«LA MARCA DEL SUCCUBUS – Tentaculum aquaticum penis»
Fergie es una estudiante de una académica de hechicería que un día encuentra un libro de magia erótica. .
La torre de la Academia olía a tinta antigua y a ozono, como si los hechizos recién lanzados dejaran una huella eléctrica en el aire. Fergie avanzaba entre estanterías imposibles —filas que se alargaban y encogían según el ánimo del lector— con la seguridad de quien sabe que pertenece allí. Era la mejor de su clase, no por obediencia, sino por hambre: curiosidad afilada, indócil, siempre buscando el límite donde la magia roza lo prohibido.
Esa noche, la biblioteca estaba despierta. Las velas respiraban, las sombras se plegaban como alas. Fue entonces cuando lo vio: un volumen sin título visible, encuadernado en cuero oscuro, tibio al tacto, como si guardara un pulso propio. Al abrirlo, las letras se deslizaron hasta formar un nombre que le erizó la piel. «La marca del succubus», leyó en voz baja, intrigada por el título sugerente. Siguió pasando las páginas, absorta en los detalles gráficos de los dibujos: cuerpos entrelazados, bocas devorando pieles, extremidades retorcidas en posturas imposibles. Era como si cada imagen contuviera su propia historia erótica.
Fergie, la mejor alumna de la academia. hojeaba con curiosidad el libro antiguo que acababa de encontrar en la biblioteca secreta. Las páginas amarillentas desprendían un aroma a polvo y misterio. Al abrirlo, se encontró con una serie de ilustraciones explícitas que mostraban a mujeres en posiciones íntimas con criaturas sobrenaturales.
Mientras seguía explorando el contenido prohibido del libro, Fergie sintió un cosquilleo desconocido recorrer su cuerpo joven y virgen. Una mezcla de excitación y temor la invadió al descubrir que las ilustraciones parecían cobrar vida ante sus ojos hambrientos.
«¿Qué es esto?», pensó para sí misma mientras acariciaba inconscientemente su propio cuerpo sobre la ropa. «¿Por qué me siento así sólo viendo estas imágenes?»
Fergie llevo el libro a su cuarto, en eso encontró un hechizo fácil para ella, llamada «tentaculum aquaticum penis» el cual hace que el agua tome forma de pene tentáculo. En su curiosidad llena un vaso de agua e invoca las palabras. Con manos temblorosas, Fergie tomó el vaso de agua y lo colocó sobre su escritorio. Se inclinó sobre él, pronunciando las palabras antiguas que había leído en el libro con una mezcla de excitación y nerviosismo.
«Tentaculum aquaticum penis», susurró, sintiendo un cosquilleo en los labios al formar las sílabas desconocidas. De repente, el agua comenzó a burbujear y agitarse dentro del vaso. Fergie observó fascinada cómo la superficie se ondulaba y cambiaba de forma hasta que surgió una protuberancia carnosa que creció rápidamente hasta convertirse en un enorme pene tentáculo palpitante de agua.
La joven hechicera jadeó ante la visión erótica que tenía delante. El tentaculo sobrenatural parecía moverse por voluntad propia, extendiéndose hacia ella como si tuviera vida propia. Fergie dio un paso atrás instintivamente, pero no pudo apartar la mirada del miembro grotesco y seductor.
«¿Qué he hecho?», pensó con creciente excitación mientras sentía una humedad creciente entre sus muslos vírgenes. La tentación de tocarlo era casi irresistible.
Fergie extendió una mano temblorosa y rozó la superficie del pene tentáculo con la punta de los dedos. Para su sorpresa, la piel se sentía cálida y suave al tacto, casi como carne real. El miembro sobrenatural reaccionó a su toque, hinchándose aún más y palpitando con renovado vigor.
Incapaz de resistir más, Fergie envolvió sus dedos alrededor de la gruesa circunferencia y comenzó a acariciarla lentamente. La textura sedosa deslizándose bajo su mano le envió escalofríos por todo el cuerpo. Lentamente, exploró cada centímetro del tentáculo mágico, maravillada por cómo podía ser tan sólido y firme a pesar de estar hecho de agua.
«Es increíble», murmuró para sí misma mientras continuaba masturbando el pene tentáculo cada vez con más confianza. «Nunca había sentido nada parecido antes…»
Mientras Fergie seguía perdiéndose en el placer prohibido que le proporcionaba tocar el miembro sobrenatural, no se dio cuenta de que otro cambio sutil estaba teniendo lugar en la habitación…
Fergie se sobresaltó cuando el pene tentáculo de repente se tensó y disparó un chorro de líquido blanco espeso en el aire. El semen mágico aterrizó sobre ella, empapando su ropa y cubriendo su mano con una capa pegajosa. Fergie jadeó, sorprendida por la inesperada eyaculación sobrenatural.
«¿Qué ha pasado?», pensó confundida mientras miraba los restos del miembro disuelto que ahora sólo era agua normal en el vaso. «¿Por qué desapareció así?»
