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Fetichismo, Incestos en Familia, Intercambios / Trios

La puerta roja – Parte I

La familia de Daniela me introdujo en un mundo nuevo de sexo incestuoso, ocultismo y depravación..
Esta historia me la envió un seguidor, ¡100% recomendada!

Mi nombre es Miguel, pueden llamarme Mike, como todos mis amigos. La historia que les voy a contar es un poco extraña pero muy, muy excitante, la primera parte de esta historia sucede en Guadalajara, México.

Yo tenía 24 años cuando conocí a Daniela, en mi último año de universidad, en la ciudad de Guadalajara, nuestras mentes se conectaron en un segundo, teníamos sentido del humor bastante similar, gustos, etc, era como si nos conociéramos de años, ella me gustó al instante.

Daniela era un año menor que yo, blanca, cabello castaño, cuerpo delgado, unas tetas pequeñas pero muy ricas y un culo delicioso

que te invitaba a probarlo en cuanto lo veías, además de eso era muy hermosa, con una sonrisa divina y muy inteligente.

Yo, no soy el hombre más guapo, aunque tampoco me considero feo, en esos años empezaba a ir al gym y apenas iniciaba a mostrar una

mejoría en mi cuerpo, así que me pareció algo extraño que una chica con sus características aceptara pasar el tiempo conmigo, todos los

días nos juntábamos para comer, me presentó a sus amigas, de vez en cuando salíamos los fines de semana, pero todo en tono de amigos, yo no quería acelerar las cosas, tenía miedo de malinterpretar sus intenciones y que todo terminara. Me estaba llevando muy bien con Daniela, me sentía a gusto a pesar de que fuera todo en tono de amistad, pero no puedo negarles que siempre llegando a mi casa me jalaba la verga en honor a ella.

Se acercaba el cumpleaños de Daniela y me invitó a su casa, dijo que no sería una fiesta enorme, solo una reunión con sus mejores amigos y familia cercana. Llegó el día y yo estaba algo nervioso, iba a conocer a su familia completa, al menos a los mas importantes para ella,

Daniela era de una familia de dinero, vivía en una zona residencial bastante exclusiva de la ciudad, esto también me intimidaba un poco.

Llegó el día del cumpleaños de Daniela, recuerdo que fue un Sábado por la tarde, llegué en uber al residencial y el guardia de la entrada me pidió un código para ingresar, Daniela me lo había proporcionado antes, entré y la casa de Daniela era de las del final, así que pude pasearme un poco por el lugar, había unas casas impresionantes, se notaba el dinero y poder que estas personas tenían.

Llego a la puerta, toco el timbre y por su puesto me recibe la ama de llaves al abrir la puerta, me dio la bienvenida con una sonrisa y me entregó un trago de bienvenida, era un gin tonic bastante cargado de alcohol, estaba delicioso.

— Los invitados están al fondo, pasando la alberca, en la palapa del jardín.

— Muy bien, muchas gracias.

Entré caminando lento para apreciar el lujo con el que esta chica vivía, yo sabía que tenían dinero pero no imaginaba que fuera tanto.

Me desvié un poco para hacer el tour más largo, pasé al lado de una habitación que tenía una puerta color rojo y estaba cerrada, pero se escuchaba ruido, disimulando me acerqué y eran gemidos, cada vez se hacían mas y mas fuertes, una mujer gemía como si la estuvieran taladrando con una enorme verga! Obvio me calenté en un segundo.

— ¡Si papi! si, si, si, si, sigueeeeeeee

— ¿Te gusta que te la meta por el culo verdad, puta? Aaaaaaaah lo tienes tan apretado, perraaaaa!

Quedé sorprendido por lo que escuché, no lo esperaba para nada, me pareció extraño, si, pero dije, bueno es sexo, se escucha como un muy buen sexo, pero nada fuera de lo normal.

Seguí mi camino, la casa era enorme, cuando llegué a la palapa me di cuenta que todos estaban vestidos de blanco, me dio un poco de pena, estaba intentando recordar si Daniela me había dado la instrucción de ir de blanco, revisé mis mensajes con ella pero no decía nada de eso. Yo iba vestido todo de negro, quería regresarme pero ya no podía, Daniela me vio y caminó hacia mi.

— ¡Felicidades, Daniela! Te ves hermosa y sexy jaja

— ¡Gracias! Mike, ven para presentarte a mi familia y algunos amigos que no conoces

— Oye pero que pena, no sabía que tenía que venir de blanco, ¿por qué no me dijiste?

