par de minutos Liz comenzó a sacarlo lentamente, aún dolía bastante, pero era menos que antes. Cuando ya estaba por salir, volvió a insertarlo, un poco más rápido que la vez anterior. Poco a poco fue aumentado el ritmo, el dolor iba desapareciendo y el placer incrementando. Después de unos 10 minutos habíamos tomado un buen ritmo, ya casi no dolía, yo había comenzado a mover mis caderas un poco, lo estaba disfrutando bastante.
—Liz, aha aha, esto se siente muy bien —dije entre gemidos.
Incrementamos el ritmo, mi mano instintivamente bajo a mi clítoris y comencé a estimularme. Estaba en el cielo, mis gemidos eran cada vez más fuertes, ya estaba muy cerca. De pronto Liz se acercó a mi y me dio un beso, eso fue lo que terminó detonando mi orgasmo. Mi cuerpo se tensó mientras abrazaba con mis pies a Liz, que me seguía besando. Después de unos segundos me sentí débil, y muy satisfecha. Ella se giro y se sentó en la cama, yo me enderecé y me senté en la cama al lado de ella. Noté que las sábanas blancas estaban manchadas con algo de sangre, más tarde tendría que cambiarlas o su madre se podría dar cuenta.
—Uff, Eso estuvo muy bueno —dijo ella recuperando el aliento, se había esforzado mucho por mi.
—Si, me encanto, estuviste genial.
—Gracias por darme tu primera vez
—Liz… no digas esas cosas…—dije con mucha vergüenza.
—Será mejor que nos bañemos de una vez, para que se alcance a secar tu cabello antes de que mis padres regresen, entra tu primero.
—¿No quieres que entremos juntas…?
—No, entra tú, yo iré después —dijo tajantemente.
—Está bien…
Entre al baño y encendí la regadera. Me sorprendió que no quisiera entrar conmigo, supongo que le da algo de vergüenza estar desnuda frente a mi, después de todo siempre que hemos hecho algo lleva algo de ropa. La única vez que he visto su parte de arriba es en la foto que me mandó. Aunque, no tenía que ser tan tajante, pudo haberlo dicho de otro modo. Así sentía que solo me usaba…
Salí del cuarto y ella estaba en la cama, el strapon y el lubricante ya no estaban, supongo que los había regresado. Cuando me vio ella se levantó y camino hacia el baño, la detuve antes de que entrara.
—No tienes por que tener vergüenza Liz, creo para este punto ya hemos hecho y visto demasiado una a la otra… —le dije.
—¿Que? ¿A que te refieres?
—No te quiste meter a bañar conmigo, es por que te da vergüenza que te vea desnuda ¿no?
—¿Crees que es por eso? —dijo con una sonrisa burlona, después empezó a quitarse la ropa frente a mi—. No lo hice por que no quise.
Por primera vez la veía completamente desnuda, era preciosa.
—Ya veo…, es solo que, eso me hace sentir usada… que me mandes a bañar sola luego de hacer todo eso…
—¿Y no crees que así quiero que te sientas? —me dijo, con una sonrisa se superioridad en la cara—. Dani, tu solo eres mi muñeca, estás para que te use.
Se metió al baño y cerró la puerta.
Wow, no esperaba ese nivel de frialdad. Después de las cosas que dijo mientras lo estábamos haciendo… y de repente su actitud cambia completamente. Me sentí algo molesta, pero por una extraña razón me excité un poco también. Seguro el afrodisíaco aún tenía un poco de efecto, pensé. Unos 20 minutos después Liz salió del baño ya cambiada, yo seguía desnuda, esperándola sentada en su cama.
—Bueno, vamos a terminar de ver esa película —dijo despreocupadamente, como si hace un rato no me hubiera hablado tan cruelmente.
—Está bien —contesté, algo molesta.
Terminamos de ver la película sin más incidentes. Después me dijo que tenía hambre y le preparé algo para que cenara, ya eran las 9:00, sus padres llegarían como en una hora. Durante todo este tiempo traté de hablar lo menos posible con ella, seguía enfadada por lo de hace rato. Ella lo empezó a notar y empezó a pedirme pequeños favores a propósito, o más bien ordenándome que haga esas cosas.
—Dejé mi celular arriba, ve por el…
—…Tengo sed, sírveme jugo.
