Betito parte 6
Betito regresa a su casa, están solos él y su papá, Betito quiere dormir él.
Al llegar a su casa después de la tremenda cogida que le había dado su tío Javier la noche anterior, Betito aún sentía su culito adolorido, pero estaba feliz de haber cogido con su tío. Su papá salió a recibirlo, traía una resaca tremenda, su hermano Javier lo vio en ese estado y le preguntó que si quería que se llevara al niño nuevamente, pero Mario le dijo que no, que tenía que hablar con él, ya que la noche anterior había llegado su esposa y al verlo tan tomado tuvieron una fuerte discusión, Mario le había reclamado que lo estaba engañando y Lucia lo había aceptado. Ella tomó sus cosas y se fue de la casa, ni siquiera le importó su hijo, se iba con otro hombre dejándolos a los dos. Ahora Mario tenía que hablar con Betito y explicarle la situación. Javier abrazó a su hermano y le deseo mucha suerte diciendo que estaba para él y para el niño, para lo que necesitaran.
Mario habló con Betito, le explicó la situación y el niño entendió perfectamente, la verdad es que pareció no importarle mucho, su mamá siempre fue muy desapegada con su hijo, siempre había sido Mario quien lo bañaba, quien lo dormía, quien lo llevaba al jardín de niños, Betito quería más a su papá y eso dejó tranquilo a Mario, pero él estaba dolido, sobre todo por la traición, le pegaba en el ego y en su orgullo de macho.
Esa noche Mario siguió tomando, Betito fue por él a la sala en donde estaba y le dijo que si no lo iba a dormir como siempre. Mario subió las escaleras como pudo.
Betito: Papi pero no quiero dormir en mi cuarto solo, me puedo quedar en tu cuarto contigo
Mario: Si mi cielo claro que si
Mario acostó al niño en su cama, se acostó con él pero no fue capaz de quitarse la ropa y se quedó dormido antes que el niño. Mario olia a alcohol y parecía que no se había bañado en un par de días. Betito no podía dormir, volteó a ver a su papá completamente perdido y tuvo curiosidad de volver a verle la verga, la recordaba grande y gruesa.
Con cuidado desabrochó el pantalón de su papá y bajó el cierre, le bajó como pudo el pantalón y los calzones hasta las rodillas, y ahí entre la mata de pelos largos que Mario tenía, le vio la verga dormida, Mario decia que un buen macho debe tener la verga peluda, era muy gruesa y larga, la comenzó a acariciar, masturbandolo, la verga de su papá comenzó a reaccionar, a despertar.
Betito tenía miedo que su papá despertara y se fuera a enojar, pero Mario estaba entre dormido y despierto, solo lanzaba unos leves gemidos.
La verga de Mario comenzó a crecer y a crecer, al punto de que el niño no la podía abarcar con una sola mano, tenía que tomar las dos para poder seguir, era gruesa como una lata de cerveza y debía medir fácilmente 26 cm, Betito no lo sabía pero estaba ante una verga poco común, como muy pocos hombres la tienen. El niño estaba sorprendido pero a la vez orgulloso de que su papá tuviera la verga más grande, pensó que quizá su mamá por eso se fue, porque no la aguantaba, y pensó si él sería capaz de aguantarla, no lo creyó posible, con la de su tío Javier casi se desmayaba, pero después de las cogidas que le habían dado y del placer que había llegado a experimentar tenía demasiada curiosidad de saber que se sentiría tener ese animal en su interior.
Intentó chuparsela, pero no le cabía en la boca, le olía fuerte, a macho, una verga de dos días sin bañarse, aún así se la quería chupar, el olor no le desagradaba, pero solo podía lamerle la cabeza, ya que por más que abría su boquita no entraba, así que la lamió de arriba a abajo y luego pasó su lengua por los huevos para nuevamente lamerle el glande y probar el líquido preseminal que le salía a chorros. Mario comenzó a gemir, a sentir el placer, con palabras entrecortadas decía, mi amor, Lucia, regresaste, pero no era su esposa, era su hijo quien se la estaba chupando, Mario entre abrió los ojos y vio la imagen borrosa de su hijo pegado a su verga, pero no podía mantenerlos abiertos, era demasiado grande su borrachera.