— Ah no, no te preocupes, las personas de blanco son solamente los miembros de mi familia, es una tradición familiar

— Ah ok, ok, eso me hace sentir mejor

Llegamos a la palapa y estaba seccionado por áreas, la familia de un lado y amigos y conocidos en otro lado. Incluso la familia se dividía, los más jóvenes estaban en un área y los maduros más al frente.

A mi me toco en el área de amigos, obviamente y ahí ya me sentía un poco más seguro, había personas que conocía y ninguno de ellos iba de blanco, al menos no completamente.

Pronto llegó un mesero a ofrecer más gin tonics, todos estábamos ahí bebiendo y riendo, los más nuevos, como yo, hablando de los lujos y lo bonita que era el área y la casa. Yo ya estaba un poco ebrio, me sentía relajado y muy a gusto.

A lo lejos, veo acercarse a un hombre, venía saliendo de la casa en dirección a la fiesta, el hombre tendría unos 45 o 50 años, ya se le notaban bastante las canas, alto, con bastante estilo y porte y todo vestido de blanco, así que asumí que era uno más de la familia, justo iba a voltear mi mirada hacía una de las chicas de la fiesta que traía un vestido super corto, se agachó y no quería perdérmelo pero noté que detrás del hombre mayor venía caminando una chica, una adolescente, máximo 14 años, rubia, piel de porcelana y unas facciones que parecía que fue diseñada a mano, era perfecta. Traía puesto un vestido blanco, corto, presumía sus piernas firmes con esa piel blanca, sexy, sus rodillas estaban un poco enrojecidas y fue ahí donde uní los hilos.

Pensé, ¿será está la chica que gemía detrás de la puerta roja? ¿Y ese el hombre que la tenía sometida como su perra? Era una diferencia de edad grande, ella era menor de edad y además de eso, ambos iban vestidos de blanco ¡eran familia!

Mi cabeza comenzó a volar, ebrio, caliente, empecé a observar con más detalle a la familia de Daniela.

La fiesta siguió, alcohol, más alcohol, comida, música en vivo, me la estaba pasando muy bien, la noche ya estaba sobre nosotros, una luna casi llena, pero espectacular. Una chica que no conocía se acercó a mi bailando, poniendo su culo frente a mi y claro que no desaproveche la oportunidad, a mi me gustaba Daniela, pero la verdad, viendo el modo de vivir al que ella estaba acostumbrado, me dije a mi mismo que tal vez eso no podría ser nunca. Además, en ese momento, Daniela estaba dentro de la casa con sus primos y algunos de sus familiares.

Esta chica del vestido negro y corto, comenzó a bailar cada vez más cerca de mi, juntando su enorme y hermoso culo a mis caderas y yo pegándome más y más a ella, ambos estábamos muy ebrios, riendo y disfrutando la noche, ella notó que mi verga estaba por explotar, a mi no me importaba ocultarlo.

— Uff papi, esto era lo que estaba buscando

— Jajaja ¿te gusta? Es lo que provocas, soy hombre no pude evitarlo jaja

— No te preocupes, ¿eres el amigo de la uni de Danielita, verdad?

— Si, Mike, mucho gusto

— Hola, soy Kass, conozco a Dani desde la primara

— Órale, supongo que ya te han tocado muchas otras fiestas de cumpleaños

— Sii, te la vas a pasar muy bien, creeme!

La chica ya conocía muy bien la casa, me tomo de la mano y me alejó de la multitud, más al fondo, había una pequeña cabaña, donde el jardinero de la familia guardaba sus herramientas y había un espacio de descanso, una pequeña cama, comedor, etc.

Entramos y la chica azotó la puerta detrás, cerrándola de una, se abalanzó sobre mi y me plantó un beso de lengua, yo estaba al mil, era una chica chaparrita, cabello negro corto, morena clara, con unos labios super sexys y un culo de infarto.

Parecía que tenían a esta puta amarrada, me llenó la boca de su saliva con sus besos y no perdió tiempo, desabrochó mi pantalón, se hincó frente a mi y comenzó a chupar mi verga como una desquiciada, la escupía y gemía de placer mientras se tocaba la vagina, estimulándose.

