Mi mamá es muy religiosa.
Siempre tuve problemas para acercarme a las mujeres, tanto así que a los 28 años aún no había debutado. Entonces descubrí a mi mamá (42)..
Hola, mi nombre es Lorenzino. Les contaré como pasé de ser virgen a los veintiocho años, a debutar con mamá.
Siempre fui muy tímido y nunca había estado con una mujer.
En el año 1978, tenía yo 28 años y vi como el párroco (Padre Eustaquio), caminaba al lado de mi mamá, dentro de la iglesia, apoyándole una mano en sus nalgas. Eso me dejó pensando.
Empecé a espiar a mamá y descubrí que a la hora que yo iba a cerámica, ella recibía al Padre Diego. Un día salí para ir a cerámica pero entré por la parte trasera de la casa y me dispuse a enfrentar la verdad. En menos de diez minutos, otro padre, el cura Antonio entró a la casa sin llamar y fue en dirección al cuarto de mi mami. Con mucho sigilo fui hasta la puerta de su dormitorio (estaba abierta) y vi a mi madre aún vestida con el cura Antonio tirado encima besándola y metiendo sus manos por debajo de la ropa de mamita. Yo estaba muy caliente y para empeorar la situación descubrí que al Padre Antonio… no se le paraba y después de babosearla un poco, ella se masturbó y el cura se vistió para irse.
Yo me estaba haciendo suculenta paja y estaba tan ensimismado que apenas pude notar que mami y el cura estaban parados a mi lado en el vano de la puerta. El cura me reprendió muy enojado, pero mi mamita me defendió, diciéndole no regañes a mi bebé.
He de decir acá que yo nunca noté que mi mami tuviese amores con nadie, ella quedó embarazada de mí a sus trece años, pariéndome a los 14 y a sus cuarenta y dos años era una mujer muy sensual, 1,89 de altura, entrada en kilos qué le lucían muy bien con su altura.
Aún era temprano. Antonio se fue y a ella le quedó la tarea ardua de enfrentar la situación ante su hijito. Se paró ante mí, calzaba una falda amplia y larga, me pidió que me tranquilizara qué todo estaba bien que iría a cambiarse y vendría pronta para que habláramos.
Yo estaba en el sofá cuando ella se sentó a mi lado, traía una faldita muy corta que nunca yo le había visto y una especie de chaleco totalmente desabotonado, recuerdo patentemente que no traía sostén. Me atrajo hacia sí y besándome la cabeza, acariciaba mi mano izquierda. Sin saber por qué (o haciendo que no sabía, apoyé mi mano derecha en su muslo desnudo, larguísimo y bien perfilado. Estuvimos como siete u ocho minutos en esa actividad cuando mamá se apretujó más aún contra mí, entonces puso mi boca en su cuello y me pidió que le dé besitos, cosa que empecé a hacer con todos los plácemes.
Ella empezó a respirar entrecortada y recordé que así respiraba cuando el cura la manoseaba. …y se me empezó a parar… y a parar y se seguía parando, ella lo notó y apoyó una mano en mi bulto, para mi completa felicidad apretó mi pito y comenzó a subir y bajar su mano por mi verga aún cubierta por la ropa, allí fue cuando levantó mi cabeza y me empezó a besar. Nadie me había besado antes así que fue mi maestra, puso mi mano en su entrepierna caliente y mojadísima y me preguntó:
-Alguna vez estuviste con una mujer?
-No, mamita, no! Te lo juro que nunca.
-Okay mi amor, desde hoy serás mucho más que mi hijito y ya no iré más con esos curas impotentes.
Un mes después nos mudamos a Bs. As. y aún estamos viviendo juntos, yo 76, ella 90. Nunca tuvimos hijos.



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