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Dominación Mujeres, Fantasías / Parodias, Lesbiana

Trabajo de Niñera Capítulo 8

Esta vez me tocaba dirigir, estaría arriba de ella, por primera vez me sentiría un poco en control. Liz cada vez se abría un poco más a mi, quizá ella verdaderamente había cambiado y las cosas mejorarían. (Historia completamente ficticia, esto es solo una pequeña fantasía).
—Creo que estoy lista para otro round, ¿te gustaría estar arriba esta vez? —me preguntó.

Las palabras que dijo Dani me pusieron muy caliente, tanto que no me pude contener. La tomé entre mis brazos y la arrojé a la cama, igualmente subí y me coloqué entre sus piernas. Esta ha lista para penetrarla, pero me interrumpió.

—Oye, oye espera —me dijo—. Dios, ¿tantas ganas me tienes?

—Si —dije, ya estaba cansada de mentirme a mi misma. Ella me encantaba y quería hacerle y que me hiciera de todo.

—Vaya, al fin eres honesta —me dijo, sorprendida—. Pero aún no puedes hacerlo así nada más, estoy mojada y todo, pero aún soy algo pequeña, necesito algo de lubricante.

—Oh si claro, te pondré un poco.

—Además quería proponerte un pequeño juego.

—¿Un juego? ¿De que se trata? —pregunté, curiosa por la idea.

—Bien, antes que nada mira esto —dijo, enseñándome otra vibrador de los que había comprado. Tenía una forma rara, daba una vuelta y tenía un círculo extraño—. Voy a ponerlo en tu vagina, creo que con la presión del arnés no se caerá.

—Está bien ¿y el juego?

—El juego consistirá en ver quien aguanta más antes de correrse, si tú ganas te quitaré una falta, pero si yo gano te agregaré otra, ¿Que opinas?

—¿Agregar faltas? ¿Aun quieres castigarme?

—Es para volverlo más interesante, si hay un riesgo real el juego es más real. Y además, si, me gusta castigarte de vez en cuando, pero tranquila, lo qué pasó el viernes no se repetirá.

Y yo que creía que ya no me haría daño, parece que es le gusta bastante el sadismo. Bueno supongo que si es de vez en cuando y la hace feliz, pudo resistirlo por ella.

—Esta bien, de todas formas hace rato te corriste primero, acepto el reto. 

Además yo iba a tener el control al estar arriba, este sería un reto fácil. Ella me sacó el vibrador cilíndrico y me coloco el nuevo. Encajo perfectamente, más cómodo, además la parte del círculo quedaba exactamente en mi clítoris. Yo coloqué algo de lubricante en el dildo, también puso un poco en mis dedos y lo unte en su pequeña vagina.

—¿Estás lista? —me pregunto, tenia su teléfono listo para encenderlo.

—Cuando quieras, pero no me vas a ganar —dije con confianza.

Ella encendió el vibrador e inmediatamente se me escapó un gemido. La confianza que tenía desapareció por completo, pude ver que lo noto, por su sonrisa malvada de satisfacción. El círculo extraño me estaba succionando el clítoris, y la parte de adentro vibraba justamente en mi punto G. No tenía idea de que existieran cosas así de sofisticadas, creo que al menos debí haber leído la descripción antes de comprarlo. Aun así no me iba a rendir. Mientras intentaba resistir los efectos del vibrador, separé sus piernas y acomodé el dildo en su vagina. Comencé a empújalo dentro, ella lanzó un fuerte gemido. Yo estaba sobre ella, usando toda la concentración que podía empecé a embestirla. Las dos gemíamos fuertemente, nuestras caras estaban muy cerca la una de la otra, estoy seguro que el video que estaba grabado Liz sería puro oro. Ella siempre grababa nuestras sesiones de sexo son su tablet o celular. Estar sobre ella era diferente, me sentía en control, algo que pocas veces había experimentado con Liz. Ella normalmente era la que dirigía todo. Pero ahora yo podía controlar el ritmo, la intensidad y la fuerza de mis embestidas. Ella solo estaba abierta de piernas recibiéndome, mirándome con una cara entre placer y aún algo de dolor. Liz gemía con cada embestida que le daba, yo también estaba gimiendo, no solo por el esfuerzo, si no por que el vibrador que tenía era increíble. Todo esto era demasiado, los ruidos que Liz hacía, la sensación de control, y el juguete en mi interior… no se si podría resistir mucho más. Tenía que hacer que se corriera antes que yo, comencé a frotar su clítoris con mis dedos. Ella cerró sus ojitos e hizo su cabeza hacia atrás, después volteó su cara hacia mi y me lanzó una mirada como diciéndome “tramposa”. Se veía que estaba muy cerca, casi podía ver la victoria. Entonces ella hizo su jugada, se levantó con sus codos y me besó apasionadamente. Por un segundo me perdí, estaba completamente concentrada en evitar mi orgasmo y ese beso me distrajo. Me separé de su boca, y arquee mi espalda. Todos mis músculos se tensaron y mis piernas comenzaron a temblar. Perdí, justo después de eso vi a Liz que cerró los ojos comenzó a convulsionarse un poco, luego se quedó quieta. Desesperadamente saque el vibrador, ya no podía aguantar con la sobre estimulación. Después dejé caer mi cuerpo sobre ella, ambas estábamos jadeando.

