ESPOSA CON PREMIO
DE JOVEN ERA BI, LUEGO ME CASE Y ME HICE PURO HETERO,, ME QUEDE VIUDO Y ME ENCONTRE CON UNA NUEVE ESPOSA QUE TENIA UN SABROSO PREMIO.
ESPOSA CON PREMIO
En mi adolescncia experimeté el sexo tanto con mujeres como con hombres. De familia conservadora hablar de homosexualidad ere simplemente algo prohibido. Mis fantasías, y algunas experiencias reales en la escuela secundaria, en la escuela preparatoria y con algunos amigos del barrio o con algunos primos, pronto fueron quedando en el recuerdo conforme iba envejeciendo,,,
Persuadido,,, o empujado por mis padres, me casé a los 24 con una bella mujer con la que me entendí tan bien que pronto mis deseos de verga quedaron en el olvido, bueno, casi en el olvido,, salvo unas 3 o 4 escapadas al gym para disfrutar de una buema cogida a los 30 y los 40 mi vida de hetero se desarrollaba sin contratiempos. Hasta que la vida te da sorpresas.
En un accidente de auto perdí a mi esposa, mis hijos, ya casados hacían su vida propia y aunque me gustaba convivir con ellos y con mis nietos, pronto me resigné a la soledad. Mi vida sexual se redujo a ver porno y masturbarme de mil maneras.
A mis 52 años no esperaba mucho de la vida, me cuidaba y tenía un cuerpo delgado pero ya los signos de la edad en el rostro y en las canas me hacían poco atractivo para el genero femenino,, Tuve dos o tres amigas o conocidas que se ofrecieron a CONSOLARME,, pero estaban casadas y la verdad no me interesó meterme en problemas.
Un día, estando en el supermercado me topé con una mujer de mas o menos mi edad, muy guapa, de buen cuerpo, que traía del brazo a su hijo de 14 años, el cuál mostraba signos inequivocos de algun problema de desarrollo mental. Me ofrecí a ayudarle a la señora a bajar algunas almohadas de un anaquel que estaba muy alto y de ahi empezo una conversación agradable. Nos presentamos y nos dimos cuenta de que vivíamos por el mismo rumbo. Nos dimos cuenta de que estabamos solos, sin pareja y creo que eso la motivo a invitarme a su casa a cenar el siguiente sabado.
No se si era lo atractiva que era o la soledad que ya me empezaba a calar el caso es que acepte y el siguiente sabado me aparecí ens u puerta a las 7 de la tarde. Me recibió muy efusiva, muy elegante y en cuanto me invitó a pasar a la sala me topé con Christian, su hijo, que jugaba algo en una computadora, el chico ni se dio por enterado que lo saludé.
–Creo que no te esuchó, casi nunca escucha,– me dijo ella como aclaración.
Pasamos una velada increible, descubrimos que teníamos gustos parecidos, metas parecidas y decidimos darnos la oprtunidad de conocernos más. Antes de salir esa noche de su casa me dijo algo con voz triste, –Espero en realidad volverte a ver pronto — ojalá no hagas lo que los demás. –Debido a mi insistencia me aclaró que ya había intentado encontrar una pareja pero en cuanto se daban cuenta de como estaba su hijo se arrepentían y no volvían. Le aseguré que para nada, incluso le di mi dirección y le dije que no la pensara en cuanto necesitara ayuda me buscara, quedamos de vernos el domingo.
Para no hacer laraga la historia, en tres meses de vernos seguido, casi a diario, decidimos que lo intentaríamos, me pidió que me fuera a vivir a su casa ya que ahi tenía acondicionada una habitación para su hijo y la casa tenía adpataciones para la condición de Christian.
La primera semana fue increíble, nos entendimos muy bien en la cama y en realidad me di cuenta de que el chico no representaba ninguna molestia para mi. A la hora de las comidas nos sentabamos los tres a la mesa y el chico a veces participaba, o intentaba participar en la conversación. Yo no le entendía nada, y creo que su madre mas que entenderle le adivinaba lo que nos quería decir.
