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Gays, Incestos en Familia, Masturbacion Masculina

Creciendo en en una cueva osos (Introducción)

Hola a Todos, soy Daniel, un hombre alto, gordito y peludo (vaya un oso de manual) y en esta serie de anécdotas les relataré mis experiencias al haber crecido en un entorno de hombres. Fui un niño gordito criado en un ambiente lleno de testosterona y masculinidad embriagadora. Relataré como fui desc.
Mi nombre es Daniel, desde siempre he sido gordito y en la actualidad tengo toda la pinta de un típico Oso. Mido 1.82m, peso 118kg, tengo 33 años, robusto de gimnasio, soy peludo y de barba cerrada. Siempre me han atraído los gorditos y los osos, son mi debilidad, y aunque tarde en aceptar mi orientación sexual, eso no fue impedimento para que durante mi infancia y adolescencia experimentara y sobre todo reafirmara mi mayor placer y deseo: los osos.

Me crie con mi familia materna, donde la mayoría de los hombres son gorditos. Desde que tengo uso de razón me han llamado la atención los hombres robustos. Recuerdo desde muy chico (unos seis años) el observar con detenimiento a mi tío Federico de 35 años salir del baño con una toalla en la cintura, dejando ver su contundente torso desnudo, sus senos que nacían debajo de sus brazos, su panza redonda, dura y quemada por el sol, sus dos pezones morenos rodeados de vello, así como una línea de pelos negros que iban desde su pecho hasta su pubis. Sus brazos eran fuertes, así como sus hombros ya que él y mi abuelo trabajaban en la obra. Usaba bigote y todos los días se afeitaba, aunque para la noche se notaba como su tupida barba rebelde comenzaba a crecer de nuevo.

Mi abuelo al igual que mi tío usaba bigote, tenía una gran barriga cervecera, pero cubierta con pelo cano. Se paseaba siempre en trusas blancas. Cuando llegaba de trabajar, luego de un baño salía sin pudor alguno aun mojado, lo que en contacto con su cuerpo volvía casi transparente su trusa. Recuerdo que se sentaba en un sofá de la sala a ver televisión mientras se rascaba la entrepierna con una naturalidad y falta de vergüenza increíble. En muchas ocasiones alcance a ver sus huevos saliendo por la abertura de la trusa o su pene flácido y gordo en medio de una maraña de pelos canosos.

En la casa también estaba mi tío Genaro, que aunque era mi tío yo no lo veía ni lo llamaba así, ya que para ese entonces tenía solo 16 años. Lo veía más como un hermano mayor. Genaro era alto, más blanco que mi tío Federico y que mi abuelo. Jugaba basquetbol, lo que lo hacía más atlético, robusto, pero como los demás hombres de mi casa con una pancita muy bonita, cubierta con una capa de vello fino.

Yo era un niño regordete, de piel blanca, incluso diría que casi rosado, alto en comparación a mis amigos y primos. Criado en la casa de mis abuelos ya que mi papá había emigrado a Estados Unidos y mi mamá trabajaba fuera. En torno a la casa de mis abuelos vivían más familiares, así que siempre había gente cerca.

Durante el verano la casa se llenaba aún más de gente. Primos, primas, vecinos y amigos de la familia. En una ocasión después de comer una tía nos preguntó a todos los niños de uno por uno que queríamos ser cuando fuéramos grandes; todos contestaban cosas típicas (bombero, astronauta, policía, doctor, maestro, etc.) pero cuando fue mi turno dije sin pensar –Quiero ser como mi tío Federico- todos empezaron a reír, y mi tía agregó –ah, quieres ser albañil- a lo que solo asentí sonrojado, pero en mi mente estaba claro, yo quería ser grande y peludo como mi tío Fede.

En ese tiempo no entendía el porqué, pero disfrutaba observando las contundentes formas de los hombres a mí alrededor. Cuando alzaban el brazo y dejaban ver su sobaco peludo, los pelos de sus piernas y brazos, el acariciar la rasposa cara de mi abuelo, o divisar uno de sus huevos cuando se rascaba la entrepierna, mirar el pecho de mi tío Federico o que Genaro se bañara conmigo, eran pequeños placeres que mi mente infantil no veía con morbo aun pero sí sabía que me gustaba y lo disfrutaba.

