Mi segunda vez – Sobreviviendo a mi violación
Hola de nuevo, en este tercer relato les cuento como fue mi vida después de haber sido violado por el mecánico. .
Honestamente, cuando pasas por una situación como la que me tocó vivir con ese hombre mecánico, es obvio que ese evento marcará tu vida de una manera muy radical y que seguramente le dará un giro muy notorio a como se suponía que debía ser.
Cómo comenté, nunca le dije nada a mis padres de lo que me había pasado, traté de continuar con mi vida, aunque debo confesar que al inicio costó un poco, pero poco a poco fui retomando mis actividades con normalidad, tanto escolares como extracurriculares en mi equipo de fútbol, lo que sí modifiqué, fue mi ruta que tomaba para ir a las canchas deportivas, en las ocasiones cuando tenía que irme solo porque Omar no podía pasar por mi, me iba por el camino más largo y que sabía yo que habría más gente.
Así fueron pasando los meses, pero cuando tenía momentos en los que no tenía enfocada mi mente en otra cosa, regresaba a mi mente el suceso con el mecánico, aquí hubiera sido vital la ayuda de un Psicólogo pero evidentemente no era opción, en primer lugar porque debía decir la verdad y no me atrevía a decirlo y en segunda era algo difícil en ese tiempo conseguir uno cerca.
En esos momentos en que recordaba, todavía sentía un poco de vergüenza, pero debo reconocer que también sentía excitación. Ese era el principal conflicto existencial por el que estaba pasando, el no reconocer o aceptar que me había gustado y que me gustaría pasar por lo mismo otra vez, aunque tenía miedo reconocerlo.
Seguía transcurriendo el tiempo y se empezaron a presentar esos cambios en mí que persisten hasta la fecha, empecé a tener fijación en los hombres, especialmente en los hombres mayores, siempre veía como se marcaban sus paquetes, me imaginaba como los tendrían, también les veía los brazos, el pecho, las piernas y hasta el trasero y de igual manera imaginaba como serían al estar desnudos, me imaginaba como sería estar en lo íntimo con ellos. A las personas que más veía, eran los maestros de mi escuela, a los amigos de papá cuando venían a casa y a veces hasta mis tíos.
Otro hábito que desarrollé, fue el sentir la necesidad de estar desnudo, en cada oportunidad que tenía, me quitaba la ropa y me empezaba a tocar, me masturbaba torpemente el pene y también intentaba meterme un dedo por el ano aunque obviamente me faltaba experiencia. Había veces en que era tanta la excitación que me venía repentinamente, que dejaba de hacer lo que estaba haciendo y subía a mi cuarto y me quitaba la ropa, me encantaba verme desnudo en el espejo porque me imaginaba que le estaba modelando a alguien y la realidad es que en ese entonces tenía un lindo cuerpo bien formado.
Pero ahí no quedó todo, poco a poco tenía la necesidad de sentir más y empecé a querer estar desnudo frente a alguien, que me vieran desnudo para así yo sentir ese éxtasis y satisfacer ese deseo.
Es aquí donde inicia la parte central de este relato, por esos días a espaldas de mi casa, estaban construyendo una casa, lo que se sabía es que era una familia de una comunidad cercana que había comprado el terreno para venirse a vivir a la cuidad.
Recuerdo que una tarde, quise ir un poco más lejos de lo que normalmente experimentaba con la masturbación y el dedito en el ano. Mi padre estaba trabajando y mi madre estaba hablando por teléfono, solía hablar hasta por dos horas, por lo que aproveché mi rato de soledad, me empecé a quitar mi ropa hasta que quedé en calzones (seguía usando trusas, mi madre no me dejaba cambiar a bóxer), sentía como el corazón se aceleraba por lo iba a hacer, con el miedo y la excitación, me bajé el calzón y quedé encuerado, me vi en el espejo y entonces di el paso y salí de mi habitación hacia la azotea subiendo las escaleras.
Desde ese punto era muy fácil que quedara a la vista de algún vecino o de alguien que pasara por la calle, recuerdo que me la pasé caminando por un rato, sentía el sol que me daba de espalda y un viento muy agradable, cuando ya había perdido la esperanza de que alguien me viera, sucedió de una manera muy fugaz, escuché como hicieron un silbido en tono pícaro, como cuando le silban a una mujer para indicar que está guapa.
Me hizo voltear y vi que un muchacho se reía y me saludaba con la mano, era desde la parte trasera de la casa que estaba a espaldas a la mía en construcción, mi corazón se aceleró más y sentí un nudo en mi estómago, así que corrí y me bajé de la azotea por las escaleras y llegué a mi habitación, rápidamente me vestí y sentía como tenía la cara roja y el corazón que se me salía de la excitación.