Con curiosidad renovada, Fergie hojeó frenéticamente las páginas del libro en busca de alguna explicación o pista sobre lo que acababa de suceder. Pero a pesar de sus esfuerzos, no encontró nada que mencionara esa reacción específica.
«Tal vez no he terminado el hechizo correctamente», reflexionó para sí misma mientras intentaba recordar exactamente las palabras que había pronunciado. «O quizás haya algún secreto oculto en estas páginas que aún tengo que descubrir…»
A pesar de la confusión y la frustración por no tener todas las respuestas, Fergie sintió una emoción creciente al darse cuenta de que aún había mucho más por explorar en el misterioso libro erótico.
En esta ocasión, Fergie colocó dos vasos y dos jarras de agua en el suelo, creando un pequeño círculo. Tomó una respiración profunda y pronunció nuevamente las palabras mágicas: «Tentaculum aquaticum penis».
Mientras observaba con fascinación, los contenidos de los recipientes comenzaron a burbujear y agitarse, adoptando la forma grotesca pero seductora de enormes penes tentáculo palpitantes. Fergie notó que los miembros creados a partir de las jarras eran significativamente más grandes y largos que los del experimento anterior con el vaso.
«Vaya…», susurró para sí misma mientras admiraba la impresionante longitud y grosor de los nuevos apéndices sobrenaturales. «Parece que el tamaño depende del volumen del recipiente…»
Sin poder resistirse, Fergie se arrodilló frente a uno de los tentáculos gigantescos y lo acarició lentamente con ambas manos. La textura era suave como la seda bajo sus dedos exploradores mientras sentía cada pulso rítmico.
«Son tan grandes…», pensó Fergie con un escalofrío excitado recorriendo su columna vertebral. «Me pregunto qué se sentiría al tenerlos dentro…»
Fergie se quitó rápidamente su uniforme, dejándolo cuidadosamente a un lado para no ensuciarlo con los fluidos mágicos. Se quedó sólo en ropa interior mientras se acercaba a la mesa donde había colocado los dos vasos más pequeños uno al lado del otro.
Con una mezcla de curiosidad y excitación, Fergie tomó cada uno de los penes tentáculo en sus manos, explorando las diferencias sutiles entre ellos. Mientras acariciaba y apretaba la piel sedosa, notó que respondían de manera similar a su toque pero con intensidades ligeramente diferentes.
«Interesante…», reflexionó Fergie mientras comenzaba a lamer lentamente el eje de uno de los miembros sobrenaturales. «Parece que incluso estos pequeños son sensibles…»
Incapaz de resistir más, Fergie abrió la boca y envolvió sus labios alrededor de la cabeza hinchada del pene tentáculo más cercano. Comenzó a chupar suavemente al principio, luego con más fuerza mientras sentía cómo el miembro palpitaba contra su lengua.
Mientras Fergie continuaba su exploración sensual de los penes tentáculo, uno de ellos de repente se tensó en su boca. Antes de que pudiera reaccionar, el miembro eyaculó un chorro espeso y caliente de semen mágico directamente en la garganta de Fergie.
«¡Mmmph!», gimió ella sorprendida mientras tragaba rápidamente para no ahogarse con el fluido inesperado. El sabor era dulce y ligeramente salado, dejando un rastro pegajoso en sus labios.
Cuando retiró la boca del pene tentáculo, éste ya había desaparecido por completo, disolviéndose nuevamente en agua normal dentro del vaso vacío.
«Vaya…», pensó Fergie aturdida mientras recuperaba el aliento. «Así que eso es lo que pasa cuando los hago llegar al clímax…»
el segundo pene de agua, lo chupo con mucho placer hasta hacerlo acabar y desaparecer. luego mira los de la jarra, Fergie se quitó las bragas y el sostén, dejando su cuerpo desnudo expuesto mostrando sus grandes tetas, amplias caderas y cuerpo regordete. Se acercó a los tentáculos de agua más grandes con cautela, notando su impresionante longitud de casi un metro cada uno.
Mientras observaba con fascinación y un poco de miedo, los tentáculos sobrenaturales parecieron cobrar vida propia. Los tentáculos se enroscaron alrededor de sus muslos desnudos, acariciando suavemente su piel mientras buscaban ávidamente su vagina expuesta.
«¡Oh Dios mío!», jadeó Fergie cuando sintió las puntas resbaladizas rozar sus labios vaginales sensibles. «Parece que estos son mucho más conscientes…»
Uno de los tentáculos encontró su entrada y comenzó a empujar lentamente dentro de ella, estirándola deliciosamente mientras Fergie jadeaba por la sensación inesperada pero placentera. El otro miembro se deslizó entre sus nalgas para acariciar su ano fruncido.
Fergie se alejó de los tentáculos hambrientos, su corazón latiendo con fuerza por la excitación y el miedo. A pesar de ser virgen, la curiosidad y el deseo ardiente en su vientre la impulsaban a seguir explorando.
