De cómo conseguí que el novio de mi hermana me de verga
A mis diez años por medio de ardides conseguí que el novio de mi hermana me muestre la verga y mucho más..
En aquella época dormía en la habitación de mi hermana que estaba pegada a la cocina, mi cama estaba contra a la pared y si apoyaba mi oído podía escuchar claramente murmullos y ruidos. El muchacho en cuestión tendría unos veinticinco años, flaco pero con buen cuerpo, alto y bien parecido y lo que me enloqueció desde el primer dia que lo vi fue como se le marcaba el bulto en el pantalón.
Con el tiempo sus visitas fueron mas frecuentes, venia a cenar seguido y después de la sobremesa y el café, mis padres se retiraban a dormir ya que se levantaban muy temprano para atender el quiosco en la estación y a lo mismo me obligaban a mi, como me retiraba protestando Eduardo me llevaba en brazos a la cama, esperaba que me desvistiera, me metiera en la cama, me tapaba y se despedía con una caricia en la cabeza.
Esas noches no podía espiar a mi hermano pajeándose aunque yo me pajeaba igual recordando todas las veces que lo había visto masturbarse y acabar en un pañuelo.
Intuía que algo mas pasaba en la cocina además un simple juego de canasta.
Una de esas noches que me pajeaba para cansarme y dormirme mi cuerpo se tenso tanto al llegar al orgasmo que todavía era seco, que sin querer mi cabeza choco contra la pared y mi oído quedo pegado a ella, todo mi cuerpo temblaba y los espasmos en el bajo vientre eran deliciosamente insoportables. Una vez que paso, mi oído seguía pegado a la fria pared y mi verguita palpitando y perdiendo rigidez hasta que escuche el susurro agitado de mi hermana: -¡Ayyyy! si, dame mas papi, dame mas. Y la voz de Eduardo diciéndole: Si te gusta así?
Al instante mi verga volvió a endurecerse y volví a pajearme escuchando como se cogían a mi hermana y pensando como seria la verga de Eduardo. Mi segundo orgasmo fue tan fuerte que caí rendido y me dormité con los calzones por la rodilla, el ruido de mi hermana abriendo la puerta del ropero me hizo entreabrir los ojos y ver que guardaba un trapo. Cerré los ojos y me dormí profundamente hasta el día siguiente.
Me desperté y como casi siempre estaba solo en la casa y lo primero que hice fue buscar el trapo que había dejado mi hermana en el ropero.
Con un poco de curiosidad y cierta certeza de lo que iba a encontrar abrí la puerta y tome el trapo que estaba hecho un bollo con una mano y comencé a abrirlo con la otra, cada pliego se sentía mas húmedo y mi verga se iba endureciendo de la emoción. Pensé que iba a encontrar la leche de Eduardo como encontraba los pañuelos con la leche de mi hermano pero ya lo tenia casi todo estirado y aun seguía pesado, cuando lo abrí del todo quedo en la palma de mi mano un forro sin atar y con bastante leche adentro, al instante me baje los pantalones, puse el pañuelo sobre mi cama y contemplándolo comencé a pajearme fantaseando con la verga de Eduardo y pasandome con los dedos gotas de su leche en el culo.
Esa mañana me hice dos pajas al hilo prometiéndome que iba a conocer y probar esa verga,
Continuara.


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