JUEGOS TRAVIESOS CON MI HIJA LAU (PARTE 2)
Un padre morboso se reencuentra con su hija adolescente después de varios años y descubre que a su hija le excitan los retos sexuales pactados por redes sociales. El padre de la jovencita decide seguir su juego y guardar un secreto mutuo a escondidas de la madre de la chica..
Luego de aquel primer juego travieso con mi hija, me encontraba en la habitación junto a Sofía recostado en la cama con el celular en la mano, estaba dispuesto a escribirle a Lau y recordarle aquella tan ansiada recompensa que me había prometido. Sin embargo, ella se adelantó y me escribió primero al Messenger.
- Wow, fuiste muy valiente papi! ¿No te pareció emocionante?
- Hola hija, la verdad sí, aunque estuve un poco nervioso, fue bastante adrenalina.
- Mejor así, más excitante, ¿no crees? ¡Mamá no se dio ni por enterada!
- Jeje, sí creo que tienes razón hija linda, oye, ¿recuerdas aquel regalito que me habías dicho? La recompensa…
- Dime el color de la tanguita papi, la pudiste ver bien, ¿cierto? 😉
- Sí cariño, es una tanguita rosada, la verdad me gustó mucho 😊
- Siiii, las compré bien pequeñitas, pensé que te gustarían, y tengo de varios modelos, ¿sabes?
- ¿En serio? Uff ¡qué bien!
- Aunque, le dije a mami que me había sentido cómoda usándola, pero no fue tan así, se me mete mucho, ya sabes donde, además, últimamente me siento muy húmeda, no sé por qué, aunque supongo que quieres que las siga usando, ¿verdad?
- Sí hija, sería genial que sigas usándolas y experimentando cosas nuevas, como una verdadera jovencita adolescente, pues ya eres toda una señorita para mí, yo estoy aquí para ayudarte a que sientas la confianza de hacerlo.
- Sii, me encanta saber eso, mamá me sigue tratando como una niña pequeña, en cambio, tú eres diferente, por eso me agradas. ¿Quieres la recompensa papi?
- La verdad sí me gustaría, mi Lau hermosa 😊
- Okis papi, ¿qué harás cuando deje mi tanguita en el cesto?
- No lo sé, trata de descubrirlo tu misma, si puedes.
- ¿Me estás retando papi?
- Jaja, tómalo como quieras princesa, yo solo digo 😊…
- Está bien, me gustan los desafíos jeje
- Vale preciosa, solo ten en cuenta algo, si tu madre te pregunta, le dices que te he estado hablando sobre portarte juiciosa como una niña de casa y ese tipo de cosas, ella me dijo que te hablara de eso después de que pediste las tanguitas, ¿estás de acuerdo?
- Claro que sí papi, es emocionante aparentar ser otros frente a mami, ¿no te parece?
- La verdad sí me está gustando Lau, así podemos seguir con nuestros juegos a escondidas de ella 😉
- No te preocupes, será nuestro secretito papi, en un ratito me voy a bañar, cuando termine dejaré la tanguita ya sabes donde, ¿okey?
- Genial linda, espero con ansias…
Volteé a ver a mi esposa y me di cuenta que se había dormido, inmediatamente me invadió una sensación de morbo, respiración agitada y calor por todo el cuerpo, provocándome una erección monumental. En ese instante escuché que mi hija salía de su cuarto, por lo que de manera instantánea me escondí tras la puerta de mi habitación la cual estaba entrecerrada. Salió con el mismo camisón corto que tenía puesto en la cena y llevaba una toalla en la mano rumbo a la ducha. Supuse que dejaría su ropa al terminar de bañarse, así que decidí esperar algunos instantes que se hicieron eternos. Estaba tan excitado que decidí quitarme el bóxer allí mismo, frente a Sofía, pues me apretaba la verga, y me quedé solamente con la pantaloneta de dormir, en la cual se apreciaba mi mástil duro y levantado.
