La Guardería infantil
Historia de como pude cumplir mi fantasía sexual con una niña menor de 5 años.
Trabajo en un jardín para niños en el área de pediatría, elegí esta carrera porque me gustan mucho los niños, en especial sus cuerpos pequeños y sin desarrollar es algo que me excita más que el de una mujer adulta, soy recién egresado de la escuela de medicina y cuando me postulé para este trabajo supe que era mi oportunidad para poder ver y tocar el cuerpo desnudo de una niña en carne propia.
Hay 9 salones de niños que van desde 0 a 1 año en maternal, y de 1 a 5 años en guardería, mi trabajo consiste en atender las necesidades médicas de los menores desde un consultorio particular dentro del jardín para niños, hacer revisiones mensuales a cada uno, por lo que atiendo diariamente alrededor de 15 niños y niñas.
Citlalli, mi ayudante, una joven de 22 años tiene un horario de 7 a 10 de la mañana de lunes a viernes, mi horario es de 7 a 2 de la tarde, por lo que de 10 a 2 pm. estoy solo en el consultorio, las revisiones mensuales de cada niño y niña consisten en un chequeo médico general, tomar la temperatura, examen de coordinación muscular, registrar peso y estatura etc.
El orden para los exámenes médicos es por aula y por orden alfabético, así que la probabilidad de tener examen para una niña en el horario que estoy solo se reduce, pero cada vez que entra una en el horario en que Citlalli ya se ha retirado, mi cuerpo se estremece y se acelera mi pulso cardíaco por el fetiche que aunque sé que es ilegal, no puedo controlar.
El día de ayer Citlalli se retiró a las 10:05 de la mañana, aún me faltaba 1 niña y 3 niños por revisar, hice entrar a la pequeña, una niña de 1 año y 6 meses de edad, cabello castaño con 2 colitas ajustadas con un moño rosa, un pantalón tipo pans color blanco y un vestidito color rojo que realzaba su tono de piel rosado, una niña muy simpática y obediente, comencé a temblar de las manos apenas se recostó sobre la camilla, por debajo del pans se transparentaba su braguita con una princesa dibujada justo sobre la ingle, le pregunté:
– Te gustan las princesas?- Entusiasmada me contestó -Sí, mucho- y le pregunté que cuál era la princesa que tenía dibujada aquí (tocando con la punta de mi dedo índice su entrepierna aún por encima del pans) no sabía cómo reaccionaría pero decidí arriesgarme, solo esa acción y la incertidumbre de cómo reaccionaria, hizo palpitar mi corazón aún más, para mi gran fortuna, me contestó tranquilamente que era la princesa Ariel de la sirenita, mientras seguía recostada y se levantaba el vestido hasta la altura de su vientre para señalarlo, permitiéndome ver más de ese cuerpesito tan suave que se me hacía agua la boca solo con tenerlo a centímetros de mí, le pedí si le podría bajar un poco el pans para verlo bien, -Sí, contestó, en ese momento fui a asegurarme que la puerta estuviera bien cerrada y sin hacer ruido, coloqué el seguro para que nadie pudiera entrar sin avisar.
Regresé con ella y sin decir más nada, comencé a bajarle el pans hasta las rodillas, se dejó manipular sin oponer resistencia, sus hermosos muslos quedaron al descubierto, con apenas un pedazo de tela cubriendo lo que ha sido mi sueño desde que entré a la facultad de medicina, el propósito de años de estudio y dedicación estaba justo frente a mí, le dije -Wow! Que bonita princesa- mientras acariciaba su panti ahora con 2 dedos, aún con el pans abajo, le dije que continuaríamos con la revisión y preparé el termómetro, le tomé la temperatura como es de costumbre, poniendolo en su axila, tras unos segundos tomé la lectura, nada fuera de lo normal, pero decidí hacer mi siguiente jugada.