Al pasar de los días me di cuenta de que el chico mostraba a veces comportamientos un tanto extraños, se tocaba constantemente el pene, y pronto me di cuenta de que muy seguido lo traía bien erecto. Uno de esos días, sin esperarlo, el chico se presentó en la sala al momento que mirabamos una película y nos sorprendió tremendamente. El chico solo vestía un boxer no muy ajustado y mostraba una impresionante erección, se tocaba y algo decía pero no le entendómos. Su madre lo llevó nuevamente a la recamara, le canto una canción y lo dejó dormido.
–Disculpa, no se que le pasa, empezó a hacer eso hace un poco mas de un año y no sé que hacer.
–Es normal, no te preocupes. Seguramente es cuestión de las hormonas de su edada.
–Si lo entiendo, pero no se que hacer, a veces, cuando se está bañando, se empieza a tocar y a jalar su pene aun cuando yo estoy ahi para supervisar que se bañe bien. Me siento incómoda verl así,,, excitado…
Y fue ahí que mi yo escondido se reveló de manera abrupta….
–si gustas yo lo puedo supervisar para que no te sientas mal y tal vez para que no se sienta mal el.
Harías eso por mi? Claro, por que no… dije mientras una sonrisa intentaba esbosarse en mi boca.
Pusimos el plan en marcha al siguiente día en la tarde, yo llegaba mas temprano que su mamá y aproveché para bañarlo.
–Tira mucha agua, es mejor que te metas al baño con un short solamente o te mojará toda la ropa.
Asi lo hice. Entramos al baño y le ayudé a quitarse la ropa. En ese momento me di cuenta de que estaba desnudando a un hombre, no a un muchacho. Y que muchacho. AL tenerlo frente a mi pude admirar su linda cara, sus profundos ojos, su insipiente bigote, su blanca y suave piel, pero sobre todo, mi alma dio un brinco en cuanto vi su enorme pene, Esperaba ver un pene NORMAL tal vez 14 o 15 centimetros pero en vez de eso salto ante mis ojos un hermoso pene grueso, duro y largo, debía medir no menos de 18 centimetros. Tragué saliva. Sus huevos cubiertos de bello, eran tan grandes como los mios. Y su tupida mata de pelos resaltaba con la blancura de su piel. El solo sonreía e intentaba decir algo. Lo metí bajo el chorro de agua mientras intentaba ocultar mi propia erección.
Recordé que debía irle dando indicaciones para que se bañara. Le dije que se pusiera el shampú y luego le ayudé a lavar el cabello. Enseguída puse jabón liquido en una esponja para que se tallará el cuerpo. El se distraía intentando jugar con las pompas de jabon que el mismo hacía al soplar el jabón en sus manos. No tuve mas remedio,,, para mi gozo,,, que tallarlo yo mismo.
Empecé a excitarme tanto que en cuanto llegué a sus nalgas no pude resistir la tentación de pasar mis dedos por su culito. El empezó a reirse y hasta se inclinó para permitirme repetir mis tocamientos, luego, sin pensrlo mucho, empecé a tallarle la verga con la esponja mientras le tallaba el culito con mis dedos. Su verga se puso durísima. El pobre chico intentaba decirme algo pero yo no le entendía. Lo que no me cabía duda es que Christian lo estaba disfrutando muchísimo.
MI mente calenturienta me devolvió a mis andanas de adolescente. Me quité el boxer y ya no me importó que mi hijastro viera mi erección. Por su puesto que no pasó desapercibida para él. FUe tanta su sorpresa que extendió la mano y la tomó con fuerza. Yo le sonreí y seguí acariciandolo descaradamente. Mi excitación subió a mil, mientras el me apretaba la verga yo empecé a empujar un dedo dentro de su culito. El chico dio un brinco de placer, se inclinó más y eso lo entendí como una invitación a meter otro dedo más, su esfinter cedía con mucha facilidad, en eso recordé que Sonia, su mamá, me había contado que una de las consecuencias de su deficiencia mental era que el chico no tenía mucho control de sus esfinteres. Eso me dio una idea.
