El tío José 4.
Luego de un año e tío José regresó a la casa en donde vivían con su hermana y su sobrina y les contó sus aventuras por Perú. .
Después de estar casi un año en tierras peruanas, algo más de once meses, le dijo a Reina y a los hijos de ésta, a los que reunió en el comedor de la cada en medio del campo, que era necesario que volviera a su casa para ver como estábamos mi madre y yo. Si bien es cierto que todos los meses nos llegaba el dinero que nos enviaba por correo.
Mi madre estaba muy feliz de saber que el tío iba a volver a casa, del mismo yo. Mi tío era un hombre que estuvo siempre a mi lado, intentó resolver muchos de mis problemas de adolescente y me ayudo moralmente en todo lo que le pedí. El tío volvía para estar con nosotras en las fiestas de Navidad y Fin de Año. José nos había dicho que llegaba en el avión de las siete de la tarde del 23 de diciembre. Ambas tomamos un taxi y fuimos a buscarlo al aeropuerto.
El tío llegó y nos fundimos en un abrazo con él apenas ingresó al aeropuerto. Los tres estábamos muy felices de este reencuentro que se había hecho esperar más de lo que esperábamos. Nunca creímos, por lo menos yo, que el tío se enganchara con una mujer en ls redes sociales, las que no frecuentaba demasiado, sin embargo, esta mujer parece que tenía una gran influencia sobre él.
Llegamos a casa. José se dio una ducha, la tarde caía y daba paso a la oscuridad de la noche, mientras una luna llena alumbraba tenuemente la ciudad. Cenamos los tres juntos, charlamos de varias cosas, todas vinculadas a sus aventuras en tierras lejanas de mi tío. Y nosotras también les contamos lo que nos había pasado durante su ausencia, que, por dieto no era demasiado más allá de lo normal. Quizá lo más relevante fue que mi madre tuvo un pretendiente que ella delicadamente le dio una despedida. En un momento determinado, luego de haber cenado José nos dijo:
-Josefina, Alina, tengo que contarles algo. Y es algo muy importante.
-Bueno, dije yo con asombro y mucho interés.
-Contanos José, estamos muy interesadas en lo que te haya sucedido, sabés lo importante que fuiste para nosotras.
– Si, respondió el tío, ya les voy a contar, quiero que sepan cómo y de qué manera ha cambiado mi vida.
-¿Y cómo ha cambiado?, preguntó mi madre.
-¡¡¡Sí!!!, dijo yo con cada vez más interés.
-Bueno les voy a contar que cuando me fui a Perú a ver a la mujer con la que me había comunicado por las redes. Ella es una bella mujer, moroch, redondeado tiene su cuerpo, es muy ardiente y tiene 28 años, tres hijos, dos son mellizos una mujer Rosaura y un hijo Gabriel, y una nena más chica de casi 13 años, llamada Azucena.
-Hasta acá todo bien, dije yo, ¿pero hay algo para destacar?
-Varias cosas, dijo el tío José.
-¿Cómo cuáles?, preguntó yo con un interés cada vez mayor. Mi madre estaba muda esperando el relato de su hermano.
-Voy a ser padre de dos hijos o de tres, eso depende.
Yo me quedé estupefacta ante tal confesión, mi madre estaba azorada y perecía como que los ojos se le salían de su rostro. Por cierto, que no era una información cualquiera. Ni él sabía si era padre de dos o de tres hijos. Entonces me atrevía a preguntar:
-¿Podés ser más claro tío?
-Por supuesto dijo él.
-Bueno, dale, contá.
Bueno comenzó su relato contando que Reina era una mujer muy apasionada, que quería coger todos los días, que es una mujer muy amplia en cuanto a tener una mente abierta, que en cierta oportunidad mandó a su hija más pequeña a bañarse y contó que le dijo que si se podían bañar juntos, a lo que Reina accedió rápidamente y sin ningún tipo de inconvenientes a que se bañaran juntos.
Y que así lo hicieron y él comenzó a tocar a la pequeña mientras Reina se sentó en una silla que le permitía ver el baño y como ellos se duchaban y mi tío toqueteaba a la pendjita por todos lados. Y que un día de esos se la metió y le acabó adentro embarazándola. Al tiempo que embarazó a su madre también. Y que, además, se cogió a la hermana mayor, pero como también se la cogía el tío, cuñado de Reina y esposo de su hermana, no se sabía claramente quién era el padre. Y que eso fue todo.
Mi madre le dijo que estaba desatado y que él no era un hombre de hacer esas cosas. Yo me quedé sin palabras ante el relato de mi tío al que tenía como un rey. Pero bueno. La vida tiene esas cosas.
Mi tío dijo que se iba a quedar en casa unos tres meses, que ya había avisado a las dos futuras madres y que iba a volver a Perú. Llegó el fin de semana, el sábado me fui a bailar con ellas mami y mi tío se quedaron viendo una película. Una vez terminada la misma, mi tío le dijo a mi madre que quería cogerla porque hacía mucho tiempo que no lo hacían y que a ella le gustaba, la llevó casi por la fuerza a la habitación de arriba, mi madre no quería saber nada. A eso de la una de la mañana llegué a mi casa, abrí la puerta casi en silencio y pensé que ahora me iba a encontrar con mi madre y mi tío charlando un rato.
Pues no fue tal como lo había pensado, mi retorno a la casa fue porque había olvidado mi teléfono celular. Escuché la conversación que tenían en la habitación. Mi tío le decía que la quería coger de cualquier manera y como antes.
-No, ahora no, ya no podemos, le dijo mi madre.
-¿Por qué no podemos, qué pasa ahora, te hacés la modosita cuando fuiste una puta toda la vida? Te acordás cuando tu viejo te cogía delante de tu mami, cuando te hizo tragar el semen por primera vez, cuando te la metió por el culo, te olvidaste que vos debutaste con él?
-No, no me olvidé, respondió ella.
-¿Entonces?, dijo mi tío. Que te hace que nos echemos un polvo, tu hija se fue, no hay nadie en la casa. ¿Acaso no te gustaba cuando tu viejo te daba verga delante de tu madre y era todos los días y, a veces, cogían los tres juntos?
-Me gustaba, y cuando lo recuerdo me sigue gustando y sobre todo cuando vos me agarraste en el jardín y me la diste por primera a vez y desde ahí no paramos de coger y coger y coger. Pero ahora es distinto.
-¿Qué es distinto? Si cuando te casaste, le metías los cuernos a tu marido conmigo y vaya a saber con cuántos más. Siempre fuiste una puta, ¿tanto te cuestas reconocerlo?
-No me cuesta reconocerlo nada y lo sigo siendo en estos momentos estoy cogiendo tres tipos al mismo tiempo y lo que es más interesante es que los tres saben de su existencia y n dicen nada, caso contrario la puta se va.
-¿Entonces?, volvió a insistir mi tío.
-El problema es Alina, yo sigo siendo igual que siempre, incluso un poco más degenerada, pero ahora vos tenés otras responsabilidades.
-¿Y eso qué tiene que ver con coger una rato?
-Es que no quiero que Alina sepa que es tu hija, volvé a Perú y hacé tu vida, que yo sigo acá. Vení a visitarnos cuando quieras. Ambas te queremos demasiado, vos son como el Superman de Alina. Así que andá a Perú y seguí con tu nueva vida, dijo mi madre.
Yo estaba escuchando detrás de la puerta, me fui hasta mi pieza y me quedé quieta. El motivo de porqué sé todo esto que he contado es porque terminó de contarme la historia entera mi madre.


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