Pasados unos minutos mi hija Lau terminó de bañarse y allí estaba yo, escondido y observando, tras la puerta de mi habitación. Salió cubierta por una pequeña toalla blanca que apenas si le tapaba su entrepierna y la mitad de las nalgas, dejando ver casi la totalidad de sus largas piernas, además, se podían apreciar sus medianos y juveniles senos como duraznitos a punto de explotar bajo la ajustada toalla. En su mano llevaba la ropa que había usado durante el día, dejando primero el camisón en el cesto de la ropa sucia, posteriormente, desenrolló el pequeño short ajustado y en medio del mismo pude apreciar aquel tesoro que tanto había deseado desde la mañana, la diminuta tanguita rosada, la cual dejó encima de las demás prendas, como una invitación evidente para que fuera y la tomara.
Mi hija se dirigió a su habitación y tras unos segundos salí de la mía. Pude ver que ella también había dejado levemente entreabierta la puerta de su cuarto y que tenía la luz encendida, sospeché que me quería observar. Tan pronto me encontré junto al cesto, noté que apagó la luz y escuché tenuemente que caminaba descalza hacia la puerta. Decidí no dirigir nunca la mirada hacia donde ella se encontraba, simulando que no notaba su presencia, y en ese instante en mi mente se iluminó un plan muy rico y morboso, quería provocar a mi hija y llevar al extremo su curiosidad, haciéndola sufrir porque estaba seguro que quería observar mi verga o la manera como me pajeaba con su tanga. Quería que ella quedara con ganas de ver más y que me rogara por ello, así tomaría el control de los juegos traviesos con ella.
Lo que hice fue pararme de perfil y exhibir el bulto que mi verga larga y dura hacia sobresalir bajo la pantaloneta. En ese instante tomé en mis manos la diminuta tanguita rosada y la desdoblé dejando en evidencia que la parte que estuvo en contacto con la panochita de Laura estaba totalmente mojada y brillosa. Revisé también el short y pude notar que igualmente estaba mojado en la entrepierna, mi hija había estado tan excitada que su flujo vaginal se había desbordado de la pequeña tanga, la cual no fue suficiente para retener la tan excitante humedad proveniente de su virginal cuca adolescente. Tomé la decisión de llevarme la tanga a la nariz y aspirar ese aroma a manjar femenino. El olor era penetrante y delicioso, propio de las lindas jovencitas colegialas que se encuentran en plena pubertad, podía asegurar que olía mucho más rico que las tangas de Sofía cuando tenía la misma edad de Lau. Además, era tanta la humedad que mi nariz y mejillas quedaron impregnadas de los jugos de mi hija.
Tuve la necesidad de jalarme la verga, pero para dejar con la curiosidad a Laura, lo que hice fue meter mi mano derecha entre la pantaloneta, mientras con la otra mano mantenía la tanga en mi nariz. Comencé a masturbarme fuertemente mientras aspiraba enviciado aquel olor a chocha que mi hija había dejado impregnado en su tanga. Me mantuve así durante un par de minutos, mientras olía y exploraba cada parte de la tanga buscando sentir de manera más fuerte y profunda su rico aroma. Me resultaba muy excitante saber que a pocos centímetros se encontraba la vagina cuyo olor me tenía seducido y deseaba que algún día pudiera olerla directamente antes de cogerla.
Sentía que me iba a venir pronto, quería sacarme la verga allí mismo, pero no quise que mi hija la viera todavía, así que le di la espalda a la puerta y a mi hija, que con total certeza se encontraba allí observando, me bajé la pantaloneta hasta los muslos y me saqué la verga dura y palpitante, la cual ya estaba soltando un hilo de líquido preseminal. Aspiré de manera profunda durante varios segundos el aroma de mi hija, tratando de retenerlo desde mi nariz hasta los pulmones, y al mismo tiempo me jalé la verga intensamente. El orgasmo era inminente así que me quité la tanga de la nariz y la acerqué a mi pene, el cual tan pronto tuvo contacto con la parte interior en donde estuvo la cuca de Laurita, empezó a disparar chorros de leche espesa, acompañados de intensas y deliciosas contracciones.
Aquella sensación de éxtasis era tan deliciosa que no pude evitar soltar algunos gemidos acompañados de respiraciones profundas y agitadas. Mi pene había llenado de leche toda la diminuta tanguita de Lau, mezclando mis fluidos con los de ella, el olor de su feminidad y el de mi semen se hallaban juntos, en el pasillo se sentía el aroma a sexo y estoy seguro que Laura lo percibía desde donde se encontraba. Las contracciones se fueron haciendo un poco menos intensas y los últimos chorros de semen acuoso estaban saliendo, quedé sorprendido de lo exprimidos que habían quedado mis testículos, aquel orgasmo había sido uno de los más deliciosos.