Betito se desnudó, puso saliva en su culito y se monto sobre su papá, intentando meterse ese enorme animal, pero fue imposible, no bajó ni un centímetro, recordó que le había robado las cosas a su tío, y pensó que quizá era porque no se había preparado como lo preparaba su tío Iván, fue a buscar su mochilita y después se dirigió al baño, se hizo como pudo el enema y regresó a su cuarto apresurado con miedo de que su papá hubiera despertado, su papá seguía dormido pero la verga se le había bajado, Betito se la comenzó a chupar nuevamente, en realidad a lamerla y masturbarla ya que era lo único que podía hacer, poco a poco la verga de su padre recobró su tamaño, Mario volvió a mencionar a Lucia, Betito tomó el lubricante y se embarró el culito, se acostó y después se metió el dildo que fácilmente entró, el niño se estuvo metiendo el juguete acostado a un lado de su padre que ni se enteraba de lo que pasaba, Mario estaba acostado con la verga parada, Betito se sacó el dildo y embarró de lubricante la verga de su papa, Mario comenzó a gemir sin despertar y Betito se acomodó sobre la verga erecta de su padre, apuntando su culito directamente en ese monstruo, su corazón latía a mil, sabía que le iba a doler, se sentó sobre la verga lubricada de su padre, pero aún así no entraba, Betito se sentó con más fuerza, podía sentir como su esfínter se estiraba para poder recibir semejante pedazo de carne, poco a poco la cabeza comenzó a entrar, Betito sitió un fuerte dolor y se salió, no voy a poder pensó, pero era más la calentura del pequeño niño, así que se volvió a sentar. Esta vez la cabeza entró después de mucho esfuerzo y mucho dolor, Betito aguantó aunque sentía que su culo se iba a romper, intentó bajar un poco más, apretaba los ojos y mordía los dientes para poder soportar, logró que la verga entrara otro poco, no soportaba más, era demasiado gruesa, sentía que el culito le punzaba de dolor, pero aun así no se la sacó, aguantó un rato mientras el ritmo de su respiración aumentaba, trató de bajar más pero no pudo, era demasiado el dolor, así que comenzó a subir y a bajar hasta donde aguantaba, la cabeza de la verga de su papa y un pedazo más entraban en su culito, Mario volvió a abrir los ojos y en lo que parecía ser un sueño, vio a su hijo montado sobre su verga, sentía delicioso y se comenzó a venir, a lanzar gemidos de placer, Betito sintió como su papá se vaciaba en él, Mario se volvió a desvanecer quedando completamente dormido, Betito se sentía cansado y adolorido, se sacó la verga de su papá que aún seguía dura, se tumbó en la cama, de ladito, para recuperarse un poco y se quedó dormido.
Al dia siguiente Mario despertó con un fuerte dolor de cabeza, recordaba que había tenido un sueño muy raro, cuando reaccionó se dio cuenta que tenia los pantalones y los calzones abajo, volteó a ver a su pequeño que le daba la espalda, desnudo, de su culito salia un chorro de lo que parecía ser semen, lo tomó con su mano y olió, efectivamente era semen, eran su mecos, se vio la verga pegajosa ¿Qué hice? Pensó, seguramente por estar borracho me cogí a mi propio hijo, soy un depravado, un degenerado, le he arruinado la vida a mi hijo, luego vio en el buró de la cama el consolador color rosa y un pomo de lubricante, supo que eso no era de él y que era imposible que fuera de Betito, ¿Qué estaba pasando? Se metió a bañar para despejar su mente, en el baño encontró el enema, tenía que hablar con su hijo, aunque nada tenía sentido, necesitaba una explicación. Se estaba bañando cuando escuchó que la puerta del baño se abrió, era Betito.
Betito: Papi ¿Me puedo bañar contigo?
