Un pendejo de 14 años me coge en mi casa.
Hola me llamo Martu, y hace unas semanas el hijo de una amiga que cuido decidió hacerme suya. Esta es la anecdota de la primera vez que me cogió..
Hace casi tres meses mi mejor amiga empezó a dejarme a su hijo Gonzalo los fines de semana porque no puede ocuparse por trabajo y estudio. Lo conozco desde chico y sé que no puede pagar niñera, así que decidí ayudarla. Tiene 14 años, es alto, de buen físico, muy inteligente y divertido, y aunque podría manejarse solo, su mamá prefiere que esté conmigo. Con la edad que tiene y yo con 25 años, a veces las cosas pueden ponerse un poco incómodas, más que nada por la pubertad y las hormonas.
Nunca se había desubicado ni nada conmigo, es más, a veces sentía que evitaba mirarme demasiado cuando estaba con ropa ligera o comoda. Pero hace unas semanas, empecé a darme cuenta de algunas cosas que me dejaron con mal cuerpo. Por ejemplo, lo he visto oliendo mi ropa interior a escondidas, ya sean tangas, corpiños o medias. Tambien lo suelo escuchar detras de la puerta mientras me baño, seguramente espiandome por el agujero de la llave, que da directo a la ducha en la que no tengo cortinas. Cosas de ese estilo.
Nunca le dije nada porque pensé que era innecesario, el chico hace cosas normales para su edad, que la hacen todos. Yo a esa edad era igual o peor. Asi que decidi ignorar esas cosas y dejarlo fluir, fingir que nunca lo vi y que no estoy enterada de nada. Mientras que no se pase conmigo, todo bien. Desde ahi, siempre que lo veia, me alejaba rapidamente y me ponía a hacer otra cosa, preferia no interrumpirlo.
Uno de esos fin de semanas donde Gonzalo estaba en casa, mis amigas me invitaron a salir de fiesta. Hace bastante no salia y acepte, le dije a Gonzalo que no tenía permitido decirle nada a su mamá sobre eso, ya que no queria que me viera como una irresponsable. Él no puso ningun pero, aceptó sin problemas, seguramente iba a aprovechar para hacer sus travesuras de pendejo pajero, como masturbarse en mi cama o algo asi. No me importaba.
Llegó ese sabado, le deje cosas para comer y tomar a Gonzalo, y salí a disfrutar la noche. La pasé muy bien, no recordaba lo mucho que me gustaba salir de joda. No me controlé, me pasé bastante con el alcohol y me puse en pedo muy rapido, por suerte mis amigas estaban todo el tiempo conmigo y me acompañaron a casa. Llegué cerca de las cinco de la mañana, entré a casa como pude y cerré la puerta con llave, mis amigas se fueron.
Caminé agarrandome por las paredes, estaban las luces apagadas y casi me caigo tres veces. Tiré mi bolsito negro al sillon pero cayó al suelo, y caminé a mi pieza. Me tiré en mi cama y quede tirada boca abajo, al borde de dormirme, hasta que la puerta se abrió. Era Gonzalo, que salió de la pieza de invitados donde dormía al escucharme.
—Andá a dormir nene, que haces aca— le dije mirandolo tirada desde la cama.
—Me asustaste Martu, pensé que habian entrado a robar o algo.
Solamente tenía puesto una remera y un boxer gris, traté de no mirar pero era imposible no ver la erección que tenía, el bulto era demasiado grande. Él vino hacia mí y me empezó a sacar las botas, con el pretexto de «ayudarme». Yo estaba con la cara enterrada en la cama, estirada, mientras él me sacaba las medias.
Pense que despues de hacer eso se iba a ir y me relajé, pero sentí su mano en mi cuerpo otra vez. Estaba tocando mis piernas, iba desde mis muslos hasta mis gemelos, y volvía, asi todo el rato. Realmente no se porque me quedé callada cuando hizo eso, deberia haberlo detenido, pero entre el alcohol que tenía encima y el hecho de que hace un año no me tocaban de esa manera, supongo que fingí estar dormida.