Yo no lo podía creer, su boca caliente adorando mi verga, sus ojos volteaban a verme buscando aprobación y yo solo gemía y gruñía de placer! Se restregaba mi verga por toda su cara y de repente se detuvo, se levantó y se acostó en la cama del jardinero, estaba boca arriba, levantó sus piernas y se quitó la diminuta tanga que traía puesta, me la aventó y yo la tomé, la olí, estaba completamente empapada de sus jugos, era delicioso, la puse en la bolsa de mi pantalón como souvenir.

La perra de Kass, abrió sus piernas mientras señalaba su ano con su dedo, su cara estaba completamente desfigurada, con una sonrisa lujuriosa y sus facciones relajadas de placer. Ella no tuvo que decir nada, como si yo fuera un poseído, me dirigí directo a su ano, esa preciosura de culo iba a ser mío, ahora me hinqué yo y comencé a chupar su delicioso ano, amasaba su culo con mis manos, es uno de los mejores culos que he tenido en mis manos y en mi boca, ella se masturbaba fuerte mientras yo le chupaba el culo completo, mi lengua entraba en su hoyo y recorría sus nalgas, sus piernas, la sensación era increíble!

— Aaaaaay que rico me chupas el culooo, no te detengassss por favoooor

— ¿Te gusta puta?

— Me encanta papiii, que rica tu lengua en mi anoo, aaaaaah! si, si te amoooo sigueeee

— Méteme los deditos papi, ¿si?

Metí dos dedos en el ano de esta perra en celo y comencé a dilatarlo mientras acariciaba sus tetas, con un pezón gordo y café, que ricas tetas tenía esta puta, ella gemía como loca, no le importaba gritar, pero eso no importaba, la música afuera era fuerte y estábamos algo alejados. Metí otro dedo y ella gritó mas, no paraba de gritar como si estuviera convulsionando, con una mano estimulaba su clítoris y con la otra dilataba su ano, Kass gritaba y se retorcía, ponía sus ojos en blanco y gritaba tanto, que me asusté un poco, pero rápido entendí que era su manera de disfrutar y me gustó, así que me dejé llevar también junto a ella.

Seguí escupiendo su ano y metiendo mis dedos, ella me detuvo, levantó mi rostro hacia ella

— Quiero que me penetres, quiero sentir tu verga completa dentro de mi, papi, ¿si?

— Lo que tu mandes, amor

— Dime princesita, trátame con cariño y amor pero destrózame el culo, papi, ¿ok?

— claro que si mi princesita

Kass se levantó, se quitó por completo el vestido, se quitó las zapatillas y fue a buscar algo en su bolso, yo pensaba que eran condones, pero regresó con una pequeña blusa blanca, se veía ya algo vieja, se la puso y pude ver que tenía un estampado que decía «Princesita de Papá», la blusa se veía deslavada y con años de uso, incluso le quedaba pequeña, apenas le cubría debajo de las tetas, debajo del texto había una fotografía impresa en la blusa, muy deslavada ya, pero se alcanzaba a distinguir a una niña pequeña y un hombre, juntos sonriendo.

— Papi, aquí está tu culito, listo para que hagas lo que tu quieras, el tiempo que tu quieras, mete tu verga dentro mi mi, papi

— ¿Eso es lo que quieres princesita? ¿Sentir la verga de tu papi taladrando tu culo?

La tomé y le di la vuelta, puse su pecho sobre la cama para que su culo quedara parado justo en mi verga, escupí su ano y de una arremetí contra ese culo delicioso que me estaba regalando, me sentía en la gloria, esta puta que acababa de conocer me daba su culo entero, gemía como una loca disfrutando las embestidas que le daba, me pedía que le diera más fuerte y yo intentaba concentrarme para durar lo más posible, no quería que ese momento se acabara.

— Siiii papi, así, así, siiiiii, que ricooooo, me encanta tu verga papi, me he portado bien eeeeh, aaaaaaaah! No le he dicho a nadie nuestro secretito, aaaaaaay … Me encanta tu verga dentro de mi papitoooooo

Me excitaba escucharla hablar así, me la ponía durísima, jamás había tenido la verga tan dura. Seguí bombeando a esta perra, la puse boca arriba para chupar sus tetitas, la escupí, le di unas cachetadas, mientras mi verga entraba y salía duramente de su ano, yo solo observaba como sus ojitos se volteaban de placer y su boca con una sonrisa, gritaba en éxtasis.