Mario: Sí hijo pasa
Betito se metió a la ducha, su papá estaba desnudo, la mirada del niño se clavó en la verga de Mario quien lo notó.
Mario: Hijo ¿Estás bien?
Betito: Si papi ¿Por qué?
Mario: ¿Recuerdas lo que pasó anoche?
Betito tuvo miedo de que lo regañara y le dijo que no, Mario le dijo que él tampoco recordaba mucho pero que pasaron cosas extrañas y que tenían que hablar.
Se cambiaron y ya en la habitación Mario comenzó a hablar con su hijo.
Mario: Hijo sabes, desde hace tiempo he notado comportamientos que no son normales en un niño de tu edad, pero por estar siempre peleándo con tu mamá no le tomé importancia, ayer yo estaba demasiado borracho y no recuerdo qué pasó, pero estoy seguro que tu sí sabes, creo que te hice algo que un papá no debe hacer con su hijo, pero ademas encontré esto.
Mario le mostró el enema, el dildo y el lubricante.
Mario: Necesito que me digas de dónde lo sacaste o quién te lo dio, y si sabes para que se usa
Betito: Nadie me lo dio, yo lo tomé prestado de un lugar y sí sé para qué se usa, para que tu culito se abra y te puedan meter la verga, yo anoche quería que tú me metieras tu verga, pero es muy grande y no entró, solo la puntita, pero no quiero que te enojes conmigo, mi mamá se fue y yo se que tú estás muy triste porque ya no vas a tener con quien coger, pero me puedes coger a mí, para que no la extrañes
Mario no podía creer lo que estaba escuchando, claramente alguien estaba abusando de su hijo, en qué momento había pasado todo esto que no se dio cuenta y sobre todo quién había sido, quién había pervertido a su hijo de esa manera, estaba seguro que había sido algún vecino, algún adolescente de los que viven por su barrio, o el papá de algúno de sus amiguitos.
Mario: Pues si no me dices quién fue voy a tener que llamar a la policía para qué investiguen y se lleven a ese desgraciado que te violó.
Betito: ¡Nadie me violó, yo quería, a mi me gusta y si le dices a la policía ya no te voy a querer, te voy a odiar y me voy a ir como mi mamá para que te quedes solo!
El niño comenzó a llorar, muerto de miedo de que descubrieran que eran sus tíos y su abuelo quiénes le hacían esas cosas, él no quería que los metieran a la cárcel, no entendía por que era malo, pero ahora sabía por qué le decían que nadie lo debía saber, estaba llorando desconsolado, no podía permitir que metieran a la cárcel a sus tíos y a su abuelo.
Mario: Hijo no me digas eso, estás muy chiquito y no entiendes lo que está pasando, no es malo que cuando crezcas te guste que otro hombre te penetre o te coja como tu dices, pero cuando los dos sean adultos, ahorita tú eres un bebé, eso no está bien.
Betito: Pero por qué papá, si se siente bien, se siente rico, a mi me gusta y yo quisiera que tu me cogieras como anoche, pero que entrara toda
Mario: Hijo deja de decir tonterías, yo no te voy a coger, ni ahorita ni nunca, por el momento te voy mandar a casa de tu abuelo, allá te vas a quedar, no quiero que estes cerca de este barrio, ya después pensaré qué es lo que voy a hacer. Voy a alistar una maleta con ropa para que te quedes un tiempo con tu abuelo.
Betito estaba un poco asustado por la idea de que su papá hablara con la policía, pero dejó de preocuparse cuando pensó que estaría solo con su abuelo y su tío, pensó que necesitaría las cosas que su papá había descubierto y que estaban sobre la cama, Mario habia ido a la habitación de Betito a preparar la maleta así que el niño aprovechó el momento las tomó sin que su papá se diera cuenta y las guardó en su mochila.
Mario llevó a Betito a quedarse en casa de su abuelo sin saber que era ahí precisamente donde había comenzado todo, donde estaban dos de los hombres que ya se habían cogido a su pequeño, que era precisamente su abuelo quien lo había iniciado en ese mundo de depravación y placer.
