El tio José 3
José en su aventura por Perú se va a topar con algunas sorpresas. .
Mi tío José continuaba en tierras peruanas desde hace algo más de seis meses. Al tener un trabajo en una multinacional, el mismo lo realiza desde su computadora. Por lo tanto, no tiene que concurrir a ningún otro lugar. Tampoco podría hacerlo, se encuentra bastante lejos de nuestra ciudad y también del poblado más cercano a la pequeña chacra de Reina.
Ella salía todas las mañanas a trabajar en la chacra y llegaba más o menos cerca del mediodía. La acompañaba Azucena, quien aun siendo muy joven trabajaba a la par de su madre. Ya habían transcurrido un par de meses de aquella tarde en que mi tío se bañó con la pequeña, mientras Reina jugaba con su clítoris totalmente desnuda sentada en una silla del comedor.
-Mami, ¿te gusta José?, dijo Azucena.
-Por supuesto, contestó Reina, me gusta y mucho. Es muy fogoso.
-Sí lo es, dijo la jovencita.
-¿Te gustó cuando te puso su miembro dentro tuyo?, preguntó la madre.
Si mami, mucho, dijo Azucena.
Y luego se quejó que hace un tiempo que no le dice ni hace nada.
-¿Y qué te decía o hacía?, preguntó Reina.
-Muchas cosas vos las viste, mami, dijo la pequeña. Otras veces me ha dicho que soy muy linda, y me suele tocar el culo y la conchita.
-Bueno, dijo Reina, entonces no te ha dejado de lado como me estás diciendo.
-Hace casi un mes que no me dice ni hace nada. Comentó la jovencita.
.-Bueno, en estos últimos días ha tenido mucho trabajo que realizar, pero ya va a volver a lo habitual, no te preocupes hija.
-No me preocupo, es que me gusta mucho y por lo que veo a vos también te gusta que me haga cosas. Dijo Azucena-
-Por supuesto que me gusta verte con José, me excita mucho, dijo la madre.
-Sí, pero por las noches con vos nunca dejas de tener sexo.
-Bueno, dijo Reina, pero aquí la mujer principal soy yo. Vos sos un regalito que le hago.
-Está bien mami, bueno estamos cerca del mediodía y aún nos falta trabajo por hacer. Vamos, ordenó Reina a su hija.
Y continuaron con sus faenas.
José se había levantado, había tomado un café. Se había apostado con su computadora a realizar los trabajos del día. En ese momento entra a la casa Rosaura, le dio un beso a José y preguntó por su madre y su hermana. José le dijo que todavía no habían vuelto del trabajo que realizan todas las mañanas ambas y que lo hacen cerca de las 12 o 12 y 30 del mediodía. Eran casi las 11 y 30.
-¿Qué estás haciendo?, preguntó Rosaura.
-Trabajo como todos los días, a veces un poco más y a veces un poco menos.
-¿Y hoy es más o es menos? Dijo la joven.
-Hoy es menos, respondió mi tío.
-Qué interesante dijo la joven.
-¡Por qué te parece interesante?, dijo José.
-Te voy a hacer una pregunta, pero quiero que me respondas con la verdad.
-¡Y por qué n habría de hacerlo?, contestó José con una especie de pregunta retórica.
-Me enteré que te cogiste a mi hermana más chica. ¿Te gustó?, preguntó Rosaura.
-Caramba, dijo José, un poco extrañado, ¿quién te ha dicho semejante cosa?
-Digamos…, Rosaura hizo una pausa, que me enteré, y eso es todo. ¿Te gustó?, preguntó de nuevo la adolescente.
Ya sin mucha o nada de defensa dijo: mucho, respondió. Fue maravilloso.
-¿Y yo, que te parezco?, preguntó la adolescente.
-Una chiquilla muy inquietante, dijo mi tío. Y, sobre todo muy curiosa.
-Bueno, yo también quiero curiosear como mi mami y como mi hermanita.
-¿Qué querés decir, nenita? Preguntó José.
-Quiero decir si tenés ganas de coger conmigo también, antes que vengan mi mama y mi hermana, así lo hacemos tranquilos. ¿qué te parece dijo la joven?
-Sin duda, te voy a dar la verga, pendeja hija de puta, sos muy putona y las putonas me pueden, comenzá a sacarte la ropa, putita, dijo José y se empezó a poner un poco caliente, se le agrandaba la verga. Desnudate para mí Rosi.