Cuando me pasó la adrenalina, me reía de lo sucedido y me imaginaba el momento, no era consiente que me podía traer problemas en casa, honestamente había veces que ya no me importaba.
Pasaron los días y seguía con mi rutina de los tocamientos y de desnudarme, pero ya no me había atrevido a salir desnudo al exterior, un día por la tarde, tuve que salir a comprar unas cosas de papelería que ocuparía para mis clases, cuando venía de regreso, en la esquina me encontré al muchacho, en un principio no lo reconocí, pero él a mí si y me habló.
Muchacho: Hola amigo como te llamas?
Yo: Hola, me llamo Cristian.
Muchacho: Mucho gusto, yo me llamo Andrés. Oye si te acuerdas de mi ?
Yo: No yo no te he visto antes.
Andrés: Si pero quizás no me recuerdes bien, yo sí te recuerdo, cuando andabas enseñando todo en tu azotea jaja, que andabas haciendo así ehh?
Yo: (Con la cara roja y el corazón acelerado) nada solo subí por algo.
Andrés: Ohh en serio, y subes seguido así ?
Yo: No claro que no.
Andrés: A que lástima, me creerás que he estado subiendo para ver si tenía la suerte de volver a verte.
Yo: No es que.. como te dije yo, subí por una cosa, ya que estaba por bañarme… (Se me notaba lo nervioso y creo que no creyó la mentira que le dije).
Andrés: No te pongas nervioso, está bien si te gusta el estar desnudo y que te vean yo no te juzgo, jejeje…Solo ten cuidado porque luego te puedes meter en problemas si te ven los vecinos y le dicen a tus padres, me imagino que vives con ellos no?
Yo: ehh si vivo con mis papás..
Andrés: Y cuántos años tienes?
Yo: Tengo 12 años.
Andrés: Ah qué bien, yo tengo un hermano que se llama Fabián, de tu misma edad, te lo quisiera presentar para que tenga un amigo y también aprovechando para que seas mi amigo, yo tengo 17 años.
Resulta que Fabián entró a la misma escuela y le tocó en el mismo salón al que yo iba, poco a poco nos hicimos de amistad y también con Andrés, a veces Fabián venía a casa a jugar, eso a mis papás les encantaba porque tenía un nuevo amigo, a veces salía a jugar fútbol en la calle allá por su casa, también Omar se nos unía de vez en cuando a jugar. Así poco a poco para no hacer la historia más larga, fuimos tomando confianza, pero eso no evitó que yo siguiera de travieso cuando estaba solo y me desnudaba para tocarme un día por poco me descubre un primo, llegaron de visita a casa, yo estaba en mi habitación y él subió para jugar conmigo como era la costumbre, cuando lo escuché subiendo dejé de verme en el espejo tomé mi ropa y corrí al baño cerrando la puerta él entró a mi habitación, me gustó esa adrenalina.
Una tarde le dije a mis padres que saldría a jugar, que iría a buscar a Fabián, ellos me dijeron que si que tuviera cuidado y que volviera antes de anochecer, caminé a la esquina, subí la calle y di vuelta a la cuadra para llegar a casa de Fabián a la espalda de la mía, estaba muy cerca el trayecto.
Toqué el timbre y salió Andrés, pregunté por Fabián, pero resulta que no estaba, solo estaba él ya que sus padres y su hermano habían ido a visitar a sus abuelos a la comunidad de dónde eran y antes vivían, pero que él no fue porque tenía tarea. Me dijo que si yo quería me invitaba a pasar un rato, para que no fuera en vano, y que jugaríamos un rato con el Nintendo 64 que tenía, recuerdo que dijo que tenía el Mario Kart, entonces pasé, subimos a su cuarto en el segundo piso, su casa era muy amplia y en algunas zonas aún no estaba del todo terminada.
Estábamos jugando con toda normalidad, yo me estaba divirtiendo mucho, cuando de repente Andrés le puso pausa al juego y dejó el control a un lado y me dice:
Andrés: Oye Cris, te quiero preguntar algo, puedo?
Yo: Si Andrés, dime qué pasó?
Andrés: Ya no te había dicho nada desde aquella vez, pero la verdad es que tengo mucha curiosidad de porque te subías desnudo al techo..
Yo: Yo este… Lo que pasa es que como te dije me iba a bañar y subí por una ropa que estaba tendida.