Al llegar a casa de su papá Mario bajó del coche con su hijo, tenía llaves de la puerta así que abrió y vio sentado en la sala a Javier, quien le dijo que se sentía muy solo en su casa y que se pensaba quedar un tiempo ahí en lo que rehacía su vida. Mario le explicó que no quería que su hijo estuviera cerca del barrio donde vivían, que no le gustaban los vecinos que tenía, que no eran buenos para su hijo. Javier preguntó si había pasado algo pero Mario le dijo que después le explicaba y se fue.
Javier se quedó con la duda de qué estaba pasando, y le preguntó a su sobrino, quien le contó todo lo que había pasado, pero le juró que no había dicho nada y que jamás lo iba a decir, que prefería que su papá lo matara antes de delatarlos. Javier le pidió que por el momento no dijera nada ni a su abuelito ni a su tío Ivan.
Más tarde, ya de noche, llegó Iván y después Don Roberto, Javier aún no se había sincerado con ellos, ni les había dicho que sabía lo que hacían con Betito y que el también ya era parte de ese juego. Javier les explicó que Mario estaba pasando por muchos problemas y que prefería que Betito se quedara ahí con ellos. Los tres se morían de ganas de cogerse a Betito, el abuelo insistió en que el niño se quedara a dormir con él, sus hijos sabían que su papá era necio, y en el fondo sabían que le tocaba, además Betito estaba super feliz de dormir con él.
Iván se acercó a su sobrino, necesitaba preguntarle algo.
Iván: ¿Hijo tú tomaste las cosas que estaban en el asiento de mi carro?
Betito: Si tío perdón, pero quería jugar en mi casa
Iván : Eres tremendo chaparro, no hay problema de seguro hoy te va a coger mi papá, pero mañana me toca a mí.
Se fue cada quien a su recamara, Iván y Javier solo pensaban en lo que el abuelo le haría a su nieto.
Betito entró al baño de la recámara de su abuelo, y se limpió el culito, ya era todo un experto en ese ritual, salió del baño desnudo con el dildo y el lubricante en la mano. Su abuelo se sorprendió de la iniciativa del niño, Betito puso las cosas en el buró y se metió a la cama mientras su abuelo se desnudaba para meterse a la cama con su pequeño nieto.
Don Roberto lo comenzó a acariciar y Betito lo había comenzado a besar en la boca, cosa que su abuelito nunca había experimentado con el niño que ya era todo un experto.
Don Roberto: Pero mi niño quién te ha enseñado todo esto, de seguro el cabrón de Iván verdad, ese cabrón te volvió a coger, pero ahora me toca a mi, te extrañé mucho y extrañé mucho tu culito.
Betito: Yo también te extrañé abuelito, extrañé tu verga y extrañé que me cogieras, ya la aguanto más, quiero que me cojas fuerte
Alfonso: Si mi vida te voy a coger fuerte como tú me lo pidas, chúpame pues la verga para que se ponga resbalosa y te entre en tu culito
Betito le comenzó dar una mamada como un experto a su abuelo, se la tragaba toda hasta casi vomitar, el abuelo gemía de placer, Iván y Javier escuchaban desde sus recámaras hirviéndo en calentura. Después de estarle chupando la verga un rato su abuelito lo puso en cuatro y le comenzó a chupar el culo, el niño se moría de placer.
Betito: Ya abuelito, ya mátemela, ya quiero sentir tu verga
Alfonso: Si mi vida ahí te va
Betito: Pero primero ponte la cremita para que resbale
Don Roberto no le hizo caso, apuntó la verga resbalosa directo en ese pequeño culito y vio que esta se fue deslizándo fácilmente, sin necesidad de el lubricante, era verdad que el niño aguantaba más, además la verga de Don Roberto no era tan grande ni tan gruesa, se la clavó hasta el fondo y el pequeño comenzó a gemir. Iván al escuchar a Betito como gemía de placer, no pudo resistir más y salió de su habitación, se dirigió a la recamara de su padre, abrió la puerta y ahí los vio, como su padre tenía a Betito cogiendoselo de perrito, bombeándole el culo deliciosamente.