Kass se detuvo en seco, no decía nada, mi verga seguía dentro de su culo y ella con una sonrisa extraña, no se como explicarla, sus facciones eran algo entre placer, satisfacción y una ligera maldad, como si admitiera con esa sonrisa que lo que hacia no era correcto pero le encantaba.

Ella se levantó y me empujó a mi a la cama, montó su culo en mi verga y apoyó su manos en mis piernas para sostenerse, yo tenía una vista espectacular de ese culo penetrado duramente por mi.

— ¿Así es como te gusta, verdad papi? Aquí está mi culo a tu disposición, mira, ¿no te vas a ir, verdad?

— Claro que no princesita, muévelo para papi, ya sabes, como me gusta amor, mueve ese culo rico o si no me voy

Rápidamente Kass comenzó a pegar uno de los mejores sentones que he experimentado en mi vida, esa perra se estaba tragando mi verga con su culo, tenía una técnica increíble, claros años de práctica y yo… yo estaba en el cielo.

— Ya casi papi, yaaa, yaaa voooy, ya viene lo que te gusta papitoooo

La putita de Kass sacó mi verga de su culo, quedó en cuclillas encima de mi, estaba gimiendo como una loca y comenzó a orinarse encima, rápidamente quedé todo lleno de su orina y la cama del jardinero toda empapada, era mi primera vez con esa experiencia, antes me lo habían platicado algunos amigos pero no me llamaba la atención, más bien me daba un poco de repele el pensar que alguien se orine encima de mi o viceversa, pero en esta ocasión, con Kass, fue bastante excitante, lo tengo que admitir, sentir sus jugos calientes salir de ella, completamente excitados, calientes, sudados y embriagados fue algo espectacular.

Kass se levantó y se dirigió a una de las esquinas de la pequeña cabaña, ahí se hincó, cerró los ojos, abrió la boca y sacó su lengua, no tuvo que decir nada, entendí perfecto, así que fui hacia ella, primero le pegué unas cachetadas a la perra por haberme orinado sin avisar, eso la excito todavía mas! Comencé a masturbarme frente a ella, la punta de su lengua tocaba mi glande, se sentía delicioso, mi verga estaba sobre estimulada con ese culo apretado y esa orina calientita, mi verga dura como acero, sentía que cada vez se estiraba más y más, Kass seguía gimiendo, pidiendo mi leche, mi mano cada vez se aceleraba más junto a los latidos de mi corazón que sentía se me iba a salir, sentí un rayo de electricidad que recorría mi cuerpo, afuera comenzó a llover, un relámpago iluminó la cabaña completamente, la silueta de Kass hincada, adorando mi verga es algo que jamás voy a olvidar, yo seguía jalando mi verga como un desquiciado, después de unos segundos el trueno hizo su aparición, las ventanas temblaron ante el rugido y yo ya no aguanté mas, toda mi leche terminó en la boca y lengua de esta puta preciosa, unos chorros más cayeron en sus ojos y no le permitían abrirlos, toda su carita estaba llena de mi espesa leche, nunca había soltado tanta, pero esta puta me dio la noche perfecta.

Quedé completamente agotado y me senté en un sofá viejo que estaba ahí, la cama estaba toda llena de orina de Kass, nuestra ropa regada por toda la cabaña, lámparas en el suelo, almohadas tiradas… y Kass, seguía en la esquina, saboreando mi semen en su cara, con sus dedos quitó la leche que tenía en sus parpados y luego se lo pasó a la lengua, terminó y me dijo, que rico papi, te dije que te la ibas a pasar muy bien. Nos cambiamos y esperamos a que la lluvia disminuyera un poco, salimos corriendo hacia la casa, ya no había nadie en la palapa y estaba todo oscuro.

Entramos a la casa por la puerta del patio trasero, Kass se fue directo por toallas ya que estábamos empapados, una de las sirvientas nos dio unas batas de baño para cubrirnos mientras lavaban y secaban nuestra ropa y nos dijo que las personas que quedaban estaban en la sala F.

Kass conocía muy bien las habitaciones de la casa, me tomó de la mano y nos dirigimos a la sala F.

Llegamos a la sala, era un espacio muy grande, sofás, cuadros con obras de arte que lucían bastante caros, decoraciones del mismo estilo, un bar con su propio barman que según me dijo Kass, atienden las 24 horas y vista desde arriba, la sala tiene forma de letra F.

