Con Chuyito, de 6. Parte 5
Preparando una orgía con nuestro pollito güero como protagonista..
Agradeciendo la buena respuesta y comentarios hacia esta serie de relatos, comparto la quinta entrega esperando sea de su agrado.
Continuamos…
Despertar y sentir su lindo y suave cuerpecito pegado al mío, desnudos ambos fue muy bello.
Lo acaricié con ternura y besé suavemente sus pequeños labios. Él despertó y somnoliento aún correspondió a mis besos.
Le pregunté si no deseaba su biberón antes de ir a desayunar con sus abuelos e inocentemente preguntó cuál biberón.
Moviendo mi erecto pene le dije que ese era su biberón de carne y que estaba bien cargado de nutritiva y rica leche calentita para él y su pancita.
Sonriendo y sin yo pedírselo, se subió en mí y comenzó a besar y lamerme mis genitales a la vez que me ofrecía sus nalguitas y culito para mis labios y lengua.
Aceptando la dulce invitación, acaricié, lamí y besé su lindo trasero que tan feliz me había hecho horas antes. Él, sediento y hambriento, metió en su boquita lo que pudo de mi pene y comenzó a chuparlo mientras yo introducía mi lengua en su anito para frotar sus paredes y pliegues provocando oleadas de placer en su cuerpecito.
Descargué varios chorros de mi semen en su boca y él presuroso bebió mis jugos.
Nos vestimos y dirigimos a su casa.
–Maestro…¿Me invitará a dormir conmigo Usted esta noche?
–Sí tu quieres , yo encantado…
–¿Y ya no me lo va a meter aquí? –señalando su colita.
–¿Por qué? ¿Acaso no te gustó?
–Sí, pero me dolió mucho.
–Entiendo…así pasa las primeras veces, mi pollito güero.
–¿A usted qué le gusta más? ¿Qué le chupe su pito o meterlo en mi colita?
–La verdad, meterlo en tu colita fue maravilloso. Se sintió muy rico…pero si tú quieres, también chuparla me hace muy feliz. Revisé tu culito y ya no está irritado y de nuevo está cerradito…¿te sigue doliendo?
–Muy poquito, ya casi nada, maestro…
–Si quieres te cargo en mis hombros, amorcito…pero antes, me gustaría abrazarte y pedirte algo.
–¿Qué maestro? ¿Qué me va a pedir?
Sentado en el colchón y él de pie, tomé con mis manos las suyas y le pregunté:
–¿Quieres ser mi lindo noviecito?
–Pero soy un niño, y somos hombres usted y yo…
–¿Y eso qué tiene que ver? Lo que importa es que tú me ames y yo aún más a ti…y que disfrutemos estar juntos y a solas.
–Pero mis abuelos no me van a dejar ser su novio…
–No tienen por qué saberlo, será nuestro secreto…¿Qué dices?
–Mmmmmh…sí maestro, está bien…
Y entonces lo abracé y besé en repetidas ocasiones mientras le agradecía. El deseo creció en mí y él sintió mi erección…
–Maestro, ya tengo hambre, ¿Me lleva a mi casa?
Conteniendo mi deseo, me separé de él y nos dirigimos a su casa a desayunar. De paso, llegamos a una pequeña tienda y compré algo de despensa, golosinas y bebidas.
Desayuné con la familia y después me puse a platicar con el abuelo de Chuyito.
Comimos después de jugar algunos juegos de mesa, y como era sábado, fuimos a ver un partido de fútbol. De regreso, Chuyito les pidió permiso de acompañarme a dormir de nuevo y su abuelo dijo que sí.
Esa noche y las dos siguientes disfruté varias veces del cuerpecito, boca y culito de mi pequeño noviecito y amante, pues aún con algo de miedo y dolor, terminaba entregándose a mí. Cada vez le entraba un poco más fácil, aunque nunca quise penetrarlo por completo por temor a dañarlo.
El martes por la tarde llegaron mis dos compañeros y por la noche, al estar tomando unas cervezas, uno de ellos me dijo:
–Ya supimos que dormiste calentito y bien acompañado por tu pollito güero… te ha de haber dejado bien seco de los huevos, cabrón…
–Sí, y lo peor es que no invitas, lo quieres para ti solito…
–Ah, cómo son malpensados, compañeros…Chuyito y yo no hacemos nada malo.
–No nos hagamos, te lo has de estar cogiendo, con toda seguridad, habías de prestárnoslo, anda…Y mira que está lindo el niño…
–Sí, anda, y cuéntanos, ¿Sí le haces algo o no?
Y ante su insistencia, les hice prometer que guardarían el secreto, y entonces les comenté, orgulloso, mis avances con Chuyito.
Al terminar, Hugo me dijo:
–¡No mames! ¡Mira cómo me pusiste! Ufffff…ya me imagino su boquita alrededor de minutos verga.
Y Saul lo mismo:
–No creo que me aguante la verga, ¡pero aunque sea la cabecita me gustaría meterle en su culito! Ha de estar bien rico y apretadito.
–Miren, par de cabrones, nomás porque son mis amigos, podría compartir a mi pollito con ustedes, pero quiero ser el primero, eso sí, en terminar de romperle su culito y meterle toda mi verga hasta el fondo…así que denme chanza de un mes más para hacerlo mío y luego hablamos…¿Qué les parece?
CONTINUARÁ…


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