—Eso fue muy intenso —dijo, una vez que nuestras respiraciones se calmaron un poco.

—Esa cosa es genial, creo que comenzaré a usarla seguido.

—Quisiera qué hubiera algo así de mi tamaño…

Me quede sobre ella unos cuantos minutos más, me estaba poniendo cómoda. Pero de pronto sentí que me empujó un poco, decidí no moverme.

—Dani, muévete por favor.

—Pero estoy muy cómoda aquí.

—Hace calor, además tengo que ir al baño.

—Solo 5 minutos más

—Dani, quítate, no lo repetiré —dijo, en un tono más enfadado—.  3… 2…

—Ya voy, ya voy —dije, quitándome rápidamente. Se puso mandona de nuevo.

Se levantó murmurando que solo así entendía. Fue al baño y estuvo ahí un par de minutos. Después abrió la puerta del baño.

—Dani, ¿te quieres bañar conmigo?

—¿En serio? —dije sorprendida. Ella siempre me manda a bañar sola—. Pensé que no te gustaba…

—¿Quieres o no? Decide antes de que cambie de opinión.

—Espera, si quiero —dije mientras me quitaba el strapon y caminaba hacia el baño. 

Seguía de mandona, pero sin duda era un progreso. Nos metimos a la regadera juntas, el agua caí sobre las dos. Yo no podía quitarle los ojos de encima, ver su pequeño cuerpo mojado me estaba poniendo de humor nuevamente. Ella lo noto, apago la regadera, se giró y me vio de frente.

—Me siento observada Dani, ¿hay algo que necesites? —preguntó.

—No… yo solo… es que… —dije tartamudeando.

—Otra vez no eres honesta. Voltéate, recárgate en la pared y abre las piernas un poco.

Hice lo que me pidió, mi corazón latía, sabía lo que ella iba a hacerme. Sentí sus dedos ingresara en mi interior. Empezó un mete saca que hizo que me temblaran las piernas un poco. Ella empezó a explorarme por dentro, yo gemía con distinta intensidad dependiendo de donde me tocara. No tardo en encontrar el punto de mayor intensidad, ahora solo frotaba ahí. Me dio una nalgada, fue dulce, comenzó a soñar mis nalgas mientras me dedeaba. Yo estaba gimiendo cuando de pronto lo sentí, ella metió separa los nalgas un poco y metió sus dedos por atrás. Podía sentir sus dedos de frente y detrás al mismo tiempo. Al principio fue un poco extraño, pero la sensación era cada vez mejor.

—¿Tu gusta lo que te hago Dani?

—Si.. ahhh, ahh. Me encanta —le dije entre gemidos.

—Si que te has vuelto una putita Dani… hace una semana llorabas y pedias que parara. Y ahora gimes como gata en celo.

—Ahh, ahh, yo… —sentí algo de vergüenza por cómo me hablaba, pero al mismo tiempo se sentía bien. Ella decía la verdad y yo poco a poco la iba aceptando.

—Tu eres mía Dani, no quiero que vayas a hacer nada de nada con nadie más ¿Entendiste? 

—Soy sólo tuya Liz… solo hago estas cosas contigo… lo juro.

—Muy bien, ahora córrete para mi, muéstrame lo caliente que estás. Vamos córrete, córrete, córrete, córrete….

Ella empezó a repetir esa instrucción mientras aumentaba el ritmo. Escucharla presionándome me excitaba mucho, quería cumplir su orden más que nada. Mi respiración aumentaba y me sentía más y más cerca del clímax. Mis caderas se movían en pequeños movimientos copulatorios mientras ella seguía atacando mis dos agujeros al mismo tiempo. Entre en un especié de trance, sentí un fuerte orgasmo, mis piernas se estiraron y pusieron rígidas, me puse de puntitas. Sentí como me temblaban las piernas mientras sentía una gran ola de placer en mi entrepierna que recorría mi espina y todo mi cuerpo. Fueron varios segundos de gloria, cuando me relaje no pude controlar mi cuerpo y comencé a hacerme pipí. 