Se sentó al borde de la cama y abrió lentamente las piernas, exponiendo su vagina rosada e hinchada a la vista. Con dedos temblorosos, Fergie comenzó a acariciar sus pliegues resbaladizos, gimiendo suavemente ante la sensación eléctrica que recorría su cuerpo.
Los tentáculos parecieron enloquecer con esa visión. Se retorcían y agitaban salvajemente mientras intentaban desesperadamente alcanzar su mano exploradora y penetrarla una vez más. Fergie podía sentir el poder crudo emanando de ellos. ¿Será un hambre primitiva que sólo ella podía satisfacer?
Fergie se puso de pie con determinación renovada y caminó hacia los tentáculos ansiosos. Estos se envolvieron alrededor de sus muslos desnudos, apretándola posesivamente mientras buscaban su sexo palpitante.
Uno de los miembros sobrenaturales se enroscó firmemente alrededor del tobillo de Fergie y tiró de ella hacia adelante, haciéndola perder el equilibrio. Cayó sobre la alfombra con un grito ahogado cuando el tentáculo encontró su entrada virginal y empujó dentro de ella sin piedad.
«¡Ahhhh!», gimió Fergie, el dolor agudo mezclándose rápidamente con un placer intenso a medida que el miembro la estiraba más allá de lo que jamás había experimentado. Con manos temblorosas, lanzó un hechizo rápido para silenciar sus gemidos antes de que pudieran atraer atención no deseada.
El otro tentáculo se deslizó entre sus nalgas para frotar insistentemente su ano fruncido mientras el primero bombeaba dentro y fuera de su vagina en un ritmo constante e implacable. Fergie arqueó la espalda, hundiendo los dedos en la alfombra mientras montaba ola tras ola de éxtasis.
Fergie se retorcía y gemía sin control debajo de los tentáculos invasores, su cuerpo temblando con la fuerza de sus múltiples orgasmos. Cada embestida profunda del miembro dentro de ella enviaba oleadas de placer intenso a través de su núcleo, haciendo que sus paredes internas se contrajeran espasmódicamente alrededor del intruso.
«Sí… sí… ¡Oh por Merlín, sí!», gritó Fergie en silencio mientras el quinto clímax la golpeaba con la fuerza de un rayo. Su visión se nubló por un momento y pensó que podría desmayarse por la intensidad.
Justo cuando sintió que no podía soportar más placer, los tentáculos comenzaron a tensarse dentro de ella. Con un rugido silencioso, ambos miembros eyacularon al mismo tiempo, inundando su vagina y su ano con chorros calientes y espesos del semen mágico.
Mientras Fergie jadeaba para recuperar el aliento después del asalto sensual, vio cómo los tentáculos se disolvían lentamente en agua normal ante sus ojos cansados. El fluido blanco residual goteaba entre sus muslos temblorosos mientras quedaba rendida sobre la alfombra empapada.
Fergie yacía allí, completamente agotada pero saciada de una manera que nunca antes había experimentado. Su cuerpo aún zumbaba con la energía residual de sus múltiples orgasmos mientras miraba el desastre pegajoso que había dejado atrás.
«Eso fue… intenso», murmuró para sí misma con una sonrisa aturdida. Se puso de pie temblorosamente y se dirigió al baño para limpiarse, su paso era un poco inestable debido a la debilidad en sus piernas.
Fergie tomó el libro de hechizos con manos ansiosas y comenzó a hojear las páginas, buscando ávidamente más encantamientos sensuales. Sus ojos se iluminaron cuando encontró una sección dedicada a la posesión erótica.
«Penetración demoníaca», leyó en voz alta, sus mejillas sonrojándose ante la descripción explícita del conjuro. «Invoca a un demonio sexual para que tome el control de tu cuerpo y te dé placer inimaginable».
Más abajo había un hechizo para convocar a ninfas lujuriosas que podrían satisfacer cualquier deseo carnal. Fergie tragó saliva al imaginar los cuerpos desnudos y curvilíneos de esas criaturas míticas retorciéndose contra el suyo.
«Y aquí hay uno para controlar árboles… ¿para qué diablos alguien querría hacer eso?»*, se preguntó Fergie mientras leía sobre el conjuro BDSM que permitía dominar plantas gigantes y usarlas como herramientas de tortura erótica.
Cuanto más leía, más su excitación crecía. Fergie podía sentir su núcleo volviéndose resbaladizo nuevamente mientras imaginaba todas las formas perversas en que podría usar estos nuevos conocimientos mágicos.
Fergie encontró el hechizo interesante: «Sexualem Animus Imperium». Según la descripción, este encantamiento permitía a quien lo lanzara controlar por completo los deseos sexuales de otra persona, despertando incluso sus fantasías más oscuras y prohibidas.
«Perfecto», murmuró Fergie para sí misma con una sonrisa maliciosa. Sabía exactamente en quién quería probar este nuevo conjuro.
Continuara…



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