Me quedé unos segundos tratando de recobrar la respiración, con la mirada perdida mientras terminaba el trance de placer y, luego, me limpié la verga con la tanguita de Lau, tratando de dejar los últimos rastros de semen en ella. Finalmente, me subí la pantaloneta y dejé nuevamente la tanguita de mi hija en el cesto de la ropa sucia, encima de las demás prendas, quería que ella la viera tan pronto introdujera la ropa en la lavadora al día siguiente.
Ingresé un momento al baño para secarme el pene con papel sanitario y cuando salí de nuevo, unos cinco minutos después, observé que la tanga de Laura ya no se encontraba en el cesto y que la puerta de su habitación estaba cerrada. Mi hija no pudo aguantarse las ganas de descubrir su prenda al día siguiente y la curiosidad la llevó a tomarla de manera inmediata. Me pregunté, ¿qué hará Lau cuando descubra el semen de su papi embadurnado en su tanga? Quise escribirle y preguntarle, pero luego me contuve, pensé que podía utilizar ese hecho a mi favor al día siguiente para manipular a mi hija y así poder concertar nuevos juegos o retos con ella, sentía la necesidad de tener el dominio de las cosas y llevar poco a poco a mi hija hacia el cumplimiento de todas mis fantasías.
Sin embargo, quise enviarle un mensaje de agradecimiento antes de ir a dormir para no pasar como descortés, le escribí:
- Muchas gracias hija, me gustó demasiado la recompensa que me diste.
El mensaje no tuvo respuesta, ni siquiera lo había leído, ¿mi hija se habrá dormido tan rápido? Me recosté junto a Sofía, quien dormía profundamente, pensando en lo que habría pasado. El sueño me venció luego de aquel día erótico, cargado de juegos entre padre e hija, y me quedé con la curiosidad toda la noche.
Al día siguiente nuevamente desperté un poco tarde, mi hija se había ido al colegio y mi esposa al trabajo. Estaba recordando el delicioso juego que había tenido con mi hija el día anterior y al mismo tiempo me encontraba buscando ofertas laborales por internet. Tenía un poco de ansiedad por la reacción de Lau frente a lo de ayer, pues aún no me daba respuesta, cuando de repente escuché ese sonido característico del chat de Messenger, en efecto era mi hija desde el colegio:
- Holaaa papi, qué bueno que te haya gustado la recompensa, a mí también me gustó mucho la que me diste😉
- Hola hija, ¿cómo estás? Estuve esperando que me respondieras anoche…
- Discúlpame papi, la verdad estuve un poco ocupada y luego me dormí, estaba súper cansada.
- ¿En qué te ocupaste?
- ¿Por qué fuiste tan malito conmigo papi? ☹
- ¿A qué te refieres hija?
- Tú sabes a qué me refiero, aunque te lo perdono por el regalito que me dejaste, la verdad me gustó mucho :p
- No entiendo, ¿podrías ser más específica? (Supuse que me protestaba por no dejarla ver y del semen que dejé en su tanga, pero quería jugar con ella y que lo dijera con sus propias palabras).
- Bueno, es que, la probé, y la verdad me gustó demasiado el sabor, es toda calientita y saladita, nunca había saboreado algo tan rico😊
- ¿Te refieres a… mi semen hija? ¿De verdad lo probaste? :0
- Siii, la verdad me encantó ¿Podrías darme más de tu lechita papi?
- ¿En serio quieres probar más hija?
- Siiii porfii y además quiero ver cómo te la sacas, porque anoche fuiste malito y no me dejaste observar ☹
- ¿Me estabas viendo? Vaya, la verdad no lo noté.
- Pues la verdad, sí, estaba escondidita jeje… entonces ¿qué dices papi? ¿Me darás ese regalito de nuevo?
- Estas pidiendo muchas cosas hija y yo necesito motivación, la leche de papi no sale así nada más…
- Bueno, y ¿cómo crees que podría motivarte papi?