Llegamos y había pura familia de Daniela, ya que todos estaban vestidos de blanco, a mi me dio algo de pena porque pensé que el resto de los invitados ya se habían ido y solo quedaba la familia para alguna reunión privada, además de eso, yo estaba vestido solamente con una bata de baño, ¡nada abajo!

Intenté regresarme pero escuché la voz de Daniela.

— Mike, Kass, ¿dónde estaban?

— aamm esteee nosotros…

— Llevé a Mike a explorar un poco (interrumpió Kass)

–Perfecto, aún falta mucho por mostrarte Mike, me dijo Daniela. Yo estaba algo confundido, ella no dijo nada por que yo y kass estábamos vistiendo solo una bata, ni siquiera un gesto de confusión. Daniela me tomó de la mano y me llevo al centro de la sala para presentarme a sus familiares, no era toda la familia que vi al inicio de la fiesta, era un grupo más pequeño, selecto, la mayoría eran jóvenes mas o menos de nuestra edad, pero había algunos señores y señoras ya grandes, eso si, todos muy bien arreglados, cuerpos geniales, si eran hombres estaban musculosos y guapos, si eran mujeres, todas estaban super ricas.

Entre los familiares que me presentó estaban las personas que vi por la tarde, los que estaban cogiendo detrás de la puerta roja, ¡resultó que eran padre e hija! Yo no lo podía creer, obvio no dije nada, pero me di cuenta que ahí estaba pasando algo más interesante y por supuesto que quería ser parte de ello.

Estábamos todos platicando muy a gusto, los tragos cargados de alcohol no paraban de llegar y si, yo seguía en medio de la sala vistiendo solo una bata blanca, pero el tequila ya estaba haciendo su trabajo así que no me importaba tanto, música alta y muchas risas, ya eran como las 11 de la noche o un poco más ya que la fiesta había empezado temprano, desde las 3 de las tarde, afuera seguía lloviendo muy fuerte, una tormenta eléctrica estaba azotando el área y según el pronóstico iba a llover casi toda la noche, así que solo quedaba disfrutar.

Yo estaba muy a gusto bailando, un par de chicas y unas señoras me jalaron a su círculo y estábamos bailando todos juntos, cuando siento que me jalan del brazo, era Kass, me estaba llamando porque nuestra ropa estaba lista. Una sirvienta nos entregó las prendas limpias y secas, pero no era la misma sirvienta que nos atendió horas antes, era una sirvienta mucho mas joven y estaba super buena, vestía un uniforme pequeño y ajustado con un escote abierto que te invitaba a ver sus tetas y una falda muy corta que resaltaba su culo, nos entregó la ropa y se fue meneando ese rico culo.

Nos apartamos a otra habitación para cambiarnos y nos dimos cuenta de que no estaba la ropa interior, no le dimos importancia, solo reímos y nos fuimos a seguir la fiesta.

De un momento para otro la música se detuvo y todos se apartaron del centro de la sala, moviéndose hacia las paredes, yo estaba muy confundido, parecía que todos sabían que hacer menos yo. Un hombre de edad avanzada entró a la sala, con una vestimenta negra y un libro en sus manos, se detuvo en el centro de la sala y comenzó a leer una página del libro, todos ponían atención, no entendí nada de lo que dijo, era otro idioma, pero todos repetían la ultima frase que él mencionaba y yo pues seguía el ritmo, cuando terminó de leer se quedó en completo silencio por 6 minutos, sé que fueron 6 minutos porque había un reloj antiguo en la sala F que estaba configurado para marcar esa cantidad de tiempo. Fue un silencio absoluto, nadie decía nada, ni volteaban a ningún lado, solo quedaban viendo el libro que el hombre tenía en sus manos, la lluvia y los truenos de fondo eran magníficos, parecía que el cielo se había roto.

El reloj comenzó a sonar, marcando el momento de seguir, todos comenzaron a relajarse y a hablar entre ellos, pero nadie volvía a bailar, tomar o algo.

El hombre seguía en el centro de la sala y una mujer de edad mayor entró a la sala donde todos estábamos, ella vestía solamente una ligera tela negra, que se transparentaba completamente con la luz, a pesar de ser mayor, su cuerpo estaba en muy buena forma, justo detrás de ella entró una mujer madura, misma vestimenta, unas tetas de infarto y un culo rico y parado y detrás de ella venía una chica joven, todas eran rubias, piel blanca de porcelana, riquísimas todas, parecidas a Daniela.