Mi abuela era de estatura pequeña y delgada, pero con un carácter y voz de mando que dominaba aquella casa que desbordaba testosterona. En varias ocasiones llegó a ausentarse. Cuando yo tenía ocho se fue por unos días junto con una tía abuela al funeral de un pariente que vivía en otro estado. Recuerdo que dejo comida preparada junto con la alacena y el refrigerador repletos. Cuando ya se iba le dijo a mi abuelo –Te encargo mucho a mi gordito- refiriéndose a mí, a lo que mi abuelo solo contesto que se fuera sin cuidado. A los pocos minutos note la transformación de la casa en una verdadera –cueva de osos-. Mi abuelo y tíos dejando la puerta abierta cuando iban a mear (para mi deleite), ropa tirada por el pasillo incluidas trusas y bóxeres que después recogería con curiosidad y me embriagarían con sus aromas. Películas subidas de tono en la tele a la hora de la cena. Aprovechando la ausencia de mi abuela mi abuelo ponía películas de –picardía mexicana, ficheras y la risa en vacaciones- en donde salían mujeres enseñando los senos o el pubis, hombres enseñando las nalgas, muchas bromas de doble sentido y chistes de índole sexual. Todo ese despliegue sensorial, acompañado de aquellos hombretones hacían que mi joven yo de ocho añitos sintiera mucha curiosidad, placer y bienestar estando a su lado.

Después de la hora del baño, mis tres osos (mi abuelo y mis dos tíos) siempre se quedaban en ropa interior, y yo el joven cachorrito rosado y lampiño los imitaba. Mi tío Genaro era el que al verme así me nalgueaba, o al pasar me tocaba y apretaba los pezones y me hacía comentarios en forma de burla diciendo –Mira ya necesita corpiño la señorita- a lo que yo le contestaba –Si, no como tú que ya se te colgaron hasta el suelo-.Seguido de una persecución por la casa que terminaba en guerra de cosquillas que siempre ganaba él cuándo le suplicaba que parara porque me iba a hacer pipí. El contacto de mi piel con su piel, el hecho de que los dos estuviéramos en ropa interior y el tenerlo tan cerca era un gran disfrute.

El más serio era mi tío Federico. Estuvo casado un tiempo pero se separó de su mujer. No tenía hijos y había regresado a vivir con mis abuelos desde que yo era muy pequeño. Casi siempre se quedaba bebiendo cervezas en la sala, viendo el fútbol o platicando con mi abuelo. Cuando pasaba cerca de él sentía su mirada. No le temía, ni tampoco me intimidaba pero aun así le guardaba respeto. Era una versión joven de mi abuelo, su pelo negro rizado y corto, su bigote espeso, su pecho peludo, sus pezones grandes y morenos, la línea de pelos que descendía por todo su vientre hasta más allá. A diferencia de mi abuelo él usaba trusas tipo bikini de colores oscuros. En una ocasión que él y mi abuelo estaban viendo una de sus películas subidas de tono, yo estaba sentado a su lado a la orilla del sillón. En la tele apareció una escena en la que dos hombres desnudos, tapándose sus partes con sus manos perseguían a una mujer que solo llevaba puesta una tanga, con lo pechos al aire. Al ver esa imagen, sumada a la compañía de aquellos osos en trusas tuve una erección, mi tío se percató de mi estado y entre risas comentó – ¡Vaya Danielito, andas contento verdad!, mira apá, tenga cuidado que su nieto anda armado.- ambos rieron y yo me puse rojo como tomate y me limite a taparme la entrepierna con mis manitas. Mi abuelo repuso –No se tape mijo, es natural que le pase eso, es hombrecito, a todos nos pasa- a lo que repuse –Sí, pero me da pena, mi pito es chiquito- a lo que mi abuelo contestó –Sí porque eres niño, ya que seas grande lo tendrás como nosotros-. Con ese comentario solo se perpetuó mi erección, imagine a mi abuelo y mi tío erectos, junto conmigo, esa imagen me daba placer. Aunque solo me limite a asentir.

Muchas más anécdotas, experiencias y placeres viví en mi infancia-adolescencia, en compañía de los osos de mi casa y de otros más (primos, amigos e incluso un maestro). Las estaré publicando por este medio de forma regular. Quiero compartir con ustedes la experiencia de haber crecido como un cachorrito en una cueva de osos, y él como fui descubriendo mis gustos y  mi sexualidad.

5 Lecturas/10 abril, 2026/0 Comentarios/por Bearcub183
Etiquetas: abuela, amigos, baño, hermano, mayor, primas, primos, vacaciones
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