Don Roberto escuchó que la puerta se abrió y al voltear vio a su hijo Iván entrándo completamente desnudo con la verga parada.
Don Roberto: Cabrón celoso, no te puedes esperar a otro día, ya se que te lo has vuelto a coger, ahora déjame a mi
Ivan: No papá, no puedo esperar, muero de ganas de clavarle mi verga a ese culito delicioso
Don Roberto: Ven chingatelo pues
Don Roberto se salió de su nieto dejándole el culito disponible a Iván, quien inmediatamente se la clavó hasta el fondo, la verga de Iván era mas grande y Betito lanzo un gemido más fuerte cuando la verga entró.
Javier había escuchado cuando su hermano Iván salió de su recamara y al escuchar el grito de Betito supo que ya se lo estaba cogiéndo, no resistió más y se lanzó a la recamara de su papá, también desnudo y con la verga gruesa y cabezona que se cargaba lista para cogerse a su sobrino, abrió la puerta de la recamara de su padre y al verlo entrar Iván y Don Roberto se quedaron helados, Iván dejó de cógerselo.
Javier: ¿Qué no me piensan invitar a la fiesta? No se preocupen yo ya sabía que se estaban cogiéndo a Betito, yo también ya me lo he cogido, así que ahora me toca.
Betito estaba con el culito parado listo para recibir la verga de su tío Javier, le encantaba lo gruesa que la tenía, lo hacia sentir con el culo lleno de carne caliente y eso lo volvía loco. Javier se la metió y le costo un poco de trabajo pero después de dos o tres embestidas ya la verga entraba fácilmente.
Por su parte Mario en su casa había estado tomando, pensándo que por su culpa había pasado lo que le pasó a su hijo, por estar ausente siempre pensando en sus problemas, más bien eran sus tíos y su abuelo los que convivían con su hijo, los que lo llevaban a pasear, en lugar de ser él, su propio padre, pensó que ahorita alguno de ellos lo estaría durmiendo como lo hacia él, y pensó que era un tonto, que estaba perdiendo el tiempo, que lo mejor era estar cerca de su hijo, pero también se sentía raro, pensaba en las palabras de su hijo diciendo que quería que se lo cogiera, en los recuerdos nublados que tenia de la noche anterior donde entre sueños veía a su hijo sentado sobre su verga y su culito lleno de sus mecos al despertar, no entendía por qué pero su verga se ponía dura cuando pensaba en eso, decidió que mañana a primera hora iría por él porque además estaba tomado. Subió a su recámara, entre su borrachera recordó que sobre su cama había dejado las cosas que le había encontrado a su hijo, no estaban, se las había llevado, pero… ¿Por qué se las había llevado allá? ¿Sería que su tío Iván se las había dado? ¿Era acaso Iván quien se lo estaba cogiendo? O peor aún su propio padre, el abuelo del niño, con quien sabía se dormía cuando estaba en esa casa, su padre no tenía pareja y tenía muchos años viudo, pensó que seguramente estaba usando a su pequeño hijo para desahogar sus ganas. No lo creía capaz pero en su instinto de padre algo le dijo que sí.
Salió a toda prisa para llegar a casa de su padre, por la velocidad a la que iba no tardó mucho en llegar, para no levantar sospechas ni hacer ruido, ya que quería sorprender en el acto a su padre con quien seguro en estos momentos estaba su hijo, dejó el carro estacionado a una cuadra, abrió la puerta de la casa con su llave, tratando de no hacer ruido, se dirigió directamente a la recamara de su papá que estaba al fondo del pasillo, cuando llegó, antes de abrir la puerta, escuchó ruidos de gemidos de placer, ruidos que salían de la boca de su hijo, Mario abrió la puerta lentamente, para observar, los cuatro estaban tan concentrados que no se dieron cuenta.
