Algo repelente (y el pequeño Christian) Parte 8
Empiezando a preparar a Christian… .
¡Hola mis lectores pervers! Con placer entrego esta octava parte de esta serie, que espero sea de su agrado.
¡Saludos y gracias por sus por leerme y por sus comentarios!
–Hoy mi hermano y yo le vamos a dar leche hasta que quedemos bien secos de nuestros huevos…¿no les gustaría unirse a nosotros? El único requisito, ya sabe cuál es…
Dijo Martín, mientras se agarraba el gran bulto que se notaba entre sus piernas y dirigía a Christian una mirada cargada de deseo y se relamía sus labios.
Christian, tembloroso, se abrazó a una de mis piernas mientras ocultaba su vista de Martín.
–Creo que aún no está preparado—respondí a Martín.
–Le voy a dejar unos juguetitos para que lo acabe de preparar, amigo…la verdad es que ya me urge comerme un culito nuevo. Puede ganar mucho…nos presta a su putita y nosotros le prestamos a mi hijo y a mi sobrino, hijo de mi hermano Mateo. Está grandecito, ya de 6 años, pero aprieta muy rico aún. Sé que no se va a arrepentir. Dos por uno, no le piense…
Y entregándome un bolsa con un plug anal con vibrador a control remoto y un dildo o consolador bastante realista y largo, me dijo:
–Le sugiero meterle primero el plug, que duerma y ande con él siempre, y con el control, juegue con él. El dildo úselo después para que sea más fácil penetrarlo. Sé que lo va a disfrutar su pequeña zorrita.
Se despidieron y al quedar a solas, procedí a seguir sus indicaciones. Dilaté el hoyito de Christian con mi lengua y dedos y usando gel anal, introduje el plug que medía 7 cm. El lo recibió y al activar la vibración dijo comenzar a sentir calorcito y cosquillitas ahí. Nos fuimos de nuevo a la alberca y era sencillamente muy excitante sentir su penecito erecto gracias a la estimulación que recibía en su hoyito.
Aumenté gradualmente la velocidad de vibración y mi pequeño amante se reía, tartamudeaba y gemía con mayor intensidad ante la rica sensación que experimentada en su anito.
Después de mucho rato, salimos, nos secamos y dormimos en la hamaca.
Al despertar, nos fuimos a bañar y llevé a mi niño hermoso a cenar hamburguesas, con el plug colocado en su anito.
Fue muy divertido ponerlo a vibrar mientras daba un mordisco a su hamburguesa y ver su cara de sorpresa y lo rico que se retorcía en su asiento cuando aumenté la velocidad del plug.
Su cara se ruborizó e incluso el mesero me preguntó si le pasaba algo a mi nieto y le dije que no, que simplemente tenía un pequeño malestar “ahí “.
Sonriendo, el mesero se alejó y reduje la velocidad del vibrador para dejarle cenar tranquilo.
Al llegar a casa vimos un rato tv, le hice sexo oral en genitales y anito, retiré su plug, él me correspondió poniéndose a chupar mi pinga con mucho deleite.
Lo puse en cuatro y le dejé ir, de una, toda mi verga hasta sentir sus nalguitas chocar en mi pubis. Él se quejó muy poco y solito se hacía hacía adelante y atrás para ensartarse en mi pene.
Me recosté en el sillón de la sala y lo invité a que me montaba y cabalgara hasta correrme en su interior.
Lo cargué en mis brazos, subimos las escaleras, lo recosté en el borde de la cama boca arriba y le pedí levantar y sostener sus piernitas abiertas para dejar expuesto su apretado orificio y penetrarlo de nuevo con mayor intensidad hasta que cerca de media hora después, sudoroso y muy excitado, enterré lo más que pude mi verga en su culito y descargué varios chorros de semen en su recto.
Salí de él y lo llevé al baño a descargar mi semen mezclado con sus heces y luego nos bañamos muy bien.
Volví a colocarle el plug y recostado en mi pecho se durmió con una sonrisa en su rostro.
A la mañana siguiente lo desperté con besos y caricias, revisé su lindo trasero y retiré cuidadosamente el plug y volví a dilatar su agujerito con mucho gel.
–¿Me va a poner de nuevo ese juguetito —preguntó, con una sonrisa pícara en su linda cara.
–No, amorcito, es tiempo de continuar con tu entrenamiento—y le mostré el dildo de silicona muy realista que Martín me había dejado—ahora vamos a ver si tu culito acepta esto…
–Pero, pero, está muy grande esa cosa, no me va a entrar y me va a doler mucho.
–Amorcito, sé lindo, lo mismo creíamos de mi pito y ya ves que ya casi ni te duele cuando te echo mi agüita especial en tu culito…¿O no quieres que acabemos con la “cosa” que tienes dentro?
–Siiii, pero eso está muy grande, y yo no quiero que el papá de mi amiguito me meta su pito…
–Amorcito, mientras más dentro te echemos la “agüita especial y mientras más agüita recibas, más fácil será matar eso que tienes adentro, sé lindo, vamos, ponte como perrito, para tu colita y relájate para que entre más fácil este nuevo juguete, anda…
Él hizo, con temor, todo cuanto le dije. Dilaté su anito, lo penetré y me corrí en su culito para prepararlo mejor y acerqué el dildo de alrededor de 22 cm a su abierto anito que hambriento, recibió su glande.
Empuje un poco más, el apretó las manos en las sábanas, sus labios y lloró un poco. Cuando noté qué el dolor había cedido, empujé hasta insertar cerca de 18 cm en su culito.
Lloró, pataleó y suplicó se lo sacara, pero, sordo a sus palabras y dolor, metí toda la longitud del consolador en su, irritado y con un poco de sangre, anito.
Él soltó un fuerte grito y comenzó a llorar copiosamente. Yo acerqué mis labios a su oído y comencé a susurrar palabras llenas de amor buscando tranquilizarlo y diciéndole cuanto lo amaba a la vez que lo felicitaba por haber sido tan valiente.
Poco a poco su llanto y dolor disminuyeron …
–Ya, ya, amorcito, sssh, sssh, ya pasó lo difícil, mira, tu culito se comió todo el pito de mentiras, sí pudiste hacerlo…¿ves?
–Siiii, pero me siento muy abierto y lleno, me duele el culo y tengo muchas ganas de correr al baño y hacer popó…
–Así se siente, recuerda, no pasa nada, tranquilo, sssh, sssh…ya, ya, ya pasó…
Momentos después me dijo que ya solamente sentía como un piquetito en su culito y en su pancita; entonces, comencé un lento mete y saca.
Él suspiraba y se quejaba un poco, pero después empezó a gemir rico al sentir deslizarse aquel pene en su interior y ser bombeado por el mismo.
Su pitito se puso durito y se orinó de placer.
Satisfecho, saqué con mucho cuidado el dildo de su abierto culito, lo puse a mamarme la verga mientras se le pasaba el dolor y lo alimenté con mi leche.
Lo llevé al baño para asearnos debidamente, revisé su dilatado anito, puse gel en el mismo y en el plug anal, le puse una trucita ajustada para mantenerlo en su lugar y lo llené de besos, lo cargué y bajamos a desayunar.
Mi amorcito estaría preparado, muy pronto, para ser penetrado por tres vergas adultas. Pronto la última parte…
¡Gracias por leerme!
C O N T I N U A R Á…
como sigue¿