Me tocaba con sus dos manos, pero al ratito empezó a tocarme solo con una, y entendí que era lo que estaba haciendo. Sentir su respiración pesada y levemente agitada me confirmó que se estaba masturbando. No quería ni mirar, aunque un poquito de ganas tenía. Siguió manoseandome las piernas y poco a poco fue bajando, hasta llegar a mis pies. Tocaba mis pies con una mano mientras con la otra se daba placer.
Pensé que no iba a cruzar ese limite, pero al ver que yo no me movía ni decia nada, dió el siguiente paso. Usó sus dos manos para agarrar mis pies, juntó las dos plantas y puso su pene entre ellas. Estaba muy caliente y muy duro, con sus manos mantenía mis pies unidos y movía sus caderas, cogiendose mis pies. Nunca me habian hecho algo asi y se sentía raro, tampoco pensé que él era fetichista o algo, pero esta en una edad donde quiere probar hacer todo. No lo culpo.
Deslizó su pene entre mis pies un rato, yo sentía como me los llenaba de liquido preseminal y se ponía cada vez más duro. Soltaba leves gemidos que trataba de ocultar y cada vez se movía más rapido. Al cabo de unos minutos soltó mis pies, les dio un par de besos y dejó de usarlos. Para ese momento yo estaba un poco caliente, la situación era muy morbosa, nunca me hubiese imaginado algo así.
Gonzalo se subió a la cama y se acercó a mi cara, lo sentí. No lo ví porque tenia la cara contra la cama, pero él me agarró del pelo con bastante fuerza y me hizo levantar la cabeza. Él estaba sentado enfrente mio, con las piernas abiertas, muy cerca de mí, tanto que cuando levante la cara, su glande estaba a pocos centimetros de mi nariz, y su olor a pubertad me llegó instantaneamente. Tenía el boxer corrido a un lado para sacar su pene.
—Dale estupida, ya se que estas despierta, que te haces la dormida.
—Que haces Gonzalo, dejame en paz, sali de aca.
—Te haces la mala ahora, bien que te quedabas quietita recien, toma para que dejes de decir pelotudeces.
Me puso la pija en la boca y mi reacción natural fue chuparsela. No me resisti ni protesté, solo me limite a cerrar los ojos y mover la cabeza, tenía un sabor muy salado y olía mal, seguramente estuvo masturbandose toda la noche y no se limpió bien. Tenia restos de semen que limpie con mi lengua. Él estaba calladito, seguramente haciendo fuerza para no acabar, no me importó que tuviera 14 años, se la chupe como se la chuparia a cualquira, aunque hace mucho no lo hacia. Fue tambien una forma de sacarme las ganas acumuladas.
Sabia que estaba mal pero no me detuve ni sentí culpa, tal vez el alcohol solo me impulsó a hacer algo que llevaba meses queriendo hacer. Estaba tan alcoholizada que tenía poco control de mi boca y largaba mucha baba, tanta que caían gotas espesas sobre la cama. Gonzalo, que estuvo bastante timido durante la mamada, puso sus dos manos sobre mi cabeza y me la metió hasta el fondo, apretandome con fuerza. Quizas buscaba ahogarme o algo, pero con sus 15cm apenas me generaba algo. Aguanté todo lo que quiso, la tenía entera metida en la boca y mi nariz estaba enterrada en su pelvis peluda. Sentí como empezaba a temblar dentro de mi boca, pero la sacó antes de acabar.
Le dejé la pija llena de baba, tanta que hilos de saliva unian a mis labios con su glande, que al alejarse un poco se romperian y caerian en mi cama nuevamente. Mi manta era un enchastre de baba.
—Diosssss que trola que sos Martu, hija de mil puta—dijo mientras me pegaba con la pija babeada en la cara— vas a ser mi primera vez, estas contenta? prepara esa colita que la voy a hacer mia.
Se bajó de la cama y la rodeo hasta ir atras mio, yo aún acostada boca abajo, con unos pocos movimientos me acomodó como quiso. Me puso en cuatro, con el culo bien levantado y me ató las manos detras de la espalda usando mis medias. Él tenia mucha fuerza y no le costó ponerme en la pose que quiso, ademas de que no opuse resistencia alguna. Gonzalo sabía que no iba a negarme ni escaparme, pero esa actitud tan dominante y machista me ponía muy caliente. Él con 14 años y yo con 25, en mi propia casa, es una locura.