– Creo que no funcionó, lo voy a poner ahora en tu boca, con la voz lo más tranquila que pude hacer, le pedí- abrió la boca, metí un poco el termómetro y tras unos segundos tomé nuevamente la temperatura y le dije que tampoco había funcionado, – que raro, aquí tampoco sirvió, intentaré ahora aquí-, tocando justo en su entrepierna, mas bien como apretando un poco con mi dedo índice y anular, en ese momento ya tenía una gran erección, como esas veces que tienes que acomodarte el pene y los testículos porque te aprieta el pantalón.
Suavemente deslicé su panti hacia un lado, permitiéndome ver su suave, esponjosa y rosada entrepierna, mientras que en su cara se apreciaba una expresión de timidez y desconcierto, como sabiendo que no es algo a lo que esté acostumbrada, pero sabe que soy un doctor y que debo asegurarme que está sana y que terminando la revisión le daría un caramelo como es de costumbre con todos los niños, así que sabía que la tenía en mis manos, siempre y cuando no hiciera algún movimiento brusco que la pudiera lastimar, forcejear o alzarle la voz, lo último que quisiera es que comenzara a llorar y tendría que dejar de manosearla y terminar la revisión, como no se trató de tapar o levantarse, lo tomé como una señal de que podría continuar
Así que puse un poco de crema corporal pediatrica en mi dedo y le dije que para poder tomar la temperatura en esa zona, tendría que ponerle un poco de cremita, -es solo para que no se sienta frio ok?- asintió con la cabeza y me sonrió, hice a un lado nuevamente su panti con una mano y con la otra comencé a untar la crema alrededor y en la entradita de su pequeña y sin desarrollar vagina de 1 año y medio, pero sus muslos no me dejaban ver y tocar completamente, así que le indiqué que doblara las rodillas apoyando los pies sobre la camilla, la ayudé a hacerlo y aproveché para bajarle las pantis hasta las rodillas, y ahora en esa posición y con las piernas más abiertas, pude al fin acariciar su conchita de arriba abajo con el pretexto de untarle la crema, me puse más crema en el dedo y le dije que también pondría un poco más adentro para que pudiera entrar el termómetro.
Para este punto sentía que mis testículos iban a estallar y ya con el pene totalmente duro como perro muerto, tenía que sacarlo porque me estaba rozando la cabeza con el pantalón (y todos sabemos que eso es muy incómodo), pero no quería que me viera desnudo porque podría asustarse y todo terminaría, así que le coloqué el termómetro en la entradita de la vagina y tras unos segundos el aparato timbró y le dije que tenía un poco de calentura, para convencerla que tendría que ponerle un trapo húmedo sobre la frente para que se sintiera mejor, fui rápidamente al fregadero a humedecer una toalla y la puse sobre su frente, de modo que cubriera también sus ojos y le pedí que no se la quitara de encima, asintió con la cabeza y le cubrí desde la frente hasta la nariz
Voy a seguir revisando- le dije, me bajé el cierre y saque mi hasta entonces preso troll de su celda que lo tenía reprimido, esta vez me limpié la crema del dedo índice y me lo lubriqué con saliva, continué masajeando esa tierna conchita mientras me masturbaba con la otra mano, saqué mi celular y tomé algunas fotografías para inmortalizar el momento, metí mi dedo unos 2 cm. Y en ese momento trató de cerrar las piernas, pero le pedí que aguantara un poco más, que ya casi terminábamos, mi dedo entraba y salía hasta la primer falange, mi pene estaba a punto de estallar y sentía que el corazón se me saldría del pecho, intenté meter más el dedo pero era tan estrecho que podría romperle el hímen, lo cual sería el fin, me limité a masturbarla solo con la punta de mi dedo, -Sientes dolor o alguna incomodidad? – pregunté, -No, solo cosquillas- le sonreí y le dije que ya casi terminábamos, moría de ganas por lamerla y saborear ese bultito tan vírgen como inocente, pero en esa posición no podría, le pedí que se cambiara de posición; – Ahora levántate y ponte de rodillas sobre la camilla y después bajas tu pecho hasta apoyarte sobre él y la frente hacia abajo-,
Le ayudé a acomodarse escondiendo parcialmente mi pene con mi camisa, en esa posición se veía incluso más abultada su conchita y un nuevo orificio se reveló ante mi, no me pude resistir y me avalancé a lamerle desde donde debería haber un clítoris, pasando por los jugosos labios mayores y terminando donde toda la piel hace nudo, se estremeció con la primera lamida pero no dijo nada, continué lamiendola en esa posición, besaba la entrada de su conchita como adolescentes besándose de lengüita, no quería tocar mi pene porque sentía que solo con hacerlo me vendría al instante, gotas de líquito preseminal bajaban desde el glande hasta los testículos, ella se mantenía tranquila y obediente, pues no sabía que estaba siendo abusada, y por su corta edad tampoco sentía ningún placer sexual, solo soltaba una risita de vez en cuando y decía que le daba cosquillas.
