Ayudando a mi vecino
Un chico encuentra a un niño de 8 años sin supervisión.
Hola, este es mi primer relato, me llamo Brayan, tengo 26 en la actualidad y me encanta el morbo, especialmente el incesto, aunque esté relato no tenga que ver con eso.
Yo cuando tenía 17 me la pasaba solo en casa, mis papás y mis hermanos siempre estaban fuera de casa ya sea por trabajo, escuela, fiesta o lo que sea, yo optaba por quedarme en casa y masturbarme sin parar.
En ese entonces yo tenía el cabello negro rizado y corto, tono de piel moreno, mandíbula marcada, pómulos definidos, ojos de color oscuro y almendrados, cejas pobladas y bien definidas, una nariz recta y algo pronunciada, labios rellenos con un tono rosado, y desde esa edad tenia una barba de candado muy fina, algo alargada en mi mandíbula.
En un día que estaba solo en casa, me percate de los sonidos que hacia mi vecino, al cual le habían comprado un trampolín para que se entretuviera, mi vecino sabía gracias a mi mamá que se llama Daniel, tenía unos 8 años, era muy curioso y aventurero, igual que yo era moreno claro, estaba bastante cachetón, una nariz pequeña al igual que sus labios rosados, cabello marrón oscuro desalineado, su rasgo más característico unos ojos de cachorrito color miel, en general tenia unos rasgos muy tersos y delicados. Con una complexión física bastante delgada.
Dani desde que le habían comprado su trampolín cada que se iban sus papás salía al patio trasero y se ponia a jugar, trataba de saltar tan alto para observar los patios de los demás vecinos, sus padres nunca estaban en casa y cuando estaban no le ponían mucha atención, le compraban un montón de cosas pero no siquiera tenía un hermano con quién jugar. Un día que yo estaba tendiendo la ropa en el patio de atrás de repente se asomo Daniel, quien había hecho unas escaleras con cajas y basura para no tener que saltar.
Daniel: Hola, cómo te llamas?
Brayan: Hola, qué andas haciendo ahí arriba? Te vas a caer.
Daniel: Estoy aburrido, mis papás no están y me puse a hacer una escalera grandota.
Brayan: Bueno pero no deberías estar espiando a tus vecinos.
Daniel: Es que no tengo nada que hacer.
Respondió con pucheros.
Nuestro patio tenía también unas escaleras de madera para subir al techo pero la verdad no tenía muchas ganas de invitarlo a mi casa.
Durante los siguientes días a veces cuando salía al patio trasero ahí estaba Daniel, nos saludamos, compartíamos sonrisas y ya. Algo de lo que me di cuenta es que Daniel llevaba espiandome quién sabe cuánto tiempo, me estaba masturbando con un vídeo porno gay con total normalidad, en eso veo una sombra de reojo por la ventana, cuando me asome bien era Daniel quien rápido se habia escondido, me pregunté cuántas veces no me habrá visto jalarmela, un dia incluso metí a un señor que conocí en Grindr para que me cogiera en mi cuarto, el señor tenía como 29 años y que rico coge por cierto, me preguntaba si también habrá visto eso.
Soy un chico muy morboso y cerdo desde pequeño por lo que la idea de traerlo a mi casa me calentó rápidamente. Durante todo el día me la pasé pensando en cómo pasaría a Daniel a mi casa por el patio trasero para divertirme un poco con el, me dolía la verga de tan dura que se me ponía al fantasear con eso. Una semana después, estaba solo en casa de nuevo y Daniel se asomó, en cuanto lo vi por la ventana corrí hasta el patio trasero y lo saludé.
Brayan: Hola, Dani.
Daniel: Hola
Brayan: Estás aburrido otra vez?
Daniel: Siii, estoy solo y no tengo nada que hacer.
Brayan: No están tus papás contigo? Qué malos son verdad? Se van a trabajar y te dejan solito.
Daniel: Sii.
Brayan: No quieres pasarte a mi casa? Jugamos un rato
Daniel: Sii si quiero.
Moví la escalera de madera y subí para ayudar a Daniel a pasarse a mi patio y a bajar la escalera, una vez estábamos ambos en mi casa lo tomé de la manita, entramos a mi cuarto y cerré la puerta.
Brayan: Mira, yo se que me has estado espiando, eso está muy mal Dani, te puedes meter en problemas, cuando lleguen tus papás les voy a tener que decir.
Daniel: Noo, por favor no les digas a mis papás, no les digas nada.
Después de que me rogara varias veces el no contarle a sus papás le amenacé diciendo que si no jugábamos a lo que yo quería le iba a decir a la policía, por lo que terminó accediendo.
Yo estaba de pie enfrente suyo, Daniel estaba sentado en la orilla de la cama, ahí procedí a bajar lentamente mi pantalón con todo y boxer, dejando expuesta mi verga dura, peluda de 19cm, casi negra enfrente de mi vecino de 8 años. Daniel se veía curioso, la veía como si estuviera analizándola.
