Betito parte 5
Al fin Javier está a solas con su sobrino Betito para disfrutar de ese culito que tanto ha deseado.
Al fin Javier estaba a solas con su querido sobrino, estaban en la sala, Javier se acercó a Betito y lo comenzó a desvestir, le quitó su playerita y luego los tenis, después le fue bajando su shortsito y finalmente sus calzoncillos llenos de mecos en la parte de su culito, Betito quedó completamente desnudo frente a su tío, después Javier se fue desprendiendo igualmente de toda su ropa, cuando se bajó los calzones para quedar completamente desnudo su gruesa verga quedó frente a la cara de Betito, quien en en su mente pensó que quizá no iba a poder con esa vergota. Javier cargo a Betito en brazos como cuando el esposo carga a su esposa en la luna de miel, mientras subían las escaleras, gotas de semen iban cayendo al piso desde el culo de Betito. Cuando llegaron a la recámara Javier cerró la puerta con el pie, como si alguien pudiera entrar cuando en realidad estaban solos.
Aventó a Betito a la cama, después lo tomó de los pies y lo giró bruscamente para que quedara boca abajo, tomó una almohada y la colocó bajo el vientre de Betito para que sus nalgas quedaran paraditas, Javier se subió a la cama colocándose encima de su sobrino, con una mano colocada sobre la cama sostenía su cuerpo para no caer sobre el pequeño, con la otra le metió dos dedos en el culito del niño, que entraron sin problema, Betito aún estaba dilatado.
Javier sintió los mecos del par de cabrones que se lo acababan de chingar, sacó los dedos llenos de mecos y se agachó para llevárselos a la boca de Betito pidiéndole que se los comiera, el niño los chupó deleitándose con su sabor, despues con esa mano tomó su verga gruesa, más gruesa que la de Iván, súper parada, 21 cm de carne maciza, Javier la deslizó entre las nalgas del pequeño y cuando sintió que su enorme cabeza estaba en la entrada del culito de Betito, se le acercó al oído y le dijo
Javier: Hijo, te lo voy a preguntar por última vez y es tu última oportunidad para que decidas. Si me dices que sí, ya no hay marcha atrás, te voy a coger fuerte sin piedad, aunque me pidas que pare no voy a parar, aunque te tenga que violar
Betito: ¿Qué es violar?
Javier: Que te voy a coger aunque no quieras, aunque llores y me supliques que me detenga, que te la saque, no lo haré, de verdad soy muy salvaje y cojo muy duro, pero es tu decisión, te estoy advirtiendo, así que dime hijo… ¿Quieres que te coja?
Betito: Si tío, si quiero que me cojas
Esas palabras hicieron que por las venas de Javier no corriera sangre si no fuego, no quería que se la mamara, no quería chuparle el culo, solo quería meterle la verga hasta lo más profundo de sus entrañas, y así lo hizo, tomó aire y con un empujón fuerte, la verga de Javier se fue deslizando hasta el fondo, se la metió de golpe, no necesitó lubricante, los mecos que Betito traía adentro fueron suficiente para permitir que esa vergota lo invadiera, así era Javier, así le gustaba, coger duro y sin piedad. A pesar de la doble penetración que acababa de experimentar, Betito sintió esa embestida como algo que le invadía las entrañas, sintió un dolor punzante en su culo y un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo, su tío se había dejado caer sobre el, el niño sentía la barriga peluda de su tío sobre su espalda y la enorme mata de pelos que tenía en la verga pegando en su culito. El niño no pudo más que gritar casi en llanto.
Betito: ¡Ahhhhhhhhhhh despacio tío por favor despacio!
Javier: Te dije puto, que te la iba a meter con fuerza, ahora aguántese cabrón
Betito sintió como esa verga invadió todo su interior. Apenas estaba asimilando la sensación de tener ese nuevo grosor de verga en su culo cuando Javier se lo comenzó a coger, pero efectivamente no fue tierno ni sutil, le sacó la verga hasta la mitad y se la volvió a meter, fuerte, salvaje, aplastando al niño con su cuerpo y metiendo y sacando su gruesa verga una y otra vez, era como un animal en celo, se lo comenzó a coger sin piedad, sin importarle si el niño estaba bien o mal, parecía desesperado, loco de placer, Betito no podía ni respirar, era como si algo se apoderara de Javier, siempre le había gustado rudo y así lo hacía con sus parejas, pero esta cogida la estaba esperando desde hacía mucho tiempo, habían sido muchas las noches en las que se masturbó pensando en su sobrino y ahora por fin lo tenía clavado. Betito apretó los dientes para aguantarle las embestidas a su tío, sentía que lo asfixiaba su peso, al tiempo que la verga de su tío invadía su interior, con sus manitas apretó las sábanas, pero él también había deseado ese momento, le dolía, pero poco a poco lo comenzó a disfrutar, su culito no ponía resistencia, estaba completamente dilatado y la verga de Javier entraba y salía a su antojo, su culo estaba invadido por ese gran trozo de carne gruesa, sudaban como si fueran dos amantes haciendo el amor, Javier se detuvo un momento y le sacó la verga, llena de espuma blanca por la batida de mecos que le estaba dando. Betito sintió que el culo se le quedó abierto y así era, salieron sonidos expulsando más semen, estaba completamente preñado. Javier pudo ver como el culo del niño estaba completamente dilatado y rojo, palpitando.
