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Fetichismo, Heterosexual, Sexo con Madur@s

Laurita y el pepenador

una colegiala aprovechando que está sola en casa invita a un viejo pepenador pasar la noche con ella.
Laurita V parte.

 

Después de haber estado con su tío, Laurita si sentía culpa y duraba varios días con remordimiento y vergüenza. Pero eso era lo que lo hacía tan adictivo; El morbo, lo prohibido, el hecho de verse y recordarse como una nenita hermosa capaz de meterse con hombres mayores y de su propia familia. El actuar inocente pero sucumbir ante el más mínimo roce.

 

Su tío por su parte, también se arrepentía de haber estado con su pequeña sobrina, sentía que había abusado de ella y que eso no tenía que haber pasado. Después de varios días le mando un mensaje pidiéndole perdón. A lo cual Laurita solo vio, ignoró y procedió a bloquear por la vergüenza que sentía.

 

A los pocos días Laurita comenzó a tener de nuevo esos pensamientos que la llevaban a hacer locuras, volvió a pensar en algún candidato fácil y tenía cerca a su primo pero por el coraje que sentía por lo de su mamá no lo volvió a buscar, volvió a pensar en su tío pero hacía poco lo había bloqueado incluso pensó en ir a su casa pero tal vez solo iría a pasar vergüenza pues su tío le manifestó arrepentimiento y pensó que la rechazaría. La idea de invitar a alguien a su casa seguía rondando su cabeza, estaba sola en su casa pues su madre tenía turnos de 24 X 24 en el hospital dónde trabajaba.

 

Laurita vivía junto a su madre en un conjunto habitacional de mini departamentos de dos habitaciones. A las orillas de la ciudad donde eran colonias precarias.

Justamente por esas calles siempre pasaba un señor de 57 años que vivía de recolectar cartón. Laurita lo veía por las mañanas empujando un viejo carrito de supermercado. Su apariencia era pelo largo blanco, barba larga, delgado, semblante serio con algo de tristeza y su ropa sucia y desgastada. Por supuesto que en la mente de Laurita nunca le pasó por la cabeza el como un posible candidato para satisfacer su lujuria. La casa donde rentaban Laurita y su madre tenía una cochera a medio construir sin puertas, solo estaba ocupada por arena y material viejo de construcción.

Ese día la madre de Laurita tenía turno de trabajo y ella se la había pasado todo el día en casa de una de sus amigas. Era un día lluvioso,  la lluvia bajó su intensidad al rededor de las 10 de la noche por lo cuál su amiga junto a su madre la encaminaron a la esquina de su casa, ella aún llevaba puesto su uniforme escolar, con su mochila se cubría de la tenue lluvia cuando al llegar a su casa vió a aquel pepenador refugiándose de la lluvia en la cochera de su casa, ella porsupuesto que se asustó un poco al verlo pero al percatarse de quién era se tranquilizó, el viejo pepenador le sonrió mostrándole sus amarillos y escasos dientes.

-Buenas noches señorita, nomás dejé que baje la lluvia y me retiro.

-Buenas noches señor, no se preocupe me asusté poquito pero quédese el tiempo que guste.

-jejeje disculpe señorita no fué mi intención asustarla.

Laurita entró a su casa y cerró la puerta pero ese tipo de clima la ponían demasiado caliente, a lo que prosiguió a buscar pornografía en internet, cuando por un fuerte trueno se fué por unos segundos la luz para proseguir a arreciar la tormenta, parecía que se estaba callendo el cielo, un poco asustada calentó su comida, prendió el agua para bañarse mientras volvía la conexión a internet, busco sus videos favoritos de colegialas imaginandose que ella era la protagonista. Justamente al entrar a la página le apareció como recomendación un vídeo de una chica japonesa que va en un tipo reality, y se mete con indigentes. Le pareció bastante morboso y aberrante el hecho de que fuera un video real, que no era actualización, no eran indigentes falsos, solo vió la mitad del vídeo cuando no aguantó y se comenzó a masturbar como loca pensando que ella era la que cogía con esos indigentes.

 

Estaba tocándose y deseando tener una verga dentro cuando recordó al viejo pepenador. Se le ocurrió meterlo a su casa pero le daba miedo y vergüenza, que tal si le hacía algo que ella no quisiera?. El no era un indigente pero sí un viejo sucio y ermitaño. Se asomó por la ventana y el viejo seguía ahí. Tiritando de frío viendo hacía la lluvia. Su madre tenía aún algunas viejas pertenencias de su padre, cómo ropa y zapatos. Laurita entró al cuarto de su madre y sacó una chamarra. Abrió la puerta de su casa y le dijo.

