Noche de deseo con mi papi
Holaa soy Sofi y el día de hoy quería traerle un mini relato que hice de algo que me pasó con mi papi la semana pasada si quieren saber más comenten soy nueva jsjsjsj .
*»Hola… soy Sofi… y quiero contarte un secreto. Juego voleibol desde hace años, pero lo que más me gusta… no es ganar partidos. Es cómo me miran cuando entro a la cancha con mi uniforme ajustado.
Ese short tan pegado que se marca en cada movimiento… en cada salto… en cada giro de mis caderas. Me encanta saber que atraigo miradas, que despierto fantasías, que todos desean ver más.
Cuando corro tras la pelota y siento el sudor bajando por mi piel, sé que mi short se pega todavía más… y es ahí cuando más provocativa me siento. Es como si estuviera hecha para calentar a quien me mire.
Y ahora… imagíname frente a ti, todavía con mi uniforme puesto. El top mojado pegándose a mi cuerpo, y el short tan apretado que parece pedir que me lo quiten.
No soy solo una jugadora… soy una mujer ardiente, atrevida, lista para convertir cualquier cancha en un escenario de placer. Pero hay algo más… un deseo que me quema por dentro, un secreto que solo tú conoces.
Mi papi… él siempre me ha visto de una manera especial. Desde que era pequeña, sus ojos me recorrían con una intensidad que me hacía estremecer. Ahora, mientras juego, a veces siento su mirada fija en mí, y sé que está pensando en lo mismo que yo.
Después de un partido, cuando todos se han ido, me dirijo a casa, mi cuerpo aún vibrando con la adrenalina. Mi short está pegado a mi piel, y mi panty mojada por el sudor y la excitación. Al entrar, lo veo allí, esperando, sus ojos oscuros llenos de deseo.
«Hola, papi,» susurro, mi voz temblorosa. «Vine directamente desde la cancha.»
Sus ojos recorren mi cuerpo, deteniéndose en cada curva, en cada gota de sudor. «Te ves… increíble,» dice, su voz ronca. «Vamos, ven aquí.»
Me acerco a él, y sus manos encuentran mi cintura, tirando de mí hacia su abrazo. Siento su erección presionando contra mí, y un gemido escapa de mis labios. «Papi,» susurro, «me encanta cómo me miras.»
Sus dedos se deslizan bajo mi top, acariciando mi piel caliente y sudorosa. «Eres mía, Sofi,» murmura, su aliento caliente en mi cuello. «Siempre serás mía.»
Mis manos encuentran su pecho, sintiendo los latidos de su corazón. «Lo sé, papi,» respondo, mi voz cargada de deseo. «Y quiero que me toques, que me hagas sentir especial.»
Con un gruñido, me levanta y me lleva a mi habitación, depositándome suavemente en la cama. Se cierne sobre mí, sus ojos fijos en los míos, y siento que el mundo se desvanece a nuestro alrededor.
«Te deseo tanto, papi,» gimo, mi cuerpo temblando de anticipación. «Quiero sentirte, quiero que me hagas tuya.»
Sus manos exploran mi cuerpo, despojándome de mi uniforme, dejándome expuesta y vulnerable. «Eres perfecta, mi pequeña,» susurra, su voz llena de adoración. «Y eres mía.»
Me besa profundamente, su lengua explorando mi boca, y me pierdo en él, en nosotros, en el deseo que nos consume. Sé que esta noche, en la soledad de mi habitación, me tocaré pensando en él, en sus roces, en sus deseos… pero será su nombre el que susurraré al correrme, imaginando cómo me posee completamente, mi amo y señor.»*
Hola Sofi. Me gustaría saber más de tus historias, te dejo mi mail es [email protected]
Saludos
Que paso luego cuando te hizo eso te dejaste llevar por tu papa y que edad tiemes