—¿Pero qué…? ¿Tanto te gustó que no pudiste controlarte? —dijo Liz mientras se hacía hacia atrás, evitando ensuciarse.

—Lo siento —dije avergonzada.

—No pasa nada, estamos en la regadera —dijo encendiendo el agua. Luego me abrazó por la espalda. 

Ella me baño, yo me dejé manipular completamente, como si fuera su muñeca. Luego de que me hizo tener ese orgasmo había quedado muy satisfecha y ahora era completamente sumisa. Ella tallaba gentilmente todo mi cuerpo, yo solo me dejé consentir. El resto del baño fue divertido, hablamos y nos reímos de cosas cotidianas. Casi parecía que volvía a estar con la niña de la primera semana. Salimos de la regadera, y nos comenzamos a secar con unas toallas. Regresé a la realidad con el comentario que Liz me hizo en ese momento.

—Oye Dani.

—¿Si?

—Apenas es lunes y ya llevas 2 faltas. ¿Que piensas hacer el resto de la semana? 

—Ya ni me digas, creo que me tendré que portar muy bien…

—Si te soy sincera, no creo que lo logres, ya tengo planeado el castigo para cuando juntes 3.

—Ahhhh —suspire deprimida. 

Salimos del baño secas, pensé que Liz se cambiaría, pero aún no lo hacía. Voltee a ver la cama y noté que estaba algo manchada de rojo, tendría que volver a cambiar las sábanas o su mamá lo vería. Después de arreglar su cuarto bajamos a la sala, calente la comida que nos dejos su madre y comimos, ya era algo tarde, pero habíamos estado ocupadas. Después jugamos videojuegos y vimos una película. En todo este tiempo Liz permaneció desnuda, era agradable no ser la única que estaba expuesta. Dieron las 7:30 y nos fuimos a vestir. Aproveche y guarde los juguetes en mi mochila, no podía dejarlos en su casa o su mamá podría encontrarlos, me pidió que le dejara un pequeño vibrador en forma de píldora, dijo que sería capaz de esconder ese de su madre. Bajamos a la sala y de pronto Liz se me acercó y me dijo algo que me pareció un poco extraño.

—Dani… ¿podemos tomarnos una selfie?

—¿Eh? Claro que si, pero ¿por qué?

—Solo quiero una foto.

—Esta bien, pásame tu celular —le dije, extendiendo mi mano.

—Será mejor con el tuyo.

—El tuyo tiene mejor cámara 

—Tendrá que ser con el tuyo —dijo, un poco enfadada.

—Esta bien, pero ¿por qué tanta insistencia?

—Solo toma la foto.

Nos acomodamos y tomé la fotografía. 

—Listo, te la envió.

—No la necesito.

—¿Qué? ¿Entonces para que la tomamos? ¿Que sucede Liz?

—Bueno, ya que está en tu teléfono deberías ponerla en algún sitio especial….

—Liz, no te entiendo, ¿que es lo que quieres de mi?

—Ash —dijo, frustrada—. Tu fondo de pantalla….

—Aaaah, eso, lo siento, no puedo cambiarla, Mindy y yo prometimos dejar la misma foto por siempre, fue una promesa.

—Otra vez la prefieres a ella. —dijo enojada, después salió de la habitación.

La seguí, se sentó en una silla del comedor. Parecía muy enojada, me senté a su lado para tratar de calmarla.

—Liz escucha —dije tratando de explicarme—. Es una promesa que hice, no puedo romperla solo así.

—¡Siempre la eliges sobre mi!

—Dios Liz, no es eso, tienes que dejar de ser tan cel….

¡PAF!

Sentí un ardor repentino en el lado izquierdo de mi cara, Liz acababa de abofetearme. Antes de que pudiera reaccionar sentí un tirón en mi cabello. Dirigió mi cabeza hacia abajo, pude sentir el frío de la mesa en mis cachetes.

—Tu no aprendes ¿verdad? Te acabas de ganar un castigo mañana.

—Liz… —dije, con la voz quebrada, estaba a punto de llorar.

—Puedes dejar a esa puta en tu fondo de pantalla, ya no me importa. 

Me soltó, se levantó y luego fue hacia su habitación, escuché un portazo a lo lejos. Yo estaba aturdida por lo que acababa de pasar. Su madre llegó unos minutos después, ella bajo y la saludó tan alegre como siempre. Tengo que reconocer que era una maestra escondiendo su emociones. El día de mañana aprendería a la mala a no decirle celosa de nuevo.

Continuará…

2 Lecturas/27 marzo, 2026/0 Comentarios/por Madie1208
Etiquetas: baño, madre, mayor, niñera, orgasmo, puta, sexo, vagina
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