Las tres mujeres se pararon frente al hombre, yo estaba muy nervioso y emocionado a la vez, esperando lo que sucedería a continuación, en eso veo entrar a una chica aún más joven, tipo 13 o 14 años, igual, vestida solo con una tela negra transparente y unas tetas grandes y jugosas, culo de ensueño y unos ojos hermosos, ella era perfecta! Detrás de ella, una pequeña de entre 7 y 8 años de edad, blanquita, rubia, una sonrisa super tierna pero antojable a la vez, su culito paradito se transparentaba bajo la tela. las 5 mujeres se posicionaron frente al hombre mientras él leía otra página del libro, un trueno enorme retumbo en la casa, las ventanas temblaron y las luces se apagaron, el hombre terminó de leer y las mujeres se hincaron frente a él, le despojaron de su vestido y comenzaron a lamer sus bolas y su verga, todas, hasta la niña pequeña, ella estaba enfocada en las bolas, otra le chupaba el culo y el resto adoraban la verga del hombre con sus lenguas.

Mientras esos sucedía llegaron 6 criadas completamente desnudas, en la espalda baja todas tenían un tatuaje en tinta roja que decía «pazuzu», las criadas iban cargando una charola con drogas, podías tomar lo que se te antojara, pastillas, cigarros, láminas, jeringas, lo que te imagines, lo traían en las charolas. Todos comenzaron a tomar sus dulces y a quitarse la ropa, en cuestión de minutos todos estaban completamente desnudos y drogándose, la música volvió y las criadas se encargaron de encender varias velas para iluminar el lugar.

La diversión continuaba, una señora se me acercó y comenzó a besar mi cuello, así, sin decir nada, mientras masturbaba mi verga con sus manos, me susurró al oído — Te queremos para nosotras, papi. Yo estaba un poco nervioso pero emocionado, busqué a Kass y Daniela con la mirada, pero Kass estaba con un hombre en una esquina, le estaban dando duro por el culo y a Daniela no la encontré.
La señora seguía masturbándome y llamó a alguien con su otra mano, se acercó una niña de unos 11 años, super linda, cabello largo hasta su culo, unas tetitas muy pequeñas que apenas comenzaban a nacer, la niña se hincó y comenzó a chuparme la verga como una experta, la escupía y la estrujaba con sus manitas, mientras yo le chupaba las tetas a su mamá, tenía unas tetas grandes, con unos pezones gorditos, ricos, esta mujer debía tener como unos 45 o más años, super bien conservada, firme y rica.

Nos movimos a uno de los sofás que había en la sala, el lugar era una orgía enorme, el ambiente con olor a sexo, sudor y drogas llenaba la habitación, yo lo vi como un gran sueño del que no quería despertar nunca. Me senté en el sofá y la mujer con su niña comenzaron a besarse y a tocarse frente a mi, mientras yo sobaba mi glande y disfrutaba el espectáculo.

La niña acomodó su culo en mi cara y yo le comencé a chupar la panochita, ¡era una maldita delicia! Nunca había probado una conchita tan pequeña, lampiña, unos cuantos vellitos delgados se alcanzaban a ver apenas, sus juguitos escurrían y yo lo tomaba todos sin desperdiciar nada, mientras la mamá estaba rebotando su culo en mi verga, se notaba que las dos tenían experiencia y se complementaban muy bien, el culo de la mujer seguía bombeando mi verga sin parar, un culo grande, parado y firme.

— Aaaaay si que rico papi, me encanta tu vergaaa. Y le decía a su hija — ¿Te está gustando, amor? ¿Te gusta como te chupan el culito y la conchita?
— Si mami, aaaay, me gustaa, me gusta mucho, ¡gracias por traermeee! uuuuufff sígueme chupando por favor.