- Mira, voy a ser sincero contigo, la verdad me gustó mucho el juego que hicimos ayer, aunque quedé con ganas de verte la tanguita con tu faldita del colegio puesta, si de verdad quieres mi semen ¿Podrías repetir esta noche el mismo juego frente a tu madre? Pero esta vez quiero verte la tanga por detrás mientras estas empinadita, ¿Lo harás Laura?
- Siii papi, me parece súper!!
- Qué bueno, porque si no lo haces no tendrás la leche de papi, así que… ¡te reto a que lo hagas!
- Qué malito eres, me quieres hacer sufrir ¿verdad? No te preocupes, yo me las ingeniaré para hacerlo, y que mamá no se dé cuenta
- Entonces es un trato hija, sigue portándote juiciosa conmigo y te aseguro que tendrás leche para rato…
- Cuenta con eso papi, nos vemos esta noche ¿si? Ya tengo que entrar a clase de nuevo.. Byee
- Vale Laura, te estaré esperando para jugar 😉
Afortunadamente para mí, pude distraer mi mente y reducir la ansiedad con una entrevista de trabajo a la cual me citaron, se trataba de conducir una de varias camionetas de un tipo adinerado, la cual quería poner a producir como uber en la ciudad. Me gustó la flexibilidad de horarios que me ofrecía y llegamos a un buen acuerdo sobre mi salario, iniciaría al día siguiente.
Llegué un poco temprano a casa y mi esposa me llamó. Me dijo que pidiera un domicilio para cenar pues había bastante tráfico, y que ella pasaría a recoger a nuestra hija al colegio. Llamé para pedir una pizza y una hora después llegó mi esposa acompañada de Laura. Mi hija venía muy hermosa con su uniforme escolar, sus gafas de intelectual y su peinado de lolita la hacían ver como una fantasía sexual hecha realidad. Sin embargo, al ingresar, Laura me saludó de manera fría con un “Hola pá…”, no hizo contacto visual, estaba concentrada en su celular y se fue directo para su cuarto.
Si no fuera porque mi esposa estaba presente no podría creer que aquella fuera la misma chica caliente que me coqueteaba por Messenger, sin embargo, sabía que Laura estaba actuando, y vaya que lo hacía muy bien, quería mostrar cierta distancia conmigo frente a su madre. Aun así, le pregunté a Sofía:
- ¿Algo sucede con Laura?
- No lo sé – respondió – me dijo que tenía que contarme algo sobre el colegio, pero que lo haría en la cena. Supongo que habrá perdido alguna materia, no la juzgo, lo académico no es su fuerte, salió igual a mí.
Pasados unos minutos nos disponíamos para cenar. Mi esposa llamó a Laura, pero ella respondió que nos adelantáramos y que vendría en un rato a la mesa. Yo me encontraba sentado en la misma silla del día anterior, con la mirada de frente hacia el cuarto de Laura, y mi esposa se encontraba dándole la espalda. Estábamos iniciando a cenar y Sofía se encontraba concentrada en su celular observando algunos videos de superación personal. Por mi parte, degustaba la primera porción de pizza, cuando de repente mi atención se dirigió hacia la habitación de Lau, no podía creer lo que estaba viendo, mi hija salió silenciosamente sin zapatos y con las medias largas de su uniforme, tenía el cabello algo desordenado, pero conservaba las colitas de lolita, además, se había desabotonado un par de botones de la camisa de su uniforme. Pero lo más impresionante es que se había subido su faldita escolar de una manera que muchos calificarían como grotesca, dejaba ver el 80% de sus muslos, más bien parecía una putita.
Mientras sonreía de forma coqueta, mi hija me hizo un gesto de guardar silencio con su dedo en la boca, e inmediatamente empezó a realizar una especie de baile sensual frente a mí. Fue inevitable no tener unan erección en ese momento, el deseo sexual y el morbo hacia mi hija me invadió. Voltee a ver a mi esposa, pero ella ni lo había notado, seguía concentrada en su celular. De nuevo observé a mi hija, la cual se encontraba contorneando sus caderas y dando vueltitas demostrando su empinado culito, jugaba con su faldita subiéndosela incluso un poco más. Pude ver que nuevamente tenía puesto un pequeño short, si quería que le viera la tanguita tendría que quitárselo y, en efecto, eso fue lo que hizo.
