Continuacion: Un amigo de Papa
Ya me tenia desnudo en la cama.
Ya me tenia embriagado con sus besos y caricias y dispuesto a entregarme totalmente. Era tan dulce como directo,
Roberto – ¿Como te la queres comer mi amor?
Yo – A vos como te gusta darla.
Roberto – Boca a abajo me encanta.
Yo – Si, a mi tambien. ¿ Asi te la culeas a tu mujer?
Roberto – Si, cuando me deja, no le gusta mucho y a mi me encanta culear.
Yo – Dale, metemela despacito.
Me acomode boca abajo, abri las piernas y con las manos me abri deliciosamente los cantos, como lo habia hecho con otros hombres.
Roberto – Ahhh, no podes ser tan guacho provocador. Que lindo ojete que tenes.
Senti que se arrodillo entre mis piernas y con las suyas abria mas las mias, se agacho y su aliento agitado quemaba mi nuca.
Yo abria desesperadamente mis nalgas y exponia mi hoyito totalmente esperando ansiosamente el primer contacto de nuestras carnes. Senti dos o tres gotones calidos que se colaban por mi ojete hacia mis adentros.
Ahhh, exclame lleno de excitacion. ¿Ya acabaste?
Roberto – Estas loco, ni te la meti, es mi precum me tenes tan caliente que me sale un monton.
Yo – Pense que era leche, te sale un monton.
Roberto – ¿Queres que te ponga crema?
Yo – Si, con crema me gusta mas y vos la tenes mas gorda.
Roberto – ¿Nunca te comiste una asi?
Yo – Tan gorda, no. Pero dale la quiero tener adentro.
Roberto – Si mi amor, lo que vos quieras.
En ese momento senti que su pecho aplsataba mi espalda y su lengua jugaba con mi oreja conmocionandome y su verga oradaba mi ojete atraves de una cadenciosa paja.
Yo – Ayyyy, si, asi, empuja despacito que me enloquece.
Roberto – Queres un poquito mas.
Yo – Siiii, meteme la cabecita, ayyyy, como me gusta.
Roberto me tenia en el cielo, me hacia desearlo cada mas, sabia como hacerlo.
Cuando me aplasto con el peso de todo su cuerpo inevitablemente su verga busco el camino que se le ofrecia y comenzo a meterse dentro mio con suavidad y firmesa.
Yo – Ayyy me metiste mas que la cabeza.
Roberto – ¿Te la saco un poco?
yo – Nooo, metemela mas, que encanta.
Roberto – ¿Te la mando hasta los huevos?¿Me dejas?
Yo – Siiii, metemela toda. Me encanta como cojes.
Roberto – Ponete en cuatro, que te cojo y acabo.
Yo – Nooo, no quiero que acabes, cogeme un rato mas.
Roberto – Es que estoy muy caliente, anoche me hice una flor de paja, pensando en vos.
Me tomo fuertemente de la cintura y me fue poniendo en cuatro enterrandome a mas no poder la verga.
Yo – Ayyy papito me la enterraste toda. Que rico se siente.
Roberto – Para, para no te muevas que me vas a hacer acabar.
Yo – Es que no aguanto papi quiero sentir tu leche llenandome.
Roberto – Me enloqueces, te quiero preñar para que mañana y pasado vuelvas a pedirme que te de verga y leche.
Yo – Siii, voy a volver todos los dias para que me cojas asi.
Roberto – Apretamela, aprtetamela que me volves loco, ajjjjjj, si, putito comela, comela que te doy toda la leche.
Yo – Si papito dame tu lechita, toda.
Acelero sus embestidas haciendome gozar casi hasta el desmayo.
Roberto – Haaaaa, nene te acabo, te acabo haaaa ahi vaaaa.
Fueron tres estocadas sublimes y mis tripas sintieron la inundacion calida y viscosa de su semen.
Volvio a aplastarme con todo el peso de su cuerpo mientras su verga latia dentro mio, busco mi boca y me beso cojiendome la boca con su lengua,
Me abrazo un largo rato hasta que su verga se salio sola de mi, me di vuelta me acurruque contra su pecho de macho, le agarre la verga con mis manos y me dormite feliz.
continuara



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