Escucharlas me volvía loco, las drogas, la adrenalina, la excitación, me pusieron la verga tan pero tan dura, jamás la había sentido así, sentía que estaba por venirme en cualquier momento y la mujer se detuvo, la niña se bajó de mi cara, me tomaron de la verga, la cual traía paradísima y me dirigieron hacia otro lugar con ellas, subimos unas escaleras y entramos a uno de los baños, fuimos directo a la ducha, la mamá se hincó y me dijo — Tengo un fetiche papi, me estoy muriendo por probar tu orina, desde que te vi se me antojó llenarme de ella.
Yo no lo podía creer, jamás pensé que la fiesta de cumpleaños de Daniela se iba a convertir en una orgía con incestos y fetiches, pero me encantó, obvio le dije que sí a la mujer y no tardé mucho en comenzar a orinar ya que había estado tomando demasiado alcohol antes.

la niña solo nos observaba en una esquina de la ducha, estaba ahí sentadita masturbándose super rico, se veía su carita tierna y excitada, su cabello rubio, largo y mojado se pegaba a su cuerpo, su conchita lo estaba disfrutando bastante.
La mujer cerró los ojos y abrió la boca, lista para recibir la lluvia dorada, mi verga dura justo frente a ella comenzó a sacar chorros y chorros, la llené toda de mis orines a la puta, escurrían de sus grandes tetas, bajaba por su abdomen y terminaba en el canal de su vagina, parecía disfrutarlo bastante, tenía una sonrisa enorme en su rostro lleno de mis orines, su boca recogió gran parte de los chorros y ella se lo tomaba como si fuera un elixir afrodisiaco.

— Me encanta, papi, estaban calientitos ricos
— Que bueno que te gustó hermosa, los estuve guardando para ti, ¿y la niña, no va a querer?
— Tengo una sorpresita para ella

La mujer tomó a su hija de las manos para levantarla, le dijo — Voltéate mi amor y abre tus nalgas con tus manitas, como te enseñé.
La niña, emocionada, — Siiii, ¿así verdad, mami?
Se abrió las nalgas, mostrándome su hermoso culito de 11 años, una delicia, rosita y tiernito, apretadito y listo para recibir a mi verga.

— Mi niña es virgen de su culito, quiero que se lo destroces y la dejes con las piernas temblando.
— Claro, mi verga está lista y dispuesta.

La mamá escupió mi verga y comenzó a chuparla como desquiciada, lubricándola cada vez mas, después escupió en el culo de su hija y me dijo — Ya está listo, papi, chíngate el culo de mi niña, quiero ver como penetras su ano virgen.

La niña se inclinó un poco, sus manitas mantenían abiertas sus nalgas paraditas, mostrándome la entrada de su ano.
Acerqué mi verga y puse mi glande justo en la entrada de ese culo infantil, saboreando el momento.
La mamá estaba estimulando el clítoris de su hija mientras le daba unos excitantes besos de lengua. Sin perder más tiempo, empujé mi verga y comencé a penetrarla, la saliva ayudó pero aún asi fue un poco incómodo para ella, ya que era solo una niña, una putita deliciosa pero al final una niña con un culito que no había sido probado por una verga y la mía era la afortunada que lo iba a estrenar.

Las respiraciones se aceleraban, podía escuchar como gemía la putita. Empujé mas mi verga y entró el glande.

— Aaaaaaay, aaay mami me dueleee
— Aguanta mi amor, esto te va a gustar, además tu me lo pediste, ¿recuerdas?
— si mami, aaay, es que si siento rico, pero duele
— Yo se mi amor, pero acuérdate cuando tu tío me metía la verga por el culo y como disfruté
— Aaaay si, que rica verga tiene mi tio, verdad mami? Aaaaaay ya me está gustando

Aproveché que estaba medio distraída hablando con su mamá y le dejé ir toda la verga de golpe, uff la sensación es indescriptible, si te has cogido a una niña, sabrás la gloría en la que entré, ese culito apretado, adoptó mi verga de inmediato, la lujuria y las drogas me dominaron, comencé a bombear ese culo de 11 añitos, disfrutaba cada envestida, adentro, afuera, adentro afuera y la niña dejó de gritar y comenzó a gemir.

— Si papi, así, así, así, rómpeme el culo por favor, quiero ser igual de puta que mi mami .. Sigueeeeeee
–¿Te gusta mi amor? ¿Te gusta sentir mi verga dentro de ti?
— Si, papi, me fascinaaaaa aaaay que ricooo, esto me está encantado, me gusta mas que me la metan por aquí que por la panochaaaa

escuchar esa vocecita de niña diciendo que le gusta que le meta la verga por el culo me puso al mil, su mamá me estaba besando mientras yo arremetía cada vez mas fuerte contra el culo de la pequeña, mi verga estaba caliente y dura penetrando ese estrecho ano, el agua de la regadera seguía corriendo, afuera los truenos y la tormenta no paraban y se escuchaban gemidos que provenían de toda la casa.