Subió su faldita con ambas manos y empezó a bajarse el short muy despacio, moviendo sus caderas, pero al bajarlo, dejó caer la faldita escolar, lo que no me permitió ver la tanguita que llevaba puesta. Mostró el short y lo lanzó hacia la puerta de su habitación. Pensé que en ese momento se empinaría para que le viera la tanguita por detrás, pero esto no ocurrió así. Increíblemente mi hija se acercó sonriendo y caminando como modelo, así toda putita, hacia donde se encontraba su madre. Llegué a creer que era la decisión equivocada, cuando mi hija se paró detrás de Sofía, le cubrió los ojos con ambas manos y le dijo:
- Hola mamiii, te tengo una sorpresa, adivina qué es…
- Laura ¿qué haces? – respondió Sofía mientras trataba de descubrirse los ojos– déjame ver, quítame las manos…
- No hasta que adivines la sorpresa…
En ese instante mi hija me miró directamente, me guiñó un ojo de nuevo, separó sus piernas y se empinó hacia adelante manteniendo cubiertos los ojos de su madre. Entendí su mensaje, en esa posición y con la faldita tan corta que tenía, solo bastaría agacharse un poco por detrás, para poder verle la tanguita. En efecto eso fue lo que hice, me levanté muy sigilosamente tratando de no hacer ningún ruido y mi hija me ayudó hablándole a su madre:
- ¿Recuerdas que te dije que te contaría algo del colegio mami?
- Sí lo recuerdo, no me digas que perdiste alguna materia otra vez.
- Noo mami, es algo positivo que estoy segura te va a gustar, adivina…
Cuando me encontré detrás de mi hija casi me vengo de la excitación, ella estaba parada de puntitas, con las piernas separadas y sacando su culito hacia atrás, poniendo a mi disposición aquel tesoro que se encontraba escondido bajo la corta faldita en medio de sus piernas y que solo bastaba con inclinarme un poco para poder descubrirlo. Antes de hacerlo tuve que llevar mi mano a mi paquete y masajearlo un poco sobre el pantalón e inmediatamente me agaché. Cómo describir la sensación al observar aquel pequeño hilo de color rojo que se escondía en medio de las redonditas nalgas de mi hija. La tanguita era tan pequeña y apretadita que en la parte donde se encontraba su panochita se marcaban sus labios cerraditos y alargados. Además, como la vez anterior, se notaba una mancha de humedad producto de su excitación.
Lo que contaré a continuación, sucedió durante un lapso de unos diez segundos. Mientras Lau distraía a su madre y le tapaba los ojos, además de verle la tanguita quise percibir de manera directa el delicioso aroma de la cuquita adolescente de mi hija. Entonces tomé la decisión de meter mi cabeza en medio de sus piernas, acercar mi nariz lo mayor posible a su vulva y aspirar de manera profunda ese delicioso olor con el que seguramente me sacaría la leche unos minutos después. Antes de levantarme saqué mi cabeza de entre sus piernas y quise que mi hija tuviera una pequeña muestra de lo que podría sentir si le tocara su parte íntima. Así que pasé el dedo corazón de mi mano derecha desde la parte de adelante donde está su clítoris hasta atrás donde está su ano, metiendo la tanguita en medio de sus alargados labios vaginales. Ante esto mi hija brinco un poquito sacando su colita más hacia atrás y respondió con un agudo y aniñado “¡Ay!” que escuchó su madre.
- ¿Qué sucede Laura? – le dijo Sofía.
- Nada mami, es que me dio un calambre, ¿quieres saber cuál es la sorpresa?
- Bueno, dímela a ver…
- Te la voy a decir en tres…, dos…, uno…
En ese instante me senté de nuevo rápida y silenciosamente, mi hija le destapó los ojos a su madre, se bajó ágilmente la faldita, sacó una hoja doblada del bolsillo y le dijo a Sofía:
- Mira, el prefecto de disciplina del colegio envió una nota de felicitación por mi buen comportamiento, y me seleccionó para cumplir las horas de servicio social en su oficina, ayudándole con los quehaceres…
Mi esposa hizo cara de incrédula, tomó la hoja y la leyó. En efecto se trataba de una nota firmada por el prefecto de disciplina. Sofía le dijo a mi hija:
- ¿Desde cuándo te volviste la más aplicada de tu curso? Siempre me han dado quejas porque eres muy charladora y bromista con tus amigas.