-Oiga señor veo que tiene frío y la lluvia no termina, tenga le regalo está chamarra para que se cubra un poco.

– Muchas gracias señorita, es muy amable la verdad si me hace un parote.

– jiji. No agradezca señor. En ese momento vió a la calle y se percató que no había ninguna alma, solo lluvia y agua que cubría la calle que parecía un río. Con los nervios a mil se le ocurrió improvisar.

-Señor porque está aquí, vive muy lejos?

– Vivo en las casitas de cartón que está en la colonia de aquí enseguida, solo que no me he ido porque mi casita no tiene piso de cemento y el agua se mete y como duermo en el piso no es buena idea llegar a casa, jejeje. Espero no incomodarla estando un ratito aquí en lo que se termina la lluvia.

– Ay señor cómo creé, claro que no me incomoda para nada. Ssse… ¿Señor ya comió algo?

 

– no señorita aún no he comido ya ve que empezó a llover bien temprano y pues me cerraron donde me compran el cartón.

-Ay doncito, cómo cree ahí tengo una sopita y café, a penas iba a cenar pero lo ví y le traje la chamarra, no gusta un poco de sopa?

– Ay señorita, que amable es usted, la verdad no me gusta incomodar ni causar molestias.

– Señor no es ninguna molestia. Siempre lo veo pasar por aquí, ¿cómo se llama usted?

– Me llamo mariano y usted cómo se llama damita?

– Laura. Señor,  gusta pasar a acompañarme a cenar y para que no esté en el frío? A demás tengo unas cosas que le puedo regalar.

– Señorita no quiero tener problemas ni causarle problemas a usted, si quiere me puede dar el plato de comida y me lo como aquí afuera.

– Señor Mariano, no se preocupe, ahorita estoy sola y pues usted se ve buena gente, sirve que me acompaña un poco.

 

Lo invito a pasar asegurando la puerta.

 

-Señor siéntese ahorita le sirvo, jijiji.

-Ggr… Gracias señorita, ¿a qué hora llega tu mami?

No me gustaría que me encontrara aquí a solas contigo y dentro de su casa.

-Hoy no llega señor, es enfermera y tiene turnos de 24 horas. Pues son días que me la paso solita, no se preocupe puede estar tranquilo hasta que deje de llover.

 

Estuvieron cenando y platicando. Laurita no sabía cómo comenzar a provocar una situación morbosa. Cómo es su costumbre no se quería ver como una puta ofrecida, ni verse tan obvia. Obviamente ella era una niña buena.

 

-Señor, aquí tengo una bolsa de ropa que era de mi papá, me gustaría regalarsela.

– Muchas gracias, me parece bien, se lo agradezco mucho.

– Acabo de preparar el baño, ¿le gustaría bañarse?

– No señorita la verdad ya son muchas molestias, no se vería bien.

-Ahorita nadie nos ve ni nadie se da cuenta. Ande señor, por mi no hay problema.

-¿De verdad?. Me siento muy apenado pero te voy a tomar la palabra.

– Está perfecto señor, pásale, ahorita le paso la ropa y una toalla.

Al entrar al baño Laurita ya estaba bastante mojada, al tiempo que se reprochaba a sí misma por estar estar en semejante situación que ella misma provocó, pero como siempre la lujuria podía más que la razón.

 

Mientras don Mariano estaba tomando una ducha Laurita fue al cuarto de su madre para robarle unos condones, después corrió a su habitación para preparar la ropa que usaría después de bañarse. No confiaba del todo en el señor, así que ocultó las cosas pequeñas de valor que don Mariano pudiera robar y dejó intencionalmente una panti usada en el sillón de la sala, como olvidada por accidente a la vista para ver la reacción de don Mariano.

 

Cuando don Mariano salió, ella entró al baño ya que era su turno.

 

-Bueno señorita, creo que ya es hora de irme, no veo apropiado estar solo mientras tú te bañas.

-Cómo creé?. Aún está muy fuerte la lluvia y le hará daño, espéreme en la sala, no me tardo mucho.

-Esta bien señorita, solo quiero salir a fumar.

– No se preocupe, aquí puede fumar, ahorita le traigo un cenicero de mi mamá.