Daniel: Quieres que la toque así como tú lo haces?
Brayan: Cómo?
Daniel: Pues así
Sin avisar puso su manita diminuta alrededor de mi tronco para subir y bajarla, la sensación me provocó un espasmo de placer que me hizo gemir.
Brayan: Si, así quiero que juguemos.
Le respondí con los ojos en blanco.
Mi vecinito me estaba jalando la verga, era algo totalmente nuevo para mi, tenía a mi nuevo juguete con el que disfrutaría de mucho placer.
Lo hacía muy brusco pero el morbo era tal que lo estaba disfrutando.
Brayan: Para, ahora lo que vas a hacer es ponerla en tu boquita, la vas a lamer y a chupar como un dulce ok?
Daniel: Pero aquí es donde haces pipi.
Brayan: Está limpia jaja, tu pruebala, se siente rico.
Verlo como acercaba su carita inocente a mi verga erecta me llenó de adrenalina, cuando sentí su aliento caliente en mi polla sentí unos escalofríos, y una vez sus labios abrazaron la cabeza de mi glande sentí un enorme cosquilleo que recorría todo mi cuerpo, succionaba mi mástil como si fuera una paleta, lamía como si de verdad estuviera buscándole el sabor a un dulce, me llenaba de morbo saber que los papás de Daniel estaban trabajando pensando en que su hijo de 8 estaba en casa disfrutando de sus videojuegos pero en realidad estaba en la casa de un desconocido probando su primera verga.
Daniel: No me gusta jaja, sabe rara.
Dijo Daniel dejando de chuparla y subiendo su cabeza para verme, tenia una expresión de ligero disgusto, pero la escena era riquísima, mi pene estaba todo babeado al igual que sus dedos y toda su boca.
Brayan: Mira, vamos a hacer esto.
Me subí los pantalones y me fui corriendo a la cocina a buscar algo de miel, de nuevo me puse de pie frente a Dani y me llené la verga de miel, una artificial que tiene mucha azúcar.
Brayan: La vas a chupar otra vez pero ahora con miel para que te sepa rica, si?
Daniel: Bueno
Dijo con una expresión convencida.
Los ruidos que hacía al meterse mi pene a la boca, cada chupada, cada lamida, cuando pasaba su lengua por toda mi verga mi cuerpo se retorcía levemente, no lo dejé apartarse de mi verga hasta que acabará toda la miel.
Brayan: Ahora vamos a hacer esto, te vas a poner en cuatro patitas y te vas a bajar el pantalón y tus calzoncitos y me vas a enseñar las nalguitas, si?
Daniel: Por qué? Jajaja si por ahí es donde hago popó.
Brayan: Los niños grandes como yo jugamos a eso, a enseñarnos nuestras partes privadas.
Daniel: Bueno.
Daniel esto lo veía genuinamente como un juego, era un niño lleno de inocencia aún.
El pequeño Daniel se puso como perrito en mi cama, me veía fijamente mientras lo hacía, luego como podía se fue bajando su ropa, dejando expuesto ese culito pequeño y tierno de niño para mí, lo movía ligeramente de un lado a otro casi como si inconscientemente me estuviera pidiendo verga, me fue imposible resistir el morbo y me lancé a chuparlo, olía bien, a piel de bebé, era sumamente terso y suave, su ano se contraía con cada lamida que le daba, le comía el culito al niño como si no hubiera comido en días, mi barba le hacía cosquillas, la saliva corría y bajaba hasta sus diminutos testículos para caer en mi cama, el sonido era igual al de un perro tomando agua.
Para evitar lastimarlo y que se dieran cuenta de nuestro juego me tuve que conformar con masturbarme mientras me comía el culo al niño, luego puse mi verga ya adolorida de tanta leche que necesitaba sacar, la puse entre sus nalgas y movia mis caderas haciendo como si lo penetrara, Dani no sabía que estábamos haciendo ni preguntaba nada, con mis manos traté de hacer más presión haciendo que sus nalgas aplastaran más mi pene, escupí en mi mano para lubricar y terminé por correrme en toda su espalda, mis chorros estaban ardiendo, Danie expresaba como el semen que había caído en su espalda estaba demasiado caliente.
En ese momento de lucidez, rápido entre en pánico y fui corriendo por papel, le limpie el semen de la espalda, le subí sus pantalones, subí los míos y lo llevé de vuelta a su casa no sin antes fijarme que nadie estuviera viendo, el corazón me latía a mil por la adrenalina, poco a poco la culpa se fue apagando y rápido regreso el morbo, ese sentimiento de querer repetirlo, pronto se me cumpliría.
Si buscan compartir fantasías, compartir experiencias o tener una charla morbosa pueden compartir sus usuarios de telegram para disfrutar entre todos.
Hasta aquí el relato, depende de ustedes en creer si es real o no.
Asi como está tengo muchas anécdotas para contar que espero les sea de su agrado.
Gracias por leer.


(3 votos)
Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!