Me puse detrás de él y en menos de un minuto mi verga había desaparecido dentro de su hermoso culo. Ohhhhh gemí. Estaba en la gloria, su culito apretadito aguantó mis 15 centimetros de verga sin parpadear. El chico empezo a jadear. Sin duda su condición no le impedía sentir mi verga sabrosa dentro de su cuerpo. Mis manos lo masturbaban pacientemente y en pocos minutos el chico empezó a aventar chorros y chorros de semen. Parecía inagotable. Tuve que detenrelo para que no cayera ya que en su orgasmo perdió toda la fuerza en las piernas. Sentir como con su orgasmo apretaba mi verga lo que me hizo descargarme con fuerza dentro de el. Nos quedamos quietos mientras mi verga perdía fuerza. Me lavé y continué bañandolo. Me senté en un banco que estaba dentro de la regaderá y luego dirigí uno de sus pies para ponerlo sobre mi rodilla y tallarle la pierna. Su lindo pene seguía erecto, el chico seguía en extasis con los ojos cerrados. MI boca no pudo más.
Me abalancé a chupar su verga y en pocos minutos me pareció más gorda y larga que antes. Era ahora o nunca, me dije. Cerré la llave del agua casi completamente, solo un pequeño chorro de agua hacía ruido para que si Sonia llegara pensara que estabamos bañandonos. GUié a Christian para que se sentara en el inodoro y le abrí las piernas, volví a meterme su verga en la boca para mamarlo como si de eso dependiera mi vida mientras me masturbaba. MEcanicamente me puse de pie. Puse un montón de jabón en el ahora enorme pene de Christian y sin mas me deje caer sobre el. UFFFFFFFFF me oi gemir,… No recordaba haber sentido una verga tan rico en mi culo desde hacía ya muchos años. MI culo subia y bajaba con ritmo y en cierto momento Christian empezó a acariciarme las piernas y la espalda con las manos y a mover su verga para arremeter mas profundo en mi culo. No recordaba haberme venido tan abundantemente, y de a dos veces en solo unos minutos. Creo que mis gemidos fueron fuertes pero los de Christian sin duda se escucharon hasta la calle. Nos quedamos jadeando unos momentos mientras el seguia acariciandome. ME di la vuelta y sus labios invitantes me obligaron a plantarle un beso, un largo y sabroso beso.
Nos metimos a la regadera neuvamente y nos bañamos rapido. AL terminar, Christian se veía muy contento, me miraba insistentemente. De pronto, se acercó a mi lentamente, y me dio un beso mientras apretaba mi aun dura verga.
Salimos del baño y a los pocos minutos llegó Sonia.
–Como les fue en el baño? Pregunt+o inocentmente. –Bien, iba yo a contestar cuando Christian se me adelanto con un monton de palabras entrecortadas. Mi corazón dio un vuelco, a juzgar por la cara de extrañesa de Sofia pensé que Christian le estaba contando todo lo que sucedio. No sabía que hacer.
—Uyy, te felicito, dijo Sonia, dice mi hijo que le gustó mucho como lo bañaste, que quiere que tu lo bañes siempre. Yo solo atiné a sonreírle y a asegurarle que así sería desde ese día en adelante.
–La cosa no terminó ahí, antes de ir a dormir, Christian le pidió a su mamá que fuera yo el que lo llevara a la cama. Y ahi recibí otra sorpresa. En cuanto lo acomodé en la cama, Christian me pidió que me acercara. Me dio un beso y luego me agarró la verga nuevamente, urgaba entre mi cremallera y mi cinturón y entonces entendí lo que quería. Me saqué la verga cuidadosamente por el cierre del pantalón y sin más Christian se prendio de ella con avidez. Luego de un par de lenguetazos le dije que otro dia lo volveriamos a hacer, que su mamá nos podía ver. Sin más, se bajo el boxer y me enseño su hermosa verga dura. Le di un par de mamadas y lo volví a besar. Nos sonreímos…
Y eso solo fue el comienzo….


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