 

Laurita se apresuró a bañarse lo más pronto posible, para no dejar tanto tiempo solo a don Mariano. Estaba segada por la lujuria. Había escogido una bata de nylon azúl cielo sin brasier y un panti blanco también de nylon con bordado de flores. Se perfumó y humectó el cuerpo cuidadosamente. Al salir del baño le llegó un fuerte aroma a cigarro y se percató que ya había dejado de llover, lo cuál le decepcionó pues ya no sabía cómo seguir reteniendo al señor pero recordó que el señor dormía en el piso fue cuando se le ocurrió la siguiente idea.

 

-Listo señor, terminé. Fue en ese momento que noto que la panti que había dejado ya no estaba.

 

-Muy bien señorita creo que ya es momento de retirarme, ya dejó de llover. Don Mariano se levantó dirigiéndose a la puerta de entrada.

 

-Oiga don Mariano ¿como se va a ir así?. ¿Dónde piensa pasar la noche? Me dijo que su casa no está en condiciones por la lluvia.

 

Pues siempre busco un lugar más seco para pasar la noche, tal vez vaya a casa de mi hija.

 

-¿Hasta dónde vive su hija?

 

-Vive a tres colonias pero tal vez esté dormida, a veces duermo debajo de un tejado que tiene afuera de su casa.

 

-Señor, cómo creé? Quédese aquí por esta noche, está haciendo muchísimo frío se puede dormir en el sillón ahorita le traigo una cobija.

 

-No señorita cómo cree? Ya estoy acostumbrado, no me va a pasar nada.

 

-Señor, solo quédese hoy, por mi mamá no se preocupe, ella llega después de medio día, usted se puede ir en la mañana cuando yo me vaya a la secundaria.

 

-De verdad, no tienes problema en dejar que me quede aquí?

 

-De verdad que no, ándele ahorita le traigo algo para que se tape del frío. Laurita fue al cuarto de su madre e intencionalmente solo sacó una delgada sábana para darle a don Mariano.

 

-Mire don Mariano, tenga es lo que encontré, solo eso.

 

-Muchas gracias bonita, con eso es más que suficiente, ya haz hecho mucho por mi.

 

-Está bien señor, lo dejo para que descanse, yo también ya me voy a dormir. Buenas noches. La habitación de Laurita no tenía puerta, solo una cortina que obstruía la vista directamente. Eran fechas decembrinas y la casa estaba y la casa estaba con series navideñas que alumbraban la sala, ella podía ver desde su cuarto lo que hacía don Mariano. Vió que don Mariano sacó la panti de la bolsa de su chamarra y la empezó a oler, lo cuál hizo emocionar a Laurita. Estaba segura que don Mariano entraría a su cuarto e intentaría algo creyéndola dormida. Eso la emocionaba.

 

Pudo ver qué el señor pasó la panti por debajo de la sábana y comenzó a frotar su entrepierna. Había pasado más de una hora y el señor no se levantaba, ella se comenzó a desesperar, así que tomó medidas drásticas para provocar algo. Se levantó de su cama y fue directo a la sala.

 

-Señor, está haciendo mucho frío, ¿a poco si está bien solo con esa sábana? Yo tengo dos cobertores y aún así siento frío.

 

-La verdad si se está sintiendo muy fuerte el frío ya empezó llover otra vez y está lluvia no se ve que vaya a terminar en toda la noche.

 

-No lo voy a dejar ahí, aquí en mi cuarto tengo alfombra y por lo menos no entra tanto frío, pasese le voy a prestar un cobertor.

 

-No pequeña, me quedo en tu alfombra pero no me des tu cobertor.

 

-Señor no sea terco.

 

-Pero dices que tienes frío y si me das tu cobertor vas a tener más.

 

-Bueno, está bien, ¿Le parece que compartimos los cobertores? Mi cama no es muy grande pero ahí nos acomodamos.

 

-Pppe… pequeña, estás segura?

 

-Claro señor, usted tiene cara de ser noble, me hace sentir segura, se que me va a cuidar, es como mi abuelito, vengase le hago un lugar. Don Mariano entró en la cama de Laurita. Quedando muy pegados el uno del otro. El señor con toda la confianza del mundo abrazó a Laurita atrayéndola hacia él.

 

-Buenas noches señor.

 

-Buenas noches señorita. Estuvieron un rato así. Pegados, don Mariano tenía a Laurita tomada de la cintura. Laurita estaba boca arriba, pasaron cinco minutos cuando don Mariano pasó su mano a las pequeñas tetas de Laurita, ella no se movió, aparentaba estar dormida, el señor comenzó a estimular las tetas de la pequeña, notando sus pezones duros.