Andrés: Cris, antes de silbarte vi que te estabas paseando y no había ninguna ropa, dime la verdad te gusta mostrarte?
En ese momento yo me sentí acorralado y no sabía que hacer, pero por una u otra razón tuve la confianza con Andrés y le dije que si que me gustaba que me vieran, aunque no le dije detalles de el porqué.
Andrés: Ahh ya veo Cris, bueno como te dije la otra vez, yo no te juzgo, si eso te gusta está bien. Oye y no quieres hacerlo ahora, estamos aquí en confianza y me gustaría verte, que dices?
Yo: No se Andrés y si vienen tus papás y Fabián?
Andrés: No te preocupes vendrán hasta la noche, ándale anímate dejame verte si?.
Yo: Bueno está bien.
Andrés: Gracias, será muy divertido y lindo, a ver ponte allá frente a la cama y empieza como tú te sientas cómodo.
Me puse donde él me dijo y no perdía detalle de todos los movimientos que hacía, estaba muy nervioso y excitado, yo no tenía pensando que eso iba a pasar pero estaba pasando y no quería perder la oportunidad, así que comencé. Primero me senté en la cama me saqué los zapatos, después me quité ambos calcetines y dejé mis pies desnudos, seguí con mi pants, puse mis manos en el elástico y lo empecé a bajar hasta que lo saqué por mis pies, levanté la vista hacia Andrés que me hizo una seña para que siguiera, se veía maravillado sin duda lo disfrutaba , entonces reinicié con lo que estaba haciendo, me quité mi playera, y así solo quedé en calzones, mi corazón se aceleró más porque sabía que estaba punto de quedar desnudo frente a Andrés cuando me los bajara, pero él me interrumpió.
Andrés: Espera un momento Cris, te puedo pedir algo?
Yo: Si Andrés, que cosa?
Andrés: Me dejas que yo te quite tu calzón?
Yo: Está bien Andrés, si quieres bajalo tu.
Andrés: Si ven acércate.
Una vez que estuve delante de él, me hizo girar, quería una vista de mis nalgas, puso sus manos en el elástico y me lo empezó a bajar, mi corazón se aceleró más cuando mis nalgas iban quedado a su vista y sentí un nudo en el estómago, poco a poco siguió bajando hasta que llegó a mis tobillos y me levanto ambos pies para sacarlo, por fin me tenía desnudo, una vez que me tuvo así, me empezó a acariciar mis piernas y subía hasta mis nalgas.
Andrés: Discúlpame si me tomo estás confianzas pero estás muy lindo y es muy difícil no tocarte, me encanta tu cuerpo es mucho mejor verlo así de cerca que de lejos como aquella vez.
Yo: No te preocupes Andrés.
Andrés: Te gusta lo que estás sintiendo.
Yo: Si la verdad si, se siente muy bien y me da emoción.
Andrés: Entonces ven vamos a la cama y déjame hacerte más cosas aún más ricas, quieres?
Yo: Si Andrés si quiero.
Me llevó a la cama, me recostó con cuidado, cruzamos miradas y me sonrió tiernamente, pude sentir como estaba disfrutando el momento. De repente comenzó a desvestirse él también, así de pie frente a mi se sacó los zapatos con sus mismos pies, se quitó la playera, y se empezó a desabotonar su pantalón, enseguida lo bajó, él traía un bóxer de cuadritos, era negro con gris, yo estaba embobado viendo su cuerpo, piel blanca y algo de músculo marcado, sus hombros bien levantados y unas clavículas que se veían tan ricas, sus pezones bien levantados, y unas piernas bien firmes, con algo de vellos, además que decir de su rostro, para mí era bastante guapo y sobre todo sus ojos color miel me derretían.
Andrés: Relájate bebé no te voy a lastimar.
El hecho de que me llamó bebé, me derritió bastante, me tomó de los pies y los levantó, me empezó a oler los pies, me dio un poco de pena de que le fueran a oler mal, pero no hizo ningún gesto de desagrado, continúo ahora con besos, sentía cosquillas y me sentía en la gloria con las sensaciones que me estaba causando, luego hizo algo que me sorprendió, me empezó a chupar los dedos de los pies, los lamía y se los metía completamente a su boca, los ensalivaba todos, yo me retorcía todo de muchas cosquillas y placer que me estaba haciendo..
Andrés: Te gusta bebé, que rico sabes.
Yo: Si me gusta jeje pero me dan cosquillas jajaja.
Andrés: Si? Jeje ahorita te haré más.