Rosaura comenzó a desnudarse lentamente. José estaba cada vez más duro, la verga ya no cabía dentro de su sleep. Se lo sacó y quedo expuesta su verga parada, Rosaura se puso de rodillas y comenzó a manarla, la cabeza estaba roja, la joven con su mano lo masturbaba, lo que hacía que ese miembro estuviera cada vez más rígido. Rosi estaba en ropa interior, José empezó por desprender su sostén y quedaron expuestas sus hermosas tetas, duras, erectas, con aureolas bastante grandes, marrón claro y unos pezones puntudos y duros.
José le pidió que se pusiera de pie, le sacó la bombacha, la tomó de la mano, la colocó sobre la cabeza de la joven y la hizo dar una vuelta, su culo era maravilloso y ni qué hablar de su concha, bien velluda, excitante, acogedora.
José la levó hacia el dormitorio, la colocó a la vera de la cama, la hizo acostar, le abrió sus piernas y comenzó a pasar la lengua por esa ranura fatal que al instante se mojó completamente, mientras Rosi gemía cada vez más fuerte. La dio vuelta, Rosaura quedó boca abajo, José comenzó a lamerle el ojete, lo mojó bien mojado y le comenzó a colocar la cabeza rojiza hasta que la pija entró toda en ese canal cerrado y atrapante. La saco luego de unos minutos y se la colocó en la argolla, estaba caliente y húmeda, José estaba en el cielo, la joven gritaba de placer y entonces le salió la descarga de semen.
Cayó extenuado sobre la cama al lado de la joven y le preguntó si le había gustado. La adolescente asintió. José estaba tan agitado no se necesitó Rosi preguntarle si le había gustado. Era evidente que si y mucho. A los pocos minutos llegaron Reina y Azucena, charlaron unos minutos de cuestiones relacionadas con algunas plantas que estaban creciendo de acuerdo a lo que habían estipulado. Rosaura se fue. Se quedaron los tres solos en la casa.
-Tengo que decirte al Reina, mi amor.
-Sí, dijo Reina, decime, mi vida.
-Ustedes llegaron un poco tarde… y… llegó tu hija mayor…José hizo una pausa.
-Sí, dijo Reina y que me querés decir.
-Bueno, Rosi, se puso un poco erótica y cogimos.
-Ni te preocupes por eso. Mi hermana llegó un día a la casa y la encontró cogiendo con el marido, o sea, su tío. Es muy puta Rosi.
-¿Y qué dijo tu hermana?
-Nada, le pareció lo más normal. Además, mi hermana es tan puta como ella. No me lo ha dicho, pero estoy casi segura que se coge a Gabi, la muy putona. Rosaura y Gabi trabajan con mi cuñado, sus tierras son más extensas que las mías y allá hay más dinero. Acá queda solo para mí y la nena.
-Así que no hay problema, aseveró José.
-Para nada, dijo Reina. En un mes será el cumpleaños de Gabi y estamos invitados a la reunión familiar. Allí vas a conocer a mi cuñado y a mi hermana.
-bueno, dijo José, me parece perfecto.
Reina le dijo a José que le prestara un poco más de atención a la pequeña Azucena, ella misma creía que él estaba enojado con la pequeña. José le dijo que para nada y que iba a hablar con la niña para que quedara todo en claro, lo que ocurre es que estaba trabajando mucho.
Casi tres meses más tarde Reina le dijo a José que tenía que contarle algo.
-Claro amor, dijo mi tío. Y peguntó: ¿qué ocurre?
-Mi amor, dijo Reina, estoy embarazada.
-Qué bueno, me encanta tener un hijo a mis años, ya tengo 38.
-Yo también tengo tu edad, dijo Reina y este va a ser el cuarto y recién vos el primero.
-Por eso te dije que me gusta mujer, aseveró mi tío.
-Pero hay otro tema, dijo Reina.
-Contame, dijo José.
-Es que Azucena y Rosaura también lo están, seguro que el de
Azucena es tuyo, estamos en dudas acerca del embarazo de Rosaura, si fuiste vos o fue mi cuñado, ambos le han dado. Pero eso lo veremos más tarde. Por ahora soy muy feliz con vos amor.
-Igual yo, dijo mi tío.
Aparentemente iba a ser padre de por lo menos dos infantes y un tercero había que averiguar. No estaba del todo claro quién era el padre.


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