Mi destino: El depósito de leche de mi familia
Hola a todos, por primera vez contaré la historia de mi vida: de mi crianza y la aceptación de mi destino, de como me convertí en el juguete de toda mi familia, de como aprendí mi lugar en el mundo y de como entendí que los putitos como nosotros solo servimos para el placer ajeno.
MI FAMILIA
ACEPTAR EL DESTINO
1.
Mis padres tienen una ley sagrada: «Por el placer todo». Bajo ese lema se rigen y criaron tanto a mi como a mi hermano mayor. Nunca nos faltó nada. Tanto mi mamá como mi papá eran actores de teatro, muy comprometidos con su oficio, mi casa era un lugar de reuniones de sus amigos bohemios, casi un centro cultural. Ellos eran libertinos, gozaban de todo y no se privaban de nada. Practicaban el nudismo, consumían drogas y hacían fiestas eternas en casa. «Por el placer todo». No existía el tabú, nada era vergonzoso, todo se hablaba, todo se contaba, nadie juzgaba. Pero incluso en el mundo más libertino hay reglas que deben cumplirse.
El nudismo me era natural. Mi mamá entraba todas las mañanas al cuarto donde dormía con mi hermano para comenzar el día, completamente en bolas, paseando sus enormes tetas, ancho culo y concha peluda. En el desayuno podíamos ver la gruesa y venosa pija de mi papá, su prepucio sucio y goteando con total normalidad. Cuando los amigos de mis padres venían a casa, también se desnudaban. Mis abuelos, tíos, primos, todos en bolas sin chistar. Así que imaginen que desde muy pequeño estoy familiarizado con todos los tipos de genitales.
La mañana del 10 de abril del 2000, me desperté de un salto, cumplía 6 años. El sol entraba por la ventana e iluminaba mi cuarto repleto de juguetes. Salí de la cama de un salto y desperté a mi hermano, que en ese momento tendía 13 años, lo destapé y noté que su pija estaba parada, era parecida a la de papá pero a escala. Mi hermano se llama Darío y en ese momento era mi héroe.
Yo: ¡Arriba hermano! ¡Hoy cumplo 6! Wiiiiiiii.
Darío: ¡Si! ¡Se ve que estás contento! Es un día muy importante para vos ¿sabes?
Yo: ¡Si! Al fin podré poner en práctica las reglas familiares
Darío: ¿Te acuerdas cuales son?
Yo: Más o menos…
Darío: Yo te ayudo a estudiar. Veni, acóstate en la cama
Me subí de un brinco y me acosté a su lado, ambos desnudos como correspondía según las tradiciones. Darío era mi héroe, mi ejemplo a seguir, lo amo y por él hago todo. Recuerdo mirar cada detalle de su rostro y cuerpo, para recién haber ingresado en la adolescencia tenía buen físico, piel dorada por el sol, le encantaba jugar en las plazas y parques, pelo castaño claro y color de ojos miel. Sus brazos eran largos y fibrosos, con manos grandes y venosas, su abdomen marcado por la juventud y con casi nada de bello, era un hermoso lugar para descansar. Su miembro, como mencioné tenía las mismas características de papá, grueso, venoso y con un prepucio grande. Me crie viendo esa pija, y no era cualquier pija, era la de mi hermano, la de mi héroe.
Darío: Hoy me desperté al palo, no se baja con nada ¡Jajaja!
Yo: ¡Si!, está enorme. Es enorme.
Darío: Gracias bebé, pronto podremos jugar. Pero antes, para que pueda iniciarte en la familia y decidir tu destino como parte del clan familiar, debes memorizar las reglas.
Yo: (Si poder soltar la alegría de saber que al fin me iniciarían en la tradición familiar) Si hermano
Darío: ¿Cuál es el lema familiar?
Yo: «Por el placer todo»
Darío: ¡Muy bien! No tenes que olvidarlo jamás. Seguimos antes de que llegué mamá y te lleve al living para comenzar con la iniciación. ¿Cuántas reglas son?
Yo: 3 hermano.
Darío: Si, muy bien. Todas se deben cumplir sin cuestionar. ¿La primera?
Yo: Aceptar el destino, si mi destino es… ser… servir, hacerlo con alegría. Si mi destino es domi… dominar, hacerlo con orgullo.
Darío: ¡Eso! Bravo. ¿La segunda?
Yo: Mis padres son sagrados, les debo todo y siempre estaré en deuda con ellos.
Darío: Si, exacto. Siempre, por más que te toque dominar, si mamá y papá lo exigen, cumplís todas sus ordenes… y la última…
Yo: emmmmmm…..em….. no me la acuerdo
Darío: Dale, vos la sabes.
Yo: ¡Ah! ¡Si! No se dirá nada de lo que pasa en la familia. El afuera es el enemigo.
Darío: Muy bien, muy bien!, feliz cumpleaños, pronto va a venir mamá y y te llevará al living para que papá decida tu destino…. ¿Qué te gustaría ser?.
Yo: No… no lo sé, todo es divertido.
Darío: A mi me encantaría que tu destino sea servir, es el más divertido de todos. Lástima que a mi me tocó dominar… Pero bueno, hay que aceptar el destino.
Darío me miraba fijo, hipnotizado, agarró su pija y comenzó a pajearse.
Darío: Si tu destino es servir, te prometo que nunca dejaremos de jugar. Dame un beso, felicidades.
Me acerqué a la boca de mi hermano, sus labios carnosos tocaron los míos, su lengua emergió y se metió en mi boca, sentí que recorría cada centímetro de mi boca. Su masturbación subió de ritmo y tras un gemido acabó, cinco chorros de leche me mancharon el cuerpo, era espesa y blanca. Yo me sorprendí, pero estaba feliz, por mi hermano todo. Me limpió rápidamente con la sábana.
Darío: No le digas a papá que ya viste mi leche. Un secretito.
Yo: Secretito.
Mi madre abre la puerta de par en par, para ser una mujer madura tenía un gran cuerpo, unas tetas prominentes con enormes pezones y una cintura fina. Su enrome culo rebotaba en su caminar. Se acercó a la cama de Darío, y ambos nos sentamos esperando sus órdenes.
Mamá: Feliz cumple hijo. Hoy es tu día más importante, hoy sabrás tu lugar en la familia. Hoy te iniciaremos en las costumbres familiares. Vení, papá te espera. Darío ¿Queres ver la iniciación?
Darío: Si ma. Sería hermoso
Mi mamá me agarró del brazo con una fuerza no habitual en ella. Me sacó de la cama, me paró en medio de la habitación y me obligó a mirar su concha peluda. Abrió sus labios de par en par y dijo:
Mamá: De ahí venís. Yo tengo un destino, como lo vas a tener vos, como lo tiene Darío. Más te vale que lo cumplas con orgullo. El mío es servir, ser un depósito de leche para cualquiera que tu papá quiera. Amo ser así, sentir como mi concha se rebalsa de leche, como me rompen el orto y me violan toda la noche. Papá es mi amo y yo cumplo sus órdenes. Si te toca servir, serás el nuevo juguete familiar. Serás un objeto como lo soy yo. Si te llegase a tocar servir, te enseñaré todo lo que sé, te amo hijo, vamos tu papá espera.
CONTINUARA….


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