Cómo comenzó el gusto por la ropa íntima femeninas y hasta dónde he llegado.
De niño me llamaba la atención la ropa interior femenina.
Desde muy niño sentí una atracción especial por la ropa femenina (Panties). No lo entendía del todo en ese momento. Ni tenía palabras para explicarlo, pero sabía que despertaba en mi una sensación de calma y autenticidad. Durante muchos años guardé esa parte de mi en silencio, convencido de que no encajaba con lo que se esperaba de mi o con la imagen que los demás tenían.
Con el paso del tiempo aprendí a convivir con esa inquietud interna, aunque no siempre fue fácil. Hubo etapas en las que intenté ignorarla, pensando que desaparecería por si sola, y otras en las que me sentía confundido o incluso culpable culpable por no ajustarme a ciertos modales. Sin embargo esta necesidad de expresar mi feminidad nunca se fue del todo.
Ya en la adultez, en el ámbito laboral, a una colega con quien, poco a poco, fui construyendo una relación basada en la confianza, el diálogo t el respeto.. Nuestras conversaciones comenzaron siendo cotidianas, pero con el tiempo se volvieron más profundas. Un día, casi sin planearlo, me animé a hablarte de esta parte de mi (cambio de roles) que siempre he mantenido oculta. Para mi sorpresa, su reacción fue serena y empática. No hubo burlas, ni juicios, solo escucha y apoyo.
Esa aceptación fue un punto de inflexión. Por primera vez sentí que no tenía que justificarme ni esconderme. Ella me habló de la manera de vivir de manera coherente con lo que uno siente, sin dañar a nadie y cuidándose a uno mismo. En ese contexto, me animó a explorar mi feminidad de forma consciente.
Hoy sigo transitando este camino con mayor tranquilidad. No tengo todas las respuestas, pero ya no siento la inseguridad y el mismo miedo que antes. He aprendido que la identidad no es algo rígido. sino un proceso que puede cambiar y profundizarse con el tiempo viviendo la feminidad sin dejar de ser hombre.
Entiendo ahora que vivir con honestidad, dentro de un marco de respeto y adultez, puede ser liberador. Y contar con alguien que escuche y te apoye sin juzgar puede marcar la diferencia enorme en la forma en que uno se acepta a si mismo.
Es por eso que me ha regalado de sus 2 hijas señoritas prendas femeninas (short, blusas, jeans, vestidos, minifaldas, pijamas, bra, panties), lo que ella define como prendas sagradas.
Hemos tenido varios encuentros íntimos. En el juego de cambio de roles me ha penetrado 2 veces con un dildo y arnés. Siento que es una manera diferente y placentera de vivir la sexualidad.
Aunque al principio era de temor, supo llevarme a la plenitud. Me invitó a solas a su casa.
-“Oh sorpresa”, también quería experimentar el cambio de roles.


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