- Para que veas mami, tu hija se está volviendo juiciosa y más ahora que papá me está dando consejos.
Mi esposa me observó con una sonrisa de agradecimiento y le dijo a Lau:
- Pues te felicito hija, sigue así de bien aplicada en el colegio, espero que también apruebes todas las materias, en especial matemáticas que siempre te cuesta trabajo.
- No te preocupes mami, ahora me convertiré en una alumna juiciosa (y le sonrió a Sofía poniendo carita de niña inocente).
- Vale Laura, oye apúntate los botones de la camisa, ¿no te da vergüenza?
- Ay discúlpame mami, ya me apunto, no lo había notado… ¿Puedo llevar mi pizza para comerla en mi cuarto?
- Bueno dale, te lo permitiré esta vez nada más porque me trajiste esa nota del prefecto.
- ¡Gracias mami!
Tan pronto mi hija se dirigió a su habitación, Sofía me felicitó por el “trabajo” que estaba haciendo con ella:
- No sé qué le habrás dicho a Laura, pero la he notado con una actitud diferente, está más juiciosa y madura, sea lo que sea, quiero que lo sigas haciendo.
- Sólo le he mostrado un poco de autoridad – respondí – la autoridad que el hombre de la casa debe tener.
- Pues está funcionando amor – replicó Sofía – si consideras necesario ser más estricto con ella o castigarla por algún motivo, hazlo, eres su papá y estás en tu derecho.
- No te preocupes, lo estoy manejando a mi manera, si veo la necesidad de hacerlo no lo dudaré.
- Aunque se me hace un poco extraña la nota del prefecto – continúo Sofía – a ese viejo cascarrabias nadie lo quiere, es muy rudo y antipático con las personas, nunca imaginé que enviara una nota como esa, y menos sobre Sofía. En fin, es una buena oportunidad para que nuestra hija cumpla con sus horas de servicio social dentro del colegio.
- Tienes razón, aunque no sabía nada sobre el prefecto ese, habrá que conocerlo algún día. Ya me voy a la habitación amor, estoy un poco cansado.
- Adelántate – finalizó Sofía – ya voy para allá cariño.
Lo primero que hice al ingresar a mi habitación fue escribirle por Messenger a mi “lolita juguetona”:
- Ufff hija, estuvo realmente genial, vaya que estas medio loquita, no pensé que le fueras a tapar los ojos a tu madre, te gustan los juegos peligrosos, ¿verdad?
- Jajaja, siiii papi, estuvo muy rico el juego, entre más adrenalina más excitante se vuelve, ¿no te parece? Y lo mejor fue que me mamá no lo notó😉
- De verdad que sí hija, me gustan tus juegos llenos de sorpresas, además me encantó la tanguita roja que tienes puesta <3
- Qué bien que te haya gustado papi, en un ratito me iré a bañar y te la dejaré ya sabes donde, pero me darás mi regalito ¿verdad?, ya quiero probar el postre de leche condensada 😉
- Claro que sí Lau, ¿sabes? Siento que tengo los huevos cargados de la lechita que tanto quieres, bien calentita como te gusta…
- ¿En serio papi? Qué ricooo, ya la quiero probar!! Espero que el olor de mi tanguita te ayude a sacarte mucha lechita
- Claro que sí hija eso me encanta, de hecho, ya te la olí hace ratito y está espectacular
- Sentí cosquillitas cuando me pasaste el dedo papi, creo que voy a hacer lo mismo pasándome la tanguita muy bien por la cuca, con eso te da un olor más profundo :p
- Mmm, eso estaría genial mi lolita juguetona, aunque ¿sabes?, no solo quiero dejarte mi semen en la tanga, se me ocurren otras formas en que yo te lo podría dar…
- Wow papi, ¿y qué otras formas de darme tu lechita se te ocurren?
CONTINUARÁ…


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