después de meter mi lengua por ambos agujeros varias veces, me animé a tratar de meter mi dedo en su aún más apretado ano, tomé nuevamente un poco de crema y lubriqué completamente mi dedo meñique, poco a poco lo introduje hasta la primer falange, era cálido y suave, pero a la vez apretado, pero sabía que las paredes anales tienen la flexibilidad de dilatarse hasta 2 cm. De diámetro a esa edad, con la primer falange dentro tomé su mano y le dije -Trata de relajarte un poco, no hagas fuerza- después de unos segundos comenzó a relajarse y dejé de sentir presión en el dedo, así que lo introduje un poco más mientras lo movía de arriba abajo como abriendo paso.
2da falange dentro, lo saqué completamente y dejé caer un poco de saliva justo dentro del ano que mantenía abierto con la otra mano, junté aún más saliva y nuevamente la dejé caer hasta adentro, continué metiéndole el dedo meñique mientras con mi otra mano mantenía sus nalguitas separadas, aunque por su corta edad no podría meter más de 3 cm. En su conchita, con 1 ½ años de edad el ano es lo suficientemente apto para recibir un dedo hasta el fondo, así que le hablaba para tranquilizar ya que comenzaba a apretarme de nuevo, le preguntaba cosas cotidianas como -Cuál es tu caricatura favorita?- Me gusta mucho Peppa Pig, – Y cuál es tu comida favorita? – Me gusta cuando mi mamá me hace gelatinas -A sí? A mi también me gusta la gelatina, y tienes hermanitos? – No, solo tengo un perro que se llama rocky…,
Mientras seguíamos platicando le metía y sacaba el dedo meñique hasta que finalmente entró completamente, lo saqué y ahora el turno del dedo índice, entró hasta la mitad sin problemas, seguía platicando naturalmente con ella mientras entraba y salía mi dedo índice en su ano y con la yema del dedo gordo masajeaba su conchita, de vez en cuando quitaba ambos dedos para lamerle la conchita y nuevamente continuaba dedeandola, hasta que finalmente pude introducir todo el dedo índice en su colita, era tán cálido y apretado sentía como me succionaba el dedo, revolví sus entrañas como dibujando círculos en su interior, comenzaba a quejarse cada vez más así que decidí que sería suficiente por esta vez, así que me dispuse a masturbarme con la otra mano, le saqué rápidamente mi dedo y en cuestión de segundos descargué toda mi leche entre sus nalguitas y espalda dejando salir un gemido ahogado, me subí los pantalones y le limpié con una toallita húmeda.
Le dije que habíamos terminado, la ayudé a subirle el calzoncito y el pans y le dije que ya se podía retirar, le dí su caramelo y se retiró tranquilamente
Si les gustó mi historia, apóyenme dejando un comentario y contaré otra historia con una pequeña de 5 años con sexo oral y vaginal incluidos.


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