Lo que vio lo dejó frío, Betito estaba cabalgando a su abuelo con la verga clavada hasta el fondo, por un lado estaba su hermano Iván a quien Betito le estaba propinando tremenda mamada y con la otra mano se la jalaba a su tío Javier, su hijo parecía feliz, gemía de placer dándose solito tremendos sentones, nadie lo obligaba, era todo un putito que disfrutaba que tres machos se lo cogieran.
Mario se rindió, no sintió coraje, observó y algo recorrió su cuerpo, nunca se había sentido así, era algo muy morboso de ver, su hijo montado sobre su abuelo, su propio padre y a sus hermanos a un lado, desnudos con sus vergas paradas, debería estar enojado con ganas de matarlos, pero al contrario, la escena lo cautivó, ya no pensó qué estaba bien y qué estaba mal, solo se excitó, ver a su hijo así fue algo demasiado fuerte.
Mario abrió la puerta por completo, cuando se dieron cuenta que alguien entró, los cuatro voltearon a ver, la escena se congeló, nadie habló ni se movió por unos segundos.
Mario: Con que eran ustedes los que se estaban cogiéndo a mi hijo, cómo no lo sospeché, son los únicos que siempre están con él
Betito: Papá no te enojes con ellos, no es nada malo, y no me están obligando, a mí me gusta, mejor ven, quiero que tú también me cojas
Mario: ¿De verdad mi amor? ¿De verdad tanto deseas que tú papá te meta la verga?
Betito: Sí papi, la verdad sí quiero, quiero sentir tu vergota, ándale, ven, cógeme.
Mario: Está bien mi amor, yo también te voy a coger, papi te va dar lo que tanto le has pedido, si quieres que te coja, te voy a coger, ahora vas a saber lo que es una verdadera verga. Acuéstate en el bordito de la cama boca arriba, y levanta tus patitas, quiero ver tu cara cuando sientas la verga de tu papá. Y ustedes observen como se debe de coger, como coge un verdadero macho.
Los tres se quedaron sin decir palabra, estaban un poco en shock, su hermano Mario se iba a coger a su propio hijo, Betito estaba nervioso pero emocionado, se bajó de su abuelo y se puso en la posicional que su papa le había ordenado, Mario se desnudó dejándo ver su enorme verga firme como un mástil, 26 cm de carne gruesa como una lata, era monstuosa. Sus hermanos y su padre se quedaron sorprendidos, recordaban que la verga de Mario era grande, pero no así de grande.
Javier: Despacio carnal, tienes la verga muy grande no lo vayas a lastimar
Mario: No quiero que nadie opine, ni que nadie intervenga, es mi hijo y yo me lo cojo como yo quiera
Iván: Espera carnal voy a traer algo
Iván fue rápido por el pomo de poppers a su habitación, regresó con el y le pidió al pequeño que inhalara, los demás preguntaron qué para qué era eso, y él les dijo que para que se le relajara el culo.
Mario puso un poco de saliva en su verga y después en el culito de su hijo, tomó de los tobillos a su pequeño hijo y le abrió las piernas, apuntando su monstruo de carne en la entrada de ese pequeño agujerito, comenzó a clavar con fuerza, Betito estaba algo dilatado, ya se lo habían cogido sus dos tíos y su abuelo, pero la verga de su papá era demasiado gruesa, la verga de Mario entró rompiendo todo a su paso, Betito no aguantaba tanto, sintió que su culo se desgarraba y lanzó un grito de dolor
Betito: Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh
Mario: No grite cabrón, aguántese puto, le gusta la verga, verga le voy a dar
Y clavó con más fuérza, estaba tomado, borracho, poseído de coraje, de placer y de lujuria, se la clavó con fuérza y sin piedad, quería castigar a su hijo, quería castigarse así mismo, quería que sufriera a ver si así se le quitaba lo puto, pero el placer que sentía lo estaba volviendo loco.
La verga de Mario fue abriéndose paso en el culito de su hijo, los demás solo observaban como el niño se retorcía de dolor, no sabían qué hacer, Betito comenzó a llorar y a gritar.