 

Laurita solo se mordía los labios para contener los gemidos. El señor hizo a un lado el tirante de la bata y se incorporó a chupar el delicado pezón de la jovencita. Mientras le chupaba la teta bajó su mano a las piernas de Laurita, con toda la calma del mundo buscando su entrepierna. Comenzó a estimular encima de la panti, la cuál parecía estar orinada debido a la excitación de la joven, don Mariano hizo a un lado la panti de Laurita e introdujo un dedo mientras murmuraba cosas como.

 

-Pequeña puta, estás mojadita que rico sabes mamacita, te voy a violar.

 

Laurita hacía un esfuerzo descomunal por seguir en su papel y no moverse. Don Mariano estaba seguro que la nena no estaba dormida, así que se sacó la verga del pantalón, se volteo para poner su cara entre las piernas de la nena para proseguir a chupar su vaginita cómo loco.

Laurita se encendió más, pues le recuerdo su primera vez con Ramón, comenzó a moverse y tomó el gran pene de su amante, ya que medía 22 cm. Y bastante gruesa. Apenas le cabía en la boca.

 

Laurita tenía el calzón empapado, mientras sentía la gran barba del señor rozar su entrepierna. Tenían alrededor de 20 minutos mamando cuando Laurita se sacó el pene de su boca, el cuál le parecía delicioso.

 

-Ddddo… doncito, ya, mmmme… metame su vergota ya!. Don Mariano se levantó de la cama parándose a la orilla.

 

-Ven pequeña. Levántate. La atrajo con su mano para que se levantará en su cama. La jaló hacia él y de una forma desesperada le comenzó a comer la boca. Laurita no podía seguir el ritmo de los experimentados besos, no sabía si gemir, tocarlo o seguirle el paso a sus audaces besos. Estaban tan pegados el uno al otro cuando don Mariano en un movimiento le acomodó la verga en la entrada a su vagina y de un empujón se la metió hasta la mitad haciendo que Laurita pegara un fuerte grito.

 

-Hay mi amor, que vergota tienesssss, metemela toda!

 

-Sssi mi princesa es toda tuya, está vergota es para ti.

 

-¿De verdad está vergota es para mí solita?, ¿Me lo juras mi amor?

 

-Si mi amor, es toda para ti nada más. Empujó con más fuerza y se la clavó toda de golpe, provocando un grito aún más fuerte que de no ser por la lluvia se escucharía por toda la cuadra. Se le olvidó por completo usar protección, empezó a sentir como su vagina se expandió a su máxima capacidad y alcanzaba rincones nunca antes explorados. Rodeó con sus piernas el torso de su amante mientras se besaban desesperadamente.

 

-Mi amor. Ponte de perrita, te quiero a gatas. Así la vas a sentir mejor y más profundo.

 

-Si mi amor, soy tu perrita, la quiero toda adentro!.

 

-No puedo creer cómo siendo tan chiquita eres tan puta, no creí que tú intención al meterme a tu casa fuera que te cogiera te vas a poner igual de sabrosa y nalgona como tu mamá, siempre que la veo pasar me pongo cachondo, tu también me gustabas pero te veías tan inocente y mira, me acabo de ganar el premio mayor.

 

-Si. Mi mamá y yo somos igual de putas papi. Solo que ella no sabe que yo soy una zorrita. Ya una vez nos cogió mi primo. Primero a mi y después a ella, pero tú nomás eres mío, no te pienso compartir con ella. Así… papi, así…¡Cógeme papacito!. Métemela hasta adentro.

 

-Si?. ¿Quieres que solo sea tuyo? Entonces tú solo vas a ser mía.

 

-Si papi, solo seré tuya, está perrita solo va a ser para ti. Nadie tiene la verga tan grande como tú.

 

-Y tu tienes la panochita mas rica y apretadita de todas. No vas a andar con ningún mocoso pendejo, vas a ser mi novia nada más

 

-Si doncito, yo voy a ser su novia, cojame, embaraceme!. Ayyyy! Siiiiii…

 

Acto seguido el señor eyaculó dentro la muchacha, inundando con su semen sus entrañas.

 

Continuará…

 

1822 Lecturas/19 enero, 2026/1 Comentario/por Morelia mich
Etiquetas: amiga, baño, hija, madre, mayor, mayores, padre, semen
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1 comentario
  1. betoperez0101 Dice:
    20 enero, 2026 en 3:06 am

    Q rica putita esa Laurita . Telegram?

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