Descubrí que mi papá era actor porno (Parte 1)
Mi padre (sumamente religioso) guarda un secreto que descubrí..
Ésta historia inicia cuando tenía 14 años. Siempre fui un chico diferente, no gustaba de los mismos intereses que los jóvenes de mi edad… Eso a excepción del sexo.
Mis hormonas al igual que las de la mayoría de mis compañeros de clase estaban en su máximo esplendor. Cualquier rose de mi entrepierna contra mi mano, cualquier fricción de mi verga contra el culo de alguien en el transporte por «Accidente» era suficiente para sufrir una erección palpitante.
El problema número uno de la situación es que quien provocaba los sentimientos más lujuriosos dentro de mi eran hombres. No eran mujeres a diferencia de mis contemporáneos que al ver un gran escote o debajo de la falda de mis compañeras.
El segundo problema que tenía mi condición es que tampoco hablo de excitación por los cuerpos jóvenes y escuálidos de los chicos de esa edad. A mí me gustaban los hombres de manos grandes y peludas, espaldas amplias en dónde clavar mis uñas y barbas rasposas lastimando mi piel.
Lo descubrí por accidente con mi maestro de inglés, imaginarme su enorme cuerpo aplastandome contra su escritorio era una idea repetitiva y gloriosa que pasaba por mi mente una y otra vez.
El tercer y más grave de mis problemas vino con mi padre. Un hombre de gran altura, en ese entonces ya resentia los efectos de la alopecia pero su barba y bigote eran extraordinarias desde entonces. Pese a mi gusto por hombres mayores nunca vi a mi padre con excitación, bueno, no en ese entonces. El problema era que al ser un hombre de religión incrustada y mente cerrada no era para él posible aceptarme con mi clara homosexualidad, es por eso que no dije nada ni a él ni a mamá.
Nuestras visitas a la iglesia no fueron pocas, incluso mi primer recuerdo vivido fue en ese frío lugar en dónde el eco haciendo de la suyas me delató haciendo un berrinche que no fue bien recibido por los presentes.
Uno pensaría que vivir de ese modo era vivir reprimido, una familia religiosa. Una escuela llena de hormonas, pero no, me las arreglé como todo hijo de padres estrictos… Mintiendo, manipulando y engañando. Uno hace lo necesario para sobrevivir supongo y estar en ese entorno solo me volvió un mentiroso muy ágil.
No fue cosa fácil. Mis padres vigilaban todo lo que hacía a detalle, no tenía computadora y los trabajos escolares los tenía que hacer en el café internet que ya nadie más visitaba pues todos tenían internet y computadoras en casa, no tenía acceso a la televisión, ésta solo era encendida a la hora de la comida para ver las noticias y tal vez ocasionalmente algunos fines de semana pero mis padres siempre elegían el canal y la hora.
No contaban con que en el café internet solía haber diversión de sobra para alguien como yo. Al principio tenía que ser discreto con lo que buscaba, no tenía interés en ser delatado con mis padres por el dueño pues ambos se conocían pero su hijo Christopher tan solo cinco años mayor que yo me cubría en cuanto se dio cuenta que éramos iguales con la diferencia que él gustaba de los jóvenes de mi edad mientras que yo claramente pagaría por una follada de su padre.
Su silencio fue pagado con mamadas a puerta cerrada mientras él me grababa para poder correrse en su habitación más tarde, mientras usaba mi boca como su depósito de semen personal. No estaba mal, tomando en cuenta que era mayor que yo lo disfrutaba pero sabía que no era el hombre experimentado en el amor que yo deseaba.
Mis felaciones trajeron más privilegios que solo su silencio, incluso podía usar su computadora detrás del mostrador para que nadie pudiera verme. Pero eso sí, jamás pudo follarme. Una vez lo intentó pero fue tan doloroso para mí que no pude continuar, el solo se burlaba y decía que sino podía con una polla de ese tamaño no podría aguantar una verga grande y gruesa de un hombre más experimentado.
Una tarde saliendo de la escuela pasé a ese local sabiendo que Christopher sería el encargado, solo sonrió complice como acostumbraba y se hizo a un lado para que pudiera entrar de su lado del escritorio. Hizo la silla a un lado y sin esperar invitación colocó su mano contra mi culo.
—¿Cómo te fue hoy?— sus preguntas siempre eran de cortesía, no es que lo importará realmente. Sus traviesos dedos se abrieron camino por la tela y pronto lo tenía tentando mi entrada con su dedo medio.
—Estuvo bien, muy aburrido… mmhgh — mis respuestas eran ahogas siempre por leves gemidos, Cristopher sabía lo que hacía y a mi eso me gustaba.
—Que bueno, ¿Vamos atrás? Mi verga está babeando— preguntó dejando un beso en mi hombro derecho— extraña tu boquita.
—¿P-podemos hacerlo después? —las palabras a penas y podían entenderse, mi excitación era demasiada y claro que quería su pija en mi boca pero era difícil para mí meterla sabiendo que era él y no su padre quien me bañaba de semen.
