Hermano simp
Relato corto de un hermano simp sin ninguna dignidad..
Hola, yo soy «Hijo de puta» hace tiempo publique un relato que decía «Como mis Bullys y mí mamá me hicieron pasar el peor día de mí vida» o algo asi, era la primera parte pero ya no subí porque perdí mí cuenta y me frustré. En fin, hoy traigo un relato similar pero más corto.
Yo, un flacucho pálido, de piel suave, cabello negro alborotado y cuerpo bastante afeminado; me encontraba desnudo, solo cubierto con una pequeña jaula de castidad rosa en mí micropene.
Mis rodillas contra el frío piso de mí habitación, mis enormes ojos llorosos de celos y humillación, de injusticia e impotencia.
Estaba arrodillado al borde de mí cama, mí nariz a pocos centímetros de una planta de un pie, una planta pequeña y preciosa, tan rosada como las mías, la dueña de ese pie de encontraba en 4 sobre mí cama y dejaba salir su piecito perfecto por el borde.
Era mí hermana melliza, tan blanca y delgada como yo, solo que con algo más de curvas femeninas, sentada frente a ella, con la espalda contra el cabezal de mí cama, está el chico que me hace la vida imposible en el colegio, con una enorme polla venosa y apestosa, entregándose en la garganta de mí hermanita. Detrás de ella, reventando su culo con violencia un hombre que apenas conocí esa mañana cuando me asaltó… Mí hermana está recompensando a ambos por arruinarme la vida.
Pensar que ella es la luz de mis ojos, que alguna vez fui su héroe, su príncipe. Pensar que juré cuidarla desde que tengo memoria y de hecho aún lo hago. Porque cuando ella está mal, yo estoy ahí para ella, le gusta que la mime y la trate como bebé.. aunque solo cuando está triste. Porque luego disfruta mucho de hacerme sentir tan inferior.
El pie frente a mí suda, huele a queso y vinagre… Delicioso, me inclino y solo basta rozar mí nariz para venirme. A pesar de estar llorando, a pesar de mí corazón roto, a pesar de la humillación y la jaula de castidad, solo basta el olor de sus patitas para venirme sin siquiera tocarme. Así de patético soy.
Las risas no se hacen esperar, mí bully se burla, dice que soy un maldito fracasado. Pero lo que más me duele es la risa de mí hermana, el amor de mí vida. El delincuente que le está follando el culo me da un fuerte zape solo por diversión.
Este es un día normal en mí vida. Soy el simp de mí hermana, un patético pajero que nunca la tendrá y tiene que conformarse con oler su pie, aunque el precio sea la mayor humillación posible.
_ Te amo, princesa _ digo entre sollozos
_ Perdedor, ella ama más los pelos de mis huevos que a ti. Ni siquiera le importa lo mucho que te he golpeado _ Responde mí bully
Yo sigo llorando mientras recibo otro dale del delincuente.
Fin de este corto.
Ya saben que tipo de comentarios me gustan,y si no saben, vayan a leer mí otro relato «Hijo de puta»


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