Paola: La “pies de leche”
Historia erotica sobre una adulta de 30 años que se vuelve adicta al fetiche de pies..
CAPÍTULO 1.
A toda mujer le han dicho «eres hermosa de la cabeza a los pies», pero en esta historia la belleza se centra únicamente en los pies. Esta es la historia de Paola, una joven mexicana de 32 años. Paola no era muy bonita, pero su cuerpo era el sueño sexual de cualquier hombre. Era chaparrita, de piel blanca y era muy delgada, pero tenía unas caderas exageradamente anchas. Tenía unas piernotas demasiado gorditas, y tenía un culo tan grande que atraía la mirada de cualquier hombre. Su cintura era tan delgada como la de una super modelo, era prácticamente perfecta, su único defecto ( o al menos eso decía ella) eran sus pies, porque eran demasiado grandes para su estatura. Lo que ella no sabía es que esos pies tan grandes y suaves, y sus largos y delicados dedos, la llevarían a la cima de la fama en todo el mundo.
Paola creció en un pequeño Pueblo en el Estado de Toluca, pero se mudó a la ciudad de México a los 19 años para cambiar su vida. Todos los hombres que la conocían se enamoraban de su voluptuoso cuerpo, pero ella, viniendo de una familia muy conservadora, se avergonzaba de tener un cuerpo tan sexualmente atractivo para los hombres, pero sobre todo se avergonzaba de sus pies tan grandes. Pero todo cambió cuando conoció a Sergio, un fotógrafo de modelos que en secreto estaba obsesionado con los pies.
Un día Paola entró a una zapatería a buscar un par de tacones para la boda de su prima, pero no encontraba de su talla.
– Disculpe, ¿me puede ayudar a encontrar un par de tacones de mi talla? Le dijo Paola a la vendedora.
– Claro, ¿de qué talla necesitas? Le respondió la chica.
– Tengo los pies un poquito grandes, necesito talla 9 mexicana.
La vendedora se sorprendió de que le pidiera una talla tan grande, porque vio que Paola era muy chaparrita y esa talla era demasiado grande para alguien de ese tamaño. La vendedora sólo encontró un par de talla 7 y se los dio. Como era costumbre, todos los hombres le estaban viendo las piernas, porque llevaba puesto un vestido verde muy corto. Se podía ver la lujuria en la mirada de todos los hombres, casi podías ver las cosas tan enfermas que se imaginaban con ella en la cama. Hasta que Paola se quitó los tenis y todos vieron sus enormes pies, desnudos, sudorosos, con las uñas pintadas de rosa mexicano; sus pies eran el centro de atención en toda la tienda. Todos se sorprendieron, incluyendo la vendedora, nadie podía dejar de mirarlos.
-¡Órale! No quiero ser grosera, pero tienes los pies muy grandes. Le dijo la vendedora.
-Lo sé, son muy feitos ¿verdad? Respondió Paola algo triste. Y la chica le dijo:
-No, para nada, creo que están muy bonitos, y tus deditos largos se ven preciosos con ese color de uñas. Ten, pruébate los tacones, sólo que son talla 7, la talla 9 para mujer no existe en México.
Al oír esto, Paola se quedó sorprendida, y pensó: «¿Será posible que haya alguien que piense que mis pies son bonitos?». Paola se probó los tacones, y como era lógico, no le quedaron.
– No me entran. Dijo Paola. -Me aprietan mucho. Tengo que doblar los dedos para que me ajusten. Qué lástima, es el precio de tener unas patotas tan grandes.
De pronto, un joven alto y muy atractivo se acercó y le dijo:
-Hola. No pude evitar ver lo bonita que eres. Soy Sergio, soy fotógrafo de modelos y me gustaría regalarte una sesión de fotos.
Lo que Paola no sabía es que el fotógrafo realmente quería fotografiar sus enormes pies.
-Gracias, pero… ¿De verdad crees que soy bonita? Le preguntó Paola.
-Claro, eres súper bella, eres perfecta para la sesión que quiero hacer. Al oír esto, Paola se sonrojó y no sabía qué decir.
-Ay, no sé. Déjame terminar de comprar mis zapatos y te digo, ¿va?
Sergio amablemente le dijo que no se preocupara, que la esperaría el tiempo que necesitara. Paola buscó más opciones pero ningún zapato era de su talla, y mientras buscaba, algunos hombres le fotografiaban las piernas y el culo en secreto, y se iban deprisa a los baños y a los vestidores para masturbarse. Nunca se había visto una fila tan grande en el baño de los hombres. Paola salió decepcionada de la tienda sin encontrar nada de su talla.
-Bueno, cuéntame más sobre la sesión de fotos. Le dijo Paola al fotógrafo.
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