La niña excitada, gemía cada vez mas duro, se abrió aún mas las nalgas, como invitándome a mi verga a seguir y seguir. Su culo era delicioso, tan pequeño y estrecho, no podía creer que tenía a madre e hija desnudas y dándome placer, la niña gritaba de placer, su culo se movía al ritmo de mis caderas, era una putita experta, seguíamos en el éxtasis y me dijo — Ahórcame, yo quiero que me ahorques así como los hombres ahorcan a mi mami.

No me lo dijo 2 veces, la tomé por el cuello y comencé a apretarlo de a poco, ella se retorcía de placer, comenzó a gemir mas fuerte y a toser, pero me pedía que la ahorcara aún mas fuerte, le apreté el cuello a la perra, mi verga entraba y salía de su pequeño culo dilatado, ya no podía mas, me vine dentro de ella, salieron chorros y chorros de leche que dejé dentro de esta pequeña y puta princesita, le saqué la verga y su culo abierto seguía goteando semen, su mamá que se estaba masturbando viendo el show, tiró un squirt enorme al ver el culo escurriendo de su pequeña. La experiencia fue espectacular.

Nos bañamos juntos y salimos del baño. Al salir vi a Daniela, completamente desnuda, sus tetas firmes y perfectas, su culo tan torneado y parado, su panochita delicadamente depilada, solo con un mechon de vello, se veía perfecta y sexy.

— ¡Mike! ¿Dónde estabas, tengo buen rato buscándote?
(Vio salir a la niña con su mamá del baño)
— Oooh ok, ya entiendo jaja ¿Te la estás pasando bien, verdad?
— Si jaja, más que bien, ¡Que buen cumpleaños!
— Jajaja, que bueno que te encontré, ven, necesito que me acompañes

Daniela me tomó de la mano y me llevó hacia afuera, al salir pasamos por la sala F y Kass seguía cogiendo, estaba con 2 hombres y una mujer, tenía una verga enterrada en el culo y la otra en la vagina, mientras se besaba con la chica.

Salimos y la tormenta seguía muy fuerte, la lluvia no paraba, afuera había un circulo de personas, con vestimenta negra, parecía no importarles para nada la lluvia, Daniela me dijo — Espérame aquí.
Yo estaba en la puerta, aún no salía por completo. Daniela se dirigió hacia las personas, los cuales se dispersaron para su llegada, al moverse pude ver que había un altar y uno de los hombres que estaban bajo la lluvia le dio un cuchillo a Daniela, ella se posó frente al altar y todos se quedaron callados y sin moverse durante unos minutos. Un rayo iluminó durante un segundo el jardín y vi que se acercaba a ellos una mujer cargando una cabra pequeña, la pusieron sobre el altar y después de decir algunas palabras en un idioma que no entendí, Daniela alzó el cuchillo y lo clavó justo en el corazón del animal, después de eso, Daniela cortó la palma de su mano con el cuchillo y exprimió algo de su sangre sobre la cabra y sobre el altar, los rayos y truenos de fondo se veían maravillosos pero yo estaba algo nervioso, las drogas y el alcohol me ayudaron a no perder la calma y me quedé ahí observando todo.

Uno de los hombres sacó algo del cuerpo de la cabra y se lo dio a Daniela, la lluvia no me dejó ver bien que era, parecía algún pedazo de carne, tal vez el corazón. Daniela lo tomó y le dio una mordida, la sangre escurría y cada uno de ellos le dio una mordida, se iban pasando el corazón para comerlo.

Daniela se dio la vuelta, su boca llena de sangre, escurría por sus tetas divinas, sus pezones parados se veían deliciosos, la escena era tétrica, digna de película de horror, pero excitante, no se por qué, en lugar de asustarme me puse caliente y mi verga me delató.
Daniela cubierta de la sangre de la cabra, con una sonrisa pícara en su rostro me llamó con su mano a unirme.

Mi corazón estaba al límite, pasó por mi cabeza salir corriendo pero obvio no tendría escapatoria, así que decidí ir, puse un pie fuera de la casa, la lluvia comenzó a cubrirme, el agua fría y los nervios hicieron que me pusiera sobrio en un segundo, caminé hacia Daniela …

Continuará …

53 Lecturas/29 agosto, 2025/0 Comentarios/por Leo Stinson
Etiquetas: amigos, cumpleaños, madura, maduros, mayor, primos, sexo, tio
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