Mario disfrutaba ver esa cara, en el fondo Mario era un sádico, por eso su esposa lo había dejado, porque nunca fue tierno, porque la lastimaba y solo pensaba en su placer y no en el de ella, y era lo que estaba ocurriendo en ese momento, Mario disfrutaba del dolor de su hijo.
Betito: ¡Ya papa, yaaaa por favooooor ya sácala me duele, ya no aguantoooooo!
Ese grito y esa suplica trastorno a Mario que en lugar de parar continúo.
Mario: No chiquito, te la vas a comer toda y hasta que me venga
Mario casi le había metido la verga por completo a Betito, la sacó un poco para con fuerza dar un embestida final lo que hizo que sus 26 cm se clavaran hasta el fondo, rasgando todo a su paso. Betito lanzó un fuerte grito y se desmayo del dolor
Ivan: ¡Carnal no mames lo vas a matar, ya para!
Mario no escuchaba a nadie, estaba en un trance, poseído, se comenzó a coger fuertemente a su hijo, le metía y le sacaba la verga hasta el fondo, las venas de su sien se abultaron, su verga comenzó a verse un poco roja, ya que le había reventado el culo a su pequeño hijo, les ordenó a los demás que se acercaran al niño y que se vinieran sobre su cara. Betito comenzo a volver en si sintiéndo como la verga de su papá llegaba hasta el fondo, sentía que lo perforaba, se podía ver con cada embestida como la verga de Mario levantaba el abdomen del pequeño, pero el popper había hecho efecto y Betito estaba super caliénte y su culo completamente dilatado, roto, aguantaba la verga entera, la cara de su papá daba un poco de miedo estaba poseído de placer, gritaba como un loco mientras bombeaba salvajemente el culo de su hijo y los demás con sus vergas sobre la cara del niño se masturbaban.
Betito: ¡Así papá mátemela toda! ¡Ahhhhhh!
Mario: Ya te reventé el culo cabrón, ya la tienes toda adentro
Betito: Si papi, si siento, que rica vergota tienes
Mario: Te gusta puto, te gusta que tu papá te coja ¿Vas a ser mi putito?
Betito: Si papi voy a ser tu putito ¡Ahhhhhhh!
Mario no soportó más y se comenzó a venir dentro del culo de su hijo, dando una embestida fuerte que terminó de perforar el culo de Betito, su enorme verga se contraía en el interior del niño lanzando chorros de mecos, lo que provoco que Betito se comenzara a orinar de tanto placer, mientras sus tíos y su abuelo se venían sobre su cara, dejándolo completamente bañado en semen. Betito se tallaba los mecos en su cara y se relamía. Mario vació sus cargados huevos y comenzó a volver en sí, lentamente le sacó la verga a su hijo, cuando salió, tenía la verga aún parada, llena de mecos y de sangre, todos seguían en silencio.
Mario: Pues la fiesta se acabó, me llevo a mi hijo, y no se preocupen, cuando él quiera se lo pueden coger pero es mío, ¡Vámonos hijo hijo!
Betito se incorporó con dificultad, sus tíos lo ayudaron a vestirse, y después Mario y su hijo se fueron a su casa. Al llegar, Betito apenas podía caminar, se dieron un baño juntos, Betito trataba de no quejarse, aún tenía el culo adolorido, Mario lo ignoraba, salieron del baño y cuando Betito se disponía a irse a su recámara Mario lo detuvo.
Mario: ¿Hey a dónde?
Betito: Pues a mi cuarto, ya nos vamos a dormir ¿No?
Mario: No mi amor, papá es muy cogelón y ahora que encontré un culito que me aguanta la verga te voy a coger todas la noches, de ahora en adelante esta será tu recámara.
Betito: Voy por mi pijama entonces
Mario: No necesitas pijama, vamos a dormir desnudos, porque si papá se levanta en la madrugada con ganas de coger, te va a coger.
Betito se metió a la recámara de su papá, se quitó su toalla y se subió desnudo a la cama, su padre también se quitó la toalla y se subió a la cama, para abrazar de cucharita a su hijo y quedarse los dos dormidos.
Continuará…


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