—Así me gusta Martu, quedate quietita ahí.
Me levantó el vestido negro que llevaba puesto hasta la mitad de la espalda, bajó mi tanga y enterró su cara entre mis dos nalgas. Podía sentir, por la forma en la que lamía y olía, su hambre de sexo y desesperación por el cuerpo de una mujer como yo. Pasaba su lengua de arriba a abajo desde mi vagina a mi culo, y viceversa. Movía su cara hacia los lados mientras la tenía enterrada en mi culo, sentía el calor de su respiración y su baba y me ponía muy loca. Cuando terminó de hacer eso y su pene ya había descansado de la chupada que le metí, por fin despegó la cara de mi culo.
—Ahora sí, Martu— dijo mientras acariciaba mi vagina con su glande humedo e hinchado— me voy a desvirgar sabes? Te voy a coger y te voy a acabar adentro, dale?
Despues de decir eso empejó a empujar, le costó encontrar la entrada pero fue metiendo poco a poco su pene dentro mío. Mientras más la metía, más gemía, hasta que la metió toda y soltó un gemido grande y ruidoso.
—Estas re calentita Martu, mojadita y apretada, que hermoso ojete que tenes hija de puta.
Me pegó una nalgada que sonó en toda la pieza y me empezó a coger. Enterré la cara en la cama de la verguenza, estaba siendo cogida en mi propia cama por un adolescente que encima me decia esas cosas morbosas y me nalgeaba, estaba que me moría, pero en el fondo me encantaba. No lo hacía mal para ser su primera vez, me tenía bien agarrada de la cintura y usaba su fuerza para mover mi cuerpo, en el sentido contrario al movimiento de sus caderas, haciendo chocar mis nalgas contra su pelvis de manera ruidosa.
No llegaba hasta el fondo pero no estaba lejos, la curvatura de su pene me estimulaba de sobremanera, y sumado al morbo que me generaba la situación, no iba a tardar mucho en venirme. Por suerte él era virgen y yo me cuido, porque no se puso condon y podria haber problemas por alguna ETS. Pero Gonzalo estaba gozando más que yo, ya no ocultaba sus gemidos varoniles y repetia mi nombre en cada empujon que me daba. La baba que dejé en su pene fue suficiente para lubricarsela, se deslizaba muy bien entre mis labios.
Estuvo cogiendome en cuatro un buen rato, me había dejado las mano marcadas en las nalgas y me dolían, cuando sus embestidas se hacían más lentas y pesadas, supe que era el momento. Esperé a que la meta toda y apreté lo más que pude, aguantó tres segundos pero terminó soltando todo dentro mio, y al mismo tiempo me vine yo.
—Ahhh que hija de putaaa, sos una puta de mierda Martu, te deje llenita.
Cuando terminó, la sacó ya flacida, y pude sentir como una gota caliente y espesa se asomaba por mi vagina. Me desató las manos y fue al baño, aproveché para meterme los dedos y probar su semen, sabía tan rico, me hubiese gustado que me acabe en la boca. Cundo volvió del baño estaba totalmente desnudo.
—Ah estas tomando la lechita, viste que sos re puta Martu.
—Bueno ya está, anda a dormir que es tarde.
—Si, a eso vengo, a dormir. Dale sacate todo vos tambien.
Me empezó a sacar la pocs ropa que me quedaba y me dejó en pelotas como él, se subió a la cama.
—De ahora en adelante las cosas van a ser asi, presta aención, vos y tu cuerpo hermoso me pertenecen, sos mia Martu.
—Que decis?
—Y si, me desvirgaste y encima te acabe adentro, sos mia. Asi que ahora cada vez que venga a tu casa vamos a dormir juntos y sin ropa, ah y te voy a coger cuando yo quiera, es obvio eso.
Me dió dos nalgadas más y se tapó con mis mantas, se puso a dormir. Yo me quedé shokeada por todo lo que me dijo y pasó, estaba muy mal, si, pero me gustaba muchisimo. La idea de ser su puta en mi propia casa, me encantaba. Me meti en la cama con él y dormimos toda la noche en cucharita, con su pene insertado entre mis nalgas y su mano en mis tetas.


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!