Así estuvo por un rato, cuando sentí que iba bajando por las piernas besándolas, yo me estremecía, se ponía mi piel chinita, hasta que llegó a mi pene, que estaba duro y moviéndose, sin decirme una palabra, lo empezó a lamer, desde mis testículos y subía por la base hasta la punta de mi pene, así lo hizo varias veces, yo empezaba a gemir de placer, él lo notó y dio el siguiente pasó, al igual como lo hizo con mis pies, se metió mi pene en su boca y me lo empezó a chupar, lo succionaba, lo lamía y lo dejaba bien húmedo, luego hacia lo mismo con los testículos, los chupaba los metía a su boca y los dejaba super mojados, yo estaba que explotaba de emociones.
Andrés: Bebé lo estás disfrutando? Me encanta tu cuerpo blanco y suave que tienes y esas tetillas rosadas que resaltan en el blanco de tu pecho..
Yo: Si Andrés mucho!! Me gusta mucho!!..
Andrés: Ahorita viene lo mejor. Ven siéntate. Y bajame mi ropa interior.
Yo sin pensarlo dos veces, lo hice, tenía un bultote, cuando lo bajé, saltó su lindo pene blanquito y circuncidado, con una cabeza rosita muy linda una mata de pelos en la base de su pene.
Andrés: Me lo chupas bebé así como lo hice con el tuyo?
Yo: Pero no se cómo?
Andrés: Solo hazlo como si fuera una paleta pero no uses los dientes o me va a doler.
Lo primero que hice fue agarrarlo con una mano, en cuando sintió mi contacto, tuvo una contracción, y me lo empecé a meter a la boca, pensé que me daría asco, pero la verdad es que no, al contrario, empecé a salivar mucho, como cuando estás comiendo algo delicioso y para mí lo era, saboreaba cada parte de ese rico pene, su tronco, su glande, lo lamía, me lo sacaba y lo volvía a meter, solo escuchaba los gemidos de Andrés, él me acariciaba el pelo y las mejillas y me decía lo rico se se sentía, yo me emocioné de más y en un momento lo lastimé con mis dientes, él solo se hizo hacia atrás.
Yo: Perdóname Andrés no lo hice a propósito te dolió?
Andrés: No te preocupes bebé no pasa nada, si me dolió un poco pero ya pasó tranquilo. Ven acuestate.
Me volvió a acostar se arrodilló y se puso al nivel de mi ano, lo abrió y lo empezó a oler, me dijo que me olía rico, yo me había bañado así que no estaba sucio, me dijo que me olía a jabón, y empezó a lamerlo, primero de arriba a abajo, luego haciendo círculos, después metía su lengua e intentaba hacer presión, como ya no era virgen, y yo seguido me metía un dedo, su lengua entraba fácilmente, el placer que sentía era indescriptible, me hacía gemir, me hacía mover, me lo empezó a comer con su boca completa, lo hacía todo con una calma, con una pasión y entrega total, que yo estaba en la gloria.
Andrés: Me dejas hacerte el amor bebé?
Yo: Hacerme el amor? Cómo es eso?
Andrés: jeje Hay bebé es lo que hacen los papás, quiero meter mi pene en tu culito me dejas.
Yo: Pero y si me duele?
Andrés: Te lo hago despacio bebé, yo quiero que disfrutes y no sufras.
Yo: Está bien pero despacio si.
Andrés: Si bebé relájate.
Estaba tan emocionado porque por fin sentiría otro pene dentro de mi, aunque era más delgado y pequeño que el primero que me desvirgó, aún así lo deseaba. Fue hacia un cajón y sacó una crema, me dijo que me la iba a poner para que resbalara y no me doliera tanto, me levantó las piernas en esa posición le exhibía y entregaba todo mi rosado ano, me la empezó a poner y me metía un poco su dedo haciendo circulitos, ya está me dijo, respira profundo y relájate, puso su pene en mi ano y empezó a frotarlo, yo me moría de placer y ya quería que lo metiera, había esperado mucho, comenzó a hacer presión, y poco a poco con la crema fue entrando.
Al inicio me quejé un poco, él lo notaba y se detenía, cuando veía que ya lo toleraba volvía a empujar, yo sentía una presión en mi esfínter ya tenía una parte de su pene dentro de mi pero no sabía cuánto, lo sacaba despacio y volvía a insistir y meter, hasta que sentí como se fue deslizando poco a poco sin mucho dolor, había vencido la resistencia de mi ano.
Andrés: Que rico se siente bebé, ya está dentro te duele?
Yo: Mmm no, se siente rico.
Andrés: Que bueno bebé, voy a empezar, lo haré despacio no te quiero lastimar, si te duele me dices para sacarlo.