—…Dejamos un desastre en la cama, ve a tenderla de nuevo.
—…No quiero caminar, cárgame hasta el sofá.
—…Dame un masaje en los hombros.
—…Ya son las 9:30, ve a ponerte tu ropa, ¿que no tienes decencia?
Después de regresar vestida me senté lo más lejos de ella, para este punto ya estaba bastante enojada. Lo peor de todo es que ella parecía disfrutar todo esto, sabía que odiaba que me tratara como un objeto. Aun así no podía hacer nada al respecto, era muy frustrante.
—¿Estas bien Dani? Has estado muy callada —dijo, con una sonrisa burlona.
—Estoy bien —conteste cortantemente.
—Vamos, solo estaba jugando un poco contigo, ¿no me digas que te enojaste por eso?
—No estoy enojada —mentí, aunque era evidente que lo hice.
—Entonces ven aquí, siéntate a mi lado
La obedecí, no podía darme el lujo de llevarme otra falta. En cuánto me senté al lado de ella, se giró y se sentó en mis muslos, viéndome de frente. Me tomó desprevenida, me sonroje un poco al tenerla tan cerca
—Ya, está bien, te daré una recompensa por haber hecho tantas cosas por mi hoy.
—Has lo que quieras —dije, desviando la mirada.
Ella tomó mi barbilla y giró mi cabeza, acomodándola para besarme. Estuvimos besándonos por un buen rato. Había empezado a gustarme nuestras sesiones de besos, y aunque estaba molesta esta vez, poco a poco fui cediendo. De pronto se separó un poco.
—¿Ya estás mejor? —pregunto descaradamente.
—Si, eso creo —dije con vergüenza, sentía mucha frustración por como era tan fácil para ella controlarme y manipularme a su antojo.
Seguimos besándonos, empecé a sentirme caliente de nuevo. Esta niña me tenía en la palma de su mano. De pronto escuchamos el ruido de un auto, sus padres habían regresado, eran como las 9:55.
—Ay, llegaron un poco antes, ni modo, lo dejaremos por hoy —dijo, levantándose de mi regazo.
Para ese momento ya estaba bastante caliente, pero teníamos que detenernos. Sus padres entraron y saludaron a su hija como siempre, aún no podía acostumbrarme al repentino cambio de actitud que Liz tenía frente a ellos, era como si fueran dos personas distintas. Su padre se ofreció a llevarme por lo noche que era, yo acepté agradecida, me despedí de Liz y regresé a mi casa.
Ya en mi cama solo podía pensar todo lo que habíamos hecho, hoy había perdido mi virginidad, y fue mucho mejor de lo que pensé que sería. Además esa última sesión de besos me había dejado muy caliente, pero no podía hacer nada, la pulsera media mi ritmo cardiaco. Aunque, pensándolo bien, puedo quitármela y así no enviaría ninguna alerta. Me sentí contenta, había encontrado una forma de burlar sus reglas, esa niña se creía tan inteligente. Me la quite y comencé a masturbarme usando la foto que me envió ayer, tarde unos cuantos minutos en llegar ahí, fue de lo más lindo. De pronto escuché un mensaje llegar a mi teléfono, lo tomé y vi que era de Liz.
~Tercera falta, mañana tendrás un castigo~
¿Como diablos supo? Volteé a ver asustada a todos lados ¿Acaso tenía una cámara oculta aquí? No, eso era imposible, pero entonces ¿Como?
~¿Qué ? ¿Por qué? No he hecho nada.~
~Te masturbaste sin permiso, ¿crees qué soy estúpida?~
~No es cierto.~
~¿Sabes que me llega una notificación cuando te quitas la pulsera, verdad?~
~Me la quite para lavarme las manos.~
~Te bañaste con ella y no te la quitaste, ¿pero si para lavarte las manos?~
~Te daré una oportunidad para decirme la verdad.~
Mierda, me había atrapado, no contaba con eso. Creo que lo mejor es ser honesta, puede que haya más consecuencias después.
~Está bien, tu ganas, si me estaba tocando un poco.~
~Así me gusta, aún así mañana recibirás un castigo, prepárate.~
~Mierda~
~Cuida tu lenguaje~
~¿En serio? ¿Hacemos todas esas cosas pero no puedo decir groserías~
~No lo repetiré~
Supongo que mañana será un día duro.
Continuará…


(4 votos)
Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!