Los 3 chantitos
La verdadera historia el cerdito trabajador es facha puto de clóset Anarco porcino capitalista y senton, el de la casa de paja fumon vago y socialista . Casa de madera pastabacera y rastrillo..
Los Tres Cerditos – Versión El Vergamorcilla: El Cerdito Facha Sentón (Capítulo 1 – El Mayor)
Había una vez tres cerditos hermanos, ya maduros de 40+, panzones, calvos, con vergas gruesas venosas y huevos peludos largos que colgaban como bolsas de té mojadas en sudor porcino. La mamá cerdita (menopáusica, conservadora y aburrida) los echó: «Vayan a laburar, construyan casas y alquilenlas dejen de pajearse pensando en chantrans negras dotadas, degenerados de mierda,»
El cerdito menor hizo su casa de paja rápida y floja, para tener tiempo de aspirar fumarse la casa hecha con Maruja paraguaya y chupar vino un comité de base.
El mediano, de madera endeble, pensando en ahorrar costos y maximizar ganancias (capitalista trucho) para seguir con su narco chiquero
Pero el cerdito mayor, el que «trabajaba de verdad», era un puto facho tapado tatuajes de «Viva la Libertad Carajo» en el culo peludo, se autodenominaba anarco-porcino-capitalista (anarco porque odiaba al Estado que le cobraba impuestos para la concha de la lora, capitalista porque acumulaba ladrillos como si fueran bitcoins, y porcino porque olía a chancho.
Construyó su casa de ladrillos sólidos, reforzada con cemento armado, chimenea blindada y un sótano secreto donde guardaba su arsenal de plugs anales, coca en polvo y fotos de Javier Milei con verga de León, dildos con la serpiente liberal don’t tread on me (only fuck me)
«Yo no necesito ayuda del Estado ni de nadie», gruñía mientras ponía ladrillo tras ladrillo, sudando, huevos colgando pesados, verga semi-dura rozando el jean camuflado. «El mercado libre me protege, y si viene el Lobo, lo reviento con mi doctrina libertaria… y mi culo apretado de macho alfa». Pero en secreto era sentón puro: le encantaba que lo dominen, que le revienten el orto mientras grita consignas anti-estatales, y que lo humillen verbalmente como «puto facha traidor al anarcocapitalismo». El Lobo Feroz, no era lobo: era una travesti negra de 2 metros, verga de 38 cm como tronco de eucalipto quemado, huevos depilados pero sudados colgando como ciruelas maduras, tetas gordas siliconadas y pezones negros gigantes. High de coca, Velho Barreiro y porro, con acento del Chuy . Golpeó la puerta de ladrillos: «¡Cerdito facha sentón, abrime o te la meto por la chimenea y te meto el ticholo hasta que vomites a mises
El cerdito mayor, desde adentro, se tocaba la verga y respondía con voz de macho: «¡No temo al Lobo! ¡Soy anarcocapitalista, el mercado me da derechos de propiedad sobre mi culo!
¡Viva Milei, carajo!» Pero ya tenía el ano abierto como el agujero que dejaron los k, pre-semen goteando por los huevos peludos
La Brazuca sopló: subió al techo, se metió por la chimenea reforzada (porque era pro en forzar entradas), y cayó en el living como diosa oscura.
Agarró al cerdito por los huevos colgantes: «¡Mirá qué bolsa jugosa, facha de mierda! Parece dos morcillas peludas con olor a chancho capitalista sudado
«. Le metió el dedo mojado en coca directo en la nariz: «Aspirá hondo, putito de milicia.
Esta línea tiene mi meo seco triturado y un toque de bergamota para que huela a cítrico podrido contra tu hedor libertario».
El cerdito inhaló fuerte, tosió, lagrimeó, la verga se le encogió por el exceso pero el culo se le abrió como flor marchita
«¡No… no me vas a doblegar! ¡El individuo es soberano!», gritaba mientras en el piso, se separaba las nalgas. «¡Qué orto abierto, Anxo y Basto rogando verga
Le metió la lengua áspera en el ano: saboreando sudor, restos de mierda seca y olor a porcino anarcopasivo
El cerdito gemía: «Capitalismo… Ahorro.. pero metémelo duró lo penetró como Trump al Maduro embestida tras embestida, venas pulsando contra paredes internas, llegando al estómago.
«¡Tomá tu libertad, cerdo neo liberal! ¡El mercado te abrió el culo!» Mientras bombeaba, le mean encima: chorro caliente amarillo, oloroso, mezclándose con sudor y coca.
El cerdito gritaba consignas rotas: «¡Viva… la… propiedad privada… en mi ano!»adentro, leche espesa y abundante chorreando por muslos peludos, hinchándose la panza como si estuviera hiperinflación.
Al final, el cerdito mayor quedó en cuatro, ano abierto goteando, nariz blanca de polvo, huevos contraídos sin poder acabar.
Mañana traigo a mis hermanas trans para que te usen como inodoro libertario». Él, high y derrotado, susurró: «Está bien… pero que sea consensual… y sin impuestos».
Continua



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