Empezó poco a poco a bombearme, lo retiraba un poco y lo volvía a meter, cuando ya estábamos un rato así, yo sentía que ya estaba más acoplado mi ano a su pene y que salía y entraba con más facilidad, me acomodó los pies en sus hombros y empezó más rápido a sacarlo y meterlo, podía verle su rostro, abría la boca y se le iban los ojos del placer que se estaba dando conmigo, y yo no me quedaba atrás, estaba sintiendo tanto placer que también tenía mi boca abierta y cerraba los ojos para disfrutar.
Yo: ahh ahh ahgg mmm ahhh
Andrés: Así bebé disfruta, gózalo como yo. Ahhh ahh ahh ufff.
Me cambió de posición me puso boca abajo y se subió sobre mi, su pene lo empezó a frotar entre mis nalgas y después lo colocó hizo presión y entró enseguida y siguió con la faena de meterme y sacarme su herramienta. Mientras me lo metía y sacaba, se acercó por un costado de mi oído y me dio besos en la mejilla, por instinto yo giré mi cabeza hacia ese lado y me dio un beso en mis labios, estaba perdidamente entregado a él y él a mí l, me mordía tiernamente mis orejas. Entonces incrementó el ritmo y me dijo voy a terminar bebé, que rico me harás venir, cuando pensé que me eyacularía adentro, sacó su pene se levantó y sentí como se masturbó y empezó a arrojar su semen en mis nalguitas…
Andrés: Ahhh ahhhh ahhh mmmmm que rico, hay bebé perdón ya te dejé todas tus pompas llenas de leche, pero que lindas se te ven así mojaditas.
Yo estaba extasiado por lo que acababa de vivir, sentí como me levantó, era fuerte y me llevó al baño cargado, vamos a ducharnos me dijo, abrió la regadera y nos metimos al agua, ahí quedamos de frente y me empezó a besar bajo la regadera, yo me seguía entregando a él, me empezó a enjabonar todo el cuerpo, luego le pedí que me dejara hacerlo yo a él, cuando ya nos habíamos quitado el jabón el se hincó y me volvió a chupar mi pene por un buen rato hasta que sentí que me iba a venir, aunque no arrojaba mucho, ya me salía un poco de líquido blanco, así que le dije, pero él siguió hasta me sentí que aventé mi poca eyaculación y sentí un placer que me recorrió por el cuerpo, me dio la vuelta me beso mis nalguitas y unas chupadas en mi ano, así estuvimos un buen rato hasta que terminamos de asearnos mutuamente, la parte que más duró aseandome fueron mis nalgas y ano, se notó que le encantaron, salimos de la ducha y me dió una toalla y él tomó otra, salimos a su habitación y nos empezamos a sacar mientas nos veíamos todo y nos daba riza.
Andrés: No sabes cómo lo disfrute bebé.
Yo: Yo también lo disfruté mucho Andrés.
Andrés: Gracias por dejarme hacerte el amor, tus pompas están deliciosas.
Nos empezamos a vestir y una vez que terminamos, le dije que ya me tenía que ir porque era tarde, me dio un abrazo y un beso y me volvió a agradecer por el momento que le regalé, me dijo que ojalá lo volvamos a repetir y me acompañó a la puerta, le dije adiós y me vine a casa, al llegar mis papás me preguntaron que si me había divertido, con una sonrisa les dije que si que mucho, si mis padres hubiera sabido que clase de diversión tuve.
Esa noche en mi cama me volví a desnudar y tocarme, cuando me toque mi ano, lo sentía abierto y tenía un poco de dolor y ardor pero me gustaba sentirlo porque era una prueba de que me había cogido Andrés, me lo quise ver en el espejo y estaba rojito y se veía ligeramente abierto me gustó tanto verlo así. Estuve pensando mucho en Andrés aunque también me ponía a pensar en el mecánico, haciendo comparaciones, la diferencia entre uno que fue rudo y cruel, y otro que fue tierno y sumamente amable.. Ahora había experimentado las dos caras de la moneda y en esta ocasión había experimentado algo más, chupar un pene y conocer su sabor.
Andrés se convirtió en una persona muy importante en mi vida, por mucho tiempo estuve enamorado de él, desde ese día me trató con mucho más cariño y se volvió mi protector, tuvimos una relación muy bonita.
El fue el único que se enteró de lo que me había pasado con en el mecánico tuve la confianza para decirle, pero en otro momento les cuento, así como otras experiencias que pasé con él y como disfrute cada una de ellas..


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