Acomodó a Betito poniéndolo de perrito y lo jaló a la orilla de la cama, Javier se bajó y se acomodó detrás de él y nuevamente de una le metió la verga hasta adentro, haciendo que Betito lanzara un pugido y recostara su cabeza en la cama, apretando aún más fuerte con sus manitas las sábanas, Javier lo tomó de la cintura, y le empezó a dar fuerte, Betito sintió que la verga de su tío le saldría por la boca, esa si era una verga, la podía sentir en su estómago, le dolía pero ese dolor le gustaba, le gustaba sentirse poseído por un hombre macho, se imaginó que era su tía Daniela siendo cogida por su tío, como la escena que vio en la playa y empezó a pujar como pujaba ella
Betito: ¡Ayyyyyy ayyyyy amor que vergota!
Javier: ¿Te gusta mi vida te gusta que tu macho te coja?
Betito: Si que rica verga ahhhhhhhh
Javier le dio una fuerte nalgada al niño y lo jaló del cabello hacia atrás para seguirselo cogiendo, fuerte, rudo y salvaje, su pelvis chocaba contra las nalgas del niño haciendo un fuerte sonido y sus huevos rebotaban en él perineo del pequeño, era el culo más delicioso, eso sí era un culito apretadito a pesar de estar dilatado, era un culito chiquito, de un niño, podía sentir como su verga traspasaba los esfínteres del ano de su sobrino llegando casi hasta su estómo. Era demasiado placer.
Después Javier se subió a la cama y acomodó a Betito boca arriba y se metió entre sus piernitas, las levantó un poco y el nene las abrió hacia los lados sosteniéndolas con sus manos en el aire, abriendo su culito para su tío, sentía la barriga peluda de su tío sobre la suya aplastándolo, mientras su tío lo besaba apasionadamente. De todos los hombre con los que había cogido, su tío Javier era el que más le gustaba, aunque bueno en realidad quien más le gustaba era su papá pero sabía que con él nunca pasaría nada. Su tío se lo siguió cogiendo fuerte, metiéndole su enorme verga hasta adentro, sus gigantescos huevos se estrellaban en las nalgas del niño.
Betito: Ahhhhh ahhhhhhh ahhhhhh
Javier cogia con fuerza el culo de Betito que lo sentía entumido de tanta verga, estaba bien abierto, su tío entraba y salía, le levantó una de sus piernas y la colocó sobre su hombro y se lo empezó a coger de tijerita por un buen rato, siempre fuerte, cada embestida llegando hasta lo más profundo.
Luego de un rato, Javier acomodó a Betito de ladito y se puso detrás de él, le metió la verga y lo abrazo, le comenzó a chupar la oreja metiéndole la lengua mientras le daba verga por el culo y le decía al oído
Javier: Te amo chiquito, me encanta tu culito, me encanta como me aguantas la verga
Betito: Si tío, tienes una vergota ahhhh ahhhh
Betito pujaba con cada metida de verga pero se dejaba coger al antojo de su tío. Ya llevaban más de una hora cogiendo, Javier notó que Betito estaba exhausto, el podía durar toda la noche dándole verga pero sabía que Betito ya venía de una cogida con dos, así que decidió dejarlo descansar.
Así como estaban de cucharita, sin sacarle la verga, Javier dió un giro quedando acostado boca arriba y sobre él su sobrino acostando su espalda en la panza peluda de su tío.
Javier flexionó sus piernas y puso los pies del niño sobre sus rodillas, el niño sentía en su espalda el peludo pecho de su tío, la verga lo seguía invadiendo, el niño sentía los pelos de la verga de su tío pegando en sus nalguitas y por debajo sus enormes huevos cargados de leche
Javier: Ya chiquito ya me voy a venir
Javier comenzó a a hacer sonidos fuertes, sonidos de un macho a punto de preñar a su hemba y Betito con su voz aguda gemía como toda una putita
Javier: Agggggggggg
Betito: Ahhhhhhhh ahhhh ahhhhh
Javier apretó con sus manos los pezones de Betito, y con la verga adentro se dejó de mover, su verga comenzó a escupir chorros y chorros de leche. Betito sentía como la verga de su tío lo llenaba de aquel líquido caliente.
Betito: ¿Tío estás haciendo pipi?
Javier: No chiquito es mi leche ¿Sientes?
Betito: Sí, es mucha
Javier: Ya falta poquito
Le decía al oído mientras se seguía viniendo en su interior dejándole medio litro de leche espesa
Betito: Te sale mucha
Le dijo el niño con la voz suave acostado sobre el pecho de su tío con sus manitas y sus piernotas extendidas hacia los lados rendido después de tremenda cogida.
Javier no se movió, se quedó así, también estaba agotado, su verga fue perdiendo tamaño y se la sacó, del culito de Betito salieron sonidos como pequeños gases al tiempo que brotaba el semen. Javier le tocó el culito y lo sintió abierto casi prolapsado.
Javier: Wow hijo que culo, que manera de aguantar
Betito: Ay tío no sé cómo le hice, sentía que casi me desmayaba, siento mi culito como si todavía tuviera tu verga adentro
Javier: ¿Pero te gustó, lo disfrutaste? De todas las vergas que te han metido ¿Cuál te ha gustado más?
Betito: La tuya tío, desde la primera vez que te la vi la quería sentir, me daba miedo porque vi como te cogias a mi tía, pero tenía ganas de que me cogieras así.
Javier: Pues ahora que no está tu tía, me vas a tener que dar tu culito cada que traiga ganas ¿Quieres?
Betito: Si tío cuando tú quieras me puedes coger
Javier: Bueno campeón pues ahora si toca baño y a dormir.
Después del baño Betito durmió abrazado de su tío, acostado sobre su pecho peludo, como aquel día en el hotel, al día siguiente lo llevó al museo como había prometido, pasaron un dia increíbleble, ya por la tarde llevó de regreso a Betito a su casa.
Continuará…



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Espero la otra parte que rico