—¿Quieres prepararte putito?— cuestionó soltando una risa— okey, busca lo que necesites, te espero adentro.
Era un rutina acostumbrada. Yo podía buscar pornografía en la computadora con los hombres que me gustaban y luego imaginaba que esas vergas peludas eran las que maltrataban mi garganta en lugar de la del joven adulto con apenas rastro de vello púbico que me tenía a su gusto.
La pornografía vintage siempre fue mi preferida, hombres peludos, bigotes frondosos, abundante vello por todos lados esa era mi clase de hombre, cosas que la pornografía en ese entonces actual no podía darme.
Bajando por el navegador hasta encontrar al hombre perfecto para ese día fue que lo ví.
Un hombre apuesto usando un traje formal y zapatos negros, estaba sentado diciendo algo a la cámara pero era en inglés y en ese entonces no era bueno en el idioma. No era tan grande como los hombres que acostumbraba ver, de hecho, aparentaba tener la edad de Cristopher pero algo de él me llamaba la atención.
Poco a poco se deshizo de su corbata con una sonrisa muy coqueta, desabotono su camisa con tortuosa lentitud dejando ver pelo en pecho naciente y justo en el pectoral derecho el tatuaje de un tigre salvaje y enojado.
«Curiosamente mi padre tiene una cicatriz enorme en ese lugar» pensé pero sabía que había algo más. Al terminar de descubrir su torso noté un gran cuerpo esculpido y trabajado, brazos grandes y firmes y abdominales perfectos. Reía e interactuaba con el camarógrafo y aunque no podía entender lo que se decían me excita más y más.
No quería creerlo, quería mentirme pero yo sabía quién era.
Era mi padre, Ernesto. El hombre que tanto me hacía enojar, el hombre que tanto me frustraba.
Ese hombre era quien estaba viendo en la pantalla solo que más joven y libre.
Pause el vídeo porque no sabía si tenía que verlo, es decir sabía que estaba mal que me haya excitado pero se sentía realmente bien.
Tenía a Christopher esperándome en la bodega de atrás, no podía hacerlo esperar más así que decidí continuar el vídeo. De un momento a otro lado camisa ya estaba en el sueño, jugaba con sus músculos, tocaba sus pectorales. Siguió así por un buen tiempo hasta que por fin llegó mi momento favorito. Quito la hebilla de su cinturón, abrió el cierre y dejó caer sus pantalones dejando ver un hermoso y enorme bulto traspasando la tela de su ropa interior.
Tomó su falo aún sin quitarse el único pedazo de tela que le quedaba y lo apretó con gracia, dio un par de brincos haciendo que su verga se moviera hacia arriba y hacia abajo demostrando el gran tamaño que poseía.
No pude evitar acariciar mi erección sobre mi pantalón. No era algo que solía hacer, por lo general solo veía, me metía a la bodega cuando estuviera lo suficientemente excitado para comer la verga de Christopher mientras me la jalaba pero esta vez era diferente.
Mi papá era quien estaba en esa película, mi papá era quien deleitaba mi vista con tremendo cuerpo, con tremendo falo amenazando con romper su bóxer.
Cuando pensé que mi excitación no podía ser más lo veo jugar con el elástico de su ropa interior, un leve camino de vellos puede notarse iniciar desde su ombligo y continuar hasta su pelvis. Sé que en el vídeo aparenta la edad de Chris pero algo en él lo vuelve más atractivo.
El hombre recto y perfecto, sin pensamientos impuros y aura madura está coqueteando conmigo, está haciendo que mi pene se llene de fluidos impudicos y mi mente se invada de ideas perversas.
El hombre que me ha enseñado a ser correcto, honesto y servil a Dios me está llevando por el camino del pecado y el deseo.
De una baja su bóxer demostrando el animal que llevaba debajo, la punta rosada y su longitud negra, gruesa y venida me hacen babear tanto mi boca cómo mi verga. Al fin puedo ver en su totalidad ese hermoso hombre, por fin sé que mi padre de hecho tiene las cualidades perfectas para satisfacer mi necesidad de piel.
Antes me negaba a aceptarlo, me negaba a ver a mi papá como lo que es: Un hombre apuesto, atractivo y lleno de todas las cosas deliciosas que disfrutaba de los hombres.
Incluyendo su enorme polla lista para ser consentida con mi boca.
El vídeo termino y mi excitación estaba a todo, estoy seguro de que le di a Christopher la mejor mamada de su vida, estaba tan hambriento de verga, estaba tan deseoso que incluso pensé en pedirle que me rompiera el culo, que no hiciera caso de mis quejidos, que ignorara mi dolor. Ansiaba tener una jugosa entrepierna rompiendo mis paredes.
Pero no.
Decidí pelear con las ganas porque tenía algo mejor en mente.
O